López Álvarez,
José Raúl*., Fundora Sánchez, Orlando** y Elías, Arabel**. 2005.
Revista
Electrónica de Veterinaria REDVET 6(11).
http://www.veterinaria.org/revistas/redvet/n111105.html
*Centro Univ.
de Guantánamo. Fac. Agroforestal de Montaña.
**Instituto de
Ciencia Animal.
www.produccion-animal.com.ar
/
www.produccionbovina.com
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Los búfalos de agua han demostrado tener ventajas relativas a los vacunos,
para transformar los forrajes de bajo valor nutricional en productos como carne
y leche. Diversos autores han encontrado diferencias entre ambas especies, que
le permite al búfalo ponerse en un lugar cimero en cuanto a eficiencia
productiva se refiere.
Generalmente los búfalos a pesar de ingerir menos alimentos dedican más
tiempo a la rumia, lo que unido al mayor tamaño de los compartimientos del
tracto gastrointestinal que le permite un mayor almacenamiento, mayor número de
microorganismo en el rumen y un mejor desarrollo de las papilas ruminales que
favorece una mayor degradación y absorción de los nutrientes de la fermentación
ruminal, así como la menor tasa de velocidad de pasaje del alimento por tracto
digestivo, hacen que este animal sea más eficiente, ya que aprovechan mejor la
proteína y energía proveniente de los forrajes de baja calidad nutricional,
aspecto el cual el vacuno no puede realizar, e incluso prospera en lugares
donde el vacuno no se desarrolla.
Palabras claves: Eficiencia | Búfalos | Vacunos | Papilas ruminales | Fermentación ruminal.
Durante muchos años, se ha venido valorando las potencialidades del búfalo
de agua como productor de leche, carne y su empleo como animal de trabajo. Su
rusticidad permite que esta especie se adapte con gran facilidad a las
condiciones adversas del medio ambiente, muy comunes en el trópico, incluso
donde el vacuno no prospera. (Ramírez
et al, 2000)
Por muchas épocas estos rumiantes han sido alimentados con productos
fibrosos y de baja calidad, con niveles muy bajos en proteína y energía Angulo et al (2005).
Inicialmente estos animales han sido explotados bajo sistemas de pastoreo
extensivo donde predominan los pastos naturales, razón por la cual estos pudieran
haber
desarrollado adaptaciones del sistema digestivo que les permite utilizar
eficientemente los forrajes fibrosos, obteniendo así la energía necesaria para
sobrevivir (Ranjhan, 1992).
En estudios realizados los últimos años por Fundora, et al 2001, 2003; Shultz et al, 1997; Bartocci et al 1997; Cruz et al 2001;
Franzolin 1994, 2001 , han observado diferencias entre los búfalos y los vacunos en relación a
conducta alimentaria, procesos fermentativos
del rumen, anatomía y fisiología del sistema digestivo (longitud y capacidad del tracto
gastrointestinal, tipo y cantidad de masticaciones, rumia, contracciones ruminales),
procesos fermentativos en el rumen (población de microorganismos, síntesis de proteína microbiana, pH,
reciclaje de nitrógeno), así como digestibilidad
y degradación de nutrientes.
Por razones como las anteriormente planteadas el objetivo de este trabajo
es reseñar acerca de la eficiencia productiva de los búfalos de agua.
Las investigaciones realizadas para comparar la utilización de los forrajes
tropicales, entre vacunos y búfalos, indican que estos últimos presentan un
mayor rendimiento bajo condiciones rústicas de pastoreo Shultz et al (1997). Por su parte Ribeiro et al, 1994, indica que en
iguales condiciones los búfalos pueden consumir diariamente la misma proporción
de su peso vivo de materia orgánica que los vacunos, pero con una mejor eficiencia
del alimento.
