PRODUCCIÓN ANIMAL
Director: Guillermo
Alejandro Bavera, Méd. Vet., Profesor Titular Efectivo de
Producción Bovina de Carne, Depto. Producción Animal,
Facultad de Agronomía y Veterinaria, Universidad Nacional
de Río Cuarto, Río Cuarto, provincia de Córdoba,
República Argentina
Volver a:
Inundaciones y
ganadería
Los
conceptos vertidos en este resumen fueron extraídos de las exposiciones
de los siguientes profesionales:
PROBLEMÁTICA
DE LOS SUELOS DEL ÁREA
♦
Ing. Agr. Luis A.
Barberis - Prof. Asoc. del Depto. de Suelos de la Facultad de Agronomía
de la U.B.A
♦
Ing. Agr. Carlos
R. Miaczynski - Director del Depto. de Suelos de la Facultad de Agronomía
de la U.B.A.
♦
Ing. Agr. Gustavo
J. Oliverio - Integrante de los Deptos. de Suelos y Producción Vegetal
de la Fac. de Agr. de la U.B.A.
♦
Ing. Agr. Ricardo
Reichart - Integrante del Depto. de Suelos de la Facultad de Agronomía
de la U.B.A.
♦
Dr. Sc. Agr.
Carlos Vollert - Ex integrante del Depto. de Suelos de la Facultad de
Agronomía de la U.B.A.
ASPECTOS
CREDITICIOS E IMPOSITIVOS
♦
Sr. Felipe
Cabezas - Subgerente del Depto. de Gerencia Interior del B.P.B.A.
♦
Sr. Enrique Corti
Santo - Jefe Depto. Impuesto Inmobiliario. Dirección General de Rentas,
Gobierno de la Pcia. de Bs. As.
♦
Ing. Carlos
Chiavasso - Secretaría de Estado de Agricultura y Ganadería de la
Nación.
♦
Ing. Rubén
Roberto Re - Director de Agricultura de la Pcia. de Buenos Aires.
♦
La Organización
Técnica de esta jornada estuvo a cargo del Estudio Vollert Wilken y
Asociados.
ESTRATEGIAS
GANADERAS Y ALTERNATIVAS ECONÓMICAS
♦
Dr. Carlos
Acuña - Estudio Agropecuario de Azul.
♦
Ing. Agr. Mr. Sc.
Alfredo Lange - Integrante del Depto. de Producción Animal de la Fac. de
Agronomía de la U.N.M.d.P.
♦
Ing. Agr.
Francisco A. Wilken - Estudio Vollert Wilken y Asociados.
COORDINACIÓN
GENERAL
♦
Ing. Agr. Carlos
Vollert e Ing.Agr. Gustavo Oliverio.
ORGANIZADO
Y AUSPICIADO POR LA FUNDACIÓN CARGILL. 1980. Folleto, Bs.As., 16 pag.
Las inundaciones que afectaron a la provincia de
Buenos Aires a partir de mayo de 1980 prolongándose a lo largo del
año, cubrieron 36 partidos que totalizaron 6.000.000 de
hectáreas. Por ello, por los daños ocasionados a la población
y a la riqueza productiva agropecuaria, las mismas exhibieron rasgos de
catástrofe. Según datos históricos fue la mayor
inundación registrada en la provincia, con sólo dos antecedentes
aproximables en lo que va del siglo.
Ante la desoladora situación numerosas
entidades públicas y privadas, además del Gobierno de la
provincia, prestaron su colaboración inmediata en salvamentos y entrega
de víveres, medicamentos, dinero, etc.
La Fundación Cargill fue también
receptora de la necesidad de ayuda que la emergencia demandaba. Pero, en
cumplimiento de su objetivo de "contribuir al desarrollo y
promoción de la ciencia en materia agropecuaria" concentró
su esfuerzo en una acción dirigida al mediano plazo tendiente a reparar
y prevenir los graves deterioros físicos y biológicos que se
habrían de presentar como secuela, tales como erosión del suelo,
enfermedades, carencias alimentarías en animales, etc.
Las "Jornadas de Manejo Agronómico para
zonas inundadas en la Provincia de Buenos Aires", organizadas y auspiciadas
por la Fundación Cargill, se realizaron en Buenos Aires entre el 24 y el
27 de Junio de 1980. El propósito fue reunir los estudios especializados
sobre la situación imperante, su análisis y conclusiones, para
propender a la mejor capacitación de los profesionales y técnicos
que tengan a cargo la reconstrucción del patrimonio productivo del agro.
De ese modo el esfuerzo aportado trasciende la experiencia concreta y genera
nuevas alternativas de eficiencia productiva para el futuro.
El presente trabajo es la síntesis de los
estudios y conclusiones aportadas por los profesionales participantes, cuyos
beneficios, por este medio, se ponen al alcance de todos aquellos que sientan
interés en el tema.
BUENOS AIRES, JUNIO 1980.
