Director: Guillermo
Alejandro Bavera, Méd. Vet., Profesor Titular Efectivo de
Producción Bovina de Carne, Depto. Producción Animal,
Facultad de Agronomía y Veterinaria, Universidad Nacional
de Río Cuarto, Río Cuarto, provincia de Córdoba,
República Argentina
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de búfalos
Jonas Camargo de Assumpçao*. 1988. Revista Mundial de Zootecnia, Nº
65.
*Director de la granja Boa Vista en el Municipio de
Tietê,
Estado de Sáo Paulo, Brasil.
Cuando comencé a trabajar
en la cría de búfalos a escala muy reducida hace unos 18
años, la comunidad agrícola brasileña tenía en
general una idea equivocada de esos animales. Las diferencias de opinión
eran absolutas, incluso fanáticas: unos totalmente a favor y otros
totalmente en contra.
Algunos campesinos decían
que los búfalos eran animales extraordinarios, prácticamente
inmunes a todas las enfermedades conocidas del ganado. Se llegaba a afirmar que
los búfalos preferían siempre pastar en especies herbáceas
no seleccionadas por otros animales de granja y que producían leche con
alto contenido de grasa en el período crítico entre las cosechas
(y que su leche era, sobre todo, un afrodisíaco). Afirmaban
también que incluso después de 20 partos seguían en buenas
condiciones para seguir pariendo. Como consecuencia lógica, se afirmaba
que sustituirían definitivamente en el Brasil a la costosa raza Holstein
frisona como animales lecheros.
No es que los que se
oponían a los búfalos fueran moderados en sus afirmaciones.
Sostenían que no había vallas que se les resistieran y que en las
granjas habría que trabajar las 24 horas del día para controlar a
los animales, pues de otra forma no se encontraría un búfalo en
los pastos al llegar el día. Hablaban de sus pezuñas, que
destruían una cantidad de hierba que bastaría para alimentar una
vaca, mientras que ellos mismos consumían el equivalente de dos.
Describían a los búfalos como animales salvajes, feroces y
peligrosos, que, en el mejor de los casos, sólo podían domarse a
medias. Su carne, decían, era tan estropajosa que sería
inaceptable su comercialización.
Ante tantas opiniones
erróneas sobre los búfalos, es fácil imaginar cuáles
eran mis sentimientos cuando comencé este trabajo: una mezcla de euforia
y de auténtico miedo, debido al mal conocimiento de esta especie. Hoy
día han cambiado mucho las cosas, pero todavía existe cierto
grado de información inexacta. Mi granja está situada cerca de la
carretera asfaltada que conecta Tietê con Porto Feliz y, en la entrada
principal, hay un cartel que anuncia la presencia de "búfalos
Jafarabadi". Se trata de una región próxima a la ciudad de
Sáo Paulo, cuyos habitantes la conocen y compran en ella terrenos para
edificar casas donde transcurrir los fines de semana o acondicionar
pequeñas explotaciones. A menudo se me presentan los vecinos con toda su
familia en busca de un par de búfalos que coman las malas hierbas que
crecen en los estanques enfrente de sus casas, convencidos de que prefieren
esas malas hierbas a los suculentos pastos verdes que tienen para sus caballos.
Decepcionados al saber que los búfalos son suficientemente inteligentes
como para pastar en praderas pobres sólo cuando no tienen otra cosa
mejor que comer, mis vecinos acaban retirándose. Hay incluso visitantes
que creen que los búfalos comerán las plagas que invaden la
granja. En una reciente subasta en Tietê, un comprador adquirió
varias parejas de búfalos. Cuando alguien, curioso por el hecho de que
hubiera comprado tantos machos, le preguntó la razón, le
respondió con tono autoritario que los búfalos eran monógamos.
La comercialización de la
carne de búfalo sufrió inicialmente los efectos de una falta
general de información correcta. Hace bastantes años, un
carnicero de mi ciudad anunció que iba a vender carne de búfalo
al día siguiente. Curiosamente, la mitad de los clientes no pasaron ese
día por la calle de la carnicería, y probablemente los otros que
lo hicieron se taparon la nariz, pues pensaban que la carne de búfalo
tenía un olor desagradable. En cambio, parte de los clientes de otras
carnicerías vinieron a comprar la carne, sabiendo que era de calidad
superior. Esta opinión tan equivocada es muy rara hoy día. En la
ciudad de Sáo Paulo existe ahora una carnicería muy famosa donde
los cortes especiales de carne de búfalo son más caros que los de
vaca. Es muy difícil distinguir entre la carne de búfalo y la de
vaca, incluso en las diversas pruebas y ensayos especiales que se han
realizado.
