Denis
Carrier* y Jonh Glisson**. 2006. Lab. Provet S.A.
*Elanco
Animal Health, Lilly Corporate Center
**Poultry
Diagnostic and Research Center,
University
of Georgia, Atens-USA.
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avícola
Introducción
La industria del pollo de engorde reconoció desde hace
mucho tiempo la importancia del manejo de la salud para obtener el máximo
potencial genético de las aves. Debido a que el aparato respiratorio de las
aves tiene poca capacidad residual y sus funciones de intercambio gaseoso y
termorregulación son decisivas para poder alcanzar el desempeño deseado, se
vuelve de vital importancia el manejo de las enfermedades respiratorias.
Manejo integral
♦
Una estrategia integral para manejar las
funciones respiratorias incluye:
♦
Estrictas medidas de bioseguridad para evitar
la introducción de patógenos y reducir su transmisión.
♦
Adaptación de prácticas de manejo de aves
diseñadas para preservar la inmunocompetencia, comodidad y minimizar las
agresiones tanto físicas (polvo) como tóxicas (amoniaco) al sistema
inmunológico.
♦
Protocolos adecuados de inmunización y
aplicación de procedimientos para garantizar protección contra las infecciones
más severas y prevalentes.
♦
Metafilaxis enfocada al objetivo para ayudar a
las aves en los mecanismos de defensa y minimizar el desarrollo de lesiones que
pudieran limitar la función respiratoria.
Cuando se diseñan tales programas, uno debe asegurarse
que los periodos de riesgo más importantes estén bien definidos y que los
protocolos se implementen para limitar los daños respiratorios. En las
condiciones actuales, si se limitan las funciones respiratorias de las aves
podría dar como resultado parvadas poco uniformes, desempeño subóptimo, e
incluso abuso terapéutico y fallas perceptibles.
El tracto
respiratorio es una de las principales rutas de acceso de muchos agentes
patógenos. Para enfrentar este desafío y sobrevivir, el pollo ha evolucionado
con mecanismos de defensa. El tracto respiratorio responde a los ataques ya
sean bacterianos, virales, de partículas o tóxicos de manera muy similar. El
aparato mucociliar que reviste los diferentes tejidos del sistema respiratorio
está diseñado para proteger las células del epitelio respiratorio y
transportar partículas y bacterias fuera del huésped. Un ataque a las células
ciliadas del tracto respiratorio y a los sacos aéreos reduce la función de
eliminación.
Consecuencias del daño
Si el ataque
es muy severo y excede la capacidad del ave de eliminar al componente
extraño, entonces el daño ocurrido puede resultar en:
♦
Aumento de la secreción de moco, lo que es más
difícil de eliminar y por lo tanto permite el aumento del contacto entre las
partículas inhaladas y la membrana respiratoria (por ejemplo: exceso de polvo).
♦
Ciliostasis (por ejemplo: amoniaco).
♦
Deciliación (por ejemplo: amoniaco, Bordetella
avium).
♦
Muerte de células ciliadas epiteliales (por
ejemplo: B. avium, virus de la enfermedad de Newcastle, el virus de la
influenza, adenovirus).
Las patologías anteriores dan como resultado aves
ineficientes en varios grados debido a los intercambios inadecuados de
oxígeno/bióxido de carbono.
Cómo sanar los daños
Las células epiteliales de la mucosa de la tráquea y
los bronquios pueden tardar de 7 a 14 días en regenerarse. A medida que
profundizamos en el tracto respiratorio bajo, los tejidos tardan más tiempo en
recuperarse. Los parabronquios, infundíbulos y la mucosa capilar aérea podrían
no regresar a su función normal después de un ataque respiratorio.
Las células de recubrimiento normales son resistentes
a colonizaciones oportunistas, sin embargo una vez que los patógenos primarios
dañan el epitelio respiratorio, las bacterias omnipresentes se adhieren y
colonizan las células epiteliales dañadas. En su fase temprana, la replicación
bacteriana ocurre localmente, pero podría convertirse lo suficientemente severa
para invadir a través de la membrana. Esto podría dar como resultado una
bacteremia y tarde o temprano la muerte.