Las situaciones que plantean las inundaciones en el
S.E. de la Provincia de Buenos Aires, al abarcar un área muy extensa,
son sumamente diversas y las alternativas de solución múltiples.
Como no es posible entrar a considerar cada una de las situaciones que se
plantean, la exposición de información apunta sobre todo a
recordar conceptos básicos que permitan clarificar y ordenar ideas así como a
dar elementos de juicio para la toma de decisiones.
Precipitaciones superiores en cantidad e intensidad
a las medias normales.
En el área de destacan dos situaciones
diferenciales.
2.2.1. La alta cuenca del Salado
2.2.2. La depresión del Salado
En el área de la alta cuenca tenemos suelos
con capacidad de infiltración media a buena, pero en una
situación como la ocurrida no tienen capacidad para retener toda el agua
recibida. La superficie es ligeramente ondulada con relieve normal a
pronunciado y pendientes del mismo tipo. Por ello, a nivel zonal, pueden presentarse
básicamente problemas de saturación de agua en el perfil del
suelo pero no de anegamiento.
Donde las pendientes son pronunciadas pueden darse
problemas de erosión hídrica. Los excedentes de agua de esa
área son derivados a la zona deprimida. El control de estas aguas exige
la implementación de una red de obras de retardo. La alta cuenca
representa solamente un 15 % de la llamada cuenca del Salado.
La depresión del Salado presenta un relieve
plano con pendientes mínimas. Ello se traduce en una seria dificultad
para evacuar los excesos de agua. La velocidad de escurrimiento de las aguas
superficiales es lenta. El buen estado de conservación de los canales de
desagüe es un factor importante para la conducción de las aguas
excedentes. La salida de agua a través de la red de canales no
agravaría el problema de sequía que frecuentemente afecta a estos
suelos debido a su reducido horizonte superficial con poca capacidad de
almacenamiento de agua.
2.3. Factores autrópicos
Los terraplenes de las vías de
comunicación (rutas, ferrocarriles) actúan como diques de
contención frente a caudales acrecentados de agua limitando aún
más el natural escurrimiento de la misma.
2.4. Suelos
Los suelos del área deprimida presentan serias
limitaciones en cuanto a su movimiento interno de agua. Dos son las principales
razones que motivan este hecho:
A) La alta cantidad de sodio en el perfil, cuyo
origen está dado por las incursiones marinas ocurridas en el
área. Geológicamente se ha comprobado que esto se ha dado al
menos en tres oportunidades. La presencia de sales en el perfil (horizonte B)
con un régimen pluviométrico de
B) El alto porcentaje de arcilla en el horizonte B
de estos suelos, que supera el nivel del 50%. Ello, junto con la acción
dispersante del ion sodio sobre los coloides trae como consecuencia entre otras
cosas que la porosidad de este horizonte esté dada en su mayoría
por microporos que se caracterizan por su lenta conducción de agua
(movimiento capilar y no de agua libre). Únicamente cuando el suelo se
halla seco, se encuentra una mayor cantidad de rajaduras y grietas, que hacen
que la capacidad de infiltración inicial de estos suelos pueda ser del
orden de los 5 - 10 mm/hora. Pero en cuanto el perfil se humedece se vuelve a
la situación descripta inicialmente y la capacidad de
infiltración ser reduce a 0,1 - 0,5 mm/ hora. En estas condiciones el
horizonte A sobrepuesto y casi siempre de muy poco espesor se sobresatura
rápidamente.
3.1.1. Brunizem con horizonte B textural
Ocupan posiciones elevadas en el
relieve, suelos muy bien provistos de materia orgánica,
En estos suelos puede observarse también en
algunos casos limitación por profundidad efectiva por la presencia de
tosca en forma de plancha a profundidad variable (de
Como generalmente se encuentran en zonas de
pendiente estos suelos tienen como limitante más importante a la
erosión hídrica.
3.1.2. Solod (Suelo
hidrohalomórfico)
Este suelo ocupa también una
posición elevada pero ya dentro de un paisaje de mayor heterogeneidad.
Son suelos bien provistos de materia orgánica, 5,3 %, con textura franca
en superficie y estructura granular.
Sus limitaciones están dadas por un
hidromorfismo marcado a los 28 -
3.2.1. Solonetz solodizado (Suelo
hidrohalomórfico)
Estos suelos ocupan ya posiciones
deprimidas asociándose en algunos casos con perfiles como el anterior
analizado.
Son suelos con un horizonte Al, reducido sin
limitaciones, pero luego del mismo empiezan severas limitaciones por
hidromorfismo y alcalinidad. El ph en el A+ B es de 9 con un 32 % de
saturación sódica en el complejo de intercambio.
3.2.2.
Solonetz
Este suelo se encuentra en
posiciones deprimidas y de relieve plano pudiendo también estar asociado
a solonetz solodizado.
Sus limitaciones comienzan desde la superficie ya
que el horizonte Al es fuertemente alcalino, ph - 8,6 y es aún
así prácticamente el único lugar posible donde pueden
desarrollarse las raíces, ya que en el B21t el ph asciende a 9,4.
