PRODUCCIÓN ANIMAL

Director: Guillermo Alejandro Bavera, Méd. Vet., Profesor Titular Efectivo de Producción Bovina de Carne, Depto. Producción Animal,

Facultad de Agronomía y Veterinaria, Universidad Nacional de Río Cuarto, Río Cuarto, provincia de Córdoba, República Argentina

 

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Manejo de suelos que sufrieron inundación temporaria

Ing. Agr. Hugo R. Krüger. 1992. Boletín Divulgación Nº 31. Pro-Suelos, INTA, EEA Bordenave. 28 pag.

EFECTOS DEL ANEGAMIENTO SOBRE LOS SUELOS

Durante el anegamiento más o menos prolongado, se determina en primera instancia el reemplazo del aire contenido en el suelo por agua.  Esta falta de aire tiene efecto sobre la vegetación presente y sobre las propiedades del suelo.  El mismo será diferente según se trate de:

SUELOS BAJO AGUA

En este caso la falta de aire es casi total, durante un tiempo relativamente prolongado.  Esto ocasionará la muerte (por asfixia) de la vegetación presente excepto, tal vez, algunas especies resistentes.

Resulta importante distinguir el origen y composición del agua de anegamiento.  Si se trata de agua superficial que no contiene sales en exceso, es de esperar que el movimiento en el suelo sea descendente.  La laguna así formada, irá desapareciendo lentamente (a medida que el agua se infiltra hacia capas más profundas), a menos que nuevos aportes determinen un aumento de nivel.

Esta circulación de agua hacia abajo, provocará el lavado de sales; de elementos nutritivos para las plantas y también de partículas finas (arcilla y limo).

La permanencia de las condiciones de falta de aire provocará cambios en la materia orgánica y el suelo, por otra parte, se volverá ligeramente más ácido.  En ambos casos se afectará la disponibilidad de algunos nutrientes.  El "filtrado" de las partículas finas, por parte de alguna capa de suelos más densa (un piso de arado por ejemplo), puede aumentar aún más su densidad (los pisos de arado se harán entonces aún más fuertes).

 

 

Si bien en forma general, el principal efecto de esta situación es una pérdida de fertilidad química del suelo, estudios realizados por INTA en Rafaela, indican que una vez restablecidas las condiciones normales, el suelo recupera aproximadamente sus propiedades iniciales.

Si el agua de escurrimiento contiene concentraciones importantes de sales, (por contaminación o aportes del agua freática o de lagunas saladas), puede determinar cierto grado de salinización en los suelos.  Este será tanto mayor, cuanto más importante resulte el aporte de agua salobre.

Si el aporte de agua se debe al nivel freático -caso frecuente en la zona de Bordenave/Darregueira- se verá subir el nivel del agua sin que se hayan registrado precipitaciones recientes, ni se observe escurrimiento superficial.

El agua freática suele contener cantidades variables de sales.  Estas podrán quedar retenidas en el suelo, aumentado su concentración y ocasionando problemas de salinidad o alcalinidad.

SUELOS CON AGUA CERCA DE LA SUPERFICIE

En este caso es probable que no toda la vegetación haya desaparecido, al no existir una falta absoluta de aire.

La evaporación a partir de la superficie del suelo, provoca una columna ascendente de agua desde el nivel freático.  Este fenómeno se produce cuando la capa de agua freática se encuentra a una profundidad menor del metro y medio. La profundidad desde la cual el agua freática puede producir salinización es variable.  Algunos autores consideran 1 a 1,5 m, otros 1,5 a 1,8 m.  En general el ascenso es mayor en suelos arcillosos que en arenosos. Si el agua es rica en sales, éstas serán llevadas hacia arriba por la columna ascendente y se acumularán en los horizontes superficiales.  Eventualmente, se depositarán en la superficie formando una costra blanquecina (lo que se conoce habitualmente como "salitre blanco").

