Ing. Agr. Ariel Monje. 2006. E.E.A. Concepción
del Uruguay, Argentina,
Hoja
Informativa Electrónica 6(146).
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y sequías
Introducción
Debido a consultas recibidas de productores ganaderos
de la zona centro-norte de Entre Ríos esta comunicación, preparada por el Ing.
Agr. Ariel MONJE, proporciona ideas de índole práctica para atenuar las
pérdidas que puedan ocasionar las actuales condiciones de sequía. En este
sentido, se reactualizan algunos conceptos (INIA, ROU, 1989; INTA C. del
Uruguay, 1997; INTA, NEA, 1998), sintetizando las necesidades mínimas en
nutrientes para las distintas categorías del ganado y la disponibilidad de
forrajes en la región -de uso convencional o no- para confeccionar raciones
simples y tablas orientativas para su formulación
En primer lugar, es
necesario precisar el concepto de sequía, con la finalidad de sugerir
estrategias adecuadas para enfrentarla. Sequía:
"Condición de severa escasez de agua que lleva a una inusual deficiencia
en las fuentes de alimentos disponibles para los animales en pastoreo".
Por lo tanto, es un evento inusual, que puede ocasionar importantes efectos
económicos en la zona en que se produce, y que no debe confundirse con
situaciones de deficiencias estacionales en la producción de forraje. Estas
últimas, podrán tener mayor o menor importancia, de acuerdo a la incidencia de
los factores que condicionan el crecimiento de las pasturas, pero por su
naturaleza son, en gran medida, previsibles.
En la provincia de Entre
Ríos, como norma general, se producen anualmente períodos secos, determinados
por mayores espaciamientos en las precipitaciones estivales, precisamente en
una estación caracterizada por el déficit hídrico. Además de esos períodos
secos, que pueden considerarse normales, se producen periódicamente años
críticos con lapsos más prolongados con insuficientes precipitaciones, que
inciden negativamente sobre la producción otoñal de las praderas. Los registros
meteorológicos de la E.E.A INTA C. del Uruguay señalan que, en los últimos 50
años, se produjeron sequías también en otoño con una frecuencia de 1 en 10. A
pesar de esto, últimamente se puede observar condiciones climáticas desfavorables
y prolongadas no respetando patrón alguno, que afectan a regiones con un alto
grado de localización.
La sequía otoñal, al
comprometer el crecimiento del pastizal natural y de las pasturas durante ese
lapso, provoca un progresivo sobrepastoreo, disminuye las reservas de las
plantas, deteriora la condición de los pastizales por la desaparición de
especies valiosas, reduce significativamente la persistencia de las pasturas
cultivadas, favorece el enmalezamiento y la disminución de la cobertura
vegetal, y puede retrasar y disminuir el futuro crecimiento primaveral de los
recursos forrajeros. La situación planteada afecta sensiblemente la condición
corporal del ganado y, con las particularidades propias de cada uno, la
productividad de todos los sistemas de producción.
En los sistemas de cría, el
recurso forrajero casi excluyente es el pastizal natural, cuya producción anual
de forraje es marcadamente estacional, con picos en primavera y otoño. El
crecimiento invernal es escaso y la producción estival poco confiable, debido a
la irregularidad del régimen pluviométrico en dicha estación, por lo que el
manejo de los rodeos debe orientarse no sólo a equilibrar los requerimientos
nutricionales de los vientres con la disponibilidad de forraje, sino también a
lograr un adecuado estado corporal de los animales previo a la entrada del
invierno. La importancia de este último aspecto se basa en que la utilización
del forraje en pastoreo directo es cuantitativamente la forma más importante
-superior al 95 %- del uso de la energía consumida por el sistema de cría. Esta
relación se debe al escaso nivel de adopción de las técnicas convencionales de
conservación de forraje (fardos, rollos, silos y diferidos) en estos sistemas.
En síntesis, es un manejo altamente dependiente de la provisión normal de
forraje durante el otoño, que permite acumular las reservas corporales que
podrán ser movilizadas en la época invernal, caracterizada por la escasez de
forraje, sin que este proceso comprometa la productividad futura de los
vientres.