Estos hechos dan una idea de la
falta de información correcta que ha existido. En la actualidad hay una
comprensión y un conocimiento de los búfalos mucho mayores.
Observando la situación retrospectivamente, podría considerarse
como un milagro la forma en que ésta ha cambiado efectivamente para
mejor. De hecho, hoy es posible considerar como una opinión firmemente
aceptada que el búfalo es una posibilidad viable en muchas regiones del
mundo en que se cría ganado vacuno, y posiblemente la única
posibilidad en zonas pantanosas.
La Asociación
Brasileña de Criadores de Búfalos, fundada en 1981 por un
pequeño grupo de criadores, se encarga del libro genealógico de
los búfalos. Aunque en la India se conocen 15 razas diferentes, en el
Brasil se crían sólo cuatro:
Carabao. Esta raza (conocida también como búfalo
de los pantanos o ruano) casi se ha extinguido en el Brasil, y ahora se
encuentran pocos animales. Fue el antepasado del búfalo de río o
común. Son animales pequeños, con una capa de pelo pardo claro o
amarillento y un collar de pelo blanco en la base del cuello. Son de carácter
muy terco. Tienen cuernos largos, que arrancan horizontalmente hasta que al
final se curvan hacia arriba. Se utilizaron mucho como animales de tiro en la
agricultura, para arrastrar pesos y para la monta, especialmente en la isla de
Marajó, en el extremo nororiental del Brasil.
Mediterránea. Esta raza no se encuentra en la India.
Aunque el concepto de raza es a veces artificial, este grupo está
reconocido por la Asociación Brasileña de Criadores de Búfalos
como una raza distinta, que incluye animales parecidos a los que llegaron al
Brasil desde Italia. Son de tamaño medio, no muy compactos y de pelo
negro. Constituyen la base de la cabaña de búfalos del Brasil,
por lo que el empleo de la palabra búfalo suele
referirse normalmente a esta raza.
Murrah. Se trata de la raza de conformación
más compacta, de tamaño medio y pelo negro. Tiene una cabeza casi
rectilínea y cuernos cortos que forman una pequeñas espirales
cerradas. En la India es una raza lechera, y es una de las más
extendidas en el Brasil.
Grupos Jafarabadi. Este grupo incluye las variedades Gir y
Palitana y sus cruzamientos. El búfalo Gir es de tamaño medio o grande, menos compacto, de pelo
negro y frente convexa. Los cuernos son largos, crecen hacia abajo y hacia atrás,
con una curvatura abierta de tamaño medio o grande al final, terminando
en dirección ascendente. Los machos pueden llegar a pesar
Palitana. Es el grupo o estirpe
más grande del Brasil. Los machos llegan a pesar
La granja de Boa Vista tiene la
estirpe Gir de búfalo Jafarabadi, que se destina a la producción
de animales selectos para la reproducción. Los machos no idóneos
para la reproducción se venden apenas alcanzan el peso apropiado para el
sacrificio (de
En el Brasil, la mayoría de
los grandes criadores de búfalos, magnates de la industria, seleccionan
a sus animales por la productividad (leche o carne) mediante heterosis,
cruzando diferentes estirpes de la misma raza y edad. Los aspectos de la
alimentación y la higiene están mejor organizados, por lo que es
mayor su eficacia reproductiva, se reduce la mortalidad y la edad para alcanzar
el peso de sacrificio, y el hecho de obtener mayores beneficios aplicando
medidas para elevar la productividad garantiza unas considerables ganancias
financieras.
Quienes se dedican a la
selección de animales que se venden para la reproducción tienen
un trabajo más difícil, si bien más gratificante y
fascinante, ya que, independientemente del manejo, ya descrito, tienen que
aumentar la productividad y el rendimiento de sus animales y a las
características de la raza. La homocigosis, bien controlada para obtener
una productividad alta con características buenas de la raza,
constituye, naturalmente, el sueño de todos los criadores que quieren
mejorar la calidad de los animales.
Ante el considerable crecimiento
de los hatos de búfalos en el Brasil (particularmente en la
región sudoccidental), puede suponerse la gran responsabilidad que incumbe
a los criadores que se ocupan del mejoramiento genético con objeto de
obtener buenos animales para la mejora efectiva de los hatos que se
crían extensivamente en otras regiones del Brasil.