La salinidad puede afectar a las plantas de dos formas.  Una de ellas por retención de agua, disminuyendo así la que pueden utilizar las plantas.  La vegetación suele así morir por sequía, aún cuando el contenido de agua del suelo sea relativamente elevado.  La otra forma es por toxicidad o exceso de determinados elementos, que producen desbalances mortales en la nutrición de las plantas.

La concentración de sales en la superficie - y en los horizontes superficiales - determina la gravedad del problema.  Las especies vegetales presentan diferente grado de resistencia a salinidad; esto puede determinar la persistencia o reemplazo de la vegetación existente.  La aparición de especies resistentes actuará entonces como indicadora de problemas de salinidad.

Un caso especial, a menudo relacionado con la salinidad, es la existencia de concentraciones elevadas de sodio en el suelo.

Una manifestación frecuente de la presencia de sodio en cantidades perjudiciales es la aparición de manchones sin vegetación (o con especies resistentes). La superficie del suelo aparece "sucia" con manchas color negro o marrón oscuro (tienen la apariencia del petróleo), que corresponden a materia orgánica dispersa por el sodio (humatos de sodio).  En los charcos el agua también aparece coloreada por esta sustancia.  El fenómeno es conocido como "salitre negro".

 

 

El alto contenido de sodio, además de resultar muy tóxico para las plantas, también afecta el estado físico del suelo.  Este elemento dispersa la materia orgánica y las partículas de arena, limo y arcilla, impidiendo la normal estructuración y porosidad.  Se afectan así la infiltración de agua, la circulación del aire y la penetración de las raíces.  El suelo se vuelve alcalino, lo que además determina deficiencias en la disponibilidad de numerosos nutrientes.

Las condiciones de salinidad y alcalinidad pueden estar juntas o no en un mismo suelo, dando lugar a diferentes casos:

Cada caso tiene distinta influencia sobre el suelo y su capacidad productiva. La gravedad del problema aumenta desde los suelos salinos, hacia los salino-alcalinos.  También influye el hecho que se afecte sólo las capas profundas del suelo, o bien la totalidad del perfil.

Normalmente los suelos afectados por sales y/o sodio no se encuentran uniformemente distribuidos en el relieve.  Como resultado de ello, dentro de los lotes con problemas, se pueden observar distintos tipos de manchones (a menudo relacionables con la vegetación resistente).

La presencia - muy común en toda la zona - de bajos que normalmente se vieron afectados por problemas de salinidad y alcalinidad, hace pensar que es probable la difusión de este fenómeno como consecuencia de la elevación del nivel freático.

SUELOS CASI SATURADOS

Aquí los suelos no llegaron a inundarse, pero mantuvieron (o mantienen) un contenido de humedad tal que los hace intransitables (falta de "piso").

Esta circunstancia puede haber sido originada por el ascenso del nivel freático (entonces vale todo lo expresado para el caso anterior).  Sin embargo, generalmente se produce como consecuencia de la acumulación - en sectores planos o ligeramente deprimidos - del agua libre de sales, que escurre de las zonas vecinas.  Estas condiciones se mantienen por la frecuencia de las precipitaciones, o bien por la existencia de alguna capa en el suelo que limita la infiltración del agua.

Dado que la provisión de aire al suelo resulta más o menos normal, no cabe esperar aquí mayores cambios ni deterioros en sus propiedades, a menos que el manejo durante este período haya sido Inadecuado.

En este sentido, el tránsito de maquinaria o animales sobre la superficie de un suelo muy húmedo, producirá el "amasado" y compactación de los horizontes superficiales.

Este fenómeno se produce cuando - bajo presión o rozamiento - las partículas minerales que componen el "esqueleto" del suelo, se encajan unas con otras.  Generalmente las más pequeñas (limo y arcilla) se "cuelan" entre los granos de arena formando una masa sólida, con muy pocos espacios vacíos entre ellas. La presencia de agua favorece el proceso, porque lubrica el movimiento de las partículas.