En invernada, la actividad
depende fundamentalmente de la producción de las praderas consociadas y verdeos
invernales y estivales. La disponibilidad de estos recursos determina, en gran
medida, los niveles de oferta de novillos para faena.
La energía aportada al
sistema mediante forrajes conservados de calidad (henos, henolajes y silos) ha
aumentado en los últimos años, aunque el nivel de adopción es aún bajo. El
almacenaje de granos con alto contenido de humedad es una técnica de
conservación que actualmente se está implementando y que ofrece ventajas, ya
que es factible disminuir los costos del concentrado, puede anticiparse la
cosecha y el producto presenta excelente valor nutritivo.
En los sistemas que no
cuentan con reservas suficientes, para mantener planos nutricionales que
permitan sostener elevadas tasas de aumento de peso, es factible recurrir a la
suplementación con subproductos de la agroindustria. Cabe destacar que es
previsible que, ante aumentos de la demanda por condiciones de sequía, los precios
estén por encima de lo esperado.
Consideraciones de orden general
Aunque resulte una obviedad es necesario recalcar que
ante condiciones de sequía es muy distinta la situación del productor que se preparó
anticipadamente, confeccionando las reservas forrajeras adecuadas a su sistema
de producción, que la de aquel cuyo sistema está expuesto a los déficit
estacionales y a los derivados de imprevistos climáticos. Por otro lado, es
importante destacar que los costos del forraje conservado bajo las formas antes
mencionadas serán menores que los correspondientes a la compra de suplementos,
ya sean subproductos o granos, en momentos de alta demanda. Algunos
productores, además, deberán recurrir a la venta anticipada de alguna categoría
animal que, por lo expresado antes, no presentará estado óptimo y ocasionará de
esta manera un doble perjuicio económico.
En el momento de tomar decisiones ante la contingencia
es conveniente analizar cuáles son las medidas de mayor prioridad:
♦
Venta de categorías improductivas.
♦
Separación de categorías según requerimiento y
estado.
♦
Alimentación de emergencia a pastoreo o
corral.
♦
Implementación de estrategias de alimentación.
La retención de las categorías improductivas va a depender
de la infraestructura actual, de una adecuación de las existencias a los
recursos disponibles, de un análisis de los costos de alimentación y de la
comparación que surja de la relación venta-futura reposición. En el esquema
siguiente se visualizan las distintas categorías de vacas y posibles manejos
alimentarios y destino ante una situación de emergencia.
|
Vacas preñadas con cría al pie. |
Retener. En lo posible, destetar. |
|
Vacas preñadas y secas. |
Retener. Proveer nivel intermedio de alimentación. |
|
Vacas vacías con cría al pie. |
En lo posible, destetar. Pueden trasladarse o venderse. |
|
Vacas vacías y secas. |
Deberían estar en buen estado. Vender lo antes posible. |
Una vez realizado el inventario de las existencias que
quedan en el campo, es necesario clasificar el rodeo según los diferentes
requerimientos nutricionales de las categorías que lo componen. A modo de
ejemplo, en el Cuadro 1 se detallan los requerimientos energéticos de las
categorías predominantes para mantenimiento (energía requerida para mantener el
peso vivo constante).
Cuadro 1.
Requerimientos para mantenimiento en condiciones de confinamiento (corral
absoluto).
