Director: Guillermo
Alejandro Bavera, Méd. Vet., Profesor Titular Efectivo de Producción Bovina de
Carne, Depto. Producción Animal,
Facultad de Agronomía y Veterinaria, Universidad Nacional de Río
Cuarto, Río Cuarto, provincia de Córdoba, República Argentina
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Producciones > Producción avícola
Quiles y M.L. Hevia. 2004. Depto. de
Producción Animal, Fac. de Veterinaria, Univ. de Murcia.
Las gallinas son animales homeotérmicos con capacidad para mantener
constante la temperatura interna de forma bastante uniforme. Sin embargo, estos
mecanismos homeostáticos sólo se manifiestan eficientes entre ciertos límites
de temperatura ambiente.
La temperatura somática profunda de las aves es superior a la del otro
grupo de animales homeotermos, como son los mamíferos. Concretamente en las
gallinas esta temperatura oscila entre 40,6 y 41,9 º C.
Se conoce con el nombre de zona neutral térmica aquellos límites de
temperatura ambiente entre los cuales la gallina lleva a cabo pequeñísimos
cambios en la producción calórica. Es también llamada zona de confort térmico.
Dentro de esta zona, la temperatura orgánica está regulada por variaciones en
la pérdida de calor. Cuando la temperatura ambiente se eleva por encima o cae
por debajo de los límites de la zona de neutralidad térmica (temperatura
crítica superior o temperatura crítica inferior, respectivamente), se
incrementa la producción calórica.
La zona de neutralidad térmica para gallinas adulta oscila entre 12 y 24º
C. La temperatura crítica superior disminuye a medida que aumenta la edad.
La temperatura orgánica profunda a la que muere la gallina durante la
hipertermia se conoce como temperatura letal superior. La temperatura letal
superior de la gallina adulta es, aproximadamente de
La zona de neutralidad térmica para la gallina aumenta con la edad, si el
plano de la alimentación se eleva o si la gallina llega a aclimatarse a
temperaturas ambientes más bajas.
El incremento de la producción calórica en la temperatura crítica inferior
se debe principalmente a los escalofríos.
La gran diferencia de las aves con respecto a otros animales domésticos es
que éstas no poseen glándulas sudoríparas con las cuales regular la temperatura
corporal. De tal manera que las gallinas cuentan con cuatro sistemas para
llevar a cabo la termorregulación corporal (radiación, conducción, convección y
evaporación de agua del tracto respiratorio).
Mediante estos mecanismos se disipa el calor corporal, ya que si no
aumentaría la temperatura corporal profunda. La gallina produce calor
constantemente mediante los procesos metabólicos y la actividad física. La
pérdida de calor debe ser igual a la producida ya que de lo contrario la
temperatura corporal profunda aumentaría.
♦
Radiación: en la radiación el calor se escapa a través de la superficie de
la piel y se escapa por el aire hacia otro objeto, siempre y cuando la
temperatura de la superficie del ave sea mayor que la del aire adyacente.
♦
Conducción: en la conducción el calor pasa directamente a otros objetos con
los cuales el ave está en contacto o al aire. El estrés térmico afecta mucho
más a las gallinas alojadas en baterías que a las de suelo, ya que las primeras
no pueden escapar buscando lugares más frescos en la nave y pierden menos calor
por conducción. Además hemos de tener en cuenta que en las baterías el aire es
el medio conductor, y éste es un buen aislante térmico.
♦
Convección: cuando el aire se calienta al contacto con la gallina, se
expande y asciende, arrastrando calorías. Sin ausencia de ventilación este
movimiento es débil; por el contrario, si el aire se mueve con una velocidad
elevada, las pérdidas por convección aumentan.
♦
Cuando la temperatura ambiente está entre los 28 y los 35º C estos tres
mecanismos (radiación, conducción y convección) son suficientes para mantener la
temperatura corporal del ave, ello se ve favorecido por un mecanismo de
vasodilatación a nivel superficial así como a nivel de las barbillas y de la
cresta.
