Director: Guillermo Alejandro Bavera, Méd. Vet.,
Profesor Titular Efectivo de Producción Bovina de Carne, Depto. Producción
Animal,
Facultad
de Agronomía y Veterinaria, Universidad Nacional de Río Cuarto, Río Cuarto,
provincia de Córdoba, República Argentina
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en general
Ing. Agr. Gerardo A.
Gagliostro*. 2005. INTA E.E.A Balcarce, Ediciones INTA Expochacra Ganadera.
*Grupo de Nutrición, Metabolismo y Calidad de
Producto, Estación Experimental Agropecuaria
Balcarce.
La elección y
el procesamiento de un determinado tipo de grano forrajero destinado a
suplementación tiene una real importancia respecto a dónde será
fundamentalmente digerido (utilizado). Según el tipo de grano que se utilice y
según el tipo de procesamiento del mismo, la velocidad e intensidad de
digestión del almidón en el rumen varía significativamente y este hecho puede
tener efectos en producción de carne y de leche. Las bacterias ruminales
son las principales responsables de la fermentación del almidón participando
también de los procesos digestivos los protozoarios y los hongos ruminales.
Los cereales
se diferencian según la especie y variedad por el tipo de almidón que contienen
(proporciones relativas de amilosa y de amilopectina), la forma y el tamaño de
los gránulos de almidón, la estructura de la membrana del endosperma y por la
consistencia serosa o no de dichos granos. Los tratamientos mecánicos (molido,
partido, aplastado) tienen como objetivo destruir la membrana del endosperma a
fin de aumentar la accesibilidad microbiana al almidón. Los tratamientos de
tostado (y de extrusión del grano) debido a la acción combinada del calor y de
la humedad (y de la presión) provocan la gelatinización del almidón y la
liberación irreversible de la amilosa y de la amilopectina. La hidratación de
los polímeros aumenta la capacidad de ataque de las enzimas bacterianas.
El trigo
suele presentar los más altos contenidos de almidón (77%) seguido de cerca por
el maíz y el sorgo (72%) para luego aparecer la cebada y la avena en rangos de
57-58%. Los granos enteros son resistentes a los procesos digestivos ya que un
pericarpio intacto juega un rol de escudo ante el ataque microbiano. Ha sido
demostrado que los granos enteros de cebada o de avena colocados dentro de
bolsitas de nylon en el rumen no pueden ser degradados por los microorganismos.
El molido del grano de maíz aumenta la digestibilidad ruminal del almidón
(+13%) lo que representa a su vez una mejora en la digestibilidad total del
grano (+ 6,7%) respecto al grano quebrado. El ensilado húmedo de los granos,
sobre todo en el caso del maíz, produce un importante cambio en el sitio de
digestión del almidón el que prácticamente pierde su capacidad sobrepasante o
bypass pasando a comportarse como un almidón tipo cebada de mayor
degradabilidad ruminal. Suele observarse una muy alta digestibilidad total
(91-99%) para todos los tipos de almidones en un rango muy amplio de cantidades
consumidas (1,5-10,65 kg/animal/día). Expresado como % del almidón consumido,
la digestibilidad ruminal de los almidones provenientes de cebada, trigo y
avena (almidones de rápida tasa de digestión ruminal) presentan valores muy
superiores (80-94%) respecto a los correspondientes para sorgo (seco y partido,
60%) y maíz (seco y partido, 76,2%) (almidones de lenta tasa de digestión
ruminal).
En granos de
maíz y sorgo, resulta notable el aumento de digestibilidad ruminal y post-ruminal
obtenido ante el tratamiento con vapor y formación de copos. Uno de los
objetivos de la suplementación con este tipo de granos es aportar energía al
rumen sobre todo en pasturas de alto contenido y degradabilidad proteica
(alfalfas, verdeos de invierno, forrajes frescos de calidad). La elección
del tipo de grano a utilizar es de suma importancia a los fines de armonizar
(equilibrar) la disponibilidad de energía y proteína a nivel de rumen.