Bajo condiciones comerciales de producción, es muy
fácil de concebir que el tejido respiratorio no tenga tiempo de recuperarse
después de un ataque respiratorio y que las aves sobrevivientes permanezcan con
funciones respiratorias deficientes. Bajo estas condiciones, podemos concluir
que cuando los signos clínicos son aparentes, la mitad de la batalla ya está
perdida.
Los pollos han desarrollado lesiones que ponen al
resto de la parvada en alto riesgo de tener un bajo desempeño y de una mayor
susceptibilidad a varios desafíos infecciosos adicionales que las lleven al
empleo excesivo de antibióticos, de fallos terapéuticos perceptibles,
mortalidad o descartes.
Es de primordial importancia mantener la salud de las
aves dentro de un contexto en el que la ganancia diaria es muy importante para
cubrir la demanda del mercado y mantener la producción de carne de pollo con
una actividad económica viable.
El sistema respiratorio tiene tres papeles claves:
1.
Llevar oxígeno a los pulmones y a la sangre.
2.
Eliminar el gas de desperdicio resultado de la actividad metabólica.
3.
Eliminar el calor corporal excesivo vía evaporación.
La disfunción respiratoria conlleva a un crecimiento
retardado a través de los siguientes mecanismos:
♦
El suministro limitado de oxígeno es como una baja de combustible
metabólico.
♦
El aumento en el rendimiento cardiaco necesario para cubrir la demanda de
oxígeno puede propiciar enfermedades metabólicas tales como ascitis.
♦
Incapacidad de eliminar patógenos oportunistas.
♦
Tolerancia limitada al calor.
Los productores más escrupulosos prefieren enviar al
mercado parvadas uniformemente saludables.
Uno de los componentes clave para tener éxito en
alcanzar estas metas es dar a los pollos el mejor principio y las mejores
condiciones de crecimiento. Esto podría parecer obvio, sin embargo no siempre
se aplica en el campo. Un manejo respiratorio integral debe incluir
bioseguridad, manejo, inmunizaciones y protocolos de metafilaxis.
Se deben diseñar medidas estrictas de bioseguridad para
prevenir la introducción y reducir la exposición a patógenos que se originan en
las reproductoras, incubadora, pollitos, alimento, agua, medio ambiente, equipo
y factores humanos.
Las prácticas de manejo de las parvadas que se han
adaptado están diseñadas para preservar la inmunocompetencia, comodidad y
minimizar los ataques al sistema respiratorio que se originan por exceso de
polvo y niveles de amoniaco.
Lista de verificación importante
El período de crianza es muy importante porque
determinará gran parte de la uniformidad del crecimiento y los resultados de
desempeño.
Una de las mejores políticas de aseguramiento es el
manejo de la crianza considerando los factores limitantes locales tales como la
calidad del pollo, el clima y las condiciones de diseño del galpón. Volver a
las bases asegurará una fructífera crianza y crecimiento.
La lista de verificación para el buen productor es
como se detalla a continuación:
♦
Densidad
de aves.
♦
Espacio
por ave para bebederos y comederos.
♦
Mantenimiento
y manejo del bebedero y comedero.
♦
Agua fría
potable.
♦
Calidad
del aire y oxígeno.
♦
Temperatura
y humedad a nivel de pollitos.
♦
Aire,
alimento y cama sin polvo.
♦
Calidad de
la cama.
Definitivamente ayudará a reducir los desafíos del
ambiente e infecciones el llevar al pollo a un inicio saludable y por lo tanto
la subsecuente dependencia a los medicamentos.
Se deberían revisar y monitorear constantemente los
protocolos y aplicación de inmunización para las reproductoras y pollos de
engorde que aseguren la protección contra infecciones virales más severas.
Las reacciones excesivas postvacunación deben
evitarse, porque podrían ser uno de los factores principales que permiten la
colonización secundaria del sistema respiratorio.
Debido al estado en que recibimos a los pollos y el
medio en que los colocamos, se justifica el uso de programas terapéuticos
aplicados estratégicamente para ayudar a los sistemas de defensa de los pollos
al principio de los procesos infecciosos. La metafilaxis se define como la
aplicación de un tratamiento temprano cuando sabemos que hay una infección pero
antes de que se presenten las manifestaciones clínicas.