♦
Evaporación del agua del tracto respiratorio: a medida que la temperatura
ambiente se va acercando a la temperatura del ave los tres mecanismos citados
se muestran ineficaces para regular la temperatura corporal por lo que entra en
marcha este cuarto mecanismo. La temperatura elevada provoca en el ave un
aumento de la tasa respiratoria para aumentar el enfriamiento por evaporación
(por cada gramo de agua que se evapora se disipan 540 calorías de energía).
Durante el proceso de termorregulación se observan cambios comportamentales
en la gallina cuando se exponen al calor, de tal manera que reducen su actividad
y producción de calor y mantienen sus alas separadas del cuerpo para aumentar
la pérdida de calor a partir de la superficie corporal. Las gallinas cuando
hace calor beben más agua y se remojan sus crestas, barbillas y plumas con el
agua con lo que se refrigeran ellas mismas. También se ha señalado que buscan
ellas mismas lugares frescos y reducen su actividad durante la parte más
calurosa del día.
1. Edad: la temperatura
orgánica de los pollos recién nacidos es inferior a la de las aves adultas,
pero aumenta progresivamente hasta que se alcanzan los niveles de las adultas
aproximadamente a los 20 días de edad, dependiendo de las razas. El incremento de
la temperatura somática profunda con la edad parece estar asociado con el
crecimiento del plumaje y con el incremento de la producción calórica que se
produce en el ave durante el crecimiento.
2. Sexo: Se ha detectado que
los pollos Leghorns blancos machos mantenidos a una temperatura ambiente de 22º
C, tenían temperaturas rectales significativamente superiores a las gallinas
adultas en condiciones similares. Esta observación está de acuerdo con el
metabolismo más intenso de los pollos machos. Sin embargo, la diferencia sexual
en la temperatura rectal de los pollos varía con la edad de las aves y con la
temperatura ambiente.
3. Raza: A una temperatura
ambiente de 22-24º C, las temperaturas rectales medias de gallinas Leghorns
blancas y Rhode Island rojas son de 41,5 y 41,3º C, respectivamente.
4. Actividad: Cuando los
pollos están confinados en jaulas y están relativamente inactivos, disminuyen
sus temperaturas orgánicas.
5. Alimentación: La
temperatura orgánica de las gallinas aumenta después de la ingestión del pienso
y cuando se incrementa el plano alimenticio. Por el contrario, los periodos de
ayuno disminuyen la temperatura orgánica.
6. Ritmo diurno: La
temperatura corporal profunda de la mayoría de las aves varía de forma
predecible durante el periodo de 24 horas. La variación diurna de la
temperatura orgánica está relacionada, por tanto, con la variación en la
actividad de las aves y probablemente también con los periodos de ingestión de
pienso.
7. Temperatura ambiente: La
temperatura orgánica de las gallinas varía con la temperatura ambiente, en el
sentido de que cuando aumenta ésta última aumenta la temperatura rectal.
8. Muda: El aumento de la
temperatura orgánica durante la muda es probablemente el resultado de un
incremento en la producción calórica a causa de que el aislamiento de la
gallina disminuye durante el cambio de pluma.
9. Incubación: Las gallinas
que incuban tienen menos temperatura corporal que las que no lo hacen. Ello es
debido a que el índice metabólico en las primeras es más bajo, como
consecuencia de su menor actividad física.
Cuando se eleva la temperatura ambiente, la ingesta voluntaria de la
gallina disminuye, dado que el ave reduce su producción de calor (termogénesis)
antes de que tenga que aumentar su liberación (termólisis).
El efecto inhibidor de un ambiente cálido sobre la producción huevera se
intensifica si se restringe el consumo de agua. El aumento de la temperatura
ambiente se traduce en un aumento del consumo de agua, que permite al animal
eliminar más calorías en forma de calor latente (a través de la evaporación del
tracto respiratorio) e hinchar sus crestas y barbillas para dispar más calor.
Por lo tanto, el agua de bebida debe estar siempre a libre disposición de la
gallina y a una temperatura no superior a 20º C.
