PRODUCCIÓN ANIMAL
Director: Guillermo Alejandro Bavera, Méd. Vet.,
Profesor Titular Efectivo de Producción Bovina de Carne, Depto. Producción
Animal,
Facultad
de Agronomía y Veterinaria, Universidad Nacional de Río Cuarto, Río Cuarto,
provincia de Córdoba, República Argentina
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Inundaciones y ganadería
Ing. Agr. Alejandro F. Zamolinski. 2001. Área de Investigación, EEA Gral. Villegas, INTA, Publ. Técnica Nº 31:1-16.
En
el NO de Bs. As., SE de Córdoba y S de
Santa Fe se localiza una extensa área de deficiente drenaje, susceptible al
anegamiento y a sufrir procesos de alcalinización y salinización. Durante el período lluvioso de 1985-87 y recientemente
(1997 - 99) los suelos que ocupan la porción más deprimida del relieve se
inundaron al producirse el ascenso de la napa freática.
Al
eliminarse el agua y comenzar la desecación de las capas superiores del suelo, tienen
lugar los mencionados procesos de alcalinización salinización con una
intensidad relacionada a la composición y concentración salina de la napa
freática.
El
proceso recuperatorio de estos suelos es lento, dificultoso y altamente
dependiente de las condiciones climáticas y se inicia a partir, básicamente, de
una de las siguientes situaciones:
a) Suelos totalmente o en su mayor
parte desnudos,
b) suelo totalmente o en su mayor
parte cubierto con especies nativas tolerantes de escaso valor forrajero.
En
ambas situaciones extremas, la Estación Experimental Agropecuaria "General
Villegas" del INTA, ha desarrollado experiencias sobre técnicas para la
recuperación de estos suelos. Las prácticas agroquímicas que han resultado consisten en intersiembra
de especies tolerantes, practicada manteniendo la cobertura vegetal existente o
generada mediante "mulcheado" en el caso de no existir.
Las
especies que mostraron buen comportamiento ante alta salinidad fueron: agropiro
alargado, festuca y trébol de olor. Cuando la alcalinidad prevalece, se comportó muy
promisoriamente lotus tenuis. En los casos exitosos se evitó el
pastoreo 1 año a partir de la siembra realizada en Otoño. En verano se desmalezó cuando la semilla de
las especies valiosas era viable y el pastoreo en el otoño siguiente fue
moderado y de corta duración, con piso seco, evitando la compactación por
pisoteo.
La
ocurrencia de lluvias extraordinarias ha provocado el anegamiento de campos y
zonas urbanas del NO bonaerense. La
reiteración de estos fenómenos provocó la recarga de los acuíferos y el ascenso
regional de la napa freática y las sales subyacentes que el agua lleva en
solución.
Al
finalizar el período lluvioso, se produce la eliminación del agua mediante
evaporación e infiltración y comienza la desecación de las capas superiores del
suelo. Al intensificarse el proceso, se
produce el ascenso capilar del agua freática que, al evaporarse, enriquece de
sales todo el perfil y, principalmente, la porción superior del suelo, fenómeno
denominado genéricamente “salinización”.
La intensidad del mismo está en íntima relación con la profundidad y
concentración salina del agua freática, mientras que la composición de las
sales determina la naturaleza del fenómeno, que puede ser de alcalinización,
salinización o alcalinización - salinización, siendo este último el más común en la zona que nos
ocupa, y que ocurren según prevalezcan o no sales de sodio (Alcali).
Para
estimar la salinidad de un suelo, se mide la conductividad eléctrica (CE) de
una solución extraída de una pasta de suelo saturado con agua y se expresa en
milimhos por centímetro (Mmhos/cm) o en decisiemens por metro (dS/m), mientras
que la determinación del pH da una idea de la presencia de sodio en exceso,
cuando se obtienen valores superiores a 8.
Visualmente
puede establecerse la naturaleza e intensidad del problema observando el estado
del suelo y la vegetación. Cuando la CE
se aproxima a 8 mmhos/cm, la vegetación presenta menor desarrollo y
modificaciones en la
composición florística. Cuando la CE es
superior a 14 mmhos/cm se inhibe el desarrollo de las plantas y aparecen
manchones desnudos.
