Director: Guillermo Alejandro Bavera, Méd. Vet.,
Profesor Titular Efectivo de Producción Bovina de Carne, Depto. Producción
Animal,
Facultad de Agronomía y
Veterinaria, Universidad Nacional de Río Cuarto, Río Cuarto,
provincia de Córdoba, República Argentina
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Pordomingo, A. 1999. PCA, 1(3):28-29.
Aprovechar la interacción del verdeo con
el suplemento de granos.
La suplementación de bovinos en
pastoreo con granos o concentrados permite aumentar la cantidad de energía que
el animal consume diariamente. El mejor
resultado se logra cuando se comprende la interacción forraje y suplemento.
Los granos ofrecen energía (alto
contenido de almidón), pero poca proteína y casi nada de fibra, excepto la
avena y la cebada. Es evidente entonces
que el alimento base (pasto) deberá aportar la proteína necesaria para
complementar al grano.
La calidad de los verdeos de
invierno bien manejados excede los requerimientos del animal en proteína
degradable en rumen y nitrógeno no proteico.
En tales circunstancias, la suplementación energética con granos o
fuentes de almidón de rápida degradación en rumen permite balancear la dieta.
Los suplementos energéticos se
deben ofrecer diariamente
La hora de suplementación
dependerá del objetivo de la misma y de la interacción del pasto y el
suplemento. Si se busca no interferir
con el pastoreo del animal es conveniente suplementar cerca del mediodía o al
atardecer. Considerando el período de
acostumbramiento y los objetivos de la suplementación, 50 a 60 días son los
períodos mínimos, compatibles con resultados económicos que justifiquen la
implementación de la misma.
Suplementar de acuerdo al peso vivo
Si se pretende estirar el
verdeo, corregir deficiencias o excesos de nutrientes, o aumentar la carga animal,
2 a 3 kg de suplemento por cabeza y por día o 0,5% del peso vivo pueden tomarse
como referencia. Sin embargo, para
obtener ganancias altas de peso sobre verdeos es necesario suplementar a razón
del 1 al 1.5% del peso vivo. Así, a
novillos de 350 kg podría ofrecerse entre 3,5 y 5 kilos por día.
A estos niveles de
suplementación el grano o suplemento está aportando el 50% de la materia seca
que el animal consume diariamente y más del 60% de la energía. Con el aumento del nivel de suplementación
se hace necesario el control del balance de nutrientes ofrecidos en la dieta
total que el animal recibe en el día.
En la medida en que se reduce la
participación del forraje fresco se reduce también su efecto corrector de la
oferta de nutrientes minerales, vitamínicos y nitrogenados.
¡Cuidado con los excesos!
En dietas en las que el
suplemento constituye más del 50% de la ingesta diaria, comienza a tener
importancia la forma física o presentación del suplemento al animal, por sus
efectos en la eficiencia de conversión y los posibles trastornos. La suplementación en esos casos debe
diseñarse cuidadosamente. Los terneros
son menos rutinarios y más susceptibles a afecciones de mucosas por el polvo de
mezclas muy molidas que los animales adultos.
Los vacunos tienen gran
capacidad de adaptación a dietas de alta concentración energética. Sin embargo, es conveniente acostumbrar a
los animales empezando con cantidades bajas por animal y aumentar
progresivamente hasta alcanzar el nivel planeado. Ejemplo: comenzar con 500 gramos/cabeza durante dos días, y
aumentar progresivamente adicionándole 1 kg cada dos días hasta llegar a la
cantidad deseada.
Los granos aportan energía
Los granos son oferentes de energía
en almidón, con diferencias en la naturaleza del mismo. El almidón de cereales de invierno (ej.
trigo, centeno) es de rápida solubilidad y fermentación en rumen. En cambio, el de cereales de verano (ej.
maíz y sorgo) es de fermentación más lenta.
Los de tamaño grande se digieren bien enteros, pero no así los de tamaños
pequeños (algunos maíces, sorgo, trigo).
Estos permanecen menos tiempo en el rumen y se digieren menos.
También, las cubiertas duras
oponen resistencia a la acción de la masticación y a la microflora ruminal, en
consecuencia su digestibilidad es menor.
La masticación del animal rompe los granos y aumenta su digestibilidad,
pero no lo suficiente cuando el grano es complemento de forrajes de alta
calidad. Se deduce entonces que el procesado
de granos pequeños y duros es inevitable.
Grano por grano
El grano de maíz es el mejor
grano para suplementar. Los tipos
dentado se digieren bien enteros, pero en el caso de los más duros y más
pequeños el quebrado o aplastado del mismo asegura una buena digestión. La mayoría de los sorgos requiere del
procesado (aplastado o molido) para su mejor utilización.
El trigo y el centeno enteros
son muy fermentabas y la tasa de fermentación mejora también con el procesado.
La rápida liberación de almidón de estos granos hace conveniente una oferta
controlada y distribución ordenada del suplemento para prevenir problemas
metabólicos. La alta proporción y
elasticidad del gluten del grano de trigo puede producir algunos trastornos
digestivos, por ello es conveniente mezclar el grano de trigo con otros como el
sorgo, maíz o avena.
La cebada y la avena son granos
vestidos (con glumas) por lo que su aporte de energía es menor comparado con
granos desnudos como el maíz, sorgo, trigo o centeno. Estos granos aportan almidón de alta degradabilidad ruminal y
también fibra. Si se ofrecen cantidades
limitadas (inferiores al 0,75% del peso vivo) se sugiere ofrecerlos
enteros. Su incorporación en el
suplemento aumenta el volumen a ofrecer (a energía constante), permite reducir
la velocidad de consumo y previene trastornos por sobreconsumo.
Nunca deje de hacer cuentas
Tener en cuenta el
comportamiento ruminal de cada grano permitirá ajustar la suplementación a las necesidades
reales del animal en engorde, siempre teniendo presente el estado (cantidad y
calidad) del verdeo.
En un momento donde la ganadería
requiere de una gestión de costos muy controlado, la interacción verdeo con
granos es una alternativa. a trabajar con cuidado.
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