Pablo Catalá Gregori*.
2005. Área de Nutrición Animal, Departamento de Producción Animal,
Facultad de Veterinaria,
Universidad de Murcia, España.
*Becario del MECD, AP2002-3340.
www.produccion-animal.com.ar / www.produccionbovina.com
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varias > Prod. Avícola
Clásicamente, en la avicultura de carne, los esfuerzos
para optimizar los resultados reproductivos se han focalizado en el control del
peso de la hembra, relegando a un segundo plano el papel del macho. Sin
embargo, la importancia en el control del peso del macho reside en que es un
factor esencial para que efectúe su función reproductiva correctamente. Este
trabajo revisa los principales puntos a tener en cuenta con referencia a este
tema.
Palabras Clave: Cornish, parrilleros,
avicultura de carne, lote, reproductores, peso corporal, uniformidad, cría,
recría, alimentación, nutrición, requerimientos, comederos.
Clásicamente, en la avicultura de carne, los esfuerzos para optimizar los resultados
reproductivos de los lotes se han focalizado en el control del peso de la
hembra, relegando a un segundo plano el papel del macho. Si bien se controla
también de forma restrictiva la evolución del peso del macho, no siempre le
otorgamos la importancia que realmente tiene.
Los programas de mejora genética de los machos se han centrado en mejorar
los caracteres productivos tales como índice de conversión, velocidad de
crecimiento o rendimiento de la canal o de las partes de mayor valor económico
como la pechuga, dejando la selección por caracteres reproductivos para las
hembras. Como ocurre en otras especies animales, los caracteres reproductivos
tienen una correlación negativa con los caracteres productivos y, por otra
parte, la heredabilidad de los caracteres reproductivos es baja en comparación
con los caracteres productivos. Teniendo en cuenta estos dos aspectos
históricos de la selección genética y siendo nuestro objetivo controlar el peso
del macho para que efectúe su función reproductiva correctamente (monta eficaz,
buena calidad y cantidad de semen, etc.), debemos controlar de forma muy
estricta el peso del macho.
De forma general, podemos dividir en 2 partes el ciclo vital de los machos
reproductores pesados que se emplean en España, provenientes originalmente de
la estirpe Cornish:
1-Cría y/o recría en naves oscuras separados por sexos (desde el nacimiento
hasta las 21-24 semanas).
2-Producción conjunta en naves de puesta (desde las 21-24 semanas hasta las
64 semanas o sacrificio).
El control del peso mediante el manejo y sobretodo la alimentación durante
este período es crucial para la obtención de animales adultos viables durante
toda su vida productiva. El manejo de los machos durante las primeras semanas
de vida es más importante que incluso el de las hembras, ya que los machos
sufren manejos más estresantes desde la incubadora (corte/cauterización de
dedos/espolones/cresta).
El principal objetivo es la obtención a la entrada en producción de un lote
de machos uniforme, desarrollado y con un peso acorde a los estándares de las
casas comerciales, y para ello, se controla la alimentación desde el primer día
de vida.
Existen 2 tipos de sistemas de alimentación básicos:
♦
Alimentación
en canal:
El alimento es arrastrado por una cadena que discurre por el interior de
una canal metálica que recorre longitudinalmente la nave a nivel de los
animales. Es el sistema tradicional, y se usa en naves donde hay pilares que
dificultarían la distribución de alimento en el suelo mediante tolvas móviles.
Se suele recomendar que el tiempo máximo de distribución de pienso sea de unos
4 minutos desde que el pienso sale por un extremo de la nave hasta que llega
otra vez al punto de origen, pero debido a la velocidad de arrastre de las
cadenas y la longitud de las naves, se suele exceder este tiempo, originando
así una reducción de la uniformidad, pues los animales más fuertes ocupan su
lugar en la canal y comen durante más tiempo que los animales más débiles. Una práctica
que se suele hacer para reducir este efecto es seguir un programa 5x2, donde se
calcula la ración total que comen los animales en los 7 días de la semana y se
agrupa en 5 días, así la canal contiene más cantidad de alimento y esto permite
que los animales más débiles puedan comer, el problema es que los animales se
estresan ya que ayunan 2 días a la semana, y pueden aparecer problemas de
picaje. Otra forma de minimizar el descenso de la uniformidad del lote por un
consumo desigual de pienso es apagar las luces de la nave en el momento del
reparto de pienso, de esta forma los animales ven el pienso ya repartido por
toda la canal al encender las luces y empiezan todos a comer al mismo tiempo.
