Desnutrición del ganado como secuela de las inundaciones de 1998

J. A. Coppo*  y N. B. Coppo**. 1999. Vet. Arg., Bs. As., 16(158):581-587.

*Profesor Titular de Fisiología.

**Directora del Servicio de Análisis Clínicos.

Fac. de Ciencias Veterinarias, UNNE , Corrientes, Argentina.

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Resumen

Con el propósito de verificar estados de desnutrición en el ganado de zonas inundadas del nordeste argentino, se inspeccionan 485 animales (bovinos, equinos, ovinos y caprinos), extrayéndose sangre para determinar parámetros bioquímicos indicadores de estado nutricional.

Se constata que las anormalidades detectadas son compatibles con deficiencias energético-proteicas y minerales. En las cuatro especies encuestadas se verifican bajos niveles de glucosa (28% de los caballos, 32% de las cabras, 50% de los vacunos y 100% de las ovejas). Los restantes analitos plasmáticos solamente se hallan subnormales en bovinos, con frecuencias del 37% de los casos (cobre), 11% (urea) y 5% (proteínas totales).

Palabras clave: ganado, inundación, desnutrición, proteínas, urea, glucosa, cobre.

Introducción

Los efectos de la Corriente del Niño provocaron precipitaciones que en 1998 afectaron más de 3 millones de hectá­reas en el nordeste argentino, emergen­cia que había sido anticipada por el INTA en 1997. A ello se le sumó la creciente de los ríos, por lo que la inundación fue tanto pluvial como fluvial. Los efectos sobre los pastizales oscilaron desde pérdidas totales hasta severas disminu­ciones de rendimiento y calidad 13.

Ocho mil pequeños productores de la Provincia de Corrientes sufrieron la pérdida total de su producción por da­ños estructurales y elevación de la napa freática. Desapareció el 65% de la exis­tencia de animales de granja (cerdos, aves de corral) y fue alarmante el pano­rama que se vislumbraba para vacunos y otros herbívoros al estar anegadas gran parte de las áreas pastoriles 12.

Habitualmente, el ganado de la re­gión debe ser suplementado debido a las deficiencias minerales de suelos y plantas, siendo las de fósforo y sodio las más extendidas (primarias), seguida por las de cobre (primarias y secundarias al exceso de molibdeno, hierro y sulfatos), gravitando en menor medida las caren­cias de magnesio, cinc, yodo y selenio 8.

Sin embargo, el principal factor limitante de la producción ganadera es la deficiencia energético-proteica debi­da a la estacionalidad de las pasturas, originalmente de escasa calidad (EM = 1.6 Mcal/kg MS, 4-6% de proteína cru­da, 50% de digestibilidad de MS), que se empobrecen más aún en invierno y exigen la utilización de suplementos dietarios 16.

En junio de 1998, con el propósito de indagar las eventuales secuelas que la inundación podría acarrear a largo plazo sobre el estado nutricional de los animales de producción (bovinos, equinos, ovinos y caprinos), especial­mente a nivel de los desprotegidos pe­queños productores, encaramos un pro­yecto de un año de duración que abar­caría tanto la inspección de los ejempla­res (condición corporal) como el análi­sis bioquímico de algunos indicadores nutricionales.

A través de asesoramiento sobre medidas a adoptar y entrega gratuita de productos veterinarios, se efectuaron tareas de extensión en un intento de paliar la catástrofe, revertir la situación y posibilitar un más rápido retorno a la condición de sustentabilidad.

Materiales y métodos

Se establecieron contactos para de­tectar pequeños y medianos producto­res cuyo ganado estuviera padecien­do los problemas derivados de las inun­daciones (o sus secuelas) a través del INTA, asociaciones de productores, or­ganismos provinciales y municipales, así como colegas rurales de libre pro­fesión.

Docentes y estudiantes de esta Fa­cultad procedieron a recorrer distintos establecimientos agropecuarios de las provincias de Corrientes, Chaco y Formosa. En una primera visita se efec­tuaron inspecciones para constatar el estado clínico de los animales de pro­ducción, grado de anegamiento de los potreros, cantidad y calidad de pasturas, mortandad registrada y otros datos, efectuándose extracciones de sangre.

Los resultados de las pruebas de la­boratorio fueron informados en una se­gunda visita, donde los productores fue­ron asesorados respecto a la manera de paliar los trastornos detectados y reci­bieron especialidades veterinarias (cal­cio, fósforo, magnesio, cobre, yodo, co­balto, aminoácidos, dextrosa, vitaminas, energizantes, estimuladores de defen­sas, antibióticos y antiparasitarios), ge­nerosamente donados por las empresas elaboradoras.