3.2.3.
Gley alcalinos
Estos suelos se encuentran en
posición plano cóncavo comúnmente en las denominadas
"hoyas" y tienen como característica y limitación
fundamental la napa freática que pueda estar entre los 20 y
Todos estos suelos, si bien son los típicos zonales, no son los únicos, ya que existe gran cantidad de suelos con características intermedias entre los descriptos, pero que presentan similares limitaciones de uso.
La capacidad productiva de los suelos puede haber
sufrido dos tipos de daños:
♦ permanentes
♦ transitorios o temporarios.
Un daño permanente significa una
pérdida irreversible de las condiciones de fertilidad. El capital suelo
ha sido afectado. Se puede pensar en dos grandes daños de este tipo:
4.1.1. Daños por erosión hídrica
4.1.2. Daños por salinización
El
daño por erosión hídrica puede haber ocurrido en aquellas
áreas con relieves de pendientes pronunciadas con un rápido
desplazamiento de las aguas superficiales, es decir en la alta cuenca del
Salado. El daño se produce por el arrastre de una capa de tierra
fértil del horizonte superior por las aguas de escurrimiento. En el
área deprimida no se dan daños graves de erosión
hídrica debido al lento desplazamiento de las aguas.
Un tipo de
daño derivado de la erosión puede ser el depósito de
sedimentos en otras áreas con sellado de poros, encostramientos y
alteración de las condiciones mecánicas de los suelos, pero son
de carácter temporario.
El
daño por salinización estaría dado por el lavado y
transporte del sodio que se encuentra naturalmente en los perfiles
típicos de la baja cuenca (solod, solonetz solodizados y gley alcalinos)
a otras áreas y a su depósito en superficie.
Como se ha
visto anteriormente, estos suelos se caracterizan por su reducido movimiento
interno del agua. Por ello las sales de sodio sufren muy poco desplazamiento y
quedan básicamente retenidas en el perfil.
Las
condiciones de alcalinidad o salinidad existentes o no, se verán poco o
nada afectadas por las inundaciones y no es de esperar que ocurran daños
permanentes por salinización en áreas donde anteriormente no ha
existido ese problema.
En la
mayoría de los casos las condiciones de fertilidad han sido afectadas
sólo en forma transitoria, ya que las mismas se restablecen en la medida
en que los suelos recuperan un grado de aireación adecuado.
La inundación afecta en forma temporaria las
condiciones de fertilidad de un suelo.
La fertilidad está dada por la oferta
nutricional por un lado (condiciones de dotación) y las propiedades de
abastecimiento de un suelo por el otro.
La cantidad de nutrientes que se encuentran en un
suelo (Na, P, Ca, K, etc.) y que pueden llegar a ser provistos por el mismo a
las plantas básicamente no se ve afectada por la inundación.
La que sí se puede ver afectada es la
condición de disponibilidad de los mismos para la planta, que
está dada fundamentalmente por las condiciones de abastecimiento. Las
propiedades de un suelo que hacen al abastecimiento son las siguientes:
♦ aireación
♦ capacidad de retención hídrica
♦ drenaje interno (estructura granular sin sellados)
♦ temperatura
♦ ausencia de limitaciones mecánicas
♦ condiciones extremas de ph:
o altas: toxicidad por Na
o bajas: toxicidad por Al y Mn.
Es evidente que varios de estos parámetros
pueden ser afectados en mayor o menor medida por la inundación. La mayor
alteración se produce por la afectación de la condición de
aireación.
Cuando cesa la salida de agua gravitante la
totalidad de los poros se encuentra ocupada por agua y se produce el anegamiento.
La difusión de gases en la fase líquida de suelo es muy lenta
(disminuye drásticamente el ritmo de difusión de oxígeno),
se dan condiciones de anaerobiosis con aumento del anhídrido
carbónico y condiciones reductoras (disminución del potencial de óxido-
reducción).
Esta situación afecta fundamentalmente a la
dinámica del nitrógeno. Sabemos que el 85 al 96 % del
nitrógeno disponible proviene de la materia orgánica del suelo
que forma parte de la fase sólida del mismo. La puesta a
disposición para la planta a partir de esta fuente se debe a la
actividad biológica aerobia del suelo cuyos productos finales son los
iones amonio y nitrato.
La falta de un grado de aireación adecuado
limita no sólo la producción del nutriente sino que la
condición reductora puede llevar a una pérdida del nutriente ya
disponible por denitrificación.
Como se dijo anteriormente, la cantidad total de
nutrientes que se encuentran en el suelo básicamente no se ve afectada
por el fenómeno de inundación. La que sí se puede ver
afectada es la cantidad disponible para la planta. Veamos cuál es la
situación para los dos nutrientes de mayor importancia en el
área, nitrógeno y fósforo.
Suponiendo un suelo con un 5 % de materia
orgánica que contiene un 0,25 % de nitrógeno total, en la capa
arable (2.000.000 tn-ha) se encuentra una cantidad total de 5.000 kg-ha de
nitrógeno.