Eflorescencias
salinas en superficie (“salitre blanco”) denotan conductividades superiores a
20 mmhos/cm, mientras que la presencia de manchones oscuros (“salitre negro”)
indica la presencia de humatos sódicos producidos por la dispersión de la
materia orgánica y la existencia de un pH próximo a 10.
En
el laboratorio, además de la CE y el pH se determina el sodio (Na) soluble y el
Porcentaje de Sodio Intercambiable (PSI) y se clasifican como sódicos los
suelos con PSI superior al 15%.
Resumiendo, podemos identificar a los suelos salinos y sódicos como se
indica en el cuadro Nº 1.
Cuadro Nº 1.- Características
de suelos salinos y sódicos.
|
Suelo |
pH |
CE (mmhos/cm) |
PSI (%) |
|
Normal |
|
< 2 |
< 15 |
|
Salino |
<
8,2 |
> 4 |
< 15 |
|
Sódico |
> 8,2 |
< 4 |
> 15 |
|
Salino-sódico |
> 8,2 |
> 4 |
> 15 |
Las
sales ejercen sobre la vegetación varios efectos nocivos. Por un lado, al aumentar la presión osmótica
de la solución del suelo, disminuye el agua aprovechable por las plantas. También existen la toxicidad específica de
algunos iones y las carencias condicionadas, provocadas por exceso de algunos
cationes que impiden la absorción de otros.
Tal es el caso del sodio que, al elevar el pH, impide la normal absorción de nutrientes
como Fósforo, Cobre, Hierro, Zinc, Boro y Molibdeno a la vez que condiciona la
deficiencia de Calcio y Magnesio.
Por
otro lado, el sodio influye negativamente sobre el estado físico del suelo, ya
que deteriora la estructura y la porosidad, dificultando la infiltración del
agua y la difusión del aire.
Las
tierras afectadas o susceptibles a sufrir procesos de alcalinización y
salinización, ocupan una extensa área de deficiente drenaje, con alta
susceptibilidad al anegamiento, que se ubica en el NO de la provincia de Buenos
Aires, SE de Córdoba y Sur de Santa Fe y fisiográficamente forma parte de la
«Pampa arenosa».
Este
área es la resultante de la sumatoria de superficies de magnitud variable,
desnuda o cubierta por especies nativas tolerantes, que alternan con medias
lomas y lomadas agrícolas. La distribución
de los suelos se relaciona con el relieve y se indica en la figura 1.
Figura 1.- Distribución teórica
de algunos sub-grupos de suelos
Los
suelos se han desarrollado a partir de materiales arenosos recientes de espesor
variable, asentados sobre limos arenosos de origen loessico y textura fina,
poco permeables. El contacto entre ambos
materiales constituye un obstáculo que retiene las aguas sub-superficiales con
carácter de freática. La profundidad de
esta capa freática depende del espesor del manto arenoso. Se mantiene lejos de
la superficie en los suelos profundos y aflora donde la cobertura es delgada.
Considerando
la posición que ocupan en el relieve, se presenta una gama de suelos con todas
sus transiciones. Donde el espesor del
manto arenoso es grande, se han desarrollado suelos de textura arenosa,
reacción neutra a ácida, algo excesivamente drenados y baja retención de
humedad (Hapludol éntico, HE). En las
áreas ubicadas entre lomas, pero aún con relieve positivo, aparece un suelo con
mayor cantidad de materiales finos, textura franco-arenosa, reacción neutra a
ácida, mayor capacidad de retención de agua y bien drenado (Hapludol típico,
HT).
Cuando
el relieve se hace suavemente ondulado y disminuye el espesor del manto arenoso
aparecen suelos que presentan una marcada discontinuidad entre horizontes. Hasta 40
-
Este
material apoya en forma abrupta sobre depósitos minerales finos,
franco-arcillo-limosos y moderadamente alcalinos (Hapludol thapto-árgicos,
HTA). En sectores planos o ligeramente
deprimidos se presenta un suelo similar en cuanto a la secuencia de horizontes,
pero con el B2 fuertemente alcalino o sódico (Hapludol thapto-nátrico, HTN).
