Director: Guillermo
Alejandro Bavera, Méd. Vet., Profesor Titular Efectivo de Producción Bovina de
Carne, Depto. Producción Animal,
Facultad de Agronomía y Veterinaria, Universidad Nacional de Río Cuarto,
Río Cuarto, provincia de Córdoba, República Argentina
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Maresca, S.(1), Santini, F.J.(2) y Paván, E.(3). 2005. Marca Líquida
Agropecuaria, 15(136):17-20.
(1)Universidad Nacional de Mar del Plata; (2) Facultad de Ciencias
Agrarias;
(3) Instituto Nacional de
Tecnología Agropecuaria EEA Balcarce.
Los actuales precios del maíz ofrecen una
alternativa rentable, cuando se lo utiliza para engorde de vacunos. El presente
ensayo sirve para echar luz sobre una vieja discusión.
El engorde a corral
representa una de las principales formas de producción intensiva de bovinos
para carne. En este sistema, la variable de mayor incidencia en el costo de
producción es el alimento, razón por la cual la eficiencia de utilización del
mismo es un aspecto fundamental en la eficiencia global del sistema de
producción.
El grano de maíz es el
más utilizado en la alimentación de ganado en una amplia zona de nuestro país.
Durante muchos años se ha estudiado la forma de mejorar la utilización de este
grano por los rumiantes, con especial énfasis en los diferentes métodos de
procesamiento. No obstante, siguen existiendo controversias sobre la conveniencia
de utilizar el grano entero o procesado.
Muchos autores han demostrado que el principal efecto del procesado del grano
de maíz (molido, aplastado en seco o aplastado al vapor, etc.), es favorecer la
ruptura de la matriz proteica que contiene los gránulos de almidón, mejorando
su digestibilidad en todo el tracto digestivo. Sin embargo, esta ruptura de la
matriz proteica puede realizarse durante la masticación del grano por parte del
animal.
Se concluye empíricamente que en animales jóvenes (de menos de
Por otro lado, la utilización de grano de maíz entero en la dieta de animales
jóvenes evitaría el costo adicional del procesamiento, y disminuiría la posible
ocurrencia de desequilibrios metabólicos (acidosis) como consecuencia de su
menor tasa de fermentación ruminal con respecto al procesado. De esta forma, se
evitarían los menores aumentos diarios de peso vivo que se producen por este
tipo de trastornos digestivos que, en casos extremos, puede generar la muerte
del animal.
En nuestro país no se dispone de información sobre la conveniencia de utilizar los granos enteros o procesados en la alimentación de animales jóvenes. Por tal motivo, se realizó el siguiente ensayo cuyo objetivo fue evaluar el efecto de la utilización de grano de maíz entero o partido sobre el comportamiento productivo de terneras alimentadas a corral.
El ensayo se realizó en la Reserva Nro. 7 de la EEA
Balcarce del INTA (37º 45` S, 58º 18` W), durante los meses de abril a julio.
Se utilizaron 116 terneras de raza británica con un peso inicial promedio de
Se definieron en base a las características del grano de maíz utilizado en la dieta, T1: grano de maíz entero (GMe) y T2: grano de maíz partido (GMp). En ambos tratamientos el grano re-presentó el 40 % del total de la materia seca suministrada; el resto de la dieta se balanceó con harina de girasol pelleteada (30 %) y silaje de planta entera de maíz (30 %) para alcanzar un 18 % de proteína bruta. Se suministró junto con la ración un 0,02 % de un balanceado comercial de sales minerales. Los componentes de la dieta se mezclaron en un carro distribuidor (mixer) antes de ser entregados. Las raciones se suministraron en partes iguales dos veces al día, a las 8:00 y 16:00 hs.
Los Cuadros 1 y 2 muestran la composición química de los ingredientes de la dieta y de los tratamientos, respectivamente.

Sobre los animales se realizaron las siguientes mediciones:
a) Ganancia diaria de peso vivo (GDPV): se calculó individualmente por diferencia entre el peso final y el inicial sobre el total de días de ensayo.
b) Tasa de engrasamiento: por medio de determinaciones con un ecógrafo cada 28 días, del espesor de grasa dorsal entre la 12E y 13E costilla.
c) Consumo diario: se determinó por diferencia entre el suministro y rechazo de MS. Las mediciones se realizaron en forma grupal (por corral) cuatro veces por semana.
d) Consumo de energía metabolizable (EM): se estimó a partir del consumo de MS y de la concentración de EM de cada una de las dietas.
e) Eficiencia de conversión (kg MS: kg GDPV): se calculó en base al consumo de MS y la tasa de ganancia de peso vivo.
Efecto sobre la ganancia de peso y tasa de
engrasamiento. En Cuadro 3 se muestran los resultados de los parámetros
productivos obtenidos. No se observaron diferencias significativas (p>0,05)
con respecto al peso inicial y final en los animales que conformaban los dos
tratamientos. Las ganancias diarias de peso fueron de 1,01 ± 0,38 y 0,99 ±

Con respecto a los milímetros de grasa dorsal inicial y final, no se encontraron diferencias (p>0,05) entre los dos tratamientos. Para GMe la tasa de engrasamiento fue un 29 % mayor que para GMp, pero la diferencia no fue significativa (p>0,05). Esta tendencia podría deberse a una mayor eficiencia de utilización de la glucosa, ya que en dietas donde el grano se encuentra entero o poco procesado, una mayor proporción de almidón escapa a la degradación bacteriana ruminal alcanzando el intestino delgado, donde el almidón digerido provee un 42 % más de energía que si se digiere en el rumen.
Según otros autores, el procesado del grano de maíz reduce las ganancias diarias de peso debido a disminuciones en el consumo de MS como consecuencia de cuadros de acidosis subclínicas, producidas por altas tasas de fermentación ruminal y una gran producción de ácidos grasos volátiles. Sin embargo, en el presente trabajo el consumo fue un 10,6 % mayor (p<0,05) en los animales alimentados con el grano partido. Estos resultados coinciden con los de Owens y otros (1997), quienes observaron que los efectos negativos sobre el consumo de materia seca se producirían con métodos de procesados más severos (rolado al vapor, copos al vapor, maíz con alta humedad, etc.) que con el partido del maíz.
Una posible explicación al mayor consumo observado
en animales alimentados con grano partido sería el incremento en la velocidad
de pasaje a través del tracto digestivo. Ewing, Johnson y Rumpler (1986)
estudiaron el efecto del tamaño de partícula del grano de maíz sobre la
velocidad de pasaje ruminal, determinando que a medida que se reduce el tamaño
de partícula, en un rango de
La utilización de grano de maíz entero, en animales
de hasta
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