Si antes de iniciarse el período de las
lluvias teníamos 30 ppm. de nitratos disponibles, ello representa 7 ppm.
de nitrógeno y un equivalente de 14 kg-N-ha, ése es un 0,28 % de
la cantidad total de nitrógeno disponible. Esta cantidad puede haberse
perdido por denitrificación y lavado.
Si suponemos que debido al problema de las
inundaciones no se han producido nuevos nitratos como hubiera ocurrido al
realizar un barbecho adecuado (60 días) hemos dejado de tener
disponibles unos 60 ppm. adicionales de nitratos, que representan unos 28
kg-N-ha.
La "pérdida" total de
disponibilidad de nitrógeno estará entonces en el orden de los 40
kg-N-ha. Esta cifra representa alrededor del 0,8 % de la cantidad total de
nitrógeno que contiene el suelo.
Para el caso del fósforo, el contenido total
en capa arable puede estar en el orden de los
Si suponemos que en la solución del suelo
tenemos una cantidad de 1 ppm. como pentóxido (este valor no tiene nada
que ver con los datos empíricos que se obtienen con un análisis
para diagnóstico, como puede serlo el de Kurtzy Bray) que ya de por
sí es un valor elevado (la concentración normal está
alrededor de 0,3-0,5 ppm.), la cantidad total de fósforo contenido en la
solución del suelo estará en el orden de los 0,6 kg-ha.
Suponiendo que el total de este fósforo se pierda, la pérdida
representaría el 0,06-0,1 % del fósforo del suelo.
Estos cálculos dejan bien en claro que la
inundación puede haber afectado la disponibilidad de nutrientes
(abastecimiento) y casi toda la cantidad (dotación) de los mismos en el
suelo.
Para el nitrógeno el déficit de
disponibilidad es lo suficientemente importante como para ser manifestado por
la planta. Además, la reposición está dada por un proceso
biológico relativamente lento.
Para el caso del fósforo el déficit
de disponibilidad es sumamente reducido. Por otra parte la reposición está
dada por un proceso químico de alta velocidad de desarrollo.
Debemos distinguir entre dos tipos de suelos y
situaciones.
6.1. Suelos agrícolas: sin problemas de movimiento interno de agua.
6.2. Suelos no
agrícolas: con serias limitaciones de uso por problemas de
movimiento interno de agua.
Las condiciones de fertilidad se restituyen con la
aireación de los mismos. Se pueden tomar algunas medidas para acelerar
este proceso. Las labranzas superficiales con rastra de disco doble
acción y rastra de dientes rompen la capilaridad, aumentan la cantidad
de macroporos y con ello se acelera la eliminación del exceso de agua
por evaporación. Debe tenerse cuidado con la arada de estos suelos en
condiciones de alta humedad, ya que puede producirse un efecto de amasado.
Las labranzas sub-superficiales (cinceles) son de
segunda prioridad y pueden ser útiles para aumentar el grado de
aireación una vez oreada la capa superficial o en el futuro para
destruir los efectos de amasado debido a laboreos en condiciones de alta
humedad.
Para anticipar todo lo posible la entrada con
implementos a los lotes con problemas de piso, se recomienda tomar todas las
medidas posibles en los equipos (tractores) para estrechar la relación
peso-potencia y presión específica sobre el suelo, como el empleo
de ruedas duales, eliminación de agua y contrapesos, etc.
La fertilización puede ser otra medida
coyuntural para reducir los efectos transitorios sobre los niveles de
fertilidad del suelo.
De lo expuesto al referirnos a
cuantificación de pérdidas se deduce la conveniencia de la
fertilización con alrededor de 40 unidades de nitrógeno para
aquellos suelos en los cuales han imperado condiciones de saturación
hídrica por algún lapso o donde no se pudieron hacer barbechos
adecuados. Esta fertilización para cultivos de cosecha (trigo), puede
hacerse presiembra o a macollaje en caso de que en este momento se manifiesten
síntomas de carencia. La fertilización nitrogenada también
puede ser una buena medida cuando se incorporan chalares en forma tardía
y sin descomponer antes.
En cuanto a la fertilización con
fósforo, los cálculos demuestran que no hay variaciones con
respecto a la situación original. Si no había deficiencias no las
habrá ahora y si existían la fertilización será tan
conveniente ahora como antes. La precaución coyuntural sería la
de incrementar la relación N-P usualmente empleada. Es decir, si se
empleaba fosfato diamónico adicionar unos 30 kg-ha de nitrógeno y si se empleaba superfosfato reemplazarlo por
fosfato diamónico.
En cuanto a los cultivos forrajeros desarrollados
en estos suelos, la fertilización nitrogenada de los mismos puede
significar una alternativa para incrementar la receptividad ganadera a la
salida del invierno. Esto es válido para el caso de los verdeos de
invierno y podría serio también para el caso de praderas con
predominio de gramíneas, si bien no existen experiencias previas sobre
este último particular.