¿Por qué las altas temperaturas disminuyen el grosor de la cáscara del
huevo? En condiciones de hiperventilación la gallina pierde una gran cantidad
de CO2 a través de los pulmones. Esta disminución acusada de CO2
a nivel sanguíneo provoca una elevación del pH sanguíneo (llamada alcalosis respiratoria),
lo que origina a su vez una disminución del calcio yodado sanguíneo, que es a
la postre la fuente de calcio utilizada para la fabricación de la cáscara.
La temperatura de la piel subyacente a las partes emplumadas del cuerpo
está muy próxima a la temperatura somática profunda en un amplio margen de
temperaturas ambientales. Sin embargo la temperatura cutánea de las
extremidades sin plumas es muy inferior a la de las zonas emplumadas de la
piel. Cuando aumenta la temperatura ambiente, la temperatura cutánea de las
áreas emplumadas no aumenta mucho, de forma que se produce poca pérdida
calórica de estas zonas. Sin embargo, la temperatura cutánea de las zancas,
crestas y barbillas , aumenta considerablemente y debe incrementarse la pérdida
calórica a partir de ellas. También se presentan grandes aumentos en la
temperatura cutánea de las extremidades cuando se mantiene constante la
temperatura ambiente y se calienta el cuerpo del ave excluyendo las extremidades;
el aumento se debe fundamentalmente al incremento del flujo sanguíneo en los
órganos interesados.
Cuando la temperatura ambiente es igual a la temperatura orgánica, no puede
perderse calor del ave por medios no evaporativos; sin embargo, puede perderse
por la evaporación del agua en el aparato respiratorio.
El jadeo o polipnea térmica consiste en un incremento de la frecuencia
respiratoria y del volumen minuto y en una disminución del volumen corriente o
respiratorio. La reducción del volumen respiratorio se cree que restringe la
hiperventilación a las superficies del aparato respiratorio, que no participan
en el intercambio de gases entre la sangre y el aire del aparato respiratorio.
De esta forma se aminora la posibilidad de eliminar de la sangre cantidades
excesivas de anhídrido carbónico. El incremento del volumen minuto respiratorio
da lugar a un aumento de la cantidad de agua que se evapora en el aparato
respiratorio.
La frecuencia respiratoria alcanza un máximo a una temperatura somática
profunda de unos 44º C (pasando de
En las gallinas la presión sanguínea arterial y la resistencia periférica
total de los vasos al flujo sanguíneo disminuye durante la hipertermia,
presumiblemente en parte como un resultado de la vasodilatación que se produce
en las extremidades. Un aumento del gasto cardíaco y del volumen sanguíneo
aseguran que aumente la velocidad del flujo sanguíneo a través de las
extremidades y también posiblemente a través de las áreas evaporadoras del
aparato respiratorio y de los músculos respiratorios que intervienen en el jadeo.
En los últimos estadíos de la hipertermia, cuando disminuye la frecuencia
respiratoria y aumenta el volumen respiratorio, disminuye el gasto cardíaco y
la presión sanguínea. El fallo circulatorio es, por tanto, una de las causas
que contribuyen a la muerte del ave.
En la gallina el volumen plasmático aumenta ligeramente durante la
hipertermia, a pesar de la pérdida de agua por evaporación. Sin embargo, el
consumo de agua por las gallinas es mayor en ambientes cálidos que en los
fríos, aumentando también el volumen de las heces, las cuales se hacen más
acuosas.
Aclimatación es la denominación que se le da a los cambios que se presentan
en los animales durante las exposiciones continuas o repetidas a un ambiente
cálido o frío y que son beneficiosas para el animal. Exposiciones diarias de 4
horas al calor durante 24 días, fueron suficientes para inducir aclimatación en
gallinas, a juzgar por las respuestas de la temperatura rectal al ambiente
cálido. La frecuencia respiratoria y el volumen minuto de las gallinas
aclimatadas al calor disminuyen por debajo de los valores de las aves control.