 

 

Todo suelo tiene una alta resistencia a la compactación cuando se encuentra seco.  Esta resistencia disminuye a medida que aumenta el contenido de humedad.  Con altos contenidos de agua - superiores al denominado "límite plástico" - el suelo se comporta como un fluido, resultando muy sensible al amasado y la compactación.  Finalmente, cuando se supera el punto de saturación, pasa a comportarse como un líquido; si en estas condiciones se lo somete a presión, la estructura se destruye totalmente.  El suelo así amasado y compactado, al secarse forma una costra muy resistente de varios centímetros de espesor (recordar como ejemplo, el proceso de fabricación de ladrillos).

Esto tiene importantes implicancias en la práctica: El apresuramiento en “entrar al lote”, ya sea con los animales o con las herramientas, puede ser en este caso más perjudicial que el anegamiento propiamente dicho.

¿QUE HACER UNA VEZ qUE SE RETIRE EL AGUA?

Las siguientes recomendaciones tienen por objeto orientar en la toma de decisiones, acerca de la mejor forma de reincorporar los suelos afectados, al manejo general de cada explotación.

ANTE TODO NO APURARSE ... PRimeRO evalUAR LA SITUACIóN

La disminución de la superficie útil de las explotaciones ha complicado notablemente su manejo, especialmente en el aspecto ganadero.  Por este motivo es probable que el impulso natural - al recuperar lotes afectados - sea incorporarlos inmediatamente al ciclo productivo, ya sea con agricultura o con pastoreos.

Como se ha visto, el manejo inadecuado de estos suelos puede originar perjuicios mayores - y prolongados - al derivar en la destrucción de la estructura (por compactación), o bien en la salinización total del perfil.

Por este motivo, conviene analizar en que estado se encuentran los suelos y la vegetación que inicialmente los cubría.  Este análisis debe realizarse lote por lote, ya que es posible que requieran manejos distintos.

Toda la información disponible sobre la superficie afectada resultará de gran valor en el momento de tomar decisiones.  En este sentido, conocer el tipo y la duración del anegamiento, permitirá interpretar mejor las evidencias que aparezcan durante la recorrida.

                    RECORRER Y DETERMINAR

·         Estado de humedad y “piso”.

·         Profundidad del agua freática.

·         Estado de la vegetación.

·         Presencia de:

*     salinidad/alcalinidad

*     compactación

*     alteraciones en la superficie.

 

PISO

La existencia de "piso" y el estado de humedad del suelo - no sólo en la superficie sino también en profundidad - indicarán si es posible o no el tránsito de maquinaria o animales sin producir compactación.

No se debe trabajar ni pastorear un suelo por encima del limite plástico.  Existe una forma práctica de determinar si el suelo se encuentra cercano al punto de humedad por encima del cual comienza a comportarse como un fluido.  Este punto, denominado "límite plástico" indica donde comienza el peligro de compactación. Para ello se toma una pequeña porción de suelo y se lo amasa entre las manos, tratando de formar un hilo delgado (de unos 3-4 milímetros de diámetro si el suelo es arcilloso, de 1 cm si es arenoso).  Si el hilo se desmenuza o corta al llegar a esa medida, el suelo está justo en el limite plástico.  Si se desmenuza o corta antes, estará por debajo.

Tampoco conviene entrar en lotes que tengan secos los primeros centímetros de suelo y muy húmedo el subsuelo (por encima del limite plástico).  Esta es la causa más frecuente de las "encajaduras" que se observan a diario en la zona.  La compactación del subsuelo es mucho más difícil de revertir - técnica y económicamente - que la producida en superficie.

 

AGUA FREÁTICA

Si el nivel freático se encuentra a menos de un metro y medio de la superficie del suelo, aún se puede esperar ascenso de sales. En este caso deben buscarse evidencias que indiquen la presencia de salinidad o alcalinidad.  Eventualmente será necesario realizar el muestreo y análisis de los suelos (la forma de realizar este muestreo se describe en el Anexo 1)

La profundidad del agua freática se puede medir en un caño enterrado verticalmente en el suelo, con su extremo inferior abierto y protegido por una tela (para evitar la entrada de barro).  Una varilla de madera o metálica permitirá determinar a qué profundidad se encuentra el agua (descontar la altura del caño sobre la superficie del suelo).  Dado que el dato que más interesa es si se encuentra por encima o por debajo del metro, el tal caño no necesita ser mayor de 1,5-2 metros de longitud.

