Director: Guillermo Alejandro Bavera, Méd. Vet.,
Profesor Titular Efectivo de Producción Bovina de Carne, Depto. Producción
Animal,
Facultad
de Agronomía y Veterinaria, Universidad Nacional de
Río Cuarto, Río Cuarto, provincia de Córdoba, República Argentina
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Frederick
W. Stone. 1864. Rev. Hereford, Bs. As., 2001, 625-626:64-68.
Nota del editor: Este artículo es una reproducción del que se publicó el 15 de abril
de 1864 en Canadá Farmer. Fue escrito cuatro años después de la importación de
los primeros Hereford de calidad al Canadá por Frederick W. Stone. El artículo
contiene muchos comentarios interesantes sobre los Hereford de aquella época.
Lo reproducimos aquí para entretenimiento de nuestros lectores. Queremos expresar nuestro agradecimiento a Alex y
Marion Weir de Renfrew, Ontario, por facilitarlo a esta redacción.
En el pintoresco y fértil condado vecino a Gales, emplazado sobre lo que los geólogos denominan la “antigua piedra arenosa colorada” existe desde hace muchos siglos una raza de bovinos muy valiosa. Ha experimentado las modificaciones en cuanto a tamaño, propiedades lecheras y de engorde provocadas de forma natural por las diferencias en altura, pasturas y condiciones de cultivo.

“En la antigüedad, Herefordshire formaba parte de la tierra de los cambro-bretones, pero en época muy temprana quedaron bajo el dominio de los anglosajones. Sin embargo, y a pesar de que desde hace siglos solamente se encuentra en relación con Gales por razones de contigüidad, la hacienda conserva los rasgos de un ancestro común. Tiene ese color naranja-amarillo en la piel que caracteriza a los Pembroke y los Devon, así como cuernos de largo mediano que diferencian a estas razas y sus variedades de la raza llamada Longhorn”.
Resulta imposible rastrear ahora, con algún
grado de precisión, los primeros adelantos de las distintas variedades de
hacienda de este interesante distrito. Sin embargo, se puede decir con justicia
que debemos las mejoras de la raza Hereford actual a épocas comparativamente
cercanas. El lector sabrá apreciar un puñado de detalles sobre el tema.
Alrededor del año 1769, el señor Benjamín Tomkins, por causas aparentemente
fortuitas, inició un sistema de cría que afectó en lo material las
características y el valor económico del ganado en esta región de Inglaterra.
Parece ser que se habían adquirido dos vacas para el tambo en una feria
celebrada en los confines de Gales: presentaban varios rasgos notorios, entre
ellos, una simetría de formas descollante y una notoria tendencia a engordar
con facilidad. Estas dos vacas sentaron las bases de la raza Hereford mejorada.
La que tenía más blanco recibió el nombre de Paloma y la otra, de color mas
oscuro, con la cara manchada, Pecosa. Y resulta sorprendente que los rasgos de
estas dos vacas todavía se pueden observar en sus descendientes hasta el
presente. Parecería que el señor Tomkins aplico mucho cuidado y buen juicio en
la selección de sus vacas y toros: todos ellos, con contadas excepciones,
provenían de su propio rodeo con lo cual adoptó los principios sostenidos con
tanto éxito por Bakewell y Collings en animales de cuernos largos y cortos.
Mediante una cuidadosa selección y cruzamientos, Tomkins por fin logró impartir
a su rodeo las características permanentes de una raza propiamente dicha. “En
este último aspecto”, observa un autor perspicaz, “no tuvo tanto éxito como Bakewell,
pues muchos Hereford se desvían notoriamente de un tipo común. De hecho,
Tomkins contaba con lo que él llamaba distintas líneas, tales como su línea
Pecosa, la línea Paloma o Plateada. Debemos inferir de ello que no había
logrado amalgamar a sus animales lo suficiente como para que adquirieran una
clase permanente de características comunes." Aparentemente, Tomkins, era
un hombre de hábitos sumamente reservados y modestos. A pesar de haber dedicado
largos años a mejorar y establecer su raza, casi nunca exhibía ejemplares fuera
de su propiedad e, igual que aquellos criadores destacados, Bakewell y
Collings, logró mantener sus métodos bastante secretos. Es poco lo que se sabe
con algún grado de precisión aparte del dato sobre las dos vacas mencionadas más arriba. Así corno el hecho de que se
limitó casi exclusivamente a su propio
rodeo en el proceso de mejoramiento. Algunos han considerado que los Hereford
presentan cierta semejanza con los Devon y que son una especie de variedad de
aquella raza. Un análisis rápido, sin embargo, demostrará que poseen rasgos y
elementos distantes y el parecido es el que se puede esperar tratándose de
razas con ancestros comunes e individualizables. De hecho, no hay ningún dato
que demuestre que Tomkins apeló a otras razas fuera de las que se habían
naturalizado en su propio distrito. Falleció a edad avanzada, habiendo
adquirido con honor considerable riquezas y prestigio. Su raza adquirió,
lentamente, es verdad, un carácter y una reputación destacados, pero el
progreso y los resultados han demostrado ser concretos y duraderos. Fueron
muchos los criadores de aquella zona que siguieron los pasos de Tomkins y les
cabe el mérito de haber elevado la hacienda
Hereford al alto nivel de excelencia y unidad de características que suscitan
la admiración de la mayoría de
los jueces perspicaces en la actualidad.
