La sequía en la región, consejos para poner en práctica

Ing. Agr. Alberto Montesano*. 2006. Puntal, Supl. Tranquera Abierta 29.09.06.

*U.E.E. INTA Río Cuarto.

www.produccion-animal.com.ar

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Introducción

Como el año pasado, la sequía avan­zó sobre septiembre y parece no que­rer ceder hasta promediado octubre (pronósticos de diversos informantes meteorológicos).

Ganadería

Una vez más la esca­sez de forraje, la falta de rebrotes de pasturas y verdeos, sumados al agota­miento de las reservas forrajeras, po­nen en jaque a una ganadería castiga­da por las adversidades económicas.

La respuesta ante tales circunstan­cias es variada y difícil. Pero siempre hay sugerencias y prioridades para analizar y reasignar.

INTA recomien­da seguir racionando las reservas (no agotarlas), y pensar que esta situa­ción puede durar un poco más.

Debe­mos reservar fibra para después de las lluvias, cuando suelen producirse mortandades ocasionadas por rebrotes tóxicos (cianogénesis) y en el caso de pasturas base alfalfa el riesgo de em­paste (meteorismo) aumenta día a día.

Para evitar mayores pérdidas es re­comendable tener anticiánicos, con­versar con el veterinario sobre cómo actuar y qué prevenciones tomar para evitar intoxicaciones. El sorgo de ale­po y la gramilla serán inicialmente una trampa mortal.

Prepararnos para el uso de carminativos y/o desecantes en alfalfa, ya que cuando los necesite­mos puede que no los tengamos disponibles. Para esta situación, si existiera algún ver­deo cuyo estado o rebrote pueda apor­tar fibra, es recomendable reservarlo para luego de las lluvias.

Los suplementos que ofrece el merca­do son cada vez más caros y escasos. El análisis de los costos debe ir acom­pañado de la evaluación de la calidad nutritiva correspondiente.

Las técnicas del destete precoz e hi­per precoz serán una práctica necesa­ria y recomendable en los rodeos de cría para no comprometer la preñez del próximo servicio.

Para el futuro se­rá aconsejable revisar la planificación forrajera del sistema productivo y pa­ra aquellos que aún no la tienen explí­citamente realizada será la oportuni­dad de comenzar a hacerla, acompa­ñado de su técnico de confianza.

Contar con una planificación forraje­ra significa tener en claro y calculado mes por mes y tropa por tropa cuál se­rá su base de alimentación. Esto per­mite hacer ajustes para prevenir futu­ras adversidades.

Se recomienda ana­lizar la cantidad de reservas confeccio­nadas y a confeccionar, así como plani­ficar su uso. Los silajes de maíz y/o sorgos, cada vez más usados en gana­dería, deberán ser tenidos en cuenta; aun para quienes por diversos aspec­tos sólo puedan utilizarlos con el siste­ma de autoconsumo. Es una opción in­teresante y eficiente cuando se la pla­nifica en función de las categorías y cantidad de animales a suplementar.

Agricultura

Principales sugerencias: repasar el calendario de uso de maquinarias y plan de labores. Revisar el efecto de retrasos en los materiales a sembrar (principalmente en maíz) y reconside­rar la conveniencia del momento de siembra. Prever mayor demanda con­centrada de combustibles, mano de obra y trabajos de terceros.

Para el futuro cercano: revisar las rotaciones de cultivos. Trabajos re­cientes del INTA observan que el mo­nocultivo de soja presenta en el suelo un balance de carbono negativo a tra­vés del tiempo, mientras, que la se­cuencia trigo - soja de 2ª - maíz; o trigo­ - soja de 2ª - maíz - soja de 1ª, arrojan ba­lances positivos en orden decreciente. El balance de carbono nos aproxima al de materia orgánica (MO), que favorece la agregación del suelo, mejora su estructura y la capacidad de retención hídrica: suelos con más MO tienden a más capacidad de almacenaje de agua, mejoran la infiltración, obstaculizan la escorrentía, reteniendo en el lote más milímetros de cada lluvia. Cada milímetro de agua que se va del lote es dinero que perdemos, rendimiento que no tendremos, ­rastrojo que perdemos y, por lo tanto, MO que no quedará en nuestro campo: menor balance de carbono pa­ra el ciclo siguiente.

El uso del agua es clave y se está me­jorando día a día en este aspecto con la incorporación cada vez mayor de la siembra directa.

No es suficiente, sin embargo. El uso de curvas de nivel en muchas zonas debería ser una prácti­ca ya adoptada y sin embargo existe una indiferencia marcada hacia el uso de esta técnica milenaria. No por ser antigua es menos eficiente; todo lo contrario. Esta técnica asociada a la siembra directa potencia la producti­vidad y sustentabilidad física de los procesos productivos. Para los casos de arrendamientos accidentales por una cosecha ya se están haciendo con­tratos en los que al arrendatario se le exige la realización de estas técnicas e incluso se pacta la reposición obligato­ria y anticipada de fósforo. A la larga estas medidas redundarán en benefi­cios recíprocos para ambas partes y sobre todo para la sociedad en su conjunto. INTA Río Cuarto, invita a con­sultar sobre estos aspectos fundamen­tales para nuestra producción agrope­cuaria, aportando conocimientos, ex­periencias y contactos para lograr el éxito de las técnicas a incorporar.

 

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