PRODUCCIÓN ANIMAL

Director: Guillermo Alejandro Bavera, Méd. Vet., Profesor Titular Efectivo de Producción Bovina de Carne, Depto. Producción Animal,

Facultad de Agronomía y Veterinaria, Universidad Nacional de Río Cuarto, Río Cuarto, provincia de Córdoba, República Argentina

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Animales en el Agua

Grupo de Sanidad Animal, Área de Producción Animal E.E.A Balcarce INTA. 2003.

Consideraciones a tener en cuenta respecto a la prevención de enfermedades de los animales en situación de emergencia por inundación
Aspectos sanitarios

El aumento obligado de la carga animal en condiciones de inundación con temperaturas moderadas de primavera, tiene repercusiones sanitarias adversas que son imprescindibles considerar. En general la crítica situación climática y alimenticia repercutirá en la respuesta inmune de los animales. Pueden afectarse también los aspectos hormonales, con retrasos en el ciclo estral de las hembras. En el caso de los ovinos, es muy difícil sobrevivir en condiciones de extrema humedad y terreno fangoso.

La experiencia de inundaciones anteriores en la zona de cría indicó un aumento notable de ciertas enfermedades que se enumeran a continuación:

a)      Parasitosis externas e internas, por Nematodes o coccidiosis, manifestaciones clínicas que se presentan tanto en ovinos como en bovinos.

b)      Enfermedades carenciales, mayor ocurrencia de muertes por Hipomagnesemia en la especie bovina.

c)      Enfermedades ocasionadas por el consumo de sustancias o plantas tóxicas que normalmente el animal no consume. Las micotoxinas derivadas de hongos en el alimento para suplementación (granos o forraje húmedo) o en los pastos, también son causa de intoxicación.

d)      Enfermedades infecciosas como diarrea neonatal en terneros, colibacilosis y leptospirosis. Además, es esperable un aumento de las afecciones respiratorias de origen vírico o bacteriano, neumonías y pietín.

e)      En los ovinos, las enfermedades clostridiales: gangrena infecciosa, enterotoxemia, hepatitis infecciosa necrosante, tétanos, carbunclo.

f)       Enfermedades venéreas, Tricomoniasis y Campilobacteriosis genital Bovina, es de esperar una mayor implicancia en los establecimientos donde no se realiza control de toros.

g)      Brucelosis en majadas donde no se examinan y sangran para análisis los carneros.

Normas preventivas
a.- Enfermedades parasitarias

El aumento de la carga instantánea, forzada por las inundaciones, trae aparejada la mayor oferta de larvas parasitarias por unidad de superficie. En animales jóvenes retrasará la evolución de peso corporal, aumentará el consumo de larvas, que entrarán en inhibición, por ejemplo Ostertagia y también se retrasarán los servicios. Considerar muy seriamente el tratamiento de las vaquillonas de primer parto; en el caso de tambo hay productos sin período de restricción de leche. Si son vacas adultas, pero en mal estado, el antiparasitario las ayudará a recuperarse más rápidamente. Es recomendable el tratamiento con endectocidas de calidad, por su larga acción y alta eficacia en larvas inhibidas. Considerar la posibilidad de resistencia a las drogas que fueron usadas más de tres veces por año, en los últimos cuatro años. Recodar que en esta época las ovejas están con corderos al pie y es recomendable tratar tanto a la madre como al cordero; éstos se parasitan en primavera, junto a la oveja, pero en el destete es cuando se los expone al mayor desafío larvario. Algunos parásitos lesionan el cuajo y extraen sangre (hematófagos), produciendo importantes pérdidas de peso corporal, afectan calidad y cantidad de lana, disminuyen la producción de leche y producen elevada mortalidad, tanto en ovinos jóvenes como en adultos.

Se esperan aumentos de casos de coccidiosis en terneros, ya que estaría muy favorecida por el hacinamiento y la coprofagia (consumo de materia fecal). Por ello se recomienda el uso de sulfas en tomas durante cuatro a cinco días, (hay inyectables también) y repetir luego de una semana otros tres días. En lo posible poner los animales más débiles y jóvenes en la parte más alta del campo. La monensina agregada a la ración tiene efecto de control contra el coccidio. Hay que recordar que esta sustancia es tóxica por lo que se recomienda el manejo cuidadoso de este tipo de aditivos haciendo una buena distribución en la mezcla.