Por
último, en la posición más baja del relieve, constituyendo vías de
escurrimiento temporario, se han desarrollado suelos de drenaje pobre, elevada
alcalinidad sódica, bajo tenor de materia orgánica y nivel freático alto
(Natracualf típico, Nc y Natralbol típico, Nb).
Estos suelos presentan perfiles con marcada discontinuidad en la
permeabilidad de los materiales superiores y subyacentes, por lo que, en
períodos de alta precipitación se produce la permanencia de una falsa napa
freática que da origen a cementaciones (fragipanes) que impiden la infiltración
del agua, la difusión del aire y la penetración radicular.
Los
dos primeros suelos mencionados (HE y HT) difícilmente se vean afectados por
alcalinización o salinización. El tercero
(HTA) puede verse afectado pero puede experimentar una rápida recuperación a
poco que mejoren las condiciones climáticas.
Todos los demás sub-grupos se verán afectados sin duda y su recuperación
será lenta, dificultosa y aleatoria, dependiendo en alto grado de la evolución
de las condiciones climáticas.
Los
tres primeros suelos se destinan a un uso agrícola - ganadero, mientras que los
restantes presentan condiciones limitantes que se agravan cuando la superficie se conecta
capilarmente con la napa por el ascenso de la misma y el pastizal natural es
sometido a un pastoreo inadecuado que conduce a aumentos de la evaporación,
acumulación de sales en superficie, reducción de la infiltración y aumentos de
la densidad aparente y microporosidad.
Se destinan a un uso pastoril más o menos atenuado mediante el
aprovechamiento del pastizal natural, recurso en el que se basa su
productividad y que impide el calentamiento del suelo, a la vez que las raíces
mejoran la estructura y facilitan la penetración del agua de lluvia y la
lixiviación de las sales, acciones estas de importante magnitud respecto del
suelo desnudo.
Este
pastizal, formado especialmente por gramón (Cynodon
dactylon), pelo de chancho (Distichlis
spícata) y espartillo (Spartína densiflora) que dominan a
medida que el relieve se hace más bajo, a menudo constituye el único recurso
forrajero de que se dispone, pese a su escasa calidad y volumen, por lo que
sería de gran utilidad mejorar la oferta forrajera mediante el reemplazo de las
especies nativas por otras de mayor calidad y producción, como también lograr
la revegetación de las playas desnudas o "peladales".
La
salinización es un proceso parcialmente reversible. Cuando ocurren ciclos climáticos normales
para la región, el agua de lluvia puede lixiviar las sales a horizontes
profundos, dando lugar a una recuperación natural. Este proceso a veces es muy lento, pero puede ser acelerado si se
practica la remoción superficial del suelo manteniendo la cobertura vegetal,
con lo que se impide la incidencia directa de la energía evaporante, evitando
la concentración de sales en superficie.
Para
que ello ocurra es necesario evitar el pastoreo continuo, que intensifica la
denudación del terreno y provoca compactación superficial.
Básicamente
(y simplificando) pueden darse dos situaciones en lotes recuperables:
a) suelo totalmente o en su mayor
parte desnudo, con algunas matas de jume (Salicomia
ambigua) y
b)
suelo totalmente o en su mayor parte cubierto con especies nativas
tolerantes como gramón y pelo de chancho con algunos espacios desnudos o
“peladales”.
Los
sectores carentes de vegetación son los más críticos en cuanto a posibilidades
de recuperación. En ellos es necesario
realizar la cobertura de la superficie del suelo con rastrojo o paja de cualquier origen, para
lograr un “mulch” que la proteja. Previamente puede realizarse alguna tarea de
remoción que favorezca la infiltración y el lavado de sales.
La
Estación Experimental Agropecuaria "General Villegas" del INTA, ha desarrollado
algunas experiencias sobre técnicas para la recuperación de suelos salinos y
salino sódicos.
En
la primera situación (suelo desnudo), se condujo un ensayo de recuperación en
las proximidades de Carlos Tejedor, sobre un Hapludol thapto nátrico (HTN),
clase VII ws, con alta salinidad. El
mismo se inició en 1989 y finalizó en 1993. En él se ensayaron dos tipos de
escarificación: cincel y disco además de un “no laboreo” (clausura). Se realizó un “mulch” de aproximadamente
Gráfico Nº 1.- Infiltración
acumulada en 3 horas.