Se ha detectado que las gallinas criadas a una temperatura ambiente de
29,4º C desarrollan crestas mayores que las aves criadas a 2,2º C. En vista de
la evidencia de que las crestas tienen una función termorreguladora, parece
razonable aceptar que la pérdida calórica no evaporativa podría facilitarse en
las gallinas con grandes crestas. Sin embargo, hay investigaciones que señalan
que la extirpación de las barbillas tiene poco efecto sobre la reacción de las
gallinas a los ambientes cálidos. Pero por otra parte, si es posible que
después de la extirpación de las barbillas se produzca un incremento
compensador de la pérdida calórica a partir de otras áreas del cuerpo. De
hecho, existe evidencia de que la extirpación de crestas y barbillas da lugar a
un incremento de la frecuencia respiratoria en las gallinas criadas en
ambientes calurosos.
Una disminución del hematocrito, volumen plasmático y peso específico de la
sangre parecen ser aspectos de la aclimatación a altas temperaturas
ambientales. Experimentos recientes han demostrado que, tanto la presión
sanguínea arterial como el gasto cardíaco son bajos en gallinas aclimatadas al
calor. Estos resultados parecen indicar que no es característico de las
gallinas aclimatadas al calor un alto nivel de flujo sanguíneo periférico, en
contraste con los efectos inmediatos del calor sobre las gallinas.
La temperatura ambiente más alta que las aves pueden tolerar, sin un
incremento progresivo de su temperatura orgánica depende, entre otras cosas, de
la humedad del aire. El efecto de un incremento de la humedad es la disminución
del gradiente de la presión del vapor acuoso entre la superficie evaporada del
aparato respiratorio y el aire, de forma que se disminuye la pérdida calórica.
A medida que aumenta la humedad relativa la eficacia del enfriamiento por
evaporación se reduce, aumentando de esta manera la temperatura corporal. Un
incremento en la presión del vapor acuoso del aire, incluso a una temperatura
del aire de 24º C, da lugar a una reducción de la pérdida calórica evaporativa
en los gallos. Como la pérdida calórica total permanece constante hay un
incremento correspondiente en la pérdida calórica no evaporativa.
La importancia de la humedad a temperaturas ambientes altas está ilustrada
por el hecho de que en una temperatura ambiente de 43º C la temperatura rectal
de las gallinas es de 44,4º C cuando la humedad relativa es del 35% y de
Las gallinas que no se encuentran en la fase de puesta son más tolerantes
que las que están en puesta, pero esta diferencia es debida, probablemente, en
parte a la menor ingestión de alimentos de las no ponedoras y a su menor
tamaño. Una ingesta alimenticia más baja da lugar a una menor producción de
calor. Las no ponedoras también son capaces de lograr unas frecuencias
respiratorias superiores durante la hipertermia que las ponedoras. Por tanto,
pueden perder más calor por refrigeración evaporativa. En el ambiente cálido en
el que están aclimatadas, las ponedoras tienen temperaturas orgánicas,
frecuencias respiratorias y consumo de agua superiores a las no ponedoras, lo
que refleje la inferior tolerancia al calor de las ponedoras.
Existen diferencias en cuanto a la tolerancia al calor en función de la
raza de gallina que se trate. Las Leghorn blancas han demostrado ser superiores
en este aspecto a la mayoría de las razas; ello podría ser debido a la mayor
propensión de esta raza a salpicarse agua al cuerpo. Sin embargo, se ha
demostrado que las Leghorn blancas pierden más calor por evaporación, por
unidad de peso vivo, que las Rhode Island rojas o las gallinas de cruce New
Hampshire-Cornish. Por tanto, es posible que las Leghorn blancas tengan un
mecanismo de refrigeración evaporativo mejor desarrollado que otras razas.
También existe evidencia que la tolerancia al calor de las diferentes razas de
gallinas, especialmente durante la exposición a la radiación solar, está
relacionada con el color del plumaje. Así, las Leghorn blancas son más
tolerables al calor que las Rhode Island rojas o las Leghorn blancas que tienen
el plumaje artificialmente teñido de rojo.