6.1.1. Erosión hídrica como
único perjuicio permanente
Como antes se ha comentado es este fenómeno
de erosión hídrica el único perjuicio de tipo permanente
que pueden haber ocasionado las inundaciones y por supuesto si ha ocurrido fue
en zonas de la alta cuenca del Salado o en la zona Interserrana (entre serranías
de Ventania y Tandilia). El daño no ha sido provocado por la
inundación del área sino por las lluvias torrenciales ocurridas,
que en zonas de pendiente iniciaron o continuaron procesos erosivos para
finalmente, en áreas deprimidas, producir anegamientos.
Si bien el impacto mayor en el proceso erosivo es
la presencia de cárcavas o surcos, la erosión de tipo laminar es
sin duda la que mayores pérdidas de suelo por unidad de superficie ha
provocado.
La solución al problema erosión
hídrica nada tiene de coyuntural; más bien, se trata de planes
que hay que elaborar para el mediano plazo pero que no por ello deben ser
dejados de lado.
Hay algunas prácticas de tipo coyuntural que
pueden prevenir en algo la
erosión que pueda ocurrir de aquí en más pero que son un
paliativo y no una solución concreta y eficiente al problema.
Entre éstas tenemos:
♦
Las labranzas y siembras para cosecha fina y/o
gruesa deben hacerse siempre cortando
las pendientes o si es posible siguiendo una curva de nivel marcada para tal
efecto.
♦
De ser posible, realizar labranzas profundas y/o
superficiales que mejoren la capacidad de infiltración de los suelos.
♦
No realizar el refine de las camas de siembra
excesivamente y mucho tiempo antes de efectuar dicha labor, ya que de esta
forma se deja al suelo en condiciones ideales para que se erosione con lluvias
incluso normales en cuanto a intensidad.
♦
El uso de fertilizantes fosforados combinados
con N, como arrancadores, lleva a que el suelo se cubra más
rápidamente con partes aéreas de la planta evitando así el
impacto de la gota de lluvia sobre el suelo que es el inicio de los procesos
erosivos.
♦
Realizar los controles de malezas con escardillo
en cultivos de cosecha gruesa siguiendo las curvas de nivel o cortando las
pendientes lo más temprano posible, dejando
de esa forma impedimentos físicos para que el agua no corra a favor de
la pendiente.
♦
En caso de tener cárcavas proceder a su vegetación permanente y
definitiva evitando así la dimensión probable que tendrán
de continuarse trabajando.
Es necesario tener conciencia de que existen
prácticas no ya de tipo coyuntural sino más bien estructurales
que realizan un control eficiente de la erosión hídrica. Entre
ellas tenemos:
♦ curvas de nivel
♦ cultivos en camellones
♦
cultivos en terrazas
♦ cultivos en fajas
♦ labranzas reducidas
♦
etcétera.
Muchas de ellas están probadas en el
país y no son como se piensa obras imposibles de realizar, ya que se
trabaja para su construcción con arados de reja y vertedera o discos, que
son implementos convencionales de uso en la zona en cuestión.
Con la utilización correcta de algunas de
estas prácticas y sólo de esta forma podremos efectuar un control
eficiente del proceso erosivo que es muy serio e irreparable una vez producido.
Posibilidades de manejo y conservación
Las necesidades de manejo y conservación de
suelos no agrícolas podemos resumirlas en:
Conservar la estructura y la materia orgánica.
Incrementar
el drenaje interno, la estructura y la materia orgánica.
Favorecer
la evacuación de excedentes hídricos y el lavado de
sales.
Evitar la compactación del suelo.
Corregir
los problemas de compactación y los bajos niveles de
nutrientes.
Aplicar sistemas de labranzas no convencionales.
Sin duda son muchas las prácticas posibles
de aplicar para cubrir estas necesidades pero se darán las
características salientes de las fundamentales.
6.2.1. Canales de desagüe
Dada la impermeabilidad ya analizada de estos
suelos es necesario mediante esta práctica conducir y eliminar los
excesos de agua superficiales. Los canales de tipo parabólico son los
que mejor se adaptan en este caso siendo posible su construcción y
mantenimiento con maquinaria convencional (arados de reja y/o disco completando
la labor con hoja niveladora).
6.2.2. Cincelado y subsolado
Estas prácticas que realizando una labor
subsuperficial (entre 20 y
La perdurabilidad de su efecto depende de variadas
condiciones pero puede estimarse entre 2 y 4 años según el caso.
6.2.3. Fertilización
La fertilización básicamente
fosforada tiende en este caso no sólo a un aumento de producción
de pasto sino fundamentalmente al logro de una cobertura de suelo dada por las
plantas que mediante su actividad radicular mejoren el drenaje, la
aireación y las condiciones de ph del horizonte superficial dando de
este modo la posibilidad de incorporación de especies de mayor valor
forrajero que las existentes en esos suelos.