En estudios realizados por Fundora
et al, 2001, al evaluar la conducta de las búfalas lactante en
pastoreo, observó que dedicaron relativamente el mismo tiempo al pastoreo en
horario diurno y nocturno, pero rumiaron más en horario nocturno con 62.1%, y descansaron
más durante el día con 55% del tiempo. Sin embargo al comparar en condiciones
de pastoreo en pasto estrella 6 toros e igual cantidad de butoros, encontró que
los últimos dedicaron un menor tiempo a la ingestión de pastos que los vacunos,
pero su rumia aunque no existió diferencia significativa fue ligeramente mayor
que la de los vacunos (Fundora et
al, 2003).
Sin embargo Kennedy et al, 1992,
en estudios realizados con la utilización de dietas ricas en fibra, demostró el
menor tiempo de rumia en búfalos (425 min/día) comparados con los vacunos (625
min/día), diferencias las cuales le son atribuidas a la mayor fuerza de
contracción en el rumen y menor velocidad de pasaje del alimento por el rumen
en los búfalos según Bartocci et al,
1997.
Los resultados obtenidos anteriormente reflejan, que para las condiciones
del trópico los búfalos dedican menor tiempo a la ingestión del pasto,
particularmente en el horario de mayor temperatura ambiental y este mismo
horario lo emplean a la rumia, el descanso y caminar en busca de la selección
del pasto de mejor calidad.
En condiciones de estabulación también se ha realizado estudios
comparativos entre búfalos y vacunos, alimentados con forraje tropical en
diferentes estados vegetativos; Shultz
et al, 1997, encontró que en estas condiciones de crianza, cuando
los animales eran alimentados con forrajes de buena calidad los vacunos
dedicaban el 458, 556 y 426 minitos a la ingestión, rumia y el descanso
respectivamente, mientras que los búfalos empleaban 413, 588 y 439 minutos a la
ingestión, la rumia y el descanso. Por otra parte cuando fueron alimentados con
forrajes de baja calidad, los búfalos aunque dedicaban menor tiempo a la
ingestión (362 minutos) a diferencia de los vacunos (429 minutos), si empleaban
un mayor tiempo a la rumia en proporción con el vacuno, este autor plantea que
similares resultados fueron obtenidos por Schake y Riggs et al 1966, bajo condiciones de confinamiento
pero en clima templado.
Los búfalos de agua, se encuentran dentro de los rumiantes mayores, las
variaciones morfológicas y fisiológicas de su sistema digestivo, que unidas a
las diferencias en las poblaciones microbianas, le permite una mejor adaptación
a variados sistemas productivos (Cockrill,
1974).
Al igual que los vacunos el búfalo, el estomago comprende el retículo,
rumen, omaso y abomaso. Ranjhan
(1992), platea que el contenido del retículo-rumen varia entre
En investigaciones desarrolladas por Leao et al, 1985 comparando el tracto digestivo del búfalo con
el vacuno, revelan que el complejo retículo-rumen de los búfalos es significativamente
mayor que el de los vacunos. Esta característica le permite mayor capacidad de
alimento en esta cavidad gastrointestinal. Por otra parte Sindeney & Lyfor (1993) reportaron que los búfalos
poseen más desarrolladas las papilas ruminales, aspecto el cual incrementa la
superficie de absorción de los productos de la fermentación ruminal.
La velocidad de pasaje del alimento por el sistema digestivo del animal
determina en cierta medida la eficiencia del mismo, en muchas ocasiones la
misma se ve afectada por factores como la calidad y el tipo de dieta, la
especie de animal, el tamaño de las partículas, la concentración de fibra
neutra detergente y la temperatura ambiental (Ruckebusch, 1993; Jung y Allen, 1995; Bartocci et al, 1997).
Según Bartocci et al, 1997, en
comparaciones realizadas entre búfalos, vacunos y ovejas encontró que los
búfalos tienen una tasa de pasaje de los sólidos y los líquidos mucho más lenta
(Tabla 1). Por otra parte el tiempo medio de retención del alimento es mucho
menor, aspecto el cual diversos autores se lo atribuyen a la eficiencia en la masticación
y la mayor degradación de la fibra en el rumen (Jalaludin et al 1992; Singh et al 1992; Puppo y Grandoni 1993).