Con respecto a las parasitosis externas como sarna y piojo, tienden a disminuir entrada la primavera. En el caso de la sarna, tratando con un endectocida para controlar parásitos internos sería suficiente. Es muy factible que las moscas de los cuernos tengan menor importancia este año. De cualquier manera no implementar tratamientos hasta que las moscas ocupen más de dos palmas sobre los lomos (más de doscientas moscas).

b.- Enfermedades carenciales

Hipomagnesemia

Esta enfermedad de la producción, cuya expresión patológica más severa es la tetania, tiene un índice de mortandad en vaca adulta del 4 % en el SE de la Provincia de Buenos Aires. Este año viene siendo extremadamente común su aparición.

La hipomagnesemia es una enfermedad multifactorial y en el estudio de su etiología se deben tener en cuenta 4 factores: clima, suelo, planta y animal.

Prevención

         Aporte diario total de 30 g de magnesio(Mg)/animal adulto durante el período susceptible.

         50 gr de oxido de magnesio (MgO/animal) que equivalen a 30 gr. de Mg conjuntamente con rollos, fardos, etc. También se han empleado melazas líquidas con MgO, siendo menos convenientes que suplementos secos, porque se aglutinan en condiciones de humedad, sin embargo aumentan la palatabilidad y aportan energía, lo que mejora la absorción de Mg.

         El uso de mezclas minerales o piedras para lamer, que contengan MgO en proporciones aproximadas de 10 a 50 % no es un procedimiento totalmente seguro cuando el animal lo debe consumir a voluntad.

         Es conveniente administrar una fuente energética para garantizar la absorción del magnesio.

         Tener en cuenta la concentración de Mg en las sales comerciales. Si se utilizan bateas o comederos para administrarlas, distribuirlas de forma tal que todos los animales tengan acceso a ellas.

Aclaración

Los macroelementos, en particular el Magnesio, deben siempre ser suministrados por vía oral para que tengan una acción preventiva. Los productos inyectables, aún los de acción prolongada, permanecen en circulación como máximo 3 días, siendo eliminados por orina. Sólo pueden utilizarse para el tratamiento de animales con signos de hipomagnesemia y no se aconseja su uso con fines meramente preventivos.

c.- Enfermedades tóxicas

Las plantas tóxicas en condiciones normales no son consumidas por los animales, salvo raras excepciones. Sin embargo, ante situaciones límites como las actuales, estas plantas se transforman en un recurso forrajero inesperado y por ende en una causa de muerte significativa. La mayoría de las plantas tóxicas de nuestra zona vegetan en este período del año, por lo tanto hoy es más imprescindible que nunca su reconocimiento para evitar el consumo.

Wedelia glauca llamado comúnmente "sunchillo", es una maleza ampliamente difundida en nuestra Provincia y crece precisamente en las zonas más altas de los potreros que serán refugio de los animales.

Senecio selloy es otra maleza muy difundida, si bien no produce muerte aguda, su consumo traerá aparejado una disminución productiva futura y por ser hepatotóxica, inevitablemente llevará a la muerte del animal. Como prevención se aconseja la revisión de los potreros u otros lugares accesibles para el ganado y el reconocimiento de las plantas para detectar su presencia y así evitar el consumo. Otras plantas a tener en cuenta son: romerillo, duraznillo negro, cicuta, cardo asnal, chamico y las primeras hojitas que da el abrojo grande; duraznillo blanco.

También algunas plantas ornamentales, si los animales pastorean cerca de la casa o parque, dentro del casco del establecimiento: cercos de siempre verde; pyracanta (bayas de color rojo-anaranjadas); frutos del paraíso (bayas de color verde) y del roble. Con respecto a los alimentos a suplementar, conviene siempre realizar el estudio toxicológico del mismo mediante remisión de muestras a laboratorio, ya que pueden hallarse hongos productores de micotoxinas, que podrían disminuir la performance de los animales y hasta producir su muerte.

d.- Enfermedades infecciosas

Diarrea Neonatal: El hacinamiento de los rodeos en zonas inundadas favorece la presentación de cuadros de enteritis y posiblemente neumonías en terneros de pocos días de vida. Se recomienda la observación de animales afectados, tratamiento con antibióticos y rehidratación vía oral de terneros con diarrea.

