PRODUCCIÓN BOVINA DE CARNE

Director: Guillermo Alejandro Bavera, Méd. Vet., Profesor Titular Efectivo de Producción Bovina de Carne, Depto. Producción Animal,

Facultad de Agronomía y Veterinaria, Universidad Nacional de Río Cuarto, Río Cuarto, provincia de Córdoba, República Argentina

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El búfalo en Argentina: origen, producción de carne y su industrialización

Marco Zava. 1993. Veterinaria Argentina, Bs.As., 10(93):194-197.

IIº Encuentro del Cono Sur de Producción de Búfalos. A.A.C.B.

 

El búfalo fue introducido en Argentina en la primera década del siglo XX, procedente del Brasil y se ubicó principalmente en las provincias de Entre Ríos y Corrientes.

Estas primeras importaciones estaban destinadas al cruzamiento con el bovino para aumentar su rusticidad. Pero al ser ello imposible, el búfalo fue abandonado, usado sólo para consumo de estancia, sin manejo alguno y acumulando consanguinidad.

Recién en los años 70 los criadores argentinos comenzaron a interesarse por este animal, especialmente para campos bajos, y comenzó entonces la producción comercial del mismo.

Desde los 70 hasta 1989 la existencia de búfalos rondaba las 2000 cabezas. En los últimos dos años la población se duplicó (pasa de 4000 animales) principalmente por importaciones procedentes de Brasil, aunque también de Italia. En los últimos 20 meses entraron al país 1400 vientres.

La raza Mediterránea sigue siendo la raza mayoritaria del país, aunque ya constituye menos del 70 % debido a las recientes introducciones de animales de otras razas o cruzados con otras razas. La Jafarabadi y la Murrah, de un 30 % inicial, están aumentando su número relativo.

En 1983 se fundó la Asociación Argentina de Criadores de Búfalos, para difundir la ganadería bubalina y mejorar la información técnica. El libro de registros genealógicos fue abierto en 1985, con la ayuda permanente de la Associaçao Brasileira de Criadores de Búfalos y de la Sociedad Rural Argentina. Hoy en día, el 20 % de la población de búfalos en la Argentina está registrada.

La posible proyección futura de la especie bubalina abarca varias áreas:

          Las áreas de clima templado. aunque, debido a la excelente performance de las razas carniceras y lecheras tradicionales en dicha zona, no presenta grandes ventajas criar búfalo.

          Las áreas de clima Sub-Tropical, tanto húmedo (Noreste Argentino) como semiárido (Noroeste Argentino).

          En el Sub-Trópico húmedo, NEA, o también llamado litoral, el búfalo permite, como veremos, alcanzar en campo natural de U$S 150 la Ha los 550 kg de peso vivo a los 30 meses de edad, igualando el engorde de animales británicos en campos de U$S 800 la hectárea de la pampa húmeda; y permite también la producción lechera eficiente en el Sub-Trópico.

Pero el área propuesta para la introducción inicial del búfalo en Argentina, son los campos bajos del NEA, en total unas 6.000.000 has, hoy en día totalmente improductivas o casi, que permitirían la producción de 2.000.000 de vientres, con un 75 % de ternero marcado. Esta área incluye los esteros correntinos, los bajos submeridionales santafesinos, las costas bajas de los ríos Paraguay y Paraná de la zona del Gran Chaco y el delta bonaerense y pre-delta entrerriano.

Podríamos establecer como límite Sur a un latitud que pase por el centro-sur de la Provincia de Buenos Aires, incluyendo los 2 millones de hectáreas de la cuenca del Salado. Pero con algunas condiciones: volumen de pasto y para el invierno campo seco y disponibilidad de reparos. Esto es porque el búfalo soporta bien temperaturas invernales de 0ºC (Sur de Italia, Norte de la India, por ejemplo), pero no "sensaciones térmicas" frecuentes y/o prolongadas de -10ºC.

También existe un área mucho mayor en donde el búfalo se puede difundir: el SubTrópico semiárido del NOA, siempre que el búfalo cuente con isletas de monte, que les proporcione sombra las horas de mayor irradiación solar, a falta de agua para sumergirse.

Como todos sabemos, el bubalino utiliza más eficientemente que el vacuno los alimentos de baja calidad, debido a varias ventajas fisiológicas que presenta el rumen: un pH menor, una mayor población bacteriana, un pasaje más lento del bolo alimenticio por el tracto digestivo, una mayor capacidad de ingesta de Materia Seca; en caso de ingestas con bajo contenido de Nitrógeno recicla Nitrógeno ureico a través de la saliva, etc. Todo esto permite una mayor transformación de Nitrógeno No Proteico en Nitrógeno Proteico, una mayor producción de Ácidos Grasos Volátiles Totales y Acido Acético (posible causa del mayor % de Grasa Butirosa), una metabolización más eficiente del caroteno hacia la Vitamina A (causa de la coloración blanca de la leche y de la grasa de la res), y una utilización más eficiente de la Fibra Cruda, la Proteína, el Extracto Etéreo, el Calcio y el Fósforo.

