PRODUCCIÓN ANIMAL
Director: Guillermo Alejandro
Bavera, Méd. Vet., Profesor Titular Efectivo de Producción Bovina de Carne,
Depto. Producción Animal,
Facultad de Agronomía y Veterinaria, Universidad Nacional de Río
Cuarto, Río Cuarto, provincia de Córdoba, República Argentina
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y ganadería
Ing. Agr.
Damián R. Casas*. 2003. E.E.A Castelar INTA
*Director del Instituto de Suelos,
Castelar INTA
El Noroeste
bonaerense, constituye una región arreica (carente de una red hídrica
superficial) que abarca aproximadamente 6 millones de hectáreas de la que
fisiográficamente se conoce como pampa arenosa, transformándose en una de las
subregiones más afectadas por las inundaciones recurrentes dentro de la región
Pampeana.
La zona de
referencia configura una gran llanura con pendiente regional de oeste a este,
siendo el gradiente promedio de 0,25 por mil. Esta llanura está cubierta por
cordones medanosos transversales al norte y médanos parabólicos al sur que
entorpecen el drenaje superficial, impidiendo el libre movimiento de las aguas
y actuando como barreras o diques naturales que determinan la acumulación en
superficie.
El período
húmedo que afecta a la región desde 1972, provoca periódicamente el anegamiento
de extensas superficies que, por carecer de vías de drenaje naturales,
determina que las áreas planas o ligeramente deprimidas mantengan el agua en
superficie por mucho tiempo, comportándose como lagunas temporarias. Esta
situación conduce al ascenso regional de la capa freática, que lleva disuelta
elevadas cantidades de sales, ya existentes en profundidad. Se deberá tener en
cuenta que la situación actual impactará negativamente sobre la productividad
de los suelos lo que perdurará durante períodos variables, en función del grado
de afectación.
Al disminuir
las lluvias, en los sectores planos y deprimidos, los suelos se van secando por
infiltración y evaporación. Es entonces cuando comienza a generarse el proceso
de salinización quedando interrumpido el ciclo productivo en amplias
superficies de la región.
En función
del grado de salinización y altura de la capa freática, se pueden plantear
alternativas para acelerar el grado de recuperación de los lotes afectados. Si
el lote está muy afectado, es conveniente su clausura para permitir la
implantación de vegetación natural colonizadora o tratar de cubrir los sectores
más afectados con rastrojos o cualquier tipo de vegetación disponible. En caso
de contar con vegetación desarrollada espontáneamente en el lote a recuperar,
se podrán intersembrar especies tolerantes a salinidad tales como Agropiro,
Melilotus y Lotus tenuis. La Festuca en una especie con un buen comportamiento
en suelos de salinidad moderada. Previo a la intersiembra se recomienda la
aplicación de un herbicida total a los efectos de secar la vegetación natural,
manteniendo la cobertura.
En los suelos
agrícolas de la región pampeana afectados por inundaciones se producen procesos
de erosión hídrica, lavado de nutrientes y densificación o compactación por
efecto del agua, lo cual podrá afectar su productividad en forma temporaria o
permanente. En éstas áreas, se registran escurrimiento desde los sectores más
altos, encharcamientos temporarios y anegamiento de sectores deprimidos. La
energía morfogenética del paisaje, determina un movimiento más rápido del agua,
que tiende mayoritariamente a drenar por los cauces naturales del terreno. La
situación descripta genera erosión de los suelos en pendientes y sedimentación
en los sectores bajos del relieve, los que constituyen los procesos
degradatorios más importantes por su gravedad e imposibilidad de remediación.
Otros
procesos que se verifican son la compactación del horizonte superficial, como
así también la formación de sellos y costras que limitan la infiltración del
agua y reducen la aireación, afectando procesos biológicos esenciales para el
suelo. La pérdida de materia orgánica ligada a las fracciones más finas,
constituye otro problema de los suelos inundados, asociándose a la lixiviación
de nutrientes móviles.