Tabla 1: Parámetros relativos a la
tasa de paso en búfalos, vacunos y ovejas

En el rumen se encuentran una de las más grandes densidades de población de
microorganismos conocidas, los cuales varían en tipo y proporción según su
alimento, estos mantienen una relación simbiótica con el hospedero (Angulo et al, 2005).
Wanapat et al, 2000, al comparar las
poblaciones microbianas existentes en el rumen de búfalos y vacunos alimentados
con forrajes, encontraron un mayor número de bacterias (1.6 vs. 1.36 x 108
células / ml), de zoosporas fúngicas (7.3 x 106 vs. 3.8 x 106 células / ml), en
los búfalos y una menor población de protozoos ciliados que los vacunos. De
igual forma Franzolin y Maria
Franzolin, 2000, encontraron un mayor concentración de protozoos
ciliados por ml de líquido ruminal en vacunos que en búfalos.
Sin embargo, Singh y Ranhotra
1968 reportan que en dietas a base de cereales la población total de
protozoos es menor para los vacunos (26 x 104 vs. 14.2 x 104 células/ml), al
igual que la población total de bacterias (21.6 x 109 vs. 17.4 x 109 células/ml)
cuando son comparados con los búfalos citado por Angulo et al, 2005.
Shultz et al (1997) encontró que cuando los
búfalos fueron alimentados con forrajes de bajo valor nutritivo (75 días de
madurez), la concentración de amoniaco y proteína microbiana fue mayor que la
del vacuno. A excepción de Moran et
al (1983), al estudiar los parámetros de fermentación de la proteína
observó que no existió diferencias entre vacunos y búfalos en la utilización de
proteína proveniente de la dieta, pro concluye que los búfalos son más
eficientes en la utilización del nitrógeno, por lo que requieren menos proteína
para su mantenimiento que los vacunos (Kurar y Mudgal 1981).
En el estudio realizado por Shultz
et al, 1997, cuando los animales fueron alimentados con forrajes de
buena calidad (25 días de madurez), la concentración de amoniaco en el búfalo
fue 10.21 mgN/ml, y la cantidad de proteína microbiana de 68.08 mgN/100 ml, a diferencia
del vacuno que solamente tiene una concentración de proteína microbiana de 62.25
mgN/100 ml con 12.96 mgN/ml de amoniaco, lo que pone de manifiesto la eficiencia
de la digestión de la proteína y se corrobora con lo expresado por Kennedy et al 1992, cuando plantea que para los forrajes tropicales las tasas
ideales de digestión microbiana se obtienen con un nivele óptimo de
concentración de 10 mgN/100 ml de amoniaco en el rumen.
♦ La proporción
ingestión-rumia en los búfalos es mucho mejor que los vacunos, debido que los
búfalos dedican menor tiempo a la ingestión y mayor a la rumia a diferencia de
los vacunos, donde ocurre todo lo contrario.
♦ Los compartimientos del
tracto gastrointestinal del búfalo es mucho mayor que el de los vacunos criados
en iguales condiciones, lo que le atribuye al búfalo una mayor capacidad de
almacenamiento de alimento.
♦ El mejor desarrollo de las
papilas del búfalo favorecen el mecanismo de reciclaje y absorción de los
nutrientes de procedentes de la fermentación.
♦ Las tasas de pasaje de los
nutrientes es mucho más lenta en los búfalos que en los vacunos.
♦ Las poblaciones
microbianas del rumen de los búfalos son mayores que las del vacuno, aspecto el
cual favorece la degradabilidad de la celulosa y la mayor producción de AGV.
♦ Los resultados
obtenidos por estos investigadores corroboran la capacidad que tienen los
búfalos para utilizar mejor la proteína proveniente de la dieta, debido a la
mayor actividad microbiana y a la mejor utilización del nitrógeno.
♦ La producción
del búfalo de agua en las regiones tropicales constituye una alternativa a
tener en cuenta, dada a su excelente capacidad de adaptación a las condiciones
donde los vacunos no prosperan.
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