♦
Alimentación
en el suelo:
El alimento es distribuido mediante unas tolvas móviles dotadas de un motor
que gira unas aspas que distribuyen el alimento de forma radial, y cuelgan de
una guía sujeta al techo de la nave siguiendo su eje longitudinal. Es un
sistema más moderno y rápido, y se suele utilizar en naves donde no hay
pilares, así se consigue un reparto homogéneo del pienso por todo el suelo de
la nave. Por otra parte, este sistema simula la etología de estas aves, que en
la naturaleza picotean el alimento del suelo. El inconveniente es que sólo se
puede usar con pienso granulado de calidad, ya que un grano de poca durabilidad
tendería a crear mucho polvo, así como el pienso en harina o migaja. Por otra
parte, la primera semana de vida hay que proporcionar el pienso en bandejas de
forma manual. Para aumentar la uniformidad también se puede emplear la práctica
del 5x2 y apagar las luces durante la distribución de pienso.
2-Fases:
Desde el día de vida hasta la semana 6, el animal desarrolla el esqueleto y
los tendones, por lo tanto de este período depende la correcta formación de los
tibiotarsos, fundamentales para una cópula exitosa. Así, el macho podrá
apoyarse con los dedos en las alas de la hembra y formará correctamente el
ángulo de la cópula, facilitando la unión de las cloacas y la deposición de
semen. En cuanto a la presentación física del alimento, durante las 2 primeras
semanas de vida se ofrece pienso en migaja depositado en bandejas en el suelo;
durante las semanas 3, 4 y 5, se emplea un gránulo de
Desde la semana 7 hasta la semana 12 se produce la fase de transición entre
crecimiento y preparación para la producción, se produce fundamentalmente un
aumento en el desarrollo muscular, de los tendones y de los ligamentos así como
una intensa multiplicación de las células de Sertoli. Un manejo o alimentación
inadecuada en esta fase puede provocar problemas dorsales, de aplomos y de
capacidad reproductora. Cuando los machos tienen una pechuga demasiado grande,
durante la cópula mantienen peor el equilibrio y se deslizan sobre las hembras
y las pisotean para encontrar la posición adecuada, volviéndose más agresivos,
provocando heridas en las hembras e incluso aumento de la mortalidad. A las 8
semanas, el desarrollo del esqueleto del ave se habrá completado en un 85%. En
consecuencia, es importante lograr o incluso excederse, en el peso corporal
inicial. De otro modo, el tamaño del macho adulto no será el óptimo en cuanto a
estructura. Sin una buena estructura, el macho tenderá a engordar y acumular
grasas, lo cual le impedirá cumplir con su papel posteriormente, limitando su
capacidad de apareamiento.
Desde la semana 13 hasta la semana 24 se prepara a las aves para la madurez
sexual. Se desarrollan los caracteres sexuales secundarios (gracias al aumento
en la producción de hormonas sexuales) como la cresta y las barbillas, y
aparecen los primeros cantos. Se completa el desarrollo del aparato reproductor
(los testículos llegan a pesar 25-30 g) y comienza la producción de esperma.
Cualquier fallo en el manejo durante esta fase será perjudicial para el
crecimiento testicular y la fertilidad futura, es por ello que debemos asegurar
que el ave gane peso semanalmente. A partir de las 15 semanas, el desarrollo
sexual se acelera, razón por la cual es esencial mantener los pesos
recomendados durante todo el período hasta el momento crítico del alojamiento y
el apareamiento.
