PRODUCCIÓN ANIMAL
Director: Guillermo Alejandro Bavera, Méd. Vet.,
Profesor Titular Efectivo de Producción Bovina de Carne, Depto. Producción
Animal,
Facultad
de Agronomía y Veterinaria, Universidad Nacional de Río Cuarto, Río Cuarto,
provincia de Córdoba, República Argentina
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Inundaciones y ganadería
Ing. Agr. Hugo R. Krüger. 1992. Boletín
Divulgación Nº 31. Pro-Suelos, INTA, EEA Bordenave. 28 pag.
Durante
el anegamiento más o menos prolongado, se determina en primera instancia el
reemplazo del aire contenido en el suelo por agua. Esta falta de aire tiene efecto sobre la
vegetación presente y sobre las propiedades del suelo. El mismo será diferente según se trate de:
En
este caso la falta de aire es casi total, durante un tiempo relativamente
prolongado. Esto ocasionará la muerte
(por asfixia) de la vegetación presente excepto, tal vez, algunas especies
resistentes.
Resulta
importante distinguir el origen y composición del agua de anegamiento. Si se trata de agua superficial que no contiene sales en exceso, es de
esperar que el movimiento en el suelo sea descendente. La laguna así formada, irá desapareciendo
lentamente (a medida que el agua se infiltra hacia capas más profundas), a menos
que nuevos aportes determinen un aumento de nivel.
Esta
circulación de agua hacia abajo, provocará el lavado de sales; de elementos
nutritivos para las plantas y también de partículas finas (arcilla y limo).
La
permanencia de las condiciones de falta de aire provocará cambios en la materia
orgánica y el suelo, por otra parte, se volverá ligeramente más ácido. En ambos casos se afectará la disponibilidad
de algunos nutrientes. El
"filtrado" de las partículas finas, por parte de alguna capa de
suelos más densa (un piso de arado por ejemplo), puede aumentar aún más su
densidad (los pisos de arado se harán entonces aún más fuertes).
Si
bien en forma general, el principal efecto de esta situación es una pérdida de fertilidad
química del suelo, estudios realizados por INTA en Rafaela, indican que una vez
restablecidas las condiciones normales, el suelo recupera aproximadamente sus
propiedades iniciales.
Si
el agua de escurrimiento contiene concentraciones importantes de sales, (por
contaminación o aportes del agua freática o de lagunas saladas), puede
determinar cierto grado de salinización en los suelos. Este será tanto mayor, cuanto más importante
resulte el aporte de agua salobre.
Si
el aporte de agua se debe al nivel freático -caso frecuente en la zona de
Bordenave/Darregueira- se verá subir el nivel del agua sin que se hayan
registrado precipitaciones recientes, ni se observe escurrimiento superficial.
El
agua freática suele contener cantidades variables de sales. Estas podrán quedar retenidas en el suelo,
aumentado su concentración y ocasionando problemas de salinidad o alcalinidad.
En
este caso es probable que no toda la vegetación haya desaparecido, al no
existir una falta absoluta de aire.
La
evaporación a partir de la superficie del suelo, provoca una columna ascendente
de agua desde el nivel freático. Este
fenómeno se produce cuando la capa de agua freática se encuentra a una
profundidad menor del metro y medio. La profundidad desde la cual el agua freática puede producir salinización es
variable. Algunos autores consideran
La
salinidad puede afectar a las plantas de dos formas. Una de ellas por retención de agua,
disminuyendo así la que pueden utilizar las plantas. La vegetación suele así morir por sequía, aún
cuando el contenido de agua del suelo sea relativamente elevado. La otra forma es por toxicidad o exceso de
determinados elementos, que producen desbalances mortales en la nutrición de
las plantas.
La
concentración de sales en la superficie - y en los horizontes superficiales -
determina la gravedad del problema. Las
especies vegetales presentan diferente grado de resistencia a salinidad; esto
puede determinar la persistencia o reemplazo de la vegetación existente. La aparición de especies resistentes actuará
entonces como indicadora de problemas de salinidad.
Un
caso especial, a menudo relacionado con la salinidad, es la existencia de
concentraciones elevadas de sodio en el suelo.
Una
manifestación frecuente de la presencia de sodio en cantidades perjudiciales es
la aparición de manchones sin vegetación (o con especies resistentes). La
superficie del suelo aparece "sucia" con manchas color negro o marrón
oscuro
(tienen la
apariencia del petróleo), que corresponden a materia orgánica dispersa por el
sodio (humatos de sodio). En los charcos
el agua también aparece coloreada por esta sustancia. El fenómeno es conocido como "salitre
negro".
El
alto contenido de sodio, además de resultar muy tóxico para las plantas,
también afecta el estado físico del suelo. Este elemento dispersa la materia orgánica y
las partículas de arena, limo y arcilla, impidiendo la normal estructuración y
porosidad. Se afectan así la
infiltración de agua, la circulación del aire y la penetración de las
raíces. El suelo se vuelve alcalino, lo
que además determina deficiencias en la disponibilidad de numerosos nutrientes.