Las condiciones de extrema humedad e inundaciones de este año 2001, han hecho que enfermedades infecciosas como la leptospirosis se presente con mayor número de casos que lo habitual y mortandad en categorías no frecuentemente afectadas como novillos y bovinos adultos. Como la leptospirosis puede ser curada con antibióticos, en caso de tener animales con síntomas (mucosas amarillentas, orina con sangre, etc.), éstos podrían tratarse.

Tener en cuenta los posibles riesgos de enfermedades, de no poder cumplirse con el plan sanitario del establecimiento. Esto puede ser particularmente importante con las enfermedades clostridiales (mancha y/o gangrena gaseosa) en terneros y recría.

Carbunclo en todas las categorías; de ahí la importancia de la vacunación.

La aparición de enterotoxemia y hepatitis infecciosa se produce en una majada sin protección o con baja inmunidad específica a causa de:

a)      falta de vacunación o deficiente aplicación de las dosis o calendario de vacunas.

b)      majada con inmunidad deprimida por estado nutricional deficiente, stress, etc.

En el caso de tétanos y gangrena gaseosa, es necesaria la presencia de una herida en el animal, que tendrá el doble papel de ser puerta de entrada y nicho adecuado para la proliferación del clostridio.

Las situaciones más comunes que producen brotes son las heridas de descole, castración, esquila, señalada, uso de jeringas u otros materiales contaminados.

 Plan de vacunación para esta emergencia

La estrategia será lograr una buena inmunidad inicial o "de base" en los corderos y borregas.

Se recomienda mantener esa inmunidad en adultos, con un refuerzo anual, a aplicar en este momento (si es que no se ha efectuado antes) y el manejo adecuado de la majada.

Corderos: primera dosis a los 2 ó 3 meses de vida.

Importante: dar una segunda dosis a los 30 días de aplicada la anterior.

De aquí en más se sigue aplicando un solo refuerzo anual a todos los animales adultos que permanecen en el campo, siempre preferentemente en época de preparto y especialmente a las madres gestando, ya que pasarán en el calostro anticuerpos protectores a los corderos para sus primeros 2 ó 3 meses de vida.

Se recomienda no abandonar los planes de vacunación contra las enfermedades clostridiales, pues a corto plazo estará expuesta la majada a contraer la enfermedad y con alto riesgo los animales más susceptibles.

Estas vacunas tienen un costo muy reducido: con el valor de un cordero, se protegen aproximadamente 300 animales.

Recordar que los clostridios, también llamados gérmenes telúricos, están ampliamente distribuidos en la naturaleza y poseen la capacidad de pasar a formas vegetativas y "resistentes" como los esporos. Es importante no descuidar la prevención -vacunando a todos los ovinos- máxime en estos momentos en que los suelos están sobresaturados de agua o inundados y el riesgo es mayor.

En estas condiciones los esporos pueden aflorar y esparcirse, contaminando los pastos que son ingeridos por los animales o llevarlos a otros lugares donde la enfermedad no existía.

Tener en cuenta además, la mayor concentración de animales que se produce en determinados lugares, la sobrecarga y el exceso de pastoreo que también aumenta las posibilidades.

     Experiencias de inundaciones previas confirman lo expuesto.

e.- Enfermedades venéreas.

 Considerando la imposibilidad de realizar controles en los toros "preservicio", por estar los rodeos bajo agua, es de esperar que se presenten problemas, los que se detectarán sólo al hacer el tacto rectal al finalizar el servicio.

Qué hacer?

Se recomienda, pese a lo avanzado de la época, vacunar todos los toros contra campylobacteriosis (dos dosis con 20 a 30 días de intervalo) aunque estén ya en servicio. Se dará algún grado de protección contra esta enfermedad y con un costo bajo. Las vacunas existentes para tricomoniasis bovina no tienen, todavía, efecto preventivo ni curativo en toros.