Si
bien el efecto desaparece al cabo de 12 meses, su duración fue suficiente para permitir
la germinación e implantación del Agropiro y otras especies cuyas semillas se
incorporaron con el “mulch”, fundamentalmente cebadilla y festuca (Gráfico Nº
2).
Gráfico Nº 2.- Infiltración acumulada inicial
El
ensayo se mantuvo aislado y, anualmente, se permitió semillar al Agropiro. Cuando la semilla alcanzaba la madurez, se
cortaba con una desmalezadora dejando la broza esparcida. De ésta manera se favoreció la resiembra
hasta lograr la total ocupación del terreno.
En el año 1993 se evaluó la producción de forraje, obteniéndose 9000
Kg/ha de materia seca en el tratamiento "cincel" y 5000 Kg/ha en el
tratamiento “clausura” (siembra sin laboreo).
La
conductividad eléctrica disminuyó notablemente, aunque mostró oscilaciones a
través de los años. La disminución se
observa en el gráfico Nº 3. En el mismo, la columna "lote" representa
la parte externa al ensayo que fue pastoreado en forma continua o, mejor,
utilizada como zona de tránsito hacia la aguada.
Gráfico Nº 3.- CE inicial I (nov. 1989) y
final (nov. 1993).
Se
observa en la misma el efecto nocivo del pisoteo provocado por el ganado y la denudación del terreno
provocada por el diente y cómo ese efecto es mayor en la porción superficial.
En
la segunda condición (suelo completamente cubierto por vegetación natural), se
desarrolló una experiencia en las proximidades de Ameghino durante los años
1996 y 1997. La misma se llevó a cabo
sobre un Natralbol típico (Nb) con un perfil del tipo A1, A2, B2 t, en el que
éste último aparece a las profundidades de 25 y
En otoño de 1996, se efectuó un
muestreo del suelo del ensayo, obteniéndose los siguientes datos:
|
H2 |
MO % |
Ppp m |
pH |
CE mmhos/cm |
Na soluble meq/l |
|
A1 |
2.24 |
10.4 |
8.9 |
16 |
148 |
|
A2 |
1.57 |
8.0 |
8.9 |
16 |
156 |
|
B2 |
0,80 |
7.6 |
9.0 |
16 |
100 |
El
suelo presentaba una alta compactación en la transición del A1 al A2 (
1. Agropiro adargado 12 Kg/ha
2. Festuca 3 Kg/ha
3. Lotus tennuis 5 Kg/ha
4. Melilotus alba 3 Kg/ha
5. Melilotus oficinalis 3 Kg/ha
6. Avena 10 Kg/ha
Las
técnicas utilizadas para su implantación difirieron en cuanto a su naturaleza
(mecánica o química) y en cuanto a la intensidad de eliminación de la cobertura
herbácea existente y fueron:
1.
Testigo.
2. Sin eliminación de la vegetación
(siembra directa sobre el tapiz, SD)
3.
Con eliminación temporaria (uso de desecantes).
4. Con eliminación total, con
cobertura (uso de glifosato, HERB)
5.
Con eliminación parcial (cincel / cultivador, CCEL)
6.
Con eliminación total (reja / disco, REJA)
Después
de efectuados los tratamientos, el 10 de abril de 1996 se procedió a la
siembra, la que se llevó a cabo con una sembradora para siembra directa. Si bien en el momento de siembra la
profundidad de la napa era de
En
verano del mismo año (diciembre) se efectuó un recuento de individuos por
especie definitivamente implantadas con el resultado que se presenta en el
gráfico Nº 4.
Gráfico Nº 4.- Individuos implantados por
especie.
La
salinidad evolucionó favorablemente en todos los casos, determinándose los
valores de CE más bajos en los tratamientos SD (siembra directa sobre el tapiz)
y HERB (glifosato, 3 l/ha + SD), mientras que en el tratamiento REJA fueron
siempre los mayores, lo que explicaría la gran participación de agropiro en
este tratamiento, debido a la eliminación de la competencia de otras especies.