Las
condiciones de salinidad y alcalinidad pueden estar juntas o no en un mismo
suelo, dando lugar a diferentes casos:
Cada
caso tiene distinta influencia sobre el suelo y su capacidad productiva. La gravedad del problema aumenta
desde los suelos salinos, hacia los salino-alcalinos. También influye el hecho que se afecte sólo
las capas profundas del suelo, o bien la totalidad del perfil.
Normalmente
los suelos afectados por sales y/o sodio no se encuentran uniformemente
distribuidos en el relieve. Como
resultado de ello, dentro de los lotes con problemas, se pueden observar
distintos tipos de manchones (a menudo relacionables con la vegetación
resistente).
La
presencia - muy común en toda la zona - de bajos que normalmente se vieron
afectados por problemas de salinidad y alcalinidad, hace pensar que es probable la difusión de este
fenómeno como consecuencia de la elevación del nivel freático.
Aquí
los suelos no llegaron a inundarse, pero mantuvieron (o mantienen) un contenido
de humedad tal que los hace intransitables (falta de "piso").
Esta
circunstancia puede haber sido originada por el ascenso del nivel freático
(entonces vale todo lo expresado para el caso anterior). Sin embargo, generalmente se produce como
consecuencia de la acumulación - en sectores planos o ligeramente deprimidos -
del agua libre de sales, que escurre de las zonas vecinas. Estas condiciones se mantienen por la
frecuencia de las precipitaciones, o bien por la existencia de alguna capa en
el suelo que limita la infiltración del agua.
Dado
que la provisión de aire al suelo resulta más o menos normal, no cabe esperar
aquí mayores cambios ni deterioros en sus propiedades, a menos que el manejo
durante este período haya sido Inadecuado.
En
este sentido, el tránsito de maquinaria o animales sobre la superficie de un suelo muy húmedo, producirá
el "amasado" y compactación de los horizontes superficiales.
Este
fenómeno se produce cuando - bajo presión o rozamiento - las partículas
minerales que componen el "esqueleto" del suelo, se encajan unas con
otras. Generalmente las más pequeñas
(limo y arcilla) se "cuelan" entre los granos de arena formando una
masa sólida, con muy pocos espacios vacíos entre ellas. La presencia de agua
favorece el proceso, porque lubrica el movimiento de las partículas.
Todo
suelo tiene una alta resistencia a la compactación cuando se encuentra
seco. Esta resistencia disminuye a
medida que aumenta el contenido de humedad.
Con altos contenidos de agua - superiores al denominado "límite
plástico" - el suelo se comporta como un fluido, resultando muy sensible
al amasado y la compactación.
Finalmente, cuando se supera el punto de saturación, pasa a comportarse
como un líquido; si en estas condiciones se lo somete a presión, la estructura
se destruye totalmente. El suelo así
amasado y compactado, al secarse forma una costra muy resistente de varios
centímetros de espesor (recordar como ejemplo, el proceso de fabricación de
ladrillos).
Esto
tiene importantes implicancias en la práctica: El apresuramiento en “entrar al
lote”, ya sea con los animales o con las herramientas, puede ser en este caso
más perjudicial que el anegamiento propiamente dicho.
Las
siguientes recomendaciones tienen por objeto orientar en la toma de decisiones,
acerca de la mejor forma de reincorporar los suelos afectados, al manejo
general de cada explotación.
La
disminución de la superficie útil de las explotaciones ha complicado
notablemente su manejo, especialmente en el aspecto ganadero. Por este motivo es probable que el impulso
natural - al recuperar lotes afectados - sea incorporarlos inmediatamente al
ciclo productivo, ya sea con agricultura o con pastoreos.
Como
se ha visto, el manejo inadecuado de estos suelos puede originar perjuicios
mayores - y prolongados - al derivar en
la destrucción de la estructura (por compactación), o bien en la salinización
total del perfil.
Por
este motivo, conviene analizar en que estado se encuentran los suelos y la
vegetación que inicialmente los cubría.
Este análisis debe realizarse lote por lote, ya que es posible que
requieran manejos distintos.
Toda
la información disponible sobre la superficie afectada resultará de gran valor
en el momento de tomar decisiones. En
este sentido, conocer el tipo y la duración del anegamiento, permitirá
interpretar mejor las evidencias que aparezcan durante la recorrida.
RECORRER Y
DETERMINAR
·
Estado de humedad y “piso”.
·
Profundidad del agua freática.
·
Estado de la vegetación.
·
Presencia de:
* salinidad/alcalinidad
* compactación
* alteraciones en la superficie.
PISO
La
existencia de "piso" y el estado de humedad del suelo - no sólo en la
superficie sino también en profundidad - indicarán si es posible o no el
tránsito de maquinaria o animales sin producir compactación.
