Ing.
Agr. Ariel Monje y Agrometeorólogo César Chiozza. 2008. Notiganadero,
EEA INTA Concepción del Uruguay, Argentina, 1(6).
agrometeorología@concepcion.inta.gov.ar
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y sequías
Condiciones climáticas registradas
en Concepción del Uruguay
Se
experimenta en la zona el otoño más seco de los últimos 49 años (datos
históricos desde el año 1960). Los escasísimos aportes hídricos suman para los
meses de marzo, abril y mayo, hasta la fecha, 46.6 milímetros, cuando
la acumulación normal para ese período tendría que ubicarse exactamente en
303.6 milímetros. Esta adversidad climática se ve aún dimensionada por otros
fenómenos, tales como la humedad ambiental, extremadamente baja, la elevada
recepción solar y la ocurrencia en el ciclo de 9 heladas agronómicas,
teniendo en cuenta que se contabilizan normalmente en la estación entre 2 y 3
heladas en intemperie. El resultado de los últimos balances hidrológicos
efectuados en las capas superficiales del suelo, y hasta 50 centímetros de
profundidad, muestran que las reservas de humedad en esos
perfiles del suelo son prácticamente nulas. El detalle mensual de
precipitaciones recabó para el pasado mes de marzo 31.5 milímetros (normal
138.6 mm), 15.1 milímetros para el mes de abril (normal 124.8 mm), y aún no se
han registrado lluvias en el mes de mayo
(normal 80.4 mm). Todos éstos datos conllevan a la afirmación del inició,
el presente otoño es el más secos de los últimos 49 años.
¿Qué es la sequía?
La sequía
es la “condición de severa escasez de agua que lleva a una
inusual deficiencia en las fuentes de alimentos disponibles para los animales
en pastoreo". Por lo tanto puede ocasionar importantes efectos económicos
en la zona en que se produce, y que no debe confundirse con situaciones de
deficiencias estacionales en la producción de forraje.
La sequía
otoñal, provoca un progresivo sobrepastoreo, disminuye las reservas
de las plantas, deteriora la condición de los pastizales por la desaparición de
especies valiosas, reduce significativamente la persistencia de las pasturas
cultivadas, favorece el enmalezamiento y la disminución de la cobertura
vegetal, y puede retrasar y disminuir el futuro crecimiento primaveral de los
recursos forrajeros. Esta situación afecta sensiblemente la condición
corporal del ganado y, con las particularidades propias de cada uno,
la productividad de todos los sistemas de producción.

En los
sistemas de cría, el recurso forrajero casi excluyente es el pastizal
natural, cuya producción anual de forraje es marcadamente estacional, con
picos en primavera y otoño. El crecimiento invernal es escaso y la producción
estival poco confiable, debido a la irregularidad del régimen pluviométrico en
dicha estación, por lo que el manejo de los rodeos debe orientarse no sólo a
equilibrar los requerimientos nutricionales de los vientres con la
disponibilidad de forraje, sino también a lograr un adecuado estado corporal de
los animales previo a la entrada del invierno. En síntesis, es un manejo
altamente dependiente de la provisión normal de forraje durante el otoño, que
permite acumular las reservas corporales que podrán ser movilizadas en la época
invernal, caracterizada por la escasez de forraje, sin que este proceso
comprometa la productividad futura de los vientres.
En invernada,
la actividad depende fundamentalmente de la producción de las praderas
consociadas y verdeos invernales y estivales. La disponibilidad de
estos recursos determina, en gran medida, los niveles de oferta de novillos
para faena.
¿Cuáles son las fuentes
de nutrientres?
La
utilización de energía en forma directa (pastoreo) es cuantitativamente la más
importante. La incorporación de forrajes conservados (henos, silajes, henolajes), granos
forrajeros y subproductos de la
agroindustria para complementar los
requerimientos productivos tiene un grado de adopción aceptable en los planteos
lecheros y en menor medida en los de invernada.
Por otra
parte, teniendo en cuenta que en períodos caracterizados por déficit
cualicuantitativos de forrajes puede esperarse que los aportes minerales sean
insuficientes para cubrir los requerimientos del animal, es conveniente
suministrar mezclas minerales a fin de evitar la ocurrencia de deficiencias en
macro y micronutrientes.
La energía aportada al sistema mediante forrajes conservados de calidad (henos, henolajes y silos) ha aumentado en los últimos años, aunque el nivel de adopción es aún bajo. El almacenaje de granos con alto contenido de humedad es una técnica de conservación que actualmente se está implementando y que ofrece ventajas, ya que es factible disminuir los costos del concentrado, puede anticiparse la cosecha y el producto presenta excelente valor nutritivo.
En los
sistemas que no cuentan con reservas suficientes, para mantener planos nutricionales
que permitan sostener elevadas tasas de aumento de peso, es factible recurrir a
la suplementación con subproductos de la agroindustria. Cabe destacar que es previsible que, ante
aumentos de la demanda por condiciones de sequía, los precios estén por encima
de lo esperado.

