Director: Guillermo
Alejandro Bavera, Méd. Vet., Profesor Titular Efectivo de
Producción Bovina de Carne, Depto. Producción Animal,
Facultad de Agronomía y Veterinaria, Universidad Nacional
de Río Cuarto, Río Cuarto, provincia de Córdoba,
República Argentina
Volver a: Inundaciones y ganadería
Bissio, Julio C. 2003. INTA, Centro Regional Santa Fe,
Estación Experimental Agropecuaria
Reconquista. Publicación Técnica Nº
22.
Trabajo realizado en el marco del convenio MAGIC Santa
Fe – INTA
El trabajo se realizó en un pastizal inundable del norte de la provincia de Santa Fe pastoreado en forma rotativa con ganado bovino. Se cuantificó antes y después de cada pastoreo, el forraje utilizado, acostado y embarrado. Estas variables se relacionaron con la altura de la vegetación, porcentaje de material muerto, la fase fenológica y la humedad del suelo o altura de inundación. El promedio de forraje utilizado fue 20 %; el acostado 18 % y el embarrado 3 %. La altura de la vegetación y el porcentaje de material muerto se relacionaron positivamente con el forraje acostado. También se encontró mayor cantidad de forraje acostado cuando las plantas estaban en floración y diseminación. El nivel de inundación o el contenido de humedad del suelo afectaron el forraje embarrado.
Palabras clave: Utilización, Pastizal natural, Perdidas de forraje, Pisoteo, Leersía hexandra, Nivel de inundación.
Más del
80 % de la superficie del norte de Santa Fe está ocupada por pastizales
naturales. Cuando estos pastizales son inundables uno de los tipos de
vegetación más frecuentes es el "gramillar de
cañada"; compuesto principalmente por gramíneas y
cyperáceas de varios géneros. Estos pastizales tienen gran
potencial de producción de materia seca pero las especies que lo
componen tienen tallos frágiles y fácilmente se recuestan (Bissio
1979). En estos pastizales, las diferentes alturas y tiempos de permanencia de
las inundaciones tienen efecto sobre la composición botánica
(Bissio y Batista 1984 y Bissio, Luisoni y Batista 1990). Cuando la altura
máxima de las inundaciones es de 10 a
Los animales
en pastoreo utilizan parte del forraje disponible y pisotean pudiendo
dañar las plantas y el suelo (Wilkins y Garwood 1986). De acuerdo a Peel (Citado
por Wilkins y Garwood 1986) los animales cosechan entre el 49 y el 80 % del
forraje disponible, correspondiendo los valores más bajos a los
pastizales ubicados en suelos de difícil drenaje. Los daños
ocasionados al pastizal durante el pastoreo y la producción futura del
mismo están ligados a un número muy alto de factores; tipo de
suelo, humedad, especie, altura de la vegetación, carga animal y otros
(Brown y Evans 1973 y Wilkins y Garwood 1986); pero sin duda la humedad del
suelo es uno de los principales (Edmond 1963 y Witsell y Hobss 1965). Los daños
ocasionados al suelo por el pisoteo se pueden resumir en los cambios de
densidad y estructura del mismo y la intensidad de estas modificaciones
dependen principalmente de la humedad del suelo (Wilkins y Garwood 1986). Luego
del pastoreo, el forraje remanente puede quedar en pie, acostado, embarrado o
enterrado en el barro, pudiendo también desprenderse de la planta. El
porcentaje de cada una de estas fracciones en los pastizales inundables, entre
otros factores dependería de la especie, fase fenológica, humedad
del suelo, altura de la inundación, altura de las plantas y carga
animal.
Los objetivos
del trabajo fueron: cuantificar la utilización y pérdida de
forraje en un gramillar de cañada y relacionar estas variables con el
estado de la vegetación y el nivel de inundación o humedad del
suelo.
El trabajo se realizó entre Julio de 1992 y Enero de 1994, en el Centro Operativo Experimental "Tito Livio Coppa" del MAGIC, ubicado en el departamento Vera, Provincia de Santa Fe, República Argentina.