No
se debe trabajar ni pastorear un suelo por encima del limite plástico. Existe una forma práctica de determinar si el
suelo se encuentra cercano al punto de humedad por encima del cual comienza a
comportarse como un fluido. Este punto,
denominado "límite plástico" indica donde comienza el peligro de
compactación. Para ello se toma una pequeña porción de suelo y se lo amasa
entre las manos, tratando de formar un hilo delgado (de unos 3-
Tampoco
conviene entrar en lotes que tengan secos los primeros centímetros de suelo y
muy húmedo el subsuelo (por encima del limite plástico). Esta es la causa más frecuente de las
"encajaduras" que se observan a diario en la zona. La compactación del subsuelo es mucho más
difícil de revertir - técnica y económicamente - que la producida en
superficie.
AGUA FREÁTICA
Si
el nivel freático se encuentra a menos de un metro y medio de la
superficie del suelo, aún se puede esperar ascenso de sales. En este caso deben
buscarse evidencias que indiquen la presencia de salinidad o alcalinidad. Eventualmente será necesario realizar el
muestreo y análisis de los suelos (la forma de realizar este muestreo se
describe en el Anexo 1)
La
profundidad del agua freática se puede medir en un caño enterrado verticalmente
en el suelo, con su extremo inferior abierto y protegido por una tela (para
evitar la entrada de barro). Una varilla
de madera o metálica permitirá determinar a qué profundidad se encuentra el
agua (descontar la altura del caño sobre la superficie del suelo). Dado que el dato que más interesa es si se
encuentra por encima o por debajo del metro, el tal caño no necesita ser mayor
de 1,5-
VEGETACIÓN
Por
“estado de la vegetación” se entiende la composición, densidad y desarrollo de
las especies cultivadas o naturales del lote.
No solo orienta acerca de los efectos del anegamiento, sino que además
constituye una medida del recurso forrajero disponible.
El
estado de "vegetación buena" corresponde a lotes que han sufrido una
inundación no muy prolongada y/o donde la capa de agua freática no afecta
mayormente la cobertura vegetal.
El
estado de “vegetación regular” implica que la inundación ha sido más
prolongada, o que el ascenso de sales desde el nivel freático ha producido
cambios en la cobertura (peladales o reemplazo por especies indicadoras de
salinidad o alcalinidad). En el anexo 2
se presenta una lista de especies comúnmente relacionadas con salinidad.
El
estado de "vegetación mala" se encuentra en las áreas donde la altura
y permanencia del agua - o la presencia de sales - han determinado la
desaparición de la cobertura vegetal.
Puede ocurrir también que sólo queden especies muy resistentes, pero de
escaso valor.
El
estado de la vegetación, por sí solo, no constituye una evidencia definitiva en
cuanto a los efectos del anegamiento sobre el suelo.
La
presencia de salinidad o alcalinidad puede adquirir diversas magnitudes y
manifestaciones. En algunos casos sólo
alcanza horizontes profundos y no afecta mayormente a la vegetación, siendo
detectable únicamente a través del análisis de laboratorio. En otros, afecta los horizontes superficiales
y produce síntomas en la vegetación.
Finalmente, cuando se sobrepasan ciertas concentraciones, aparecen las
manifestaciones inconfundibles del "salitre blanco" y/o "salitre
negro".
De
la misma forma, el estado de "vegetación mala", no implica
necesariamente la degradación del suelo.
La ausencia de vegetación puede corresponder al efecto de lagunas
temporarias, producidas por agua libre de sales.
En
consecuencia, a menos que las evidencias sean muy claras, tanto de ausencia
como de presencia de sales o álcalis, puede ser necesario tomar muestras de
suelos (en superficie y en profundidad), para su análisis en laboratorio.
COMPACTACIÓN
La
presencia de compactación pudo ser originada por la permanencia de animales en
condiciones de alta humedad, por laboreo o por densificación debida a la
depositación de materiales finos (limos y arcillas). Estos se encontraban en suspensión en el agua
y paulatinamente fueron tapando los poros del suelo. En todos los casos, determinan condiciones
desfavorables que deben ser removidas si se pretende implantar pasturas o
cultivos exigentes.
ALTERACIONES SUPERFICIALES
Otras
alteraciones posibles - especialmente en la superficie del suelo - son la
depositación de sedimentos y la formación de una "capa mucilaginosa"
luego de la desaparición del agua. En el
primer caso los sedimentos vienen con el agua de escurrimiento y se depositan
en condiciones de aguas tranquilas o al infiltrarse la misma. Pueden ser arenosos, limosos, arcillosos o
una mezcla de ellos. Dependiendo del
espesor y características del sedimento, su posterior incorporación al suelo
puede mejorarlo o degradarlo (ejemplo: un sedimento arenoso puede mejorar un
suelo muy arcilloso: lo mismo ocurre con un sedimento arcilloso en un suelo
arenoso). Debe tenerse en cuenta que los
sedimentos pueden o no contener sales.
La
"capa mucilaginosa" aparece en la superficie luego de un período
prolongado de anegamiento, al retirarse el agua. Formada por sedimentos limosos y materia
orgánica descompuesta, a menudo con presencia de hongos y algas, forma una
película que sella la superficie del suelo impidiendo su secado.