 

VEGETACIÓN

Por “estado de la vegetación” se entiende la composición, densidad y desarrollo de las especies cultivadas o naturales del lote.  No solo orienta acerca de los efectos del anegamiento, sino que además constituye una medida del recurso forrajero disponible.

El estado de "vegetación buena" corresponde a lotes que han sufrido una inundación no muy prolongada y/o donde la capa de agua freática no afecta mayormente la cobertura vegetal.

El estado de “vegetación regular” implica que la inundación ha sido más prolongada, o que el ascenso de sales desde el nivel freático ha producido cambios en la cobertura (peladales o reemplazo por especies indicadoras de salinidad o alcalinidad).  En el anexo 2 se presenta una lista de especies comúnmente relacionadas con salinidad.

El estado de "vegetación mala" se encuentra en las áreas donde la altura y permanencia del agua - o la presencia de sales - han determinado la desaparición de la cobertura vegetal.  Puede ocurrir también que sólo queden especies muy resistentes, pero de escaso valor.

El estado de la vegetación, por sí solo, no constituye una evidencia definitiva en cuanto a los efectos del anegamiento sobre el suelo.

La presencia de salinidad o alcalinidad puede adquirir diversas magnitudes y manifestaciones.  En algunos casos sólo alcanza horizontes profundos y no afecta mayormente a la vegetación, siendo detectable únicamente a través del análisis de laboratorio.  En otros, afecta los horizontes superficiales y produce síntomas en la vegetación.  Finalmente, cuando se sobrepasan ciertas concentraciones, aparecen las manifestaciones inconfundibles del "salitre blanco" y/o "salitre negro".

De la misma forma, el estado de "vegetación mala", no implica necesariamente la degradación del suelo.  La ausencia de vegetación puede corresponder al efecto de lagunas temporarias, producidas por agua libre de sales.

En consecuencia, a menos que las evidencias sean muy claras, tanto de ausencia como de presencia de sales o álcalis, puede ser necesario tomar muestras de suelos (en superficie y en profundidad), para su análisis en laboratorio.

 

 

COMPACTACIÓN

La presencia de compactación pudo ser originada por la permanencia de animales en condiciones de alta humedad, por laboreo o por densificación debida a la depositación de materiales finos (limos y arcillas).  Estos se encontraban en suspensión en el agua y paulatinamente fueron tapando los poros del suelo.  En todos los casos, determinan condiciones desfavorables que deben ser removidas si se pretende implantar pasturas o cultivos exigentes.

 

ALTERACIONES SUPERFICIALES

Otras alteraciones posibles - especialmente en la superficie del suelo - son la depositación de sedimentos y la formación de una "capa mucilaginosa" luego de la desaparición del agua.  En el primer caso los sedimentos vienen con el agua de escurrimiento y se depositan en condiciones de aguas tranquilas o al infiltrarse la misma.  Pueden ser arenosos, limosos, arcillosos o una mezcla de ellos.  Dependiendo del espesor y características del sedimento, su posterior incorporación al suelo puede mejorarlo o degradarlo (ejemplo: un sedimento arenoso puede mejorar un suelo muy arcilloso: lo mismo ocurre con un sedimento arcilloso en un suelo arenoso).  Debe tenerse en cuenta que los sedimentos pueden o no contener sales.

La "capa mucilaginosa" aparece en la superficie luego de un período prolongado de anegamiento, al retirarse el agua.  Formada por sedimentos limosos y materia orgánica descompuesta, a menudo con presencia de hongos y algas, forma una película que sella la superficie del suelo impidiendo su secado.