6.2.4. Sistemas de labranzas adecuados
Analizando las características
de los perfiles típicos de suelos no agrícolas surge la necesidad
de la no realización de la inversión
mediante el uso de arados del horizonte superficial, ya que es en ese
mismo horizonte de reducido espesor donde se realiza la mayor actividad radicular.
Al traer a superficie materiales del horizonte B2t no hacemos más que
agravar la situación fisicoquímica y biológica del suelo,
dada la naturaleza alcalina de ese horizonte.
En caso de realizar labranzas, las mismas deben
hacerse con herramientas que trabajen en los
6.2.5. Manejo adecuado de pastoreos
Teniendo en cuenta la fisiología del crecimiento
de forrajeras adaptadas a esos suelos, el sistema de manejo de los mismos que
lleve a favorecer un buen desarrollo radicular y una buena cobertura de suelo
será el ideal para el mejoramiento de las condiciones de los mismos.
En este sentido, experiencias realizadas demuestran
que pastoreos rotativos intensivos con cortos períodos de
ocupación y largos de descanso no sólo otorgan las mejores
condiciones al suelo sino que con ellos se han logrado producciones estables de
hasta 300 kg-ha de carne.
6.2.6. Renovación de praderas
Es frecuente en praderas artificiales en estos
suelos el decaimiento acentuado que las mismas sufren luego de
Esta práctica tiende a la renovación
de dichas praderas sin la
pérdida de las forrajeras presentes al momento de
efectuarla.
Las experiencias de cincelado como única
herramienta, y posteriores resiembras y fertilizaciones de estos lotes, son
ampliamente satisfactorias y garantizan el objetivo de esta práctica.
La práctica de la fertilización
sólo tiene sentido si previamente se han mejorado condiciones
físicas que permitan la asimilación de los nutrientes por ella
provistos.
La zona en cuestión tiene una
economía netamente ganadera y llega a la inundación luego de:
♦
Márgenes ganaderos muy ajustados por
precios del ternero entre 1976 y 1979.
♦
Exceso de lluvia e inundación en 1978. -
Sequía en 1979.
Por todo esto la situación económica del sector es muy difícil y la tasa de reinversiones praderas, fertilizantes, etc. es baja.
Situación de los campos
Antes de la inundación y por la
sequía a que estaban sometidos, los campos aparecían con bajas
cargas en kg-ha pero sobrepastoreados.
La situación creada por la inundación
por lo tanto se traduce en:
♦ Hacienda en deficiente estado.
♦
Accesos a los campos cortados o inseguros que
dificultan tanto la salida de la hacienda como la entrada al campo con
suplementos.
♦
Infraestructura del campo afectada por roturas de
alambrados e imposibilidad de trabajar en la manga por deficiente estado de
canales.
A estos factores se suma que no se tiene en los
campos la infraestructura necesaria para almacenaje, procesamiento y suministro
de raciones.
Incertidumbre acerca del comportamiento del clima en
adelante
Ante la situación general planteada queda
aún una serie de preguntas que hay que formularse:
♦
¿Cuándo se recuperará el
piso para llegar a pastoreos normales?
♦ ¿Se podrá repartir alimentos?
♦
¿Se podrá salir del campo con
parte o toda la hacienda?
La toma de decisiones inmediata se verá
influida también por las expectativas sobre los precios ganaderos
futuros que determinarán sin duda la magnitud de¡ esfuerzo
económico a realizar.
Se analizarán entonces algunas medidas de
tipo coyuntural a adoptar ante la situación planteada.
El primer paso a dar es la evaluación de los
recursos forrajeros disponibles de cada potrero y por lo tanto de todo el campo.
Esta evaluación debe hacerse tanto de la cantidad como de la calidad de
los forrajes disponibles incluyendo aun posibles destinos según los
distintos requerimientos de las haciendas. Metodológicamente puede
realizarse esto utilizando el concepto Ración en su equivalente Vaca.
En esto se debe tener en cuenta que el principio
fundamental del manejo nutricional y reproductivo es la separación de la
hacienda en lotes de diferentes requerimientos además de la
separación en categorías.
Además deben incluirse los posibles destinos
de los lotes resultantes de esta clasificación.
Teniendo estos elementos, disponibilidad total de
forraje y existencia de hacienda según requerimientos y
categorías podremos determinar la necesidad o no de adoptar medidas
tales como: salidas de hacienda a pastoreo o capitalización,
suplementación, etcétera.
Se mencionarán entonces algunas
consideraciones prácticas a tener en cuenta según las distintas
alternativas posibles.
7.3.1. Ventas de hacienda
♦
Haber previsto pérdidas de peso o
desbastes pronunciados por arreos largos y dificultosos.
♦
Con la infraestructura de¡ campo afectada
puede resultar imposible o dificultosa la clasificación de haciendas y
los precios de venta varían mucho según la categoría. Por
ejemplo precio de vaca con servicio o vaca con garantía de
preñez.
♦
Haber previsto hacer tacto o clasificaciones en
campos no afectados o en el lugar de venta pero antes de ello.