EN BASE A LA INFORMACIÓN DISPONIBLE ... DECIDIR EL MANEJ0 ADECUADO.
Para
favorecer la recuperación de las áreas anegadas, especialmente si existe
salinización, las alternativas posibles serían:
BAJAR EL NIVEL FREÁTICO
Para
ello se deberían realizar obras de drenaje. Individualmente, cualquier
productor puede realizar obras de contención, conducción, desvío y aún
almacenaje de agua dentro de su predio.
Debe tenerse especial cuidado, sin embargo, en no agravar o alterar la
situación de los propietarios agua abajo.
Al
respecto nuestro Código Civil es sumamente claro. Pese a lo dicho, creer que una generalización
de soluciones individuales puede eliminar el problema regional, es erróneo.
Sólo
el estudio de toda una Cuenca puede generar el proyecto de un sistema que
solucione, para determinadas condiciones, el problema de los anegamientos
periódicos.
ESTABLECER VEGETACIÓN
Convienen
especies cuyo sistema radicular no deje llegar el agua hasta la superficie. O sea
que tome el agua a cierta profundidad y por lo tanto no se concentren las sales
en la superficie. Esta vegetación puede
ser natural o implantada. En condiciones
extremas de salinidad, y con la capa freática dentro del primer metro de
profundidad, lo aconsejable es dejar que la vegetación natural colonice el
área. Recién cuando las condiciones de
salinidad lo permitan, se puede intentar el mejoramiento de la vegetación
natural (intersiembra), o implantar una pradera.
MEJORAR EL BALANCE HÍDRICO
Cualquier
sistema que mejore la infiltración y evite la evaporación, tenderá a lograr
un sentido hacia abajo de la circulación de agua, y una más rápida eliminación
de sales. Por ejemplo, los suelos
salinos y alcalinos tienen una fuerte tendencia a formar costras
superficiales. La destrucción de las mismas (y también de la "capa mucilaginosa") facilita la
infiltración. Estas labores tienen poca
permanencia en el tiempo, por lo que se deben acompañar con la instalación de
algún tipo de cobertura que evite el golpe directo de la gota de lluvia.
Cualquier
cobertura vegetal muerta que se pueda colocar sobre la superficie del suelo,
reducirá la evaporación y mejorará el balance hídrico (experimentalmente, en C.
Tejedor se ha logrado reducir en un 50 % la salinidad superficial mediante el
agregado de rastrojos). Esto se puede
lograr picando vegetación natural o, en el caso de superficies pequeñas,
trasladando rastrojo de un lugar cercano, fardos de descarte; etc. Esta tarea no demandaría una gran inversión,
ya que muchos establecimientos tienen cosechadoras de forraje casi en desuso
(picadora más vagón forrajero).
Siempre
dentro de este contexto general, y sin perder de vista los objetivos básicos a
lograr en la recuperación de los suelos anegados, el siguiente cuadro sugiere
las acciones a desarrollar, de acuerdo con las condiciones observadas en cada
lote.
Los
números romanos entre paréntesis se refieren a las explicaciones
correspondientes.
|
Estado de la vegetación |
Estado del piso |
Salinidad – Alcalinidad |
Acciones a
realizar |
|
Buena |
Sin piso |
Esperar (I) |
|
|
Pastoreo (II) |
|||
|
Con piso |
No |
Pastoreo (II) |
|
|
Intersiembra
(III) |
|||
|
Implantación
de pasturas (IV) |
|||
|
Agricultura
(V) |
|||
|
Regular |
Sin piso |
No |
Esperar (I) |
|
Pastoreo (II) |
|||
|
Si |
Esperar (I) |
||
|
Pastoreo (II) |
|||
|
Con piso |
No |
Pastoreo (II) |
|
|
Intersiembra
(III) |
|||
|
Implantación
de pasturas (IV) |
|||
|
Agricultura
(V) |
|||
|
Si |
Pastoreo (II) |
||
|
Intersiembra
(III) |
|||
|
Implantación
de pasturas (IV) |
|||
|
Mala |
Sin piso |
No |
Esperar (I) |
|
Si |
Esperar (I) |
||
|
Con piso |
No |
Intersiembra
(III) |
|
|
Implantación
de pasturas (IV) |
|||
|
Agricultura
(V) |
|||
|
Intersiembra
(III) |
|||
|
Implantación
de pasturas (IV) |
ESPERAR (I)
Es
la decisión más simple y surge fundamentalmente por la falta de piso, tanto
para el pastoreo, como para las labores mecánicas. El suelo tiene un contenido de humedad por
encima del límite plástico.
Su
objetivo es no degradar más el suelo por destrucción de la estructura o por
aumento de salinidad y/o alcalinidad. El
período de espera estará determinado por la permanencia de las condiciones que
lo ocasionan, por lo que conviene revisar periódicamente el lote.