 

EN BASE A LA INFORMACIÓN DISPONIBLE    ... DECIDIR EL MANEJ0 ADECUADO.

 

Para favorecer la recuperación de las áreas anegadas, especialmente si existe salinización, las alternativas posibles serían:

 

BAJAR EL NIVEL FREÁTICO

Para ello se deberían realizar obras de drenaje. Individualmente, cualquier productor puede realizar obras de contención, conducción, desvío y aún almacenaje de agua dentro de su predio.  Debe tenerse especial cuidado, sin embargo, en no agravar o alterar la situación de los propietarios agua abajo.

Al respecto nuestro Código Civil es sumamente claro.  Pese a lo dicho, creer que una generalización de soluciones individuales puede eliminar el problema regional, es erróneo.

Sólo el estudio de toda una Cuenca puede generar el proyecto de un sistema que solucione, para determinadas condiciones, el problema de los anegamientos periódicos.

 

 

ESTABLECER VEGETACIÓN

Convienen especies cuyo sistema radicular no deje llegar el agua hasta la superficie. O sea que tome el agua a cierta profundidad y por lo tanto no se concentren las sales en la superficie.  Esta vegetación puede ser natural o implantada.  En condiciones extremas de salinidad, y con la capa freática dentro del primer metro de profundidad, lo aconsejable es dejar que la vegetación natural colonice el área.  Recién cuando las condiciones de salinidad lo permitan, se puede intentar el mejoramiento de la vegetación natural (intersiembra), o implantar una pradera.

 

 

MEJORAR EL BALANCE HÍDRICO

Cualquier sistema que mejore la infiltración y evite la evaporación, tenderá a lograr un sentido hacia abajo de la circulación de agua, y una más rápida eliminación de sales.  Por ejemplo, los suelos salinos y alcalinos tienen una fuerte tendencia a formar costras superficiales.  La destrucción de las mismas (y también de la "capa mucilaginosa") facilita la infiltración.  Estas labores tienen poca permanencia en el tiempo, por lo que se deben acompañar con la instalación de algún tipo de cobertura que evite el golpe directo de la gota de lluvia.

Cualquier cobertura vegetal muerta que se pueda colocar sobre la superficie del suelo, reducirá la evaporación y mejorará el balance hídrico (experimentalmente, en C. Tejedor se ha logrado reducir en un 50 % la salinidad superficial mediante el agregado de rastrojos).  Esto se puede lograr picando vegetación natural o, en el caso de superficies pequeñas, trasladando rastrojo de un lugar cercano, fardos de descarte; etc.  Esta tarea no demandaría una gran inversión, ya que muchos establecimientos tienen cosechadoras de forraje casi en desuso (picadora más vagón forrajero).

 

 

Siempre dentro de este contexto general, y sin perder de vista los objetivos básicos a lograr en la recuperación de los suelos anegados, el siguiente cuadro sugiere las acciones a desarrollar, de acuerdo con las condiciones observadas en cada lote.

Los números romanos entre paréntesis se refieren a las explicaciones correspondientes.

 

Estado de la

vegetación

Estado

del piso

Salinidad –

Alcalinidad

Acciones a realizar

Buena

Sin piso

No

Esperar (I)

Pastoreo (II)

Con piso

No

Pastoreo (II)

Intersiembra (III)

Implantación de pasturas (IV)

Agricultura (V)

Regular

Sin piso

No

Esperar (I)

Pastoreo (II)

Si

Esperar (I)

Pastoreo (II)

Con piso

No

Pastoreo (II)

Intersiembra (III)

Implantación de pasturas (IV)

Agricultura (V)

Si

Pastoreo (II)

Intersiembra (III)

Implantación de pasturas (IV)

Mala

Sin piso

No

Esperar (I)

Si

Esperar (I)

Con piso

No

Intersiembra (III)

Implantación de pasturas (IV)

Agricultura (V)

Si

Intersiembra (III)

Implantación de pasturas (IV)

 

ESPERAR (I)

Es la decisión más simple y surge fundamentalmente por la falta de