|
Categoría |
EM (Mcal/día) |
Ración* (kg/día) |
|
Terneros |
5,9 |
2,7 |
|
Novillitos |
6,5 |
3,0 |
|
Vacas vacías |
9,8 |
4,5 |
|
Vacas preñadas (1er. tercio) |
11,5 |
5,2 |
|
Vacas preñadas (3er. tercio) |
13,9 |
6,3 |
|
Vacas en lactancia |
15,6 |
7,5 |
|
*80%
de grano y 20 % de heno. |
||
Esta información se presenta a modo orientativo, con
una ración simple de maíz grano y heno. Al respecto, debe considerarse que el
valor absoluto para cubrir las necesidades diarias de mantenimiento correspondientes
a las vacas con menores requerimientos, es un 60 % menor a la misma categoría
en plena lactancia. Para los sistemas de cría de la región se considera que los
requerimientos de los vientres deben ser cubiertos, en mayor medida, por el pastizal
natural. Las opciones disponibles ante situaciones de déficit de disponibilidad
forrajera deben centrarse en reducir los requerimientos de los vientres
(mediante el adelantamiento de los destetes), clasificar las vacas según estado
corporal y, de ser necesario, suplementar con rollos o subproductos de la
agroindustria. Estas medidas, que pueden ser tomadas en forma complementaria,
se orientan fundamentalmente a no comprometer el comportamiento reproductivo
futuro de los vientres.
Para las
categorías de invernada desde un punto de vista práctico en el Cuadro 2 se
calculan raciones para cubrir los requerimientos de novillos de 200 y 300 kg de
peso vivo con dos niveles de ganancia diaria (400 y 800 g). Las cantidades de
cada uno de los ingredientes de las raciones se presentan sobre la base del
componente "tal cual", es decir, incluyendo su natural contenido de
agua.
Cuadro 2. Raciones
sugeridas para la alimentación de novillos (kg/anim.día)
|
Peso vivo (kg) |
200 |
300 |
||||
|
Ganancia diaria (g) |
400 |
800 |
400 |
800 |
||
|
Ingredientes: |
||||||
|
Silaje de maíz |
6 |
|
|
18 |
|
|
|
Heno de moha |
|
3,5 |
1,5 |
|
4 |
3 |
|
Afrecho de arroz |
1,5 |
|
1,5 |
1 |
|
2 |
|
Grano de sorgo |
|
1,5 |
2 |
|
1,5 |
1,5 |
|
Expeller de girasol |
|
0,65 |
1 |
1 |
|
1,5 |
Las raciones corresponden a
condiciones de confinamiento (100 % de los requerimientos); en pastoreo deberá
estimarse cuantitativamente el aporte suministrado por la pastura y, en función
del mismo, definir el nivel de suplementación necesario. En condiciones de muy
baja disponibilidad de forraje, los requerimientos de mantenimiento se
incrementan y puede darse el caso de que el costo energético del pastoreo sea
mayor al aporte nutricional. Por otra parte, y desde el punto de vista de las
pasturas, el pastoreo en esas condiciones compromete la recuperación posterior
y la persistencia de las praderas cultivadas y se deteriora la condición de los
pastizales naturales. En este sentido, resulta altamente conveniente confinar
los animales en corrales, piquetes o potreros de reducidas superficies,
permitiendo además facilitar el seguimiento del comportamiento y estado
corporal de los animales afectados.
Cuando las condiciones
limitantes de sequías prolongadas se acentúan, es importante introducir el
concepto de “subsistencia“. Una proporción variable de los requerimientos de
mantenimiento puede ser aportada por las reservas corporales, dependiendo del
estado corporal inicial de los animales. En esta estrategia, la ración empleada
debe aportar lo suficiente para que el peso vivo disminuya hasta un nivel
considerado crítico, sin comprometer la supervivencia. En estas condiciones, un
animal privado de crecimiento por períodos prolongados, reacciona con importantes
cambios metabólicos pudiendo reducir el consumo hasta un 50 % del fijado para
mantenimiento y sostener a partir de ese nivel un peso constante.
Fuente de nutrientes
La utilización de energía en forma directa (pastoreo) es
cuantitativamente la más importante, contribuyendo en aproximadamente el 90 %
del total de forraje consumido por los sistemas ganaderos de Entre Ríos,
correspondiendo cerca del 80 % al aporte del pastizal natural. La incorporación
de forrajes conservados (henos, silajes, henolajes), granos forrajeros y
subproductos de la agroindustria para complementar los requerimientos
productivos tiene un grado de adopción aceptable en los planteos lecheros y en
menor medida en los de invernada.