PASTOREO (II)
·
Esta práctica es, sin duda, la que más deteriora los suelos inundados
cuando se realiza antes que estos hayan adquirido las condiciones que los
conviertan en piso firme".
En circunstancias excepcionales,
será imposible
evitar el pastoreo. En esos casos, las
siguientes recomendaciones pueden ayudar a disminuir el daño al suelo:
·
En suelos con problemas de salinidad/alcalinidad, evitar la pérdida de
cobertura por sobrepastoreo. La
aparición de sectores no cubiertos por vegetación aumentará la evaporación y la
concentración de sales, desencadenando la degradación de amplias superficies.
·
Derivar todos los animales (o al menos los más pesados), a los lugares
más altos y en lo posible, a lotes o parcelas "de sacrificio"
(pasturas degradadas, lomadas con tosca, calles internas, etc.).
·
Evitar la concentración de animales y los movimientos
innecesarios. Por el mismo motivo no se
recomienda el pastoreo rotativo o en franjas con alta carga, en estas
condiciones.
·
Puede resultar útil establecer distintas entradas al lote, a fin que
los animales no pisoteen siempre el mismo lugar.
·
En el caso de explotaciones tamberas, elegir para las vacas en ordeño
el lote firme más cercano al tinglado, a fin de lograr un menor deterioro de
caminos, callejones, etc.
·
La suplementación es imprescindible cuando se produce anegamiento que
impide el pastoreo normal. El efecto
indirecto de esta práctica permite aumentar en términos reales la carga animal
o, en su defecto, prolongar el tiempo de permanencia de los animales en un
lote.
·
Cuando se suplementa con rollos-, fardos; grano o afrechillo, se
recomienda lo siguiente:
·
Si no se cuenta con lugares adecuados, con piso firme, suministrar el
alimento a orillas del alambrado, a fin de reducir las pérdidas por pisoteo.
·
Cambiar diariamente el lugar de suministro para evitar la formación de
pantanos. Si existen manchones o
peladales por salinidad/alcalinidad, utilizarlos para suplementar con rollos o
fardos, permitirá aumentar la cobertura de la superficie y la incorporación de
materia orgánica. En el campo
demostrativo del Ministerio de Asuntos Agrarios de Carhué, se puede apreciar el
efecto de estas prácticas sobre la recuperación de los suelos
·
No es recomendable, en estas situaciones, el uso de comederos fijos en
los potreros, ya que alrededor de los mismos se produce, casi inmediatamente,
un excesivo pisoteo con formación de pantanos y lagunas.
·
Finalmente, hay que tener en cuenta que la suplementación evita la
pérdida de estado de los animales, de forma tal que al mejorar las condiciones
de la explotación, se produzca una rápida normalización de la producción.
INTERSIEMBRA (III)
Consiste
en la siembra de una o varias especies - generalmente forrajeras - en un suelo
cubierto por vegetación viva. Es una
forma de incrementar rápidamente la oferta forrajera, ante la imposibilidad de
preparar adecuadamente el suelo. Permite
recuperar el balance de una pastura, cuando se han perdido las especie más
importantes, mejorar la composición de un pastizal natural; o bien lograr una
cobertura vegetal adaptada con un mínimo de laboreo.
Esta
práctica no tiene una gran difusión en la zona.
Sin embargo, algunas experiencias - en el centro de la provincia y en
circunstancias comparables - permiten recomendarla como alternativa a tener en
cuenta, incluso para el manejo habitual de campos bajos.
Resulta
de fundamental importancia para asegurar el éxito de esta práctica, eliminar (o
reducir al mínimo) la competencia de la vegetación existente. Al efecto se dispone de tres recursos
alternativos: pastoreo; desmalezado;
eliminación con herbicidas.
El
primer caso aparece como la solución más simple, siempre y cuando las
condiciones del lote lo permitan. Valen
aquí todas las recomendaciones del punto (II), excepto que aquí resulta más
indicado un pastoreo muy rápido y con alta carga.
El
segundo implica reducir a un mínimo la altura de la vegetación mediante una
desmalezadora. Si bien esto producirá la
muerte de algunas plantas, es posible esperar una fuerte competencia - por
parte de la vegetación espontánea - y atoramientos durante la siembra, cuando
la densidad y altura de la vegetación sea importante.
El
tercer caso - técnicamente el más eficaz - consiste en la aplicación de un
herbicida de acción total (Glifosato o Paraquat), o parcial (2,4-D si, por
ejemplo, dominan las plantas de hoja ancha).
En este caso, las consideraciones más importantes son de orden
económico.
El
elemento clave de esta técnica es indudablemente la sembradora. Esta deberá ser capaz de colocar las semillas
en contacto con el suelo, a través de la vegetación existente (viva o muerta). Existen en el mercado máquinas especialmente
diseñadas para estos fines. Otra
posibilidad, estaría dada por el uso de herramientas “en tándem” que remuevan
superficialmente el suelo e implanten la semilla en una misma operación.