Para aquellos productores que tienen servicio estacionado de 3 meses, se sugiere prolongarlo a 4 meses. De esta forma existen chances para vacas que eventualmente se hayan infectado con cualquiera de las dos enfermedades; podrán autoinmunizarse al final del período de servicio y preñarse nuevamente. Esto podría mejorar en un 5% el índice de preñez, aunque el atraso del servicio traerá otros inconvenientes.

Se recomienda no emplear toros que hayan estado ya 4 años en servicio, por su mayor riesgo de adquirir enfermedades venéreas.

No utilizar toros de alto valor económico en los rodeos que puedan tener problemas de estas enfermedades, dado su alto costo de reposición y escasa vida útil; pueden infectarse durante el servicio.

Qué pasará después?

         No esperar una preñez mayor del 80 % en los rodeos infectados, en el mejor de los casos.

         Hacer los diagnósticos de enfermedades venéreas en los toros un mes después de terminado el servicio y vender todos los animales positivos.

         Utilizar siempre el doble caravaneado como sistema de identificación en los toros.

         Eliminar enviando a faena la vaca vacía al tacto. Si se quiere reciclar a este animal, considerar el riesgo de vacas que quedan positivas durante más de 300 días.

         No obstante, siempre será importante consultar al veterinario para descartar la presencia de enfermedades venéreas en su rodeo.

         A pesar de la emergencia en lo posible revise sus toros.

         Utilice el servicio diagnóstico que prestan los laboratorios veterinarios.

         Adopte las medidas de manejo y control recomendadas para las enfermedades venéreas.

         La crítica situación actual impone incorporar a los sistemas actuales de producción ovina algunos cambios en las prácticas de manejo que permitan evitar o disminuir las posibles muertes y mantener un buen porcentaje de señalada y destete.

         Se recomienda destetar un mes antes a todos los corderos (máximo 13 semanas), con ésto se logrará aliviar las madres y permitir su más rápida recuperación antes del próximo servicio, especialmente si son borregas de primera parición.

         Las corderas deben llevarse a los potreros con la mejor alimentación que se disponga. Si las ovejas llegaron livianas al parto, producirán menos leche. Si tienen el cordero al pie y siguen con poca comida, la producción de leche empeora y los corderos sufren y crecen menos.

         La mejor forma de aumentar la sobrevivencia de los corderos nacidos en situación de emergencia, es asegurarles acceso a lugares secos, en lo posible protegidos y con sombra, si la temperatura ambiente de esta época aumenta y los días se presentan calurosos se evitarán muertes por stress.

         Por supuesto que estas precauciones probablemente son importantes con corderos chicos o de pocos días de edad.

         Si fuera necesario alimentar a los corderos bajo tinglado o a corral, es preferible dividir y utilizar pequeñas superficies, en donde se ubiquen lotes de 30 a 40 corderos, manteniendo la limpieza y evitando que el piso se encharque o acumule barro.

         De ser posible, realizar la esquila cuanto antes.

         Cuidar la desinfección de los elementos utilizados y/o transportados por los equipos de esquila. También los vehículos que recorren e ingresan a los establecimientos.

         Si dispone de infraestructura, es importante esquilar sobre piso limpio, preferentemente de cemento alisado o bajo galpón. Revisar a fondo y observar en este momento posible presencia de parásitos externos, enfermedades bacterianas o micóticas (hongos)  otros problemas que afecten a la lana.

         Extremar los cuidados para evitar segundos cortes, golpes y heridas en la piel.

         Observar presencia de pseudotuberculosis (enfermedad infecto-contagiosa que puede diseminarse en la esquila, producir epididimitis e infertilidad en carneros. Si se corta un ganglio afectado, desinfectar peines o tijeras utilizadas).

         En términos generales, la capacidad y experiencia del personal que maneja y observa a los animales, es fundamental para implementar un sistema preventivo basado en un adecuado manejo. En su órbita está la toma de decisiones y la posibilidad de consultar con un profesional veterinario, respecto a la adopción de medidas sanitarias en la emergencia y evaluar el estado general de los animales, para enfrentar con éxito las situaciones de riesgo.     

     MANEJO DE PASTURAS Y PASTIZALES LUEGO DE LAS INUNDACIONES

Grupo de Producción y Utilización de Pasturas, Área de Producción Animal, E.E.A Balcarce INTA.