7.3.2. Capitalización
♦
En situaciones normales la forma de trabajo es
el 50% de los terneros producidos en el año, pero aparecen variantes que
hay que analizar:
o
Porcentajes diferentes.
o
Capitalización por períodos
más cortos según necesidades.
♦
Hay que garantizar una correcta atención
sanitaria de la hacienda así como también la alimentación
necesaria para la obtención dé altos índices de
procreación.
♦
Evaluar objetivamente
la receptividad ofrecida y no recargar el campo ya que puede
provocar problemas muy graves.
7.3.3. Pastaje
♦
Evaluar receptividad y calidad de pastoreos
ofrecidos, analizar según el precio.
♦
Según calidad actual y futura del
pastoreo elegir la hacienda que se traslada.
Tanto para el pastaje como para la
capitalización se debe pensar en lo siguiente:
♦
Existe infraestructura tal como aguadas
(cantidad y calidad de¡ agua), instalaciones (manga, corrales, etc.),
buenos alambres.
♦
Quién se hace cargo de¡ cuidado de
la hacienda. - Cómo varía el precio según la forma de
pago.
♦
Cómo se manejará la hacienda. En
lote aparte junto a los ya existentes en el campo. Analizar problemas
sanitarios.
♦
Firmar
contratos teniendo en cuenta todos los detalles de la operación.
Si del análisis de la situación
resulta la conveniencia o necesidad de salir con cierta cantidad de cabezas del
campo, conviene hacerlo a la brevedad y no demorar decisiones ya que se puede
afectar la receptividad para la hacienda remanente.
Se analizarán también en este caso
consideraciones prácticas frente al problema.
♦ De ser posible no trabajar con concentraciones de gran cantidad de hacienda ya que se magnifican las pérdidas de forraje por pisoteo.
♦ Si se decide suplementar, elegir un lote "sacrificio" (el de inferior calidad) donde realizar todo el período de suplementación.
♦ Según categorías de hacienda hacer encierres nocturnos en lugares secos y con reparo, aumentando así la receptividad de¡ campo.
♦ Si se suplementara, llevar la hacienda una sola vez cerca del lugar donde está el suplemento y no a la inversa.
♦ Para evitar problemas digestivos un 20 % de la dieta como mínimo deben ser fibras.
♦ Realizar el acostumbramiento necesario para el animal que se suplementa.
♦ Tener presentes las pérdidas de distribución del suplemento y reducirlas al mínimo.
♦ La suplementación mineral mejora la dieta pero no reemplaza la suplementación energética ni proteica.
♦ Aumentos compensatorios futuros permiten la posibilidad de efectuar una restricción nutricional.
♦ En caso afirmativo analizar tipo de hacienda a restringir y duración de la misma.
♦ En caso necesario suplementar ternero al pie de la madre, evitando posibles problemas de crecimiento posteriores.
Hay dos conceptos destacables en los que se coincidió totalmente.

Hay que
tener en cuenta que el agua de inundación puede ser vehículo de
enfermedades infecciosas no frecuentes en un campo.
Se
analizaron las enfermedades típicas zonales de las que se
comentarán aspectos coyunturales importantes a tener en cuenta frente al
problema de la inundación.
Teniendo en cuenta una probable baja en la
respuesta inmunitaria del animal es recomendable acortar el período de
vacunación a tres meses.
Esto es, si pueden realizarse los trabajos normales
en mangas y corrales.
El máximo contagio de esta enfermedad se
produce por vía digestiva y no por vía sexual, por lo que es
dable esperar en hacienda no vacunada un contagio importante en caso de que se
hayan producido abortos de animales enfermos en áreas inundadas. La
vacunación de terneras de
Es factible que ocurran problemas en terneros al pie
sobre todo si las madres llegaron al parto en deficiente estado.
El tratamiento con antibióticos encapsulados
o inyectables al animal enfermo durante tres días consecutivos es
sumamente eficaz para el control de esta enfermedad.
Las condiciones ambientales ocurridas favorecen el desarrollo de esta enfermedad.
Al ser una enfermedad de rodeo la curación individual no sirve ya que el contagio de esta enfermedad es muy alto y al curar un animal afectado, éste puede haber ya contagiado a los aparentemente sanos.
En baños de rodeo es imprescindible hacer un segundo baño estrictamente dentro de los 10 a 12 días de realizado el primero.
Como consideraciones de largo plazo los baños efectuados en noviembre (con presencia de sarna subclínica) juntamente con las condiciones ambientales típicas de verano, ayudan a prevenir esta enfermedad.
En cuanto a las típicas enfermedades de la
reproducción (Trichomoniasis y Vibriosis), al ser el contagio de las
mismas básicamente de tipo sexual, no deben tenerse en cuenta
consideraciones adicionales a las ya tradicionales de todo calendario sanitario
típico de la zona.
