Director: Guillermo Alejandro Bavera, Méd. Vet.,
Profesor Titular Efectivo de Producción Bovina de Carne, Depto. Producción
Animal,
Facultad
de Agronomía y Veterinaria, Universidad Nacional de Río Cuarto, Río Cuarto,
provincia de Córdoba, República Argentina
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inundaciones y sequías
Méd. Vet. M. Sc. en Prod. Animal
Julio César Burges. 2005. Grupo Sistemas Ganaderos.
Área Producción Animal, INTA E.E.A Balcarce.
Durante los
meses de abril y mayo de 2005 se registró uno de los otoños con menor lluvia
de los que se dispone de datos en la E.E.A Balcarce (desde la década del ‘40).
Se puede visualizar en la Figura 1 que durante abril y mayo no se
registraron lluvias significativas lo cual determinó un crecimiento
prácticamente nulo de las pasturas, pastizales y cultivos forrajeros. Entonces,
la masa de forraje acumulada sería menor a la esperada generando un conflicto
entre los recursos forrajeros disponibles y las necesidades de los rodeos para
obtener la producción esperada. Esta situación no se corregiría totalmente con
la restauración de las condiciones normales durante los próximos meses.
En
situaciones de emergencia forrajera como la descripta la recomendación
es simple: disminuir el stock animal (incrementar las ventas y disminuir las
compras), disminuir los requerimientos individuales, incrementar o incorporar
la suplementación. Estas medidas lamentablemente afectan la economía del
sistema, y las ventas no pueden ser aplicadas exageradamente ya que se espera
que el período seco termine, y cuando se retorne a la normalidad se deberá
estar en condiciones de recomponer el stock productivo. Las medidas deben ser
tomadas teniendo también esto en mente.
Figura 1. Registros de lluvia durante el primer
cuatrimestre de 2005 comparado
con igual período de la serie histórica de
datos de INTA E.E.A Balcarce.

Describir las
distintas situaciones o planteos productivos de la región es algo que escapa al
objetivo de esta nota. Sin embargo, podemos sintetizar que tanto en las zonas
ganaderas como en las mixtas, se ha registrado un aumento del stock (buenas
condiciones climáticas de los últimos años, mayor rentabilidad de la
agricultura presionando sobre los campos ganaderos, falta de alternativas
financieras seguras que ha estimulado la capitalización en vacas, buenas
perspectivas de la carne, entre otras) que, en circunstancias como las
presentes, pone en riesgo la estabilidad de esos sistemas.
¿El riesgo
es igual para todos? No.
Existe una amplia gama de situaciones. Muchos establecimientos se adelantaron y
hoy están en mejores condiciones para afrontar la crisis. Los que tomaron más
riesgo o se demoraron en la toma de decisiones están más complicados.
El manejo de
rodeos en situaciones de emergencia forrajera como la provocada por sequías
prolongadas tiene paradójicamente similares principios que los que corresponden
a otros desastres ambientales, como por ejemplo las inundaciones.
Los sistemas
mixtos agrícola-ganadero tienen más posibilidades que los ganaderos puros. Los
sistemas de invernada pueden modificar el stock de terneros a invernar. En
cambio, en los sistemas de cría pura resulta más problemático reducir el número
de vacas, ya que éstas son el capital de producción que debe ser sostenido en
condiciones productivas para años posteriores. Además, los criadores conocen
las dificultades técnicas para lograr un rodeo ordenado (parición concentrada,
sanidad, genética) y las medidas que se tomen deben evitar en lo posible poner
en riesgo el orden previsto.
Las
alternativas de interés podrían ser las siguientes:
♦
anticipar
el destete
♦
vender los
terneros de destete.
♦
los sistemas
de ciclo completo pueden resignar parte de la invernada de terneros de propia
producción además de reducir las compras de terneros.
♦
ejercer
una presión de selección extra en la reposición, aumentando las ventas.
♦
anticipar
el diagnóstico de vacas improductivas: vacías, viejas.
♦
si es
necesario ventas extras de vacas, optar por las más viejas, de peor tipo, cola
de parición o de gestación.
♦
suspender
los programas de entore precoz de vaquillonas o recurrir a la suplementación
con granos.
♦
compra de
rollos
♦
enrollar
recursos extras normalmente no considerados en el esquema ganadero: henificar
rastrojos.
♦
incorporar
o incrementar la suplementación para sacar más rápido los animales en engorde,
particularmente en sistemas de invernada que han perdido gran parte del
potencial de crecimiento de los verdeos.
♦
encierre
de los novillos y terneros para suplementar.
♦
el
alquiler de superficie para pastoreo sería una solución, el inconveniente
además del costo es que es un bien escaso y difícil de obtener en estas
situaciones.
♦
adquisición
de subproductos de la industria (afrechillo, expeller de girasol)
♦
utilización
de los cultivos como forrajeros (antigua técnica de manejo de cereales de
invierno).
♦
reducir la
asignación diaria de rollos por vaca para mejorar su utilización. Para esto es
necesario observar la condición corporal de las vacas, ya que este manejo
restringido de la alimentación empeorará el estado corporal de las vacas y se
deberá prever una sobrealimentación para optimizar el resultado reproductivo
del próximo entore.
♦
prever la
reposición de pasturas perdidas durante la emergencia por fallas de
implantación o por un deliberado exceso de utilización.
♦
considerar
la fertilización (nitrogenada y/o fosforada) de pasturas a salida del invierno
para optimizar el crecimiento cuando las condiciones ambientales lo
justifiquen.
La escala y
tipo de producción condicionan las decisiones a tomar. Las principales
dificultades son que las medidas a implementar afectan la economía del campo,
pero además no sabemos cómo será el futuro climático y se debe mantener un
mínimo número de animales productivos.
Finalmente,
los sistemas ganaderos de la región son preponderantemente pastoriles, y por
ello las emergencias de origen climático pueden sorprendernos con cierta frecuencia.
Los productores presupuestan para años normales, con un margen de seguridad que
a veces es superado por la realidad. Los productores deben manejar estas
contingencias dentro de sus habilidades. Así como en los buenos años observamos
que quienes aplican buenas prácticas sacan ventajas productivas; en los años
malos las prácticas adecuadas evitarán pérdidas injustificables.
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