Cuadro 1. Recomendaciones programa alimentación (peso vivo 6
horas tras haber comido)
|
Ross 308 |
Cobb 500 |
||||
|
Edad días |
g/ave/día |
Peso vivo (g) |
Edad días |
g/ave/día |
Peso vivo (g) |
|
0-7 |
Ad libitum |
120 |
7 |
Ad libitum |
125 |
|
8-9 |
35 |
|
|
|
|
|
10-11 |
37 |
|
|
|
|
|
12-13 |
39 |
|
|
|
|
|
14-15 |
41 |
260 |
14 |
45 |
250 |
|
16-17 |
43 |
|
|
|
|
|
18-19 |
46 |
|
|
|
|
|
20-21 |
49 |
420 |
21 |
55 |
430 |
|
22-24 |
51 |
|
|
|
|
|
25-27 |
54 |
|
|
|
|
|
28-30 |
57 |
600 |
28 |
64 |
610 |
|
31-33 |
60 |
|
|
|
|
|
34-36 |
63 |
770 |
35 |
70 |
790 |
|
37-39 |
66 |
|
|
|
|
|
40-42 |
68 |
940 |
42 |
73 |
960 |
|
43-45 |
70 |
|
|
|
|
|
46-49 |
72 |
1100 |
49 |
78 |
1130 |
|
50-56 |
73 |
1260 |
56 |
78 |
1280 |
|
57-63 |
74 |
1400 |
63 |
78 |
1430 |
|
64-70 |
75 |
1530 |
70 |
78 |
1550 |
|
71-77 |
75 |
1660 |
77 |
78 |
1660 |
|
78-84 |
76 |
1780 |
84 |
78 |
1770 |
|
85-91 |
76 |
1900 |
91 |
78 |
1880 |
|
92-98 |
78 |
2020 |
98 |
78 |
1990 |
|
99-105 |
80 |
2150 |
105 |
78 |
2100 |
|
106-112 |
82 |
2280 |
112 |
80 |
2210 |
|
113-119 |
84 |
2420 |
119 |
85 |
2330 |
|
120-126 |
88 |
2570 |
126 |
90 |
2470 |
|
127-133 |
92 |
2730 |
133 |
100 |
2620 |
|
134-140 |
97 |
2900 |
140 |
110 |
2800 |
|
141-147 |
107 |
3100 |
147 |
120 |
2970 |
|
148-154 |
122 |
3330 |
154 |
125 |
3140 |
Cuadro 2. Composición del pienso durante la cría/recría.
|
% |
Semanas |
|
|
0-4 |
4-20 |
|
|
Proteína |
18 |
15 |
|
Lisina |
0.93 |
0.65 |
|
Metionina |
0.43 |
0.26 |
|
EM (Kcal/kg) |
2915 |
2915 |
Los factores esenciales durante el período de puesta son mantener el
control del peso y garantizar que los machos se mantienen en buenas condiciones
físicas para que sigan apareándose. Los criterios nutricionales actuales se
basan en las necesidades de las hembras para la producción de huevos. En lotes
con comedero único los machos dominan a las hembras y consumen proporcionalmente
más que aquellas. Sin embargo, sus necesidades energéticas (entre otras) son
inferiores en 130 kcal/día y, como consecuencia, el macho tiende al
engrasamiento. Se recomienda utilizar una dieta específica para machos. Este
pienso con menor contenido en energía, proteína y minerales se adapta mejor a
la fisiología del macho reproductor y suministrado de forma racionada (125-140
g/ave/día) permite controlar el peso con mejoras espectaculares en la
fertilidad del ave. Los comederos automatizados separados para hembras y machos
constituyen la única forma de mantener el peso del macho bajo control estricto
durante el período de puesta, mejora la fertilidad y el número de pollitos
viables por lote. El problema surge en la automatización de estos comederos.
Normalmente suelen llenarse manualmente, con la variabilidad que esto implica.
El mantenimiento de la cresta completa facilita la exclusión de los machos
de los comederos de las hembras ya que las crestas son zonas muy sensibles y
con muchas terminaciones nerviosas, por eso cuando los machos tienden a comer
en la canal de las hembras chocan con la rejilla y dejan de comer. Al tener la
cresta completa los machos no podrán robar pienso del comedero de las hembras,
y quedarán totalmente excluidos de éstos aproximadamente a las 24-26 semanas.