El pastizal era un "gramillar
de cañada" (Luisoni y Bissio, 1993) ubicado en una posición
intermedia a baja del relieve. El 98 % de la biomasa estaba compuesta por Leersía hexandra, y el resto por Cyperus spp, Eleocharis
macrostachya y otras especies
de menor importancia. Los animales se manejaron en forma rotativa, con
pastoreos de entre 8 y 22 días, dependiendo de la velocidad de crecimiento
del pasto y requerimiento de los animales. Se utilizó una carga de 0,46
Equivalente vaca por hectárea.
En dos potreros contiguos de
aproximadamente
Forraje total (FT): se utilizo el método Botanal (Tothill et al. 1978), los
resultados se expresan en kg ms/ha. Para el cálculo de los datos se
utilizó el programa Bodo (Bissio 1992). Se realizó a la entrada y
a la salida de los animales de cada potrero.
Forraje utilizado (FU): se utilizó el método de Lammason y Jensen (1938), los
resultados se expresan en porcentaje sobre el forraje total. Esta
evaluación se realizó solamente a la salida de los animales de
cada potrero.
Forraje acostado (FA): forraje inclinado, formando un ángulo menor de 30 grados con
la línea del suelo. Se estimó visualmente en forma de porcentaje
sobre el forraje total, a la salida de los animales de cada potrero.
Forraje embarrado (FE): forraje cubierto total o parcialmente con barro. Se estimó
visualmente en forma de porcentaje sobre el forraje total, a la salida de los
animales de cada potrero.
Forraje en pie (FEP): FT- (FU+FA+FE)
Coeficiente utilizado/perdido
(CUP): FU / (FE+FA)
Coeficiente utilizado/en pie
(CUEP): FU / FEP
Error: FT al entrar los animales (FT al salir los animales + FU).
Material muerto (MM): Forraje con coloración marrón claro. Se estimó visualmente en forma de porcentaje sobre el forraje total, a la entrada y salida de los animales del potrero.
Altura de las plantas (AP): altura promedio entre la planta más alta y la más baja
de cada parcela. Se evaluó a la entrada y salida de los animales de cada
potrero.
Altura del agua superficial
(AAS): se midió el nivel del agua en cada
parcela a la entrada y salida de los animales de ambos potreros.
Estado fenológico: se tomaron tres estados; vegetativo, reproducción y
diseminación. Fue evaluada a la entrada de los animales a cada potrero.
Las medias de los diferentes
muestreos se compararon por medio del análisis de la variancia
utilizando un diseño completamente aleatorizado y se separaron por el
test de Tukey al 5 % (Steel y Torrie 1980). La relación entre las
variables se estudió por medio del análisis de regresión
(Kleimbaun, Kupper y Muller 1988). En ambos análisis se utilizó
para los cálculos el SAS (1988).
En el cuadro 1 y gráfico 1
se muestran los resultados obtenidos en las 11 fechas evaluadas. La
utilización promedio de todas las fechas fue 20 % del forraje total, la
máxima fue 71 % en octubre de 1992 y la mínima de 7 % en febrero
de 1993; la mayor utilización absoluta se registró en enero de
1994. No se encontró relación significativa entre porcentaje de
forraje utilizado con la permanencia de los animales en el potrero, con el
material muerto, o con el forraje total o altura de la vegetación. El
coeficiente utilizado / perdido fue menor de 1 (las pérdidas superaron
el forraje utilizado), cuando el material muerto estuvo por encima del 70 % y
la planta estaba en reproducción y fue mayor de 1 con plantas en estado
vegetativo, con escaso material muerto y con menos de
El forraje acostado promedio de
todas las fechas evaluadas fue 18 %, con valores máximos de 37 %, los
meses de más alto vuelco fueron febrero, marzo, mayo y agosto de 1993.
El forraje acostado se relacionó en forma lineal con la altura de la
vegetación (R=0,83) y con el forraje total (R=0,82); también se
lo puede relacionar con el estado fenológico y porcentaje de material
muerto. A medida que la planta se elongó y aumentó su masa
aérea las posibilidades de vuelco aumentaron, esto se podría
explicar por la distribución del peso en la altura de la planta y el
desplazamiento del centro de gravedad hacia arriba. En los meses de febrero,
marzo y mayo Leersía hexandra estaba floreciendo, fructificando o
diseminando; durante estas fases la planta
elongó sus cañas y estas maduraron rápidamente; las
cañas maduras eran quebradizas por lo que aumentaron las posibilidades
de vuelco con relación a la planta en estado vegetativo. El material
muerto en los meses de más alto porcentaje de vuelco fue mayor de 70 %;
en los restantes fechas fue menor de 10 %. La relación entre el vuelco y
el porcentaje de material muerto ya fue estudiada por Quin y Hervey (1970) que
encontraron que las plantas con mayor porcentaje de hojas secas acrecentaban
las posibilidades de ser dañadas por la acción del pisoteo. Con
los resultados de este trabajo no se prueba que el agua superficial afecte el
vuelco, sin embargo tampoco se puede descartar totalmente ya que su efecto podría
confundirse con el de otras variables.