 

El anegamiento de las zonas ganaderas de la provincia de Buenos Aires ha comprometido seriamente el área de pastoreo sobre pasturas sembradas y pastizales naturales. En aquellas regiones más planas de la geografía regional, donde la evacuación natural de las aguas es lenta, la contingencia se prolongará más allá del período de lluvias excesivas que se atraviesa. Para quienes disponían de reservas forrajeras, principalmente rollos y/o fardos, probablemente los hayan utilizado durante el período de la inclemencia climática. Por lo tanto, debido a los movimientos de hacienda que se hicieron, una vez que estas condiciones se tornen más favorables, una proporción considerable de la región dispondrá de excedentes de forraje, el cual tendrá pocas oportunidades de ser cosechado, al menos en lo inmediato, por dificultades en el acceso a las pasturas y en la oferta de maquinarias.

Este panorama hace prever que la alimentación de los animales retenidos en los establecimientos se realizará, fundamentalmente, en base al pastoreo directo de una proporción restringida del área disponible de pasturas sembradas y pastizales naturales. Por tal razón, estos recursos se verán necesariamente sometidos a una alta presión de pastoreo, es decir habrá una mayor cantidad de animales en una menor superficie de pastoreo.

En consecuencia cabe preguntarnos ¿cuál será el estado de los recursos forrajeros luego que cesen las lluvias excesivas?

Las pasturas perennes, dominadas por especies "rústicas" como agropiro alargado o festuca alta, es de esperar que no sufran efectos negativos marcados por la inundación en sí misma. En cambio, si las aguas alcanzaron terrenos más altos, donde normalmente se implantan especies que requieren suelos más profundos, por ejemplo: pasto ovillo, cebadilla criolla, falaris bulbosa, trébol rojo o alfalfa, es probable que ocurran pérdidas importantes en la cantidad de plantas y por lo tanto las pasturas sufrirán un fuerte deterioro difícilmente reversible a través del manejo.

Daños semejantes pueden producirse en las áreas menos afectadas por la inundación, debido a las excesivas cargas que deben soportar.

En lo que se refiere a pastizales naturales, éstos constituyen un recurso dominado por especies forrajeras mejor adaptadas para sobrevivir frente a condiciones de anegamiento. Por tal razón, existen menores riesgos de que se deterioren ante esta contingencia. Por otro lado, es posible aseverar que puede mejorar su aptitud forrajera, ya que a diferencia de las especies nativas, períodos prolongados de inundación, disminuyen la cantidad de malezas.

¿Cómo hacer una buena utilización de los recursos forrajeros mejorando su capacidad, para sostener la alimentación del ganado en el período inmediato a las inundaciones?

En principio, sería adecuado sistematizar la superficie en función del grado de anegamiento, del tipo de recurso forrajero y de su estado. Para ello pueden considerarse los siguientes aspectos:

1)      De ser posible, ubicar áreas centrales, topográficamente altas para concentrar animales, las que servirán de distribuidor hacia pasturas sembradas o pastizales naturales cuya utilización se realizará durante el día.

2)      El tiempo de permanencia se ajustará de acuerdo al grado de encharcamiento, recurso forrajero disponible y número de animales a pastorear, teniendo como indicador que la superficie sea utilizada en forma pareja y sin producir un pisoteo excesivo.

3)      Se podrá flexibilizar el ajuste del tiempo de permanencia, previendo áreas "pulmón" de libre acceso para los animales.

4)      Las áreas "pulmón" podrán ubicarse en aquellos suelos que aún bajo agua presentan buen piso, por ejemplo: pasturas de festuca alta, o potreros que hubiesen sido destinados para realizar agricultura y que no pudieron sembrarse.

5)      Las pasturas más deterioradas serán más adecuadas como áreas de concentración, dado que en ellas no importará que se sacrifique su futuro forrajero.

 

Se recuerda que puede consultar en el INTA a los Grupos Operativos de Trabajo, encontrará asesoramiento y mayor información. Los técnicos podrán ayudarlo, buscando y planificando juntos alternativas que permitan mejorar la situación y/o evitar males mayores.

 

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