Por otro lado, siempre que tenga disponible agua para sumergirse, o barro, o en su defecto sombra, para protegerse del sol durante las horas de mayor irradiación solar, el búfalo se mantiene en estado de "confort" aún con temperaturas altas, inclusive de 48 a 50ºC.

La suma de su eficiencia de conversión y su resistencia al calor los hace mejores ganadores de peso y eficientes productores de leche en condiciones tropicales y subtropicales.

Pero hay un efecto colateral de la eficiencia de conversión que multiplica el resultado de la misma: es el servicio otoñal espontáneo, que permite una perfecta adaptación de los requerimientos a la curva de oferta forrajera del Sub-Trópico.

La búfala no necesita, para elaborar la proteína necesaria para entrar en celo, esperar el flushing de pasto verde que se produce durante la primavera. Le basta con que se moderen las temperaturas estivales y, de marzo a junio, con pastos fibrosos (eso sí, tiene que haber un mínimo de volumen), retiene espontáneamente el servicio. Y éste se corta cuando comienzan a mantenerse las bajas temperaturas.

 

 

Estas características del bubalino le permiten producir leche, no sólo en el SubTrópico, sino también en la entre-safra (siempre que se haga un manejo prudente de cargas en el invierno. El búfalo en promedio representa una carga de 1.2 equivalente vaca). Y le permite a la cría tener, a campo natural en condiciones de SubTrópico, una curva lineal de crecimiento y ganancia de peso, ininterrumpida desde el nacimiento (de enero a abril, promedio marzo) hasta los 15 meses de edad, donde entra en segundo invierno, pero sin consecuencias demasiado graves porque no tiene todavía cambio de dientes (el primer par de incisivos permanentes irrumpe a los 2 1/2 a 3 años de edad). Esto le permite alcanzar, a los 27 a 30 meses de edad (cuando entra en su tercer invierno), el peso de faena (500 a 550 kilos de peso vivo).

Como datos de producción de carne, se puede mencionar porcentajes de parición promedio (de 14 años) de establecimientos de Esquina (Corrientes), con 70 %, de San Cristóbal (Santa Fe), con 75 % y Riacho Hé He (Formosa), con 70 %. En general los valores promedio son superiores como mínimo en un 5 % al de los vacunos. Hemos realizado Inseminación Artificial sólo cuando fue necesario para mejoramiento genético.

En Esquina (Corrientes) a campo natural), se logró, en 8 años, una ganancia diaria pre-destete promedio de 0,627 kgs. y postdestete de 0,524 kgs, alcanzando un peso al destete promedio de 249,07 kgs. (se destetaba a los 11 meses; hoy se hace a los 8 meses con 200 kg), y un peso promedio a los 23 meses de 437,91 kg, con variaciones, en los diferentes promedios anuales de 395 a 471 kg de peso vivo. En esa misma producción en machos, alcanzó los pesos de 525 kg promedio a los 27/30 meses, 630 kg a los 42 meses y 718 kg a los 54 meses de edad (después se uniformó la faena a los 27/30 meses). El peso de los vacunos en iguales condiciones es de 260 kg, a los 24 meses y de 500 kg a los 4 años.

 En Riacho Hé Hé (Formosa), controles de ganancia de peso realizados entre 1982 y 1989, con machos castrados y enteros y con hembras, dieron ganancias diarias de 0,426 a 1,179 kg (esto último fue en terneros de corta edad) en el campo natural semi bajo con predominio de paja boba (Paspalum intermedium) y paja blanca (Sorgastrum agrostoides). En estas mismas condiciones, el vacuno aumenta 300 gramos por día.

En Asturias, Provincia de Buenos Aires, se realizaron dos experiencias en los años 1981 y 1982, una durante el verano, con una ganancia diaria de 1.192 kg (hubo un posible crecimiento compensatorio); y otra durante el invierno, con 0,539 kg de ganancia diaria.

El búfalo rinde a la faena entre el 50 y el 55 % (a veces, hasta el 57 %), siendo algo menor que el vacuno, pero se compensa al tener mayor peso corporal. La res se tipifica generalmente como U2, con diversos grados de gordura (1, 2 y 3). Es decir que entra en la categoría de los novillos overo negro (Holando), dentro de los grupos de buena calidad carnicera. El precio habitual de venta es el del novillo overo negro y/o del novillo cruza Indica. Es una res de gran tamaño, con grasa principalmente de cobertura y también intermuscular, pero no intramuscular (veteado). Presenta un buen desarrollo de cuarto posterior, que contiene los cortes comerciales de mayor valor, los cuales son de mayor tamaño que en el vacuno.

 

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