Para los búfalos tenemos
una superficie de
Las hembras preñadas suelen
buscar un lugar escondido entre los arbustos para parir y a veces permanecen
ahí dos o más días. Por lo tanto, antes del parto
procuramos transferirlas a pastos en donde no haya arbustos, hierba alta o
escondites, para poder prestar prontamente asistencia a los recién
nacidos. Hay que evitar las zonas próximas a aguas profundas, como los
alrededores de las presas, pues existe el peligro de que los terneros de uno o
dos días puedan morir ahogados. El parto de las búfalas en las
condiciones climáticas de la latitud de esta región del Brasil se
produce en un período bien preciso, entre enero y mayo. Esto ayuda a que
las crías crezcan más rápidamente, ya que en el momento
del destete quedan sueltas en pastos verdes, frescos y exuberantes. Sin
embargo, las madres tienen que afrontar el problema de la propia alimentación
durante la estación seca, en que los pastos están maduros y
secos. Los terneros nacidos en enero y febrero se pueden destetar a mayor edad
que los nacidos entre marzo y mayo. De esta forma, los campesinos pueden dejar
a las hembras que han parido un mínimo de dos meses de intervalo entre
el destete y el parto siguiente.
A las crías hay que darles
por lo menos tres dosis de antihelmínticos entre el nacimiento y el
destete, puesto que se infestan de lombrices con mucha facilidad mediante el contacto
directo con el barro y el suelo húmedo y porque las ubres de sus madres
están siempre cubiertas de barro. Hay que alejar los terneros destetados
de las búfalas lactantes, debido a que éstas aceptan amamantar a
cualquier cría.
Durante la estación seca
hay que reservar algunos pastos para el hato, puesto que el apareamiento se
produce en ese período y conviene recordar que las hembras débiles
son más propensas a no quedar preñadas, lo que podría dar
lugar a un intervalo de 24 meses entre los partos en lugar de 12 meses, con la consiguiente
pérdida importante de beneficios.
Debe haber una proporción
equilibrada entre el número de machos y de hembras para asegurar unas
tasas altas de fecundidad en el hato. Los criadores que tienen 200
búfalos y que mantienen un buen sistema de explotación pueden
conseguir que cada macho cubra a 50 hembras. Sin embargo, en el caso de hatos
en régimen de explotación extensiva y con un gran número
de cabezas, la proporción no debe superar las 30 hembras por macho. Es
frecuente la lucha entre los toros, a menudo con graves resultados. Para evitar
problemas hay tres posibilidades:
♦
mantener grupos de 40 o 50
hembras y un toro juntos en
pastos separados que no sean adyacentes;
♦
criar juntos los toros
jóvenes y utilizarlos para la monta en el mismo pasto comenzando pronto,
cuando tienen unos dos años, hasta que empiezan con luchas serias (lo
que ocurre cuando tienen unos cuatro años). Entonces hay que
sustituirlos;
♦
mantener los machos separados
entre sí en distintos pastizales pequeños, o incluso en un
establo, y utilizarlos alternativamente para la monta semanalmente o en
períodos más cortos.
Es evidente que el comportamiento
de los toros es una característica muy importante y hay que tener en
cuenta este factor en la selección, ya que es hereditario y sólo
deben quedar en el hato los menos agresivos, a fin de que el manejo resulta
más fácil.
La inseminación artificial
no es todavía en el Brasil una práctica común con los
búfalos, debido a que no dieron buenos resultados algunos ensayos que se
hicieron. El período de celo en las hembras es particularmente corto y
más difícil de identificar que en la especie bovina. La
mayoría de los apareamientos naturales se producen a primera hora de la
mañana, lo que a su vez hace más difícil la inseminación
artificial. El semen del búfalo tiene menos espermatozoides por unidad
de volumen que el de los machos bovinos y, hasta ahora, el empleo de machos
más agresivos en el Brasil no ha resuelto el problema de la
identificación del período de celo en las búfalas.
Al contrario del Brasil, en la
India el búfalo se alimenta sobretodo en establo en las granjas lecheras
y está cuidado por un número elevado de campesinos, con un
promedio de diez búfalos por encargado. Esto les facilita la
identificación del celo, puesto que hay una posibilidad mucho mayor de
identificar un cambio en el comportamiento de la hembra y se puede informar inmediatamente
al servicio de inseminación artificial. En las aldeas, cada familia
mantiene de tres a cuatro búfalas, que en realidad forman parte de la familia,
lo que facilita la
identificación del celo en las hembras. Sin embargo, incluso en la
India, la tasa de concepción utilizando la inseminación
artificial es baja.