Cuadro 1. Resultados obtenidos en las 11 fechas evaluadas las medias seguidas de una misma letra,
dentro de cada variable, no difieren entre sí (Tukey 5 %).

Veg = Estado vegetativo; rep = Estado reproductivo
El forraje embarrado promedio de
todas las fechas evaluadas fue 3 %; el valor máximo fue 11 % y se
registró en febrero de 1993. Esta variable parecería no tener
importancia si se consideran los valores promedio; en inviernos lluviosos, a la
baja producción de la época se suman la pérdida por
embarrado y el menor crecimiento por bloqueo del intercambio gaseoso (Brown y
Evans 1973) por lo que podría tener importancia. El forraje embarrado se
lo puede relacionar con el nivel de inundación o humedad del suelo; los
mayores porcentajes de forraje embarrado fueron registrados con
El forraje en pie promedio de
todas las fechas evaluadas fue de 49 %, lo que estaría evidenciando una
carga animal baja; como ocurrió en los meses de más activo
crecimiento, cuando el coeficiente utilizado/en pie fue menor de 0,50 (ver
cuadro l). Por el contrario la carga fue alta durante los meses de menor
crecimiento o menor material acumulado cuando el coeficiente superó el
1. También se debe tener en cuenta los porcentajes de material muerto,
cuando estos fueron elevados, el animal casi no lo utilizó, esta
situación hizo que el promedio de forraje en pie aumente.
Debido a que el error siempre fue
positivo y elevado en la mayor parte de los pastoreos con suelo encharcado o
con agua en superficie, pensamos que una porción importante de este se
debe al forraje enterrado en el barro.
En el gráfico 1 se muestra
el forraje utilizado, en pie y acostado y embarrado, en función de la altura
de la vegetación medida antes del pastoreo de los animales, y en el
cuadro 2 se muestran las relaciones encontradas entre estas variables. A medida
que la planta creció y se desarrolló disminuyó el
porcentaje de utilización, aumentó el porcentaje de vuelco y el
forraje en pie mantuvo valores constantes. Esto indica que la altura de la
vegetación afectó la utilización y las pérdidas de
forraje, pero no al forraje en pie. Debido a que la altura de la
vegetación estuvo relacionada con el porcentaje de material muerto y la
fase fenológica, no se pueden aislarlos efectos de estas tres variables.
Cuadro 2. Relaciones entre el forraje utilizado, acostado y embarrado y en pie,
con la altura de la vegetación medida antes del pastoreo de los animales.
|
Ecuación |
R |
|
Utilización = 61,3 – 0,87 * altura |
0,79 |
|
Acostado + Embarrado = -0,96 + 0,79 * altura |
0,72 |
|
En pie = 39,65 + 0,0756 * altura |
0,09 |
Gráfico 1. Forraje acostado y embarrado, forraje en pie y forraje utilizado en función
de la altura de la vegetación medida antes del pastoreo de los animales.

Los
coeficientes forraje utilizado / perdido más elevados se obtuvieron, con
plantas entre 10 y
Nuestra
hipótesis es que se debería comenzar el pastoreo con plantas de
entre 25 y
La altura de la vegetación fue la variable que más afectó la utilización y las pérdidas de forraje de Leersía hexandra. La altura de la vegetación esta relacionada con el material muerto, por lo tanto esta variable también puede ser un indicador para estimar la utilización y las pérdidas de forraje.
Se
agradece al director del Centro Operativo Experimental "Tito Livio
Coppa", Ing. Agr. Oscar Moreal y al personal de Campo Fausto Peralta y
Roberto Espíndola.
Bissio,
J.C. 1979. Clasificación de los Pastizales Naturales de los Bajos
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