La Republica. 2007. San Luis,
Argentina.
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En el
Centenario, de Antiguas Estancias Don Roberto SA, se superó la alimentación
animal durante el invierno con originales bebederos redondos distribuidos en
54.500 hectáreas.
Durante 6
meses al año los rodeos de cría bovina reciben menos proteína por la natural
disminución de la oferta invernal, pero este problema fue resuelto tras dos
años de experiencias en El Centenario, un campo de 54.500 hectáreas de la firma
Antiguas Estancias Don Roberto SA, donde suplementan a través de originales
bebederos a 8.500 vacas con proteína disuelta en agua.
A través de
145 kilómetros internos de acueductos se distribuye urea disuelta al 1% que
llega a los bebederos desde un equipo de invención australiana lector de
caudal, conectado a una bomba inyectora y monitores que miden parámetros
específicos en el agua de bebida.
Este sistema
no modifica la calidad forrajera que consumen las vacas, sino que hace más
eficiente su aprovechamiento en la digestión, generando un balance energético
mejorado para el animal al final de cada día, con aumento voluntario del
consumo de pasto.
Con esto se
superó la deficiencia en la calidad alimentaria en invierno y comienzos de
primavera, cuando las vacas preñadas se acercan a los máximos requerimientos
nutricionales para parir adecuadamente, desarrollar su glándula mamaria,
alimentar bien a su ternero y reiniciar la actividad sexual lo antes posible.
El sistema
fue mostrado a invitados especiales el viernes en el elegante casco de El
Centenario, a 85 kilómetros al sur de Fraga, en una jornada que coordinó Mussa
Abdalah, de Ganadera del Sur SRL, y a la que asistieron técnicos e importantes
ganaderos.
Gonzalo
Molina, es el ingeniero agrónomo encargado de El Centenario desde 1999, año en
el que empezó con 3.800 vientres y que hoy se estabilizó con 8.500 vacas
Hereford.
Este campo
tiene 54.500 hectáreas y el impacto más fuerte que recibió fue el sistema de
pasturas implantadas y la construcción de aguadas.
El sistema de
bebederos redondos aplicado “fue todo un descubrimiento para nosotros porque
con 30 mil litros de capacidad, 8 metros de diámetro y un frente de 30 metros
puede abastecer a rodeos de hasta 2.500 vacas cada uno en forma permanente”, describió
el técnico a El Diario de la República.
El costo
inicial es estas aguadas es de un 35% superior a los bebederos convencionales
de 6-8 cuerpos, pero con la ventaja que hasta no llevan mantenimiento.
Para
determinar la cantidad necesaria de estas bebidas y sus distancias entre sí
para un uso eficiente de las pasturas, se midió cuánto pasto consumían los
animales hasta los 800 metros alrededor de la aguada, a los 1.600 y por fuera
de esa distancia. En la primera se comieron el 75% del alimento, 55% hasta la
segunda marca y nada más que un 30% más allá de los 1.600 metros.
Por ello se
dividieron los lotes y las mismas aguadas con lo que lograron un alto impacto
de consumo alrededor de las bebidas, pero en un período más corto siguiendo un
esquema de rotaciones que elimina el pastoreo continuo que hacía desaparecer
las forrajeras alta calidad.
La carga
animal en invierno en los lotes con digitaria es de un animal por 3,5 hectáreas
y de una hectárea por vientre en verano.
Este uno de
los tres establecimientos que Antiguas Estancias Don Roberto SA tienen en San
Luis, además de Los Trapales y Don Roberto, que suman casi 100 mil hectáreas y
27 mil vacas.
La evolución en El
Centenario
Antes de
estos cambios, El Centenario tenía un sistema de aguadas abastecidas desde 21
perforaciones con molinos, con baja carga animal, una base forrajera sólo de
pasturas naturales, sin suplementación y altos valores de procreo con baja
productividad por hectárea.
El sistema
actual tiene sólo tres fuentes de agua principales, dos perforaciones y un
acueducto estatal (que funciona irregularmente), que abastecen 58 bebederos
redondos a través de 145 kilómetros de acueductos internos.
Estos cambios
se completaron con la implantación de pasturas, unas 33 mil hectáreas con
digitaria, a la que consideran la forrajera más promisoria, y 11 mil con pasto
llorón, del que ahora no se habla tan bien.
Según el
INTA, la proporción ideal de pasto llorón y digitaria en un campo es mitad y
mitad, pero Molina aconseja no más del 25% de llorón, porque después de enero
la calidad de este pasto no alcanza para mantener el aumento de peso diario de
un ternero y las necesidades de la vaca.
Con las
nuevas aguadas, la división del campo en 23 lotes e implantación de pasturas,
El Centenario se encontró con otro cuello de botella: el bajo nivel de proteína
en la dieta invernal.
“Si hoy
tuviera que empezar con un campo lo último que haría sería sembrar forrajeras,
porque tiene mucho más impacto el tema del agua y del manejo de las parcelas y
pasturas”, opinó el encargado de la estancia.
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