Los trabajos
de investigación han demostrado que el almidón contenido en diferentes materias
primas se degrada a nivel ruminal con distinta intensidad y velocidad. La
degradabilidad ruminal suele variar entre un
Desde un
punto de vista puramente nutricional, debemos seleccionar por ejemplo a la
cebada porque su almidón será utilizado en un 93,6 % en el rumen y a una alta
velocidad (32,2 %/hora post-suplementación). Si en el caso opuesto utilizamos
un grano de sorgo, debemos ser concientes de que sólo un 52 % de su almidón
estará disponible a nivel de rumen pero además con una velocidad de digestión
atenuada (4,4 % por hora ) lo que significa 7,3 veces más lenta que la cebada.
Ha sido demostrado que la sincronización en la fermentación ruminal del almidón
y de la proteína conduce a una mayor retención proteica en novillos y genera
situaciones altamente predisponentes para aumentar el flujo de proteína
microbiana hacia intestino delgado. El maíz, sorgo, y la papa poseen una cierta
capacidad bypass en sus almidones que en promedio no supera los
Es muy
importante destacar que la síntesis de proteína microbiana resulta mayor con
los almidones de mayor fermentación ruminal hasta un máximo de 25-30% de
almidón degradable en el total de la dieta. Por encima de estos valores se ha
detectado una inhibición de la proteosíntesis microbiana la que puede inclusive
disminuir a causa de fenómenos de acidosis ruminal. Los granos de maíz y de
sorgo cosechados y ensilados con alto grado de humedad (High Moisture Grains)
adquieren un comportamiento digestivo parecido al de la cebada, avena y trigo,
es decir aumenta la velocidad e intensidad de utilización ruminal. Dichos
granos presentan además la ventaja de una cosecha anticipada y un ahorro de
secado artificial. Como desventaja puede decirse que luego de ensilados, no
podrán ya ser comercializados a través de las vías clásicas.
En el caso
particular del sorgo, se describe la posibilidad de reconstituir un grano seco
llevándolo al tenor deseado de humedad (25-30%) agregando agua. En ese caso se
aconseja un mínimo de 21 días antes de abrir el silo y dar a consumir el
alimento. El partido del grano de sorgo previo al ensilado parece aumentar la
ganancia de peso (+11%) y mejorar la conversión de alimento (+37%) a través de
mejoras sustanciales de la digestibilidad de la materia seca y orgánica (+
12-29%). En condiciones de pastoreo (verdeos y recursos otoño-invernales)
resulta dable esperar que la utilización de granos con mayor velocidad e
intensidad de digestión ruminal favorezcan la ganancia de peso al estimular la
proteosíntesis microbiana en rumen y disminuir los excesos de amoníaco. Se ha
observado que tanto el consumo como la ganancia de peso y la conversión
alimenticia no resultaron afectados cuando el grano de sorgo húmedo reemplazó
al grano de maíz húmedo en la dieta de vaquillonas en crecimiento. A partir de
lo expuesto, pueden extraerse las siguientes conclusiones generales:
El almidón
contenido en los granos forrajeros (cereales) posee diferente velocidad e
intensidad de digestión ruminal. Por lo tanto, desde un punto de vista
nutricional, no es lo mismo comprar una megacaloría bajo la forma de granos de
cebada/trigo/avena que bajo la forma de sorgo/maíz (los sitios de digestión
cambian, el objetivo nutricional es diferente).
Sobre verdeos
y pasturas de alto contenido de nitrógeno, la utilización de granos con mayor
digestión ruminal permitiría :
♦
Disminuir
las concentraciones de amoníaco en rumen y atenuar su absorción.
♦
Aumentar
la producción de proteína microbiana a nivel de rumen.
♦
Aumentar
la cantidad absorbida de aminoácidos de origen microbiano para crecimiento en
novillos en desarrollo.
♦
Aumentar
la cantidad de ácido propiónico producido en rumen, la producción de glucosa en
hígado y los niveles circulantes de insulina condiciones altamente favorables
para deposición de grasa en novillos en terminación.
♦
Pese a
todas estas ventajas, no parece haber un efecto neto sobre la ganancia de peso
vivo pero si puede postularse una mejora en la conversión alimenticia del orden
de 5-7 % ante la utilización de granos ensilados con alto grado de humedad (28-32%).
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