Otra forma de limitar el acceso de los machos al comedero de las hembras es la
utilización de bigotes en los machos. Los bigotes son apéndices de plástico que
se colocan en los orificios nasales, impidiendo que los machos puedan comer en
la rejilla de las hembras. Su implantación supone un sobrecoste y requiere una
mano de obra especializada y puede crear un conflicto ético y etológico.

Típico bigote en un macho
reproductor pesado
Cualquier sistema de alimentación para la nave de puesta deberá proporcionar cantidades de pienso uniformes para todos los machos y evitar que las hembras y los machos dominantes roben pienso de otros machos. También debe permitir que los machos coman rápido y fácilmente, y ser lo suficientemente adaptables, para mantener siempre constante el espacio recomendado por ave, mientras los machos van siendo seleccionados y eliminados durante todo el período de puesta.
En la fase inicial del período de puesta, el macho debe aprender a comer
únicamente en sus comederos, asegurándose de que:
♦
El espacio es el suficiente para comer y está distribuido uniformemente en
toda la nave.
♦
La altura de los comederos es la adecuada para que los machos se estiren y
coman, sin necesidad de dar saltos.
Hay que garantizar que los comederos de los machos estén a la altura
adecuada para que las hembras no los puedan alcanzar. Se puede poner a funcionar
los comederos de las hembras en la oscuridad hasta completar el circuito. Así,
al encender la luz, el pienso queda a la inmediata disposición de las hembras,
reduciendo la necesidad de robar el de los machos.
A partir de las
Cualquiera que sea el sistema de alimentación, tanto para machos como para
hembras, deberá distribuir el pienso de manera uniforme por toda la nave y su
eficacia deberá supervisarse durante toda la vida del lote. Tanto machos como
hembras deben pesarse semanalmente y se debe anotar su peso en una gráfica para
llevar un registro ilustrativo de los cambios de peso que permita realizar los
ajustes necesarios en las raciones.
Cuando se utilicen eslats en la nave de puesta, hay que mantener a las
hembras en constante observación. Si se esconden debajo de los nidales o se
quedan posadas encima de los eslats, mientras los machos permanecen en el
suelo, habrá poca actividad de apareamiento, lo que se traducirá en una pobre
fertilidad. Cuando los eslats no son los adecuados, el lote puede presentar
problemas de patas, en las articulaciones y los tendones. Los eslats nunca
deben estar a más de
El apareamiento ofrece la oportunidad de examinar y seleccionar a los
machos. Las aves deben seleccionarse por su apariencia física así como por su
peso corporal y conformación de la pechuga, correspondientes a su edad. Los
machos seleccionados deben tener los ojos brillantes, los dedos rectos, las patas
largas, la cresta de buen color, la espalda recta, las plantas de las patas en
buenas condiciones, y el pico en buen estado como resultado del corte. La mejor
ocasión para determinar la conformación o corpulencia de las aves es en el
momento del pesaje semanal. Se puede realizar una observación general antes de
cogerlas y después de su captura, palpando la pechuga del macho desde el buche
hasta el muslo, y se asigna una puntuación subjetiva.
Las necesidades energéticas del macho reproductor han sido estimadas entre
288 y 450 kcal EM/día. En situaciones prácticas de termoneutralidad se
consideran suficientes 350 kcal/ave y día. En condiciones prácticas ha de
evitarse el subconsumo energético por parte del macho por su efecto devastador
sobre la fertilidad. Los niveles proteicos recomendados varían entre un 8 y un
14,5% de la dieta. No se ha demostrado que el exceso sobre necesidades reporte
ningún beneficio. Puede, sin embargo, perjudicar la fertilidad y la
productividad de los machos. Sólo niveles muy bajos de proteína acompañados por
déficit en aminoácidos limitantes podrían afectar al emplume, al peso vivo o a
la fertilidad y producción de semen, especialmente en animales jóvenes. Un
exceso proteico incrementa la producción y el contenido en ácido úrico en el
plasma sanguíneo, lo que podría conducir a problemas de gota articular,
debilidad de patas y cese de la actividad física.