Al
respecto, en el centro de la provincia de Buenos Aires se han logrado buenos
resultados, utilizando un arado de cinceles con púas finas, en tren con una
sembradora de grano fino que siembra al voleo.
El agregado de una o varias cadenas - algo más pesadas que lo habitual,
de modo que puedan vencer la resistencia de la vegetación y llegar al suelo -
mejora el contacto de la semilla con el mismo.
La púa ideal para el cincel. es aquella que permite realizar buenos
surcos, sin “rajar” el suelo entre ellos.
Existen en el mercado diversos modelos de púas, a las que pueden sumarse
las de fabricación "casera".
También se han utilizado cajones sembradores, montados sobre cinceles o
escarificadores, que distribuyen semilla y fertilizantes en distintos
tubos. En Médanos (partido de Villarino,
al sur de la pcia. de Bs. As.) la Agencia de Extensión Rural del INTA ha
ensayado con éxito la intersiembra de verdeos, mediante cinceles con cajones
sembradores y tubos de descarga por detrás de la reja.
Para
favorecer la resiembra de especies en pasturas naturales o cultivadas, puede
utilizarse un cincel seguido por una o varias cadenas. El primero abre el surco, y las segundas
desgranan e incorporan las semillas al suelo.
Se debe esperar el momento apropiado según la especie a resembrar, cuando las semillas
estén secas y aptas para germinar.
También
es posible mejorar la calidad de campos bajos distribuyendo - en forma
superficial - semillas de especies forrajeras adaptadas, mediante
fertilizadoras centrífugas y fertilización fosfórica.
En
general debe esperarse un porcentaje de implantación menor al registrado con
siembras convencionales, por lo que es recomendable un incremento en la
densidad de siembra no menor del 30%.
Una
vez implantadas las especies deseadas, realizar pastoreos tempranos respetando
las condiciones de humedad para disminuir la competencia de las especies
originales.
IMPLANTACIÓN DE PASTURAS (IV)
Si
el lote anegado se ha secado lo suficiente como para soportar el tránsito de
maquinaria (tiene "piso"), es posible pensar en la implantación de
pasturas. Se entiende que esta decisión
se tomará únicamente ante la necesidad de incrementar la oferta forrajera, y
que no se cuenta con superficies alternativas. Los lotes más altos son los que
se secan antes y en los cuales el nivel freático desaparece más
rápidamente. También tienen menores
probabilidades de volver a inundarse por, lo que deben preferirse a los
restantes.
Si
no hay evidencias de salinidad o alcalinidad y el nivel freático permanece por
debajo del metro, la técnica es relativamente similar a la implantación
convencional de cualquier pastura. Sin
embargo, dado que las condiciones - tanto físicas como químicas - de la capa
arable probablemente no serán las mejores para esta actividad, se debe reducir
las labranzas al mínimo imprescindible para una aceptable implantación, evitando degradar aún
más la estructura.
Como
primera medida, no es posible iniciar los trabajos mientras el lote no tenga
"piso". El suelo debe
mantenerse con una humedad inferior al limite plástico, por lo menos en los
Si
el rastrojo o la vegetación presente son abundantes, será conveniente picarlos
para favorecer su descomposición.
Eventualmente - si el volumen resultara excesivo - puede considerarse la
posibilidad de realizar un pastoreo rápido (especies aprovechables), o de
quemarlos. Esta última posibilidad será
la menos recomendable, ya que se pierde la única fuente de materia orgánica y
fertilidad disponible en la emergencia. Aún así, no se descarta su eventual
utilización.
La
primera remoción del suelo debe ser superficial, para eliminar y semienterrar
la vegetación presente. Enterrar
totalmente un volumen elevado de residuos (con reja por ejemplo), disminuirá
considerablemente las posibilidades de implantar con éxito la pastura. Como el nitrógeno disponible puede ser una
limitación importante, conviene alargar el barbecho. Esto favorece la descomposición de residuos
mejorando la fertilidad del suelo. Por
otra parte así se obtiene algo más de tiempo para completar el drenaje del
suelo.
Sí
se constata la presencia de capas compactadas en el subsuelo, es el momento de
romperlas con cincel. Dentro de ciertos
límites, mejorando las condiciones de infiltración se previenen nuevos
encharcamientos. Si bien esta
herramienta produce un mejor efecto con bajos contenidos de humedad en el
suelo, habrá que flexibilizar este requerimiento en función de las
circunstancias.
Es
posible esperar un aumento de malezas luego de retirada el agua, ya sea por el
aporte de semillas desde otros lotes, como por la mayor humedad. En este caso hay que compatibilizar un
control razonable, con el menor número de labores posible. No debe descartarse el uso de
herbicidas. Si el tipo de malezas no
representa un peligro potencial para la pastura, puede dejarse crecer - hasta
una altura y densidad que no comprometa el manejo de los residuos - y luego
incorporarse al suelo con una labor liviana.
La acumulación de agua en el barbecho será menor, pero así se evitan
repasos y se incorpora materia orgánica.