El
"pico" registrado por la CE en septiembre de 1996, se explica por la
intensa sequía ocurrida en el invierno de ese año, con el consiguiente aumento
de evaporación.
Durante
el primer año (1996) el ensayo no se pastoreó y se permitió la fructificación
de las plantas logradas. En el segundo
año (1997) hubo una mejor distribución de las lluvias y se produjo un gran
desarrollo de la vegetación, acompañado por el descenso de la salinidad que se
muestra en el gráfico Nº 5.
Gráfico Nº 5.- Conductividad
eléctrica
En
abril de ese año se pastoreó rápidamente sin evaluar la producción. Este pastoreo significó una operación de
limpieza. En noviembre, previo al
segundo pastoreo se determinó la producción de biomasa mediante muestreo. La producción mínima correspondió al tratamiento
SD (siembra directa sobre el tapiz) con 980 Kg/ha de materia seca y la máxima
al tratamiento HERB (SD + glifosato) con 2675 Kg/ha. La digestibilidad “in vitro” pasó de 47.7
(SD) a 63.6% (Herb) y la proteína producida, de
♦
Al retirarse el agua, deberá observarse el estado del suelo y la
vegetación. Como vimos en la sección 1,
esto nos dará una idea de la naturaleza y magnitud del problema. Al mismo tiempo se tomará una muestra de
suelo para analizar, con lo que se ajustará el diagnóstico realizado
visualmente.
♦
Si se detecta una CE próxima, igual o superior a 20 mmhos/cm y la napa
está muy próxima a la superficie, con falta de “piso” se deberá clausurar el
lote afectado hasta que mejoren las condiciones.
♦
Si por el contrario, la CE es la misma pero hay “piso”, la napa está a
♦
Si la salinidad es mediana y hay presencia abundante de especies
colonizadoras como quinoas, morenitas, salicornias, etc., se puede pasar una
segadora o picadora, dejando la broza esparcida sobre el piso e intersembrar
especies tolerantes en otoño.
♦
Si el suelo está totalmente cubierto por vegetación graminosa, tipo
gramón o pelo de chancho, puede escarificarse el suelo en primavera, con una labor sub-superficial que
no elimine la cobertura e intersembrar en otoño con especies tolerantes o
directamente intersembrar estas especies controlando la vegetación natural con
herbicidas totales.
♦ Si la salinidad es baja no habrá
inconvenientes en implantar una pastura, sin exponer la superficie del suelo a
la incidencia de la energía evaporante y realizando un manejo adecuado de la
misma.
♦ Han manifestado buen
comportamiento ante salinidad, gramíneas como Agropiro alargado, Agropiro
criollo y Festuca, destacándose entre las leguminosas Trébol de olor blanco,
Trébol de olor amarillo y Alfalfa, en el orden indicado en cada caso.
♦ Cuando la salinidad no es muy
alta (CE = 8) y el pH es elevado (pH = 8.2), se han logrado excelentes
resultados con la siembra de Agropiro alargado y Lotus tennius.
♦ En todos los casos deberá
evitarse el pastoreo, por lo menos 1 año a partir de la siembra, para permitir
el buen arraigamiento, fructificación y resiembra de las plantas logradas.
♦ En el verano puede pasarse una
desmalezadora, cuando la semilla de las especies valiosas sea viable, dejando
la broza en el lugar cuando sea necesario o haciendo alguna reserva en los
casos más favorables.
♦ El pastoreo debe ser moderado y
de corta duración, permitiendo el descanso y rebrote (rotativo) y debe iniciarse con piso seco,
evitando la compactación que produce el pisoteo cuando el suelo está húmedo.
♦ La experiencia local en este
tipo de emprendimientos es escasa y no siempre exitosa, pero permite asegurar
que no existe una única fórmula aplicable a todos los casos, sino que la
estrategia de intervención deberá establecerse en cada situación particular.
♦ Debe tenerse presente que los
avances logrados en la recuperación de estos suelos, tendrán la duración del
ciclo sin lluvias excesivas que provoquen nuevos anegamientos y retrotraiga la
situación a su estado inicial.
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