Nuevamente es importante el concepto de que una
hiponutrición genera debilitamiento que trae aparejado un aumento en la
carga parasitaria del animal joven (hasta 15-18 meses). Al realizar
tratamientos específicos contra el problema es indispensable no volver a los animales al potrero en que estaban
sino llevarlos a potreros limpios.
No esperar a que ocurran lesiones serias para
decidir el tratamiento.
Los síntomas típicos de falta de
estado, diarrea, pelo áspero y opaco, deshidratación, etc., son
indicadores de la enfermedad, la que debe confirmarse con análisis
complementarios de laboratorio.
Es factible esperar una eclosión de huevos
en la primavera o con el retiro de las aguas ya que los huevos bajo agua no
pueden hacerlo, por lo que hay que seguir atentamente el estado de la hacienda
para hacer las cosas en tiempo.
Como línea de futuro debe hacerse todo lo
posible para tener lotes limpios de
parásitos, o sea descansados en tiempo seco y caluroso de
Esta típica enfermedad carencial puede verse
agravada o confundida aun por problemas paralelos de parasitosís.
Los análisis de laboratorio (sangre) y los
síntomas característicos de despigmentación del pelo,
diarrea profusa y disminución de crecimiento son las mejores armas para
un diagnóstico correcto y posterior tratamiento de esta enfermedad.
La suplementación mineral en forma de sales
como sistema en campos problema es generalmente más eficaz que
tratamientos inyectables costosos frente al animal ya enfermo.
Luego de analizar las distintas alternativas
técnicas ante diversas situaciones se comentaron los resultados
económicos de algunas de ellas para de esta forma tener un panorama
completo del problema y una herramienta más para la toma de decisiones.
En primer lugar, se evalúa el resultado económico de un campo de cría típico de la zona, con un planteo forrajero tradicional y una producción de carne de 91 kg-ha, con un 72 % de ternero logrado al destete.
El Margen Bruto fue de 119.727 $-ha. El resultado operativo (M.B. - Gastos de Estructura) fue de 91.576 $-ha.
Para clarificar el análisis, el planteo forrajero fue:
campo natural 59 %
pradera con trébol 18 %
pradera con agropiro 15 %
verdeo de invierno 5 %
verdeo
de verano 3 %
Para poder comparar resultados económicos se
analizaron los márgenes brutos de actividades agrícolas (Trigo,
Lino, Girasol y Maíz) a precios actuales y a rendimientos promedio de la
zona.
La magnitud de la diferencia del precio actual y el
promedio histórico de las oleaginosas llevó a que sin duda las
actividades Trigo y Maíz son las de mayor resultado económico
pero que de ninguna manera superan con amplitud la actividad cría
analizada anteriormente.
Ante la alternativa de cría versus invernada
en campos de mejor calidad, en base a un planteo forrajero de:
praderas con trébol 45 %
praderas con agropiro 36 %
avena 12 %
sorgo forrajero 7 %
los márgenes brutos obtenidos no variaron
significativamente siendo aún el de la cría levemente superior.
Para analizar el costo del dinero ante la alternativa de toma de crédito al 50 % de la tasa de interés, suponiendo que la tasa de interés normal (70 %) sea igual a la inflación se tomaron tres hipótesis en cuanto al precio futuro (a un año) de la hacienda y ellas fueron:
1) la hacienda sube a igual ritmo que la inflación,
2) la hacienda baja un 20% y
3) la hacienda sube un
20%.
Ante estas hipótesis se concluye que la toma
de crédito implica, sin resultado negativo para el productor, que puede
producirse una baja en el precio de la hacienda del 20 % y que de igual forma
mantiene su capital intacto. En caso de mantenimiento o aumento en el precio de
la hacienda, siempre respecto de la inflación, el productor
percibiría por ese solo hecho el equivalente a un 20 % más en kg
de carne y un 34 % más en kg de carne respectivamente.
Continuando con las expectativas distintas de
precios de hacienda que sin duda son las que marcan un poco las posibilidades
económicas de las variables, se analizaron entre otras las siguientes:
A- Mantener la hacienda en el
campo con suplementación.
B- Salir a pastoreo a
C- Vender y recomprar.
D- Capitalizar hacienda al 50%.
De todas ellas el pastoreo por 6 meses es la de
mayor posibilidad ya que da márgenes positivos salvo el caso de una baja
de un 20 % en el precio de la hacienda.
El mantener la hacienda en el campo con
suplementación da un resultado similar aunque con un margen más
exiguo.
El caso de vender y recomprar arroja
márgenes negativos salvo lógicamente que ocurra una baja en el
precio de un 20 % y la capitalización de hacienda al 50 % de igual forma
pero con una suba en el precio de la hacienda de un 20 %.
De todas las alternativas, la de menor costo es la de vender y recomprar (ya que sólo implica gastos de compra y venta), luego le sigue el pastoreo por 6 meses, luego la suplementación y por último la capitalización al 50 % aunque financieramente esta última es la más interesante, ya que casi todo el gasto se produce cerrando el período de capitalización. Teniendo en cuenta factores técnicos y económicos se concluye que la salida a pastoreo con ha