Debido
a que la preparación del suelo será en cierto modo deficiente, es recomendable
aumentar la densidad de siembra (un 25% por lo menos), especialmente de las
especies perennes.
En
cuanto al sistema de siembra, si bien en líneas se logra una mejor distribución
y colocación de las semillas, las especiales condiciones bajo las que se
trabaja indican la siembra al voleo como más adecuada. Esto se fundamenta en una menor competencia de malezas y
en una profundidad de siembra algo uniforme, en condiciones de mala preparación
del suelo.
La
profundidad de siembra no debe ser mayor de 1-
Si
existen problemas de salinidad o alcalinidad en el lote y el agua freática está
a menos de
Si
la presencia de sales se reduce a las capas profundas del suelo, puede pensarse
en la implantación de especies relativamente resistentes a estas condiciones
(agropiro; festuca; cebada en lugar de avena, etc.). Valen aquí todas las
recomendaciones tendientes a evitar el amasado del suelo (por laboreo en
húmedo), y el ascenso de sales por evaporación (superficies desnudas). En todos los casos es preferible pensar en
pasturas relativamente cortas - provisorias o de emergencia - que se espera
aprovechar mientras mejoren las condiciones generales del área y se pueda
restablecer la cadena forrajera normal.
Por este motivo puede aceptarse una implantación regular y menor
producción, con tal de evitar deterioros permanentes al suelo.
AGRICULTURA (V)
Constituye
la alternativa menos recomendable en suelos que estuvieron anegados. Esto es así, teniendo en cuenta los mayores requerimientos
de los cultivos y sus altos costos de implantación y protección.
En
tal sentido, la decisión de realizar cultivos de cosecha debe analizarse
teniendo en cuenta lo siguiente:
·
Elegir lotes que antes de la inundación hayan tenido antecedentes agrícolas. No puede pretenderse hacer agricultura en
lotes que ya tenían problemas de malezas, presentaban baja fertilidad o alguna
limitación importante. Es probable que
el anegamiento haya agravado alguna de esas situaciones.
·
Descartar lotes que presenten problemas de salinidad y/o alcalinidad,
ya sea depositada por agua de escurrimiento o revenida por efecto del ascenso
del agua freática.
·
Seleccionar los lotes que menor riesgo presenten de volver a
inundarse. Generalmente son los primeros
en secarse. El agua freática debe estar
a más de
·
Como primera medida, valen todas las recomendaciones realizadas en
cuanto a la preparación del suelo para la implantación de pasturas: picado
previo de residuos si son abundantes; incorporación superficial con
herramientas de discos, duración del barbecho no inferior a 2 -3 meses,
remoción de capas compactadas con cincel y reducción de labores en lo
posible. Como norma fundamental, se
deberá cuidar que la humedad del suelo al trabajar, no sobrepase el “límite
plástico”.
·
También en este caso es recomendable un ligero incremento en la
densidad de siembra (15-25%), para compensar posibles pérdidas por deficiente
preparación del suelo.
·
Superada la crisis, resultaría conveniente someter los lotes más
afectados por la inundación, a un período bajo pasturas mixtas perennes, a fin
que recuperen totalmente sus condiciones físico-químicas, antes que destinarlos
a un ciclo agrícola más o menos prolongado.
·
LOS RECIENTES ANEGAMIENTOS AFECTARON, EN MUCHOS CASOS, SUELOS DE BUENA
CALIDAD.
·
ALGUNOS DE ELLOS YA SE HAN DEGRADADO, AL QUEDAR BAJO LA INFLUENCIA DE
AGUAS SALOBRES.
·
DEPENDIENDO DE LAS CARACTERÍSTICAS DEL ANEGAMIENTO, SOLO UN MANEJO
CUIDADOSO PUEDE DEVOLVERLES SUS CONDICIONES ORIGINALES, UNA VEZ QUE SE RETIRE
EL AGUA.
·
HAY QUE EVITAR APRESURAMIENTOS Y ACTUAR CON LAS IDEAS CLARAS. ANTE CUALQUIER DUDA LA CONSULTA AL
ASESOR HABITUAL O AL INTA PUEDE SER EL MEJOR CAMINO.
AGRADECIMIENTOS
Se
agradece al Ing. Agr. C. A. Puricelli el suministro de gran parte
de la bibliografía revisada, así como la lectura crítica del manuscrito
original.
Si
existen evidencias que hacen sospechar la presencia de salinidad o alcalinidad
en el suelo, será conveniente realizar un muestreo y análisis de laboratorio
para confirmarla. De esta manera se evitarán males mayores, tales como el
agravamiento de la salinización por laboreo, o la pérdida de semilla si se
pretende implantar allí especies no resistentes.
La
concentración de sales en el suelo puede variar considerablemente, tanto en
sentido horizontal como vertical, y aún con el tiempo. De esta manera,
cualquier medida de salinidad en un suelo, tendrá valor sólo por un tiempo
relativamente corto.