Junto a las diferencias en cuanto a la tolerancia al calor entre las razas,
existen también diferencias determinadas genéticamente intrarraza. Una mayor
tolerancia al calor está relacionada con una mayor velocidad de crecimiento,
así las gallinas más pesadas tienden a tener más problemas con las altas
temperaturas ya que tienen menos superficie corporal para disipar calor por
unidad de peso.
Existe también una clara diferencia entre sexos con respecto a la
tolerancia al calor, en el sentido que los gallos son mucho más tolerantes al
calor debido en parte a la mayor pérdida calórica por parte de sus grandes
crestas y barbillas, cuya área supone el 14% de total del área superficial del
animal.
Por otra parte, se ha demostrado que la tolerancia al calor en las gallinas
se puede mejorar mediante la administración de determinadas hormonas
corticales, drogas tranquilizantes o agentes simpaticolíticos.
El ave joven es mucho más dependiente de la temperatura ambiente que el
animal adulto.
La capacidad de termorregulación de las aves muy jóvenes depende
fundamentalmente, de su aislamiento, pero también del grado de desarrollo
muscular y del estado de desarrollo de su control nervioso central.
Las gallinas por sí, son aves de desarrollo precoz. El polluelo recién
nacido ya cuenta con un plumón que recubre su cuerpo. Puede producirse un
aumento del metabolismo en respuesta al frío, y la exposición al calor de
polluelos de 2 días da lugar a un aumento de la pérdida calórica evaporativa respiratoria.
Sin embargo, la zona de neutralidad térmica de los pollos está a un nivel
superior a la de los adultos en la escala de la temperatura, aunque disminuye y
se amplía a medida que van desarrollando las plumas. El coeficiente de
temperatura también disminuye con el crecimiento. El jadeo se presenta a
temperaturas más bajas en los polluelos recién nacidos que en los adultos,
reflejando la temperatura orgánica inferior del polluelo. El umbral de jadeo
aumenta a medida que crece el pollo y que aumenta su temperatura orgánica.
Es considerable la pérdida acuosa evaporativa de los polluelos durante el
primer día de su vida. Ello es debido, en parte, a la rápida respiración del
primer día y parcialmente a la alta pérdida acuosa cutánea. La pérdida acuosa
evaporativa disminuye después del primer día pero se eleva nuevamente después
de la 2ª ó 3ª semana, estando asociado este incremento con el aumento del
metabolismo, de la temperatura orgánica y del aislamiento suministrado por el
plumaje.
En la gallina el aumento del tamaño corporal da lugar a una reducción
relativa del área superficial, y esto a su vez reduce la disipación de calor
producido por la actividad metabólica.
El mantenimiento de una temperatura orgánica, que varía sólo muy
ligeramente a pesar de las grandes variaciones en la actividad y en la
temperatura ambiente, requiere un exacto sistema de control. Este sistema debe
regular al mismo tiempo la producción y la pérdida de calor y existe una
evidencia de que en las gallinas está constituido, fundamentalmente, por
células nerviosas del hipotálamo.
♦
Producción de calor: Existe evidencia de que la producción de calor de las
aves puede incrementarse por enfriamiento directo del cerebro o por
estimulación de los receptores del frío. Ello pone de manifiesto un control
nervioso central de la producción de calor en la gallina.
♦
El enfriamiento de la piel sólo puede ser suficiente para incrementar la
producción calórica, presumiblemente por un reflejo nervioso.
♦
Pérdida calórica: las lesiones bilaterales del hipotálamo previenen la
usual respuesta del jadeo al calor en las gallinas. Las respuestas de
comportamiento al calor también están ausentes después de las lesiones.
♦
Además se ha dicho que las aves, distintamente de los mamíferos, no pueden
inducirse a jadear por calentamiento de la piel en ausencia de un incremento de
la temperatura de los centros termorreguladores del encéfalo.
♦
Ingesta de agua: el control de la ingesta hídrica está implicado en la
regulación de la temperatura orgánica, particularmente bajo condiciones
calurosas cuando la pérdida calórica del ave depende total o fundamentalmente
de la evaporación de humedad. El hipotálamo parece estar implicado en este
control.
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