¿Cómo actuar ante estas
condiciones?
Aunque
resulte una obviedad es necesario recalcar que ante condiciones de sequía es
muy distinta la situación del productor que se preparó anticipadamente,
confeccionando las reservas forrajeras adecuadas a su sistema de
producción, que la de aquel cuyo sistema está expuesto a los déficit
estacionales y a los derivados de imprevistos climáticos. Por otro lado, es
importante destacar que los costos del forraje conservado
bajo las formas antes mencionadas serán menores que los correspondientes
a la compra de suplementos, ya sean subproductos o granos, en momentos
de alta demanda. Algunos productores, además, deberán recurrir a la venta
anticipada de alguna categoría animal que, por lo expresado
antes, no presentará estado óptimo y ocasionará de esta manera un doble
perjuicio económico.
En el momento
de tomar decisiones ante la contingencia es conveniente analizar cuáles son las
medidas de mayor prioridad:
♦
Venta de
categorías improductivas.
♦
Separación
de categorías según requerimiento y estado.
♦
Alimentación
de emergencia a pastoreo o corral.
♦
Implementación
de estrategias de alimentación.
La retención
de las categorías improductivas va a depender de la infraestructura
actual, de una adecuación de las existencias a los recursos disponibles,
de un análisis de los costos de alimentación y de la comparación que surja de
la relación venta-futura reposición. En el esquema siguiente se
visualizan las distintas categorías de vacas y posibles manejos alimentarios y
destino ante una situación de emergencia.
Una vez
realizado el inventario de las existencias que quedan en el
campo, es necesario clasificar el rodeo según los diferentes
requerimientos nutricionales de las categorías que lo componen. Es así que
en orden creciente las categorías con menores requerimientos son los Terneros,
seguidos por Novillitos, Vacas vacías, Vacas preñadas (1º tercio), Vacas
preñadas (último tercio) y vacas en lactancia.
Ante
situaciones de déficit de disponibilidad forrajera se deben reducir
los requerimientos de los vientres (mediante el adelantamiento de
los destetes), clasificar las vacas según estado corporal y, de
ser necesario, suplementar con rollos o subproductos de la
agroindustria. Estas medidas, que pueden ser tomadas en forma complementaria,
se orientan fundamentalmente a no comprometer el comportamiento reproductivo
futuro de los vientres.
Desde el
punto de vista de las pasturas, el pastoreo en esas condiciones compromete
la recuperación posterior y la persistencia de las praderas
cultivadas y se deteriora la condición de los pastizales naturales.
En este sentido, resulta altamente conveniente confinar los animales en corrales,
piquetes o potreros de reducidas superficies, permitiendo además
facilitar el seguimiento del comportamiento y estado corporal de los
animales afectados.
Cuando las
condiciones limitantes de sequías prolongadas se acentúan, es importante
introducir el concepto de “subsistencia“. Una proporción variable de los
requerimientos de mantenimiento puede ser aportada por las reservas corporales,
dependiendo del estado corporal inicial de los animales. En esta estrategia, la
ración empleada debe aportar lo suficiente para que el peso
vivo disminuya hasta un nivel considerado crítico, sin
comprometer la supervivencia. En estas condiciones, un animal privado de
crecimiento por períodos prolongados, reacciona con importantes cambios
metabólicos pudiendo reducir el consumo hasta un 50 % del fijado
para mantenimiento y sostener a partir de ese nivel un peso
constante.
Estimación gráfica de
los requerimientos de mantenimiento
A modo de herramienta
práctica para realizar estimaciones previas se presenta en el Gráfíco
elaborado por Saville, D. G. Grazing animals. Ed. Morley, F. H. W., 1981
mediante la cual es factible calcular, con aceptable precisión, los requerimientos
de mantenimiento de vacunos. Para efectuar esta estimación, deben unirse
mediante una recta el peso vivo del animal (kg) del eje izquierdo y la
concentración energética (Mcal/kg MS) de la ración; la prolongación de la línea
hasta el eje vertical derecho establece el nivel de consumo de la ración (kg
MS) requerido. En la Figura se presenta, y a modo de ejemplo con línea de
puntos, se estimó el requerimiento de mantenimiento para un animal de 300 kg
alimentado con una dieta de 2,39 Mcal/kg MS. El consumo calculado es de
aproximadamente 4 kg MS.

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