Los dosajes de laboratorio incluye­ron determinaciones de parámetros in­herentes a la nutrición energético-pro­teica y mineral. En esta comunicación detallaremos el comportamiento regis­trado para proteínas totales (determina­da fotométricamente por la técnica del Biuret, a 540 nm), urea (ureasa/fenol-hi­poclorito, 546 nm), glucosa (oxidasa/ peroxidasa, 505 nm) y cobre (batocu­proína, 436 nm). También se efectuaron dosajes de albúminas, triglicéridos, cal­cio y fósforo inorgánico.

Los 3.800 valores bioquímicos (pro­venientes de 380 bovinos, 36 equinos, 27 ovinos y 42 caprinos) fueron proce­sados estadísticamente con un diseño aleatorizado completo, estableciéndose el área de corte entre valores normales y subnormales a partir de intervalos de referencia regionales 5,7 y datos de otras latitudes 3,4,10,11,14.

Las estadísticas paramétricas de ten­dencia central (media aritmética) y de dispersión (desvío estándar) fueron ha­bilitados por el test de Wilk-Shapiro (distribución gaussiana). La homogeneidad de la variancia fue constatada por test de Bartlett y la significación estadística 17 fue obtenida por Anova a una vía (α = 5%), operaciones efectuadas mediante el software Statistix 1996.

Resultados

El grado de anegamiento de los sue­los varió inicialmente entre el 5 y 90% de la superficie total disponible en los establecimientos visitados.

Acorde a los datos consignados en las encuestas, la mortandad de anima­les fluctuó desde 0% a máximos de 30% (caso de un pequeño establecimiento de Corrientes donde murieron 40 vacas y 10 caballos).

Los casos de desnutrición verifica­dos por examen clínico y/o condición corporal, coincidieron generalmente con las alteraciones bioquímicas que se pa­san a detallar.

BOVINOS

La Tabla 1 indica que la modificación más frecuente en los vacunos (casi del 50% de los casos) fue la disminución de glucosa en sangre, que en casos extre­mos llegó a 0.19 g/l. En segundo lugar se ubicó el cobre (37% de los casos), que en algunos ejemplares disminuyó a tasas de 10 ug/dl. Los indicadores bioquímicos de aporte nitrogenado (urea y proteínas totales) aparecieron deprimidos en el 10 y 5% de los casos res­pectivamente.

 

EQUINOS

En ningún caballo se detectaron en plasma niveles subnormales de proteínas totales (7.65± 0.54 g/dl, rangos entre 6.48 y 8.07 g/dl), urea (0.37 ± 0.08 g/I, rangos de 0.27 a 0.46 g/I) ni cobre (128 ± 24 ug/ dl, rangos entre 55 y 151 ug/dl).

El 28% de los equinos reveló hipoglucemias de 0.54 ± 0.13 g/I (ran­gos entre 0.27 y 0.76 g/I), en tanto que el resto ostentó valores compatibles a los fisiológicos, de 0.89 ± 0.11 g/I, con rangos entre 0.80 y 0.97 g/I (p < 0.01).

OVINOS

Todas las ovejas mantuvieron dentro de los intervalos de referencia admisi­bles sus niveles de proteínas totales (7.41 ± 0.81 g/dl, rangos de 6.18 a 8.03 g/dl), urea (0.41 ± 0.11 g/I, rangos de 0.28 a 0.49 g/I) y cobre (93 ± 19 ug/dl, rangos de 62 a 118 ug/dl).

El 100% de los ovinos acusó valores bajos de glucosa (0.28 ± 0.04 g/I, ran­gos de 0.23 a 0.32 g/I).

CAPRINOS

Hubo hipoglucemia en el 32% de las cabras (0.30 ± 0.06 g/l, rangos de 0.22 a 0.38 g/I), en tanto que las restantes registraron valores normales (0.59± 0.08 g/I, rangos de 0.53 a 0.70 g/I)(p < 0.02).

En ningún caprino se detectaron anormalidades de proteínas totales (6.79 ± 0.61 g/dl, rangos de 6.02 a 8.19 g/dl), urea (0.37 ± 0.11 g/l, rangos de 0.20 a 0.49 g/I) ni cobre (88 ± 23 ug/dl, rangos de 55 a 127 ug/dl).

Discusión

Los analitos investigados serían idó­neos indicadores sanguíneos de esta­do nutricional, acorde a las opiniones de prestigiosos especialistas en el tema 4,11,14. En tal contexto y habida cuenta de los bajos niveles de glucosa (en las cua­tro especies) y de parámetros vincula­dos al metabolismo nitrogenado como urea y proteínas totales (en bovinos), habría existido deficiencia energético­proteica, acompañada de hipocupremia en el ganado vacuno.