Tanto
el anegamiento corno la presencia de sales, se relacionan frecuentemente con el
relieve y la presencia o ausencia de vegetación. Por este motivo, será conveniente tomar muestras de los
manchones sospechosos y no de la
totalidad de un lote donde existan sectores buenos y malos.
Para
tomar muestras puede utilizarse una pala de punta y un balde o lata perfectamente limpios. Se recorrerá al menos un 50% de
la superficie a muestrear (en general se trata de sectores de poca
extensión), extrayendo cada tanto una porción de suelo superficial con la pala
y colocándolo en el balde.
La
totalidad de la muestra extraída (no más de 5-6 kilos de suelo),
se
desparramará sobre
una superficie limpia (puede ser
una bolsa o lona) y se mezclará perfectamente.
El montón así formado se dividirá en ocho o diez partes y se tomará al azar tres o cuatro de ellas,
colocándolas en una bolsa de plástico limpia (con 1 kilo de muestra alcanza).
Esta
bolsa, que representará la totalidad de la superficie muestreada, debe
identificarse correctamente, con un papel o etiqueta donde figure: nombre del
productor; número o nombre del lote y profundidad de muestreo.
Si
se sospecha la presencia de sales en capas más profundas del suelo, será
necesario tomar muestras de la superficie en una bolsa, y de unos
Se presenta a continuación una
lista de especies que actúan como indicadoras de salinidad, junto con los
rangos de "conductividad eléctrica" en que habitualmente desarrollan.
La "conductividad
eléctrica" es una medida del grado de salinización de los suelos y se
determina en "milimhos por centímetro". Un suelo se considera salino cuando tiene una
conductividad eléctrica mayor de 4 milimhos por centímetro.
|
CONDUCTIVIDAD ELÉCTRICA (mmhos/cm) |
VEGETACIÓN NATURAL |
CULTIVOS RESISTENTES |
|
|
Anuales |
Perennes |
||
|
Menos de 4 |
La mayoría de las especies |
||
|
De |
Trébol Blanco Rama negra Ortiga mansa (Lamiun) Raigrás |
Raigrás Girasol Mijo Cebada |
Trébol rojo Trébol blanco Raigrás Festuca |
|
De |
Lengua de vaca Gramilla Gramón |
Trébol subterráneo Vicia Sorgo |
Pasto llorón |
|
De 10 a 14 |
Quinoa Manzanilla Morenita |
Trébol de olor (blanco y amarillo) |
|
|
De |
Agropiro Gramilla Cola de Zorro |
Maíz de Guinea |
Agropiro alargado |
|
De 20 a 30 |
Pelo de chancho Pasto salado Vidriera Quinoa de bajo Salicornia o Jurne |
|
|
ANEXO 3.-
BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA
1. AACREA(Dep.deEstudios).1983. Dos ejemplos de
como pueden ser más productivos los campos bajos. Rev.
CREA Nº 9 103. (pp56-64).
2. AACREA. 1986. Manejo de suelos bajos. Rev.
CREA Nº 122 (pp 48-52).
3. BERASATEGUI, L.A. y
WEIL, M.R. 1990. Pautas para el manejo
de los suelos inundados del oeste de la provincia de Buenos Aires. Rev.
CREA Nº 141 (pp 14-20).
4. CASAS, R. y PITALUGA,
A. 1983. Mejoramiento de suelos
salinizados en el N.O. de la Pcia. de Bs.
As. en condiciones de secano.
Actas X Congreso Argentino de la Ciencia del Suelo. (pp 169 y 170). Mar del Plata.
5. DEP. DE AGRIC. DE LOS
EE.UU. 1974. Diagnóstico y Rehabilitación de Suelos Salinos y Sódicos. Richards.
L.A. (ed). (1 –72 pp) México.
6. FONTELA, M.E. 1980.
¿Porqué ocurrieron las inundaciones?.Rev. CREA Nº 85 (pp 10-16).
7. GAMBAUDO, S. y
PANIGATTI, J. 1979. Manejo de suelos que
estuvieron inundados. INTA (EEA
Rafaela); Inf. p / extensión Nº 17 (4 pp).
Rafaela.
8. HEIN, W. y HEIN, N.
Suelos inundados y su fertilidad. INTA
(EEA Rafaela).
9. INTA (EEA Sáenz Peña).
1983. El manejo de suelos que estuvieron inundados. Hoja informativa. Sáenz Peña.
10. MINIST. DE AGRIC. Y
GANAD. (Pcia.deSantaFe) e INTA (EEA Rafaela).1981. Normas de manejo para suelos
que estuvieron inundados. (pp 6-3l). Rafaela.
11. MINIST. ASUNTOS
AGRARIOS (Pcia. de Buenos Aires).1985. Manejo de los suelos anegados. Diario "La Nación; Secc. 3-CAMPO (pp 4).
12. INTA- 1990. Las
inundaciones y la salinidad. Diario "LA MAÑANA" Suplemento
Agropec. Año XXI Nº 193. 25 de Mayo (Bs.
Aires).
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