Una de las diferencias obvias en cuanto a necesidades nutritivas de hembras
y machos es la relativa a los niveles de minerales, especialmente calcio y
fósforo. En el macho reproductor niveles cálcicos comprendidos entre 0,5 y 6,2%
de la dieta no parecen afectar ni la fertilidad ni la productividad de los
mismos. Sin embargo, el exceso de calcio no puede ser beneficioso en ningún
caso ya que el animal debe excretarlo, pudiéndose producir interacciones y
problemas fisiológicos durante el proceso. De hecho la humedad de las heces
aumenta cuando se aumenta la relación calcio:fósforo.
Las necesidades de fósforo del macho reproductor han sido poco estudiadas.
Un mínimo de 250 mg de fósforo disponible/día ha sido recomendado por la WPSA
aunque consumos de fósforo en torno a 300 mg/ave y día no tienen una influencia
negativa sobre la integridad ósea del esqueleto. El corrector vitamínico-mineral
utilizado para machos suele ser en la práctica el mismo que se recomienda para
las hembras. El conocimiento de las necesidades en microingredientes del macho
es muy escaso. No obstante, se recomienda utilizar niveles superiores de biotina
(problemas en almohadilla plantar) y de vitamina E (mejora de la inmunidad y
calidad del esperma) y menores niveles de vitamina A por sus efectos negativos
sobre la fertilidad del macho.
Cuadro 3. Composición del pienso durante la puesta
|
Semanas |
20-64 |
|
Proteína |
12.5 % |
|
Lisina |
0.54 % |
|
Metionina |
0.24 % |
|
EM (Kcal/kg) |
2720 % |
Se recomienda un consumo de unos 125-
Por otra parte, hay que recordar la existencia de la tan difundida práctica
de dar a los machos el mismo alimento que a las hembras, si bien no responde a
razones productivas propiamente dichas, responde a un ahorro en la fabricación,
control de calidad y almacenamiento del pienso adicional que supondría el uso
de un pienso especial para machos.
El peso de los testículos aumenta rápidamente desde el estímulo lumínico
que se aplica al entrar los animales en la granja de producción, picando hacia
las 25-28 semanas. Tras este pico, el peso de los testículos disminuye con la
edad. Se considera que los animales con unos testículos con un peso inferior a
Una práctica habitual que se puede realizar para evitar el descenso de
fertilidad que se produce hacia las semanas 45-50 de vida es sustituir los
machos de peores condiciones físicas por machos jóvenes que revitalicen las
disputas por la jerarquía del gallinero. De esta forma se estimula la monta de
los gallos viejos ante la posibilidad de perder su posición en la jerarquía y
de los gallos jóvenes que deben posicionarse por primera vez en la jerarquía
del gallinero. El problema que presenta esta práctica es el peligro sanitario
que supone el introducir animales de un lote diferente mezclando así edades y
orígenes.
Cuando se cometen errores en el número de gallos que se acoplan o en el
diferente estado de maduración que puede haber entre machos y hembras, los
gallos pueden ejercer una presión sobre las hembras excesiva provocando estrés
que producirá menos puesta y peores nacimientos. La práctica más segura es
acoplar entre un 4-5 % de gallos y el resto a medida que las hembras entran en
puesta, hasta llegar al 8%. Esto tiene en contra ciertas dificultades de
manejo, pero en cualquier caso no se recomienda acoplar más del 8% de gallos
con las hembras.
1.- Broiler breeder male body
weight and fertility - Jeanna L. Wilson, County Extension Agent/Coordinator
Extension, Poultry Scientist -University of Georgia, Cooperative Extension
Service, University of Georgia Department of Poultry Science.
2.- El arte del manejo de los machos – Stoppress,
AVIAGEN.
3.- Fundamentos nutricionales y diseño de programas
de alimentación para reproductoras pesadas - G.G. Mateos y J. Piquer
-Departamento de Producción Animal -Universidad Politécnica de Madrid - X curso
de especialización FEDNA.
4.- Guía de manejo de la reproductora COBB 500 y
recomendaciones de Juan Carlos Abad Moreno, Veterinario de COBB ESPAÑOLA, S.A.
5.- Guía de manejo de la reproductora ROSS 308
6.- Managing broiler breeder
males in production - Dr. M. Newcombe - Technical Service Manager, Shaver
Poultry Breeding Farms Ltd.
7.- Testis weight, fertility
and bodyweight – Tech notes, ROSS.
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