"El Hereford moderno es una raza de la clase
más amplia; los toros alcanzan un peso apenas superado por ningún otro en el
reino. El color es colorado oscuro o marrón rojizo, con la cara blanca y mayor
o menor proporción de blanco en el dorso y la panza. Desde hace ya bastantes
años, los criadores modernos se han propuesto como meta lograr una mayor
proporción de blanco, característica propia de la línea Paloma o Plateada de
Tomkins, preferida por los productores desde hace tiempo. Los cuernos
son de largo mediano y abiertos,
aunque a veces son muy cortos en los extremos; la frente es amplia y el
semblante abierto y tranquilo; el hombro está bien formado. y el pecho es ancho
y profundo. La carne obtiene buen precio en el mercado, a pesar de que el
veteado no es tan bueno como el de otras razas, inclusive aquellas de la parte
más baja del país. Tienden a acumular grasa en la grupa, pero no en la misma
proporción que los Longhorn. Engordan con facilidad y con alimentación común;
eso explica la alta estima en que se tiene a los toros para pastoreo. A pesar
de ser Una raza dócil, los toros suelen adquirir vicios cuando envejecen. Las
vacas, igual que las Devon, son pequeñas en comparación con el tamaño que
alcanzan los toros. Tampoco se destacan como lecheras, por eso casi nunca se
utiliza esta raza en tambos establecidos. Este rasgo se debe atribuir al hecho
de que los criadores modernos han concentrado su atención exclusivamente en la capacidad de engorde,
pues los Hereford no mejorados no presentan deficiencias en este aspecto y los
Glamorgan, muy cercanos a la raza Hereford, presentan una elevada habilidad
lechera”.
El mejoramiento de esta valiosa razas en los
últimos años ha sido tal, tanto en lo que se refiere al tamaño cuanto a la
capacidad de engorde, que no son pocos los que se inclinan a catalogarla casi
en el mismo nivel, aunque no totalmente, con la mundialmente reconocida raza
Shorthorn. Es absolutamente cierto que en los últimos tiempos, en algunas de
las principales Exposiciones de Hacienda Gorda Británica los Hereford a veces
se han llevado las palmas por encima de todos los demás. Y nadie, excepto
quienes ignoran temas de esta naturaleza, o tienen la mente deformada por los
prejuicios o el interés personal, negará la necesidad de alabanzas que merecen
quienes se dedican a mejorar esta excelente raza. Volvamos a citar a una
autoridad en la materia, el Profesor Low, “Con la adquisición de esta hermosa
raza, Herfordshire se ha convertido en un lugar de cría antes que de pastoreo.
Son comparativamente pocos los Hereford que se engordan en el condado mismo.
Los engordadores de otros distritos los compran y los engordan para los
mercados de Londres y de otros puntos. Una cantidad de estos animales, después
de varios años de trabajo, son llevados a esos mercados,
presentando ejemplares tan destacados de toros maduros y gordos como los que se pueden
encontrar en cualquier país. Los criadores de Hereford, naturalmente, han
adjudicado un alto valor a esta raza. Consideran que es la mejor de Inglaterra.
Sin duda, posee excelentes cualidades para el engordador; pero el juicio
general de los criadores se inclina desde hace tiempo por otra raza, también
perfeccionada gracias a la habilidad del criador, el Shorthorn Teeswater o,
como se ha dado en llamarla, la raza Durham. Esta raza se ha ido difundiendo
progresivamente durante muchos años e inclusive se la introdujo en los
distritos propios de los Hereford. Con frecuencia, los Hereford brindarán
mayores ganancias que los Durham al engordador. Sin embargo, el valor de una
raza se determina, no por la ganancia que aporta entre la compra y la venta,
sino por lo que ofrece al criador y al engordador en conjunto desde el
nacimiento hasta la madurez y, si se tiene en cuenta la madurez temprana de los
Shorthorn y el peso que alcanzan, se puede
afirmar, sin temor
a equivocarse que merecen la preferencia que se les adjudica. A veces se han
cruzado ambas razas pero, si bien el primer cruzamiento produce animales
mejores la progenie posterior raramente alcanza el nivel de los padres
puros. En consecuencia, a menos que se cruce a los Hereford hasta que se
conviertan en Shorthorn, el camino adecuado parecería ser conservar ambas razas
en estado de pureza: el criador y el engordador deberán contentarse con la
excelencia que ha alcanzado cada una de ellas por separado".
Los ejemplares de hacienda Hereford que teníamos en esta Provincia antes de la importación que hiciera el señor Stone en 1860, eran escasos en número y decididamente de una calidad inferior. Y creemos que en los Estados Unidos sucedió otro tanto hasta una fecha comparativamente reciente. No obstante, la raza se está abriendo camino sin pausa en este continente y gracias a su capacidad de engorde, con cuidados comunes, alcanzará pesos elevados en buenas pasturas. No dudamos que los Hereford merecen que se les den más oportunidades de las que han recibido en Canadá y nos complacerá informar sobre los resultados que logre alcanzar cualquiera de nuestros criadores. El rodeo del señor Stone viene de la mejor sangre que se puede obtener en Inglaterra tal como comprobamos en la Exposición de la Sociedad Real de Agricultura, realizada en Canterbury en 1860. Allí vimos varios animales premiados que luego el Sr. Stone importó. Y aquellos lectores que los vieron en nuestras propias Exposiciones Provinciales acordarán con nosotros que son infinitamente superiores a cualquier Hereford que haya aparecido en el pasado en esta Provincia.


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