Tales protocolos deben ayudar a minimizar el desarrollo
de lesiones que no tendrían el tiempo suficiente para sanar antes del
procesamiento y por lo tanto podrían limitar la función respiratoria.
Al contestar las siguientes preguntas logramos un
protocolo prudente y fundamentado de metafilaxis: ¿Qué medicación? ¿Cuándo?
¿Por cuánto tiempo? ¿Qué dosis? Este tipo de programa tendrá como objetivo
aquellos organismos que podrían prevenir o no causar enfermedades hasta que se
dispara por tensión provocada, por ejemplo, por cambio de galpón, manejo,
nutrición, clima, vacunación para bronquitis infecciosa, o la enfermedad de
Newcastle o un aumento en el nivel de polvo o amoniaco en el ambiente.
Se basaría en:
♦
Antecedentes
e historia local.
♦
Prevalencia
de diferentes infecciones.
♦
Temporada
típica de infecciones.
♦
Presencia
de factores de riesgo que se sepa están
asociados con diferentes infecciones.
♦
Aislamientos
previos y antibiogramas.
Justificación para la metafilaxis
Si utiliza un antibiótico de espectro más amplio, o
sea un ataque masivo, esto podría dejarle sin opciones terapéuticas posteriores
al tratamiento. El programa de medicación dirigido debe ayudarle a preservar la
sensibilidad a los médicamente para cuando sea más necesario.
Ilustraremos la metafilaxis justificada utilizando el
micoplasma como ejemplo: Las gallinas reproductoras portadoras esporádicamente
trasladarán el micoplasma a la membrana del saco vitelino. Entonces, el pollito
es incubado y nace con el organismo del micoplasma unido a las células que
recubren el tracto respiratorio. Los metabolitos del micoplasma son ligeramente
tóxicos para las células ciliadas, lo suficiente para dañar su función aunque
los signos clínicos estén ausentes.
El índice de transmisión horizontal aumenta durante el
período de tensión como el procesamiento en la incubadora o la vacunación.
Estas infecciones persistirán durante toda la vida del ave. Una prueba negativa
para micoplasma no necesariamente indica que no hay micoplasma
La capacidad del cambio del antígeno del micoplasma
hace que el sistema inmunológico del ave sea incapaz de eliminar la infección y
también explica porque fluctúa el conteo de micoplasma. Por lo tanto, el
objetivo de un protocolo de metafilaxis en contra del micoplasma es limitar la
transmisión horizontal, reduciendo la población de micoplasma como estaba al
momento en el que se encontraban las condiciones cuando ocurrió el periodo de
tensión.
La metafilaxis utilizada cuando se recibe a los pollitos
en el galpón, reduce la transmisión de la enfermedad al reducir el número
absoluto de micoplasma que portan las aves. La metafilaxis temprana después de
la vacunación reduce la multiplicación del micoplasma.
Por lo tanto, hay mejores oportunidades de que las
células ciliadas mantengan su capacidad de detener la replicación viral
inducida por la vacunación, como debería estar durante un proceso normal de
inmunización. En caso de que la replicación viral continuara debido a daños del
micoplasma, el agente viral matará las células. En este momento el ave será
susceptible a patógenos oportunistas tales como la Escherichia coli, Bordetella
avium o Pasteurella haemolytica.
Una forma más eficiente de manejar las enfermedades
respiratorias en las aves puede ser mediante el uso de todas las herramientas
disponibles. Los factores y periodos de riesgo nunca se eliminan del todo, aún
con las mejores intenciones y protocolos.
Un protocolo bien fundamentado de metafilaxis
integrado a la bioseguridad, manejo e inmunización limitará la replicación y la
transmisión de los principales patógenos objetivo.
Una vez que son notorios los signos respiratorios, la
parvada ya estará experimentando pérdidas económicas y se reducen las
oportunidades de buenas terapias. Al minimizar los daños tempranos de las
funciones respiratorias mucociliares, los agentes oportunistas tendrán menor
cantidad de oportunidades de colonización y los resultados de desempeño
alcanzarán lo esperado.
Glosario
Profilaxis: Tratamiento durante periodos de
riesgo para prevenir infecciones.
Metafilaxis: Tratamiento durante el periodo de
incubación.
Terapia: Tratamiento después de que brotan los
síntomas clínicos.
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