En otra comunicación detallamos que las albúminas estuvieron deprimi­das en las cuatro especies encuestadas (entre el 28 y 37% de los casos), los triglicéridos fueron bajos en escaso por­centaje de vacas, caballos y cabras (6 a 8%), al igual que el fósforo inorgánico (2 a 11% de los animales). En cambio, el calcio asumió niveles subnormales en el 58% de los equinos, 64% de los caprinos, 70% de los bovinos y 100% de los ovinos 9.

El analito terminal del metabolismo proteico (la urea, disminuida en el 11 % de los bovinos), confirmaría su rol de mejor predictor nutricional que las pro­pias proteínas totales del plasma (des­cendidas en el 5% de las vacas), como está descripto

Llamó la atención el alto porcentaje de animales de las cuatro especies que ostentaban disminuida su tasa de azú­car hemático, pese a que los sueros sanguíneos fueron separados de los coágulos antes de las dos horas posextracción, como se recomienda para evitar falsas hipoglucemias 4.

Las secuelas de las inundaciones habrían terminado afectando unos 20 millones de hectáreas (más severamente a las provincias de Corrientes, Chaco y Formosa), porque el anegamiento y la escasez de sol disminuyeron el creci­miento de las praderas. Además, en muchas zonas hubo destrucción (podre­dumbre) de pasturas y no pudieron efec­tuarse la siembra de forrajeras de otoño ni la quemazón estratégica. Como con­secuencia, los animales no dispusieron de suficiente alimento, especialmente en el invierno subsiguiente 13,15,

Los bovinos parecerían haber sido más susceptibles a la carencia de co­bre (37 % de los casos) que el resto de las especies estudiadas (ningún caso). Las hipocuprosis son bien conocidas en vacunos de las provincias de Chaco y Formosa 2, así como en Corrientes, don­de provocarían anemia, retrasos en el crecimiento, acromotriquia y fragilidad ósea 6. Tales déficits de cobre, en cier­tos suelos estarían condicionados al exceso de molibdeno 1.

Existiría una estrecha relación entre las inundaciones y la deficiencia de co­bre: los excesos hídricos en el suelo movilizarían hierro a partir de las con­creciones ferromangánicas del subsuelo y el hierro competiría con la absorción de cobre a nivel de la raíz de la planta, resultando deficitario su contenido final en las pasturas 18.

Tales razones indujeron a que los organismos de control y prevención aconsejaran la aplicación de cobre inyectable en el ganado de zonas inun­dadas, así como la administración de vitamínicos y minerales (con un mínimo de 6% de fósforo en la mezcla), suplementación con forrajes energético­proteicos (semilla de algodón, pellets de citrus, afrecho de arroz y otros disponi­bles en la zona a bajo costo), acompa­ñados de tratamientos antiparasitarios, vacunaciones y práctica del destete pre­coz de los terneros 15.

Conclusiones

Los perfiles bioquímicos instrumen­tados en el ganado de zonas inundadas del nordeste de nuestro país corrobora­ron estados de desnutrición previamen­te verificados por examen clínico, tipifi­cándolos como atribuibles a deficiencias energético-proteicas y minerales.

El descenso de glucosa sanguínea fue común a las cuatro especies encuestadas (52% del conjunto de bo­vinos, equinos, ovinos y caprinos). Los restantes parámetros estudiados sola­mente se hallaron subnormales en bovi­nos con frecuencias del 37% de los ca­sos (cobre), 11% (urea) y 5% (proteínas totales).

Agradecimiento

A la Secretaría de Extensión Universita­ria de la UNNE por apoyar económicamente este proyecto. Por suministrar los reactivos analíticos a las empresas Wiener Lab y GT Lab.

Por la colaboración prestada en trabajos de laboratorio y de campo a los Dres. A. Slanac, G. Koza, A. Norniella, M. Revidatti, E. Gapel, C. Luciani, M. Bongiorno, E. Ríos y R. Pesenti, así como a los alumnos S. Fioranelli, N. Aguilar, S. de la Rosa, W. Liva, A. Talavera, M. Vallejos, A. Amarilla, D. Popoff, J. López, G. Pérez, M. Freschí, G. Glombowsky, A. Gulino, S. Bravo, N. Maurenzig, C. Corsi y J. Abascal.

Por la donación de productos veterina­rios a los laboratorios Agrofarma, Boehringer, Burnet, Chinfield, Imvi, Kónig, Ler, Over, Pfizer y von Franken.

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