Hay que recordar que durante los meses
de invierno (estación seca) hay que curar rápidamente las
infestaciones de garrapatas, ya que, entre otras cosas, los animales sienten
prurito y se rascan en postes o árboles, lo que puede ocasionar
lesiones. En invierno hay que combatir las garrapatas mediante la debida
aplicación de plaguicidas.
Después del invierno hay
que destetar los terneros. Esto coincide con la época de pastos frescos
y buenos, en donde pueden pastorear las búfalas y los terneros que no
den señales de echar de menos la leche. Cuando las novillas tienen 12
meses de edad hay que separarlas de los machos, debido a que pueden concebir
fácilmente en esta edad en que todavía no es conveniente
para su desarrollo fisiológico, pues la edad óptima de la primera
preñez es la de 24 meses. En esa edad es difícil prestar el
debido cuidado en el parto, y podrían quedar sin concebir durante el
período de celo siguiente.
Todos los machos no seleccionados
sementales se trasladan a corrales de engorde (sin pastoreo) y se venden con un
peso de unos
En el Brasil no hay restricciones
sobre la venta de carne de búfalo como consecuencia del precio percibido
por los criadores o por la aceptación entre los consumidores. Hoy
día, la carne de búfalo se ha creado un lugar en el mercado
gracias a su calidad, puesto que procede de animales jóvenes que se
sacrifican a la edad apropiada (los vacunos de carne se crían en forma
extensiva y se sacrifican con frecuencia a una edad mucho mayor, con 48 meses).
Aunque a veces hay algunos conflictos de intereses y prejuicios que pueden
ejercer una influencia negativa; la calidad de la carne de búfalo y su
precio equilibrado le han asegurado un lugar en el mercado.
Las granjas que producen leche de
búfala tienen, por lo general, el mismo sistema de explotación en
todo el país. Sin embargo, conviene mencionar que los terneros de
búfalo son muy sensibles al sistema de alimentación. Si consumen
menos leche de la que necesitan, su ritmo de crecimiento disminuye y es preciso
entonces darles proteínas y suplementos enriquecidos con minerales y
vitaminas. Conviene eliminar periódicamente las infestaciones de
lombrices, a las que son susceptibles cuando permanecen algún tiempo en
los establos.
En el Brasil es necesario tener
los terneros cerca de las búfalas durante el ordeño, porque de lo
contrario la producción de leche disminuye notablemente. En Italia,
probablemente como consecuencia de una selección acertada, las
búfalas se ordeñan sin necesidad de que las crías
estén cerca. Por término medio, las búfalas producen
La inmensa mayoría de los
criadores de búfalos del Brasil los destinan a la producción de
carne y no de leche, probablemente debido a la diferencia de precio al
productor a favor de la carne, así como al costo de los piensos para
terneros y de los suplementos para las búfalas lactantes.
En mi opinión, los
búfalos son, en comparación con la especie bovina, lo que una
piedra preciosa en bruto es frente a otra tallada, puesto que la segunda está
mucho más cerca de su potencial genético desde el punto de vista
de la producción; en cambio, todavía queda mucho por hacer en el
sector del mejoramiento genético de los búfalos.
Nuestras novillas son fecundadas a
los 24 meses y los primeros terneros nacen cuando tienen alrededor de tres
años de edad. Durante los últimos 18 años, de las 569
concepciones posibles hubo 533 nacimientos (93,7 por ciento de fecundidad), lo
que parecería un resultado impresionante (calculado sobre la base de
todas las hembras de tres años en adelante). Examinando datos recientes
de 100 novillas, 14 tuvieron su primera cría a los dos años,
El peso al destete es uno de los
criterios que empleo para seleccionar los animales. Sin embargo, éste
puede variar de un año a otro según las condiciones reales de
cada año. En el destete los machos tienden a tener un peso (kg)
según la edad (días), mientras que las hembras pesan
Estimo que la información proporcionada aquí subraya la necesidad de disponer de financiación directa para investigaciones sobre los búfalos, ya que representan una fuente prometedora de proteína de calidad (carne y leche), trabajo y artículos (cuero) para el mercado.
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