A continuación, se presentan las Tablas 1 y 2 en las
cuales se sintetizan las características nutricionales de los principales
recursos disponibles en la región para alimentación del ganado. La
caracterización se expresa en términos de materia seca, valor energético
(estimación de la energía metabolizable) y contenido de proteína bruta. Cabe
mencionar que la información corresponde a valores promedio de los distintos
insumos y, por lo tanto, está implícito cierto rango de variación que depende
de la naturaleza del alimento. En caso de requerirse mayor precisión para la
determinación del valor nutritivo deberá analizarse una muestra de la partida
del producto a utilizar.
Tabla 1. Aportes de
nutrientes de forrajes convencionales.
|
Forraje |
MS |
EM |
PB |
|
(%) |
(Mcal/kg MS) |
(%) |
|
|
Granos |
|||
|
Maíz |
89,0 |
3,29 |
10,0 |
|
Sorgo |
89,0 |
3,00 |
11,0 |
|
Trigo |
89,0 |
3,18 |
11,1 |
|
Arroz |
89,0 |
3,09 |
7,7 |
|
Henos (fardo o rollo) |
|||
|
Alfalfa |
84,5 |
2,28 |
16,4 |
|
Pradera |
90,0 |
1,81 |
11,0 |
|
Corte de limpieza |
90,0 |
1,60 |
9,5 |
|
Rastrojos en pie o
pajas |
|||
|
Trigo |
90,0 |
1,30 |
3,6 |
|
Maíz |
90,0 |
1,48 |
5,9 |
|
Sorgo |
90,0 |
1,41 |
5,3 |
|
Arroz |
90,0 |
1,30 |
4,5 |
|
Soja |
90,0 |
1,38 |
5,2 |
|
Girasol |
90,0 |
1,55 |
5,5 |
|
Algodón |
90,0 |
0,91 |
4,0 |
Tabla 2. Aportes de
nutrientes de subproductos de la agroindustria.
|
Subproductos
agroindustriales |
MS |
EM |
PB |
|
(%) |
(Mcal/kg MS) |
(%) |
|
|
Harina de plumas |
90,0 |
1,98 |
80,0 |
|
Salvado de arroz |
91,0 |
2,55 |
14,0 |
|
Cáscara de arroz |
90,0 |
0,52 |
3,0 |
|
Grano de arroz
pulido |
90,0 |
3,10 |
8,0 |
|
Salvado de trigo |
89,0 |
2,30 |
17,0 |
|
Expeller de lino |
90,0 |
2,72 |
36,0 |
|
Expeller de girasol |
90,0 |
2,20 |
33,0 |
|
Pellet de algodón |
90,0 |
2,46 |
34,0 |
|
Semilla de algodón |
88,0 |
3,12 |
20,0 |
|
Pulpa y cáscara de
citrus |
18,0 |
2,82 |
7,0 |
|
Pellet de citrus |
90,0 |
2,52 |
7,0 |
|
Burlanda de sorgo |
90,0 |
2,78 |
22,0 |
|
Papa de descarte |
23,0 |
2,67 |
9,0 |
Por otra parte, teniendo en cuenta que en períodos
caracterizados por déficit cualicuantitativos de forrajes puede esperarse que
los aportes minerales sean insuficientes para cubrir los requerimientos del
animal, es conveniente suministrar mezclas minerales a fin de evitar la
ocurrencia de deficiencias en macro y micronutrientes. En la Tabla 3 se
presenta, a modo orientativo, composición y forma de suministro de un
suplemento mineral.
Tabla 3.
Complementación mineral y nitrogenada de las dietas.
|
Complementación
mineral. Acceso a
voluntad macro y
micronutrientes. |
Fórmula:
Mezcla de sal y una fuente de fósforo (ceniza de hueso (12% P) o fosfato dicálcico
(18% P)) con contenido de P superior al 6 %. Adicionar: Premezcla mineral (1
%): Sulfato de magnesio
(30 %) Sulfato de cobre (30
%) |