En estas
áreas se imponen labranzas superficiales para romper costras y compactaciones
superficiales, como así también la labranza vertical a los efectos de agrietar
el suelo en profundidad y favorecer la aireación y normal funcionamiento de los
procesos biológicos. Estas prácticas deberán completarse con rotaciones de
cultivos que incorporen cantidades elevadas de rastrojos al suelo (Ej.: maíz y
sorgo) y también con alto contenido de lignina (Ej.: trigo), a los efectos de
incrementar el contenido de materia orgánica y el grado de protección del
suelo. La aplicación de fertilizantes permitirá restituir las pérdidas de
nutrientes que serán importantes en el caso del nitrógeno y del azufre.
Si bien el
problema de las inundaciones es recurrente y de solución compleja existen
medidas que podrían adoptarse en el corto y mediano plazo que sin duda alguna
aliviarán la situación de los productores agropecuarios y pobladores de la
región. Estas medidas se pueden clasificar en tres tipos y apuntan a encarar la
problemática de una manera integral: a) de infraestructura básica; b) de
infraestructura hidráulica y c) medidas agronómicas de manejo de suelos y
cultivos.
Las medidas
de infraestructura básica se relacionan principalmente con el "alteo"
y mejora de caminos, mantenimientos de vías férreas y protección de ciudades y
pueblos. Esto es vital para que los pobladores, no queden aislados y para que
los productores no afectados o poco afectados puedan continuar con la actividad
productiva.
Las obras de
infraestructura hidráulica están bien analizadas en el Plan Maestro Integral de
la cuenca del Río Salado previendo una serie de canales de drenaje primarios y
secundarios, sumado a obras de almacenamiento y regulación de excedentes en
lagunas.
Se considera
que dicho plan, contribuirá a mitigar la situación crítica de las ciudades
causada por las inundaciones y acelerar la evacuación de las aguas en un
importante sector de la región noroeste y Cuenca del Salado de la Provincia de
Buenos Aires. Ello traerá aparejado un incremento general de la producción
agropecuaria y mejores condiciones para el movimiento y comercialización de
dicha producción. Sin embargo se considera que debido a las escasas pendientes
y obstáculos naturales del terreno, una superficie considerable no podría ser
drenada rápidamente, lo cual sería suficiente para ocasionar mermas en la
producción de granos, carne y leche, en estos sectores.
Las prácticas
agronómicas de manejo del suelo constituyen una de las claves para mejorar la
situación de la región, a pesar de lo cual no se las tiene en cuenta o han
quedado relegadas a un segundo plano. Si se parte de la base que el mayor
movimiento del agua es vertical (infiltración y evaporación), el rol que juega
el suelo y los cultivos es fundamental para amortiguar y eliminar los
excedentes de agua.
Es importante
mediante prácticas de manejo del suelo, tratar de retener el agua de lluvia en
el lugar donde cae , evitando o retardando el escurrimiento hacia los bajos y
lagunas. En este sentido la aplicación del sistema de siembra directa en los
suelos agrícolas contribuirá a mejorar la infiltración y almacenamiento en
lomas y cordones medanosos.
El manejo de
los cultivos y pasturas adquiere gran importancia en función del incremento de
la evapotranspiración. Los cultivos actúan como verdaderas "bombas
biológicas" que eliminan el agua del suelo por transpiración debiéndose
trabajar los bajos con las especies anteriormente mencionadas y las lomas con
cultivos agrícolas, alfalfa y pasturas consociadas. La implementación de planes
masivos de forestación en suelos aptos constituye otra medida muy acertada para
contribuir al secado de los suelos.
Resulta
fundamental en este esquema evitar el sobrepastoreo y compactación del suelo
debido a que ésta es una de las principales causas de disminución de la
infiltración y aumento del escurrimiento hacia los bajos. Se deberá mantener en
buenas condiciones el espacio poroso y los niveles de materia orgánica del
suelo. Es decir, la idea es provocar la infiltración del agua, con acumulación
en el suelo y aumentar la evapotranspiración. Los excedentes escurrirán
lentamente hacia los bajos y lagunas efímeras cuya capacidad podrá ser
aumentada mediante la construcción de bordos perimetrales.
En
conclusión, para mejorar en el mediano plazo la situación de las áreas
afectadas de la Región Pampeana se deberán combinar sistemáticamente prácticas
agronómicas de manejo de suelos y cultivos, con obras hidráulicas destinadas
exclusivamente a drenar los excedentes que no puedan almacenarse en el suelo,
bajos naturales y lagunas.
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