PRODUCCIÓN BOVINA DE CARNE

Director: Guillermo Alejandro Bavera, Méd. Vet., Profesor Titular Efectivo de Producción Bovina de Carne, Depto. Producción Animal,

Facultad de Agronomía y Veterinaria, Universidad Nacional de Río Cuarto, Río Cuarto, provincia de Córdoba, República Argentina

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Suplementación estival sobre pasturas

Ing. Antonio López Da Silva*. 2001. Carta Agropecuaria, Bs.As.,35:6.

*Asesor en nutrición animal.

 

La suplementación de animales que pastorean pasturas en el verano, no es una práctica muy difundida y sin embargo reviste una importancia fundamental. 

El productor de carne ha incrementado el uso de la suplementación estratégica por verificar que es uno de los medios indispensables para lograr mejorar la rentabilidad al incrementar la productividad, mediante el uso de altas cargas ligadas a adecuadas ganancias diarias de peso durante todo el ciclo de producción.  De esta manera pasa a manejar un negocio programable y con menor dependencia de las fluctuaciones estacionales ligadas al forraje y al clima.

Generalmente, se ha trabajado mucho para corregir las variaciones de disponibilidad y calidad de los forrajes durante el período de otoño y el invierno, pero poco para superar las pérdidas de calidad en las pasturas y los efectos del estrés calórico durante el verano, ambos factores determinantes de bajas del consumo y como consecuencia en la ganancia de peso.

En esta época del año, se acelera el proceso de maduración de las pasturas, lo cual deriva en un incremento del nivel de fibra en relación al resto de los componentes, como la proteína y los minerales.  A su vez, en caso de no comer las pasturas a tiempo, como por ejemplo, las leguminosas a principio de la floración, se aumenta la pérdida de calidad en dicho componente, limitando, aún más, el aprovechamiento del forraje (digestibilidad) y el nivel de consumo.  Es decir se produce un doble impacto, el animal come menor cantidad y a su vez de lo que come, aprovecha menos. 

Sumado al cambio mencionado en las pasturas, se encuentra el fenómeno conocido como estrés calórico, expresado por la hacienda retirándose del lote a media mañana buscando sombra y agua, con babeo y aumento de la frecuencia respiratoria (agitados).  Este problema se genera cuando coincide el aumento de tres factores, a saber: temperatura por encima de los 25º C, humedad relativa ambiente por encima del 70% y la radiación solar.

Los animales se retiran del lote, 6 a 8 horas, por el impacto climático, y dejan de comer forraje debido a que la digestión de la fibra les genera mayor incremento calórico.  Es frecuente observar, en animales suplementados, aún en ambientes más confortables, con raciones totalmente mezcladas, compuestas por heno y concentrados, como seleccionan a favor del concentrado, percibiendo que les produce menos carga calórica.

La suplementación, en este período, recobra importancia para corregir las deficiencias generadas por el menor consumo, por el gran aumento de la transpiración y por las limitantes que se pudieran sumar en cuanto a la disponibilidad de forraje.  La alimentación a utilizar debe estar compuesta por concentrados, a base de cereal y minerales, que podrían estar limitados, como el sodio, calcio, magnesio, potasio, zinc, cobre; además, se pueden adicionar proteínas, con subproductos regionales, que estarían limitadas para animales en crecimiento.

El nivel de suplementación estará determinado por las necesidades a cubrir, manteniendo como parámetro, suministrar a razón del 0,5 al 1% del peso vivo, que suele ser la capacidad de consumo resignada.  En cuanto al momento a racionar, por lo analizado, el más conveniente es al medio día, cuando se retiran del lote,  favoreciendo el pastoreo al momento de mayor actividad, luego de superar el estrés calórico, a la tarde, noche y a la mañana temprano.  Los comederos se deben colocar entre la sombra y la aguada.  El agua se debe mantener fresca y limpia, para lo cual hay que lavar el tanque y los bebederos, rutinariamente.

Para mantener un sistema de producción de carne basado en pasturas estable, se deberá atender, también, la suplementación en verano.  Caso contrario, y al margen de las coyunturas de mercado como la actual, conviviremos con una actividad inestable económicamente, que sólo produce carne en primaveras.

 

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