Actualización de los indicadores del COMPORTAMIENTO REPRODUCTIVO en tambos

Méd. Vet. Roberto R. Magnasco*. 2006. Producir XXI, Bs. As., 14(173):59-63.

*Actividad Privada.

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Creo que un gran número de productores coincidirán con­migo si digo que dentro de la categoría de "cosas frus­trantes" en la actividad tam­bera uno de los primeros puestos se lo llevan estos tres hechos:

1. Tanto a los productores como al personal responsable de la repro­ducción de los tambos les es difícil interpretar muchos de los indi­cadores reproductivos que los vete­rinarios emitimos periódicamente.

2. Muchas veces no hay coincidencia entre los veterinarios en como cali­ficar el resultado de un mismo índice reproductivo. Ej.: 2.5 servicios por preñez o 60 % de tasa de detección de celo. Un veterinario dirá que 2,5 es bueno, otro que es un valor pobre. Lo mismo para tasa de detec­ción de celos. Y así para otros indi­cadores.

3.  Entre los veterinarios hay gran dis­paridad de nombres y de valores para los índices que cada uno usa. Porque, como se dice frecuentemen­te; "cada maestrito con su librito".

Respecto al punto 1 la respon­sabilidad nos cae directamente a los veterinarios. Ya que es nuestro deber mostrar en forma simple y didáctica los logros y objetivos de cada acción que proponemos para que éstas puedan ser fácilmente mensurables y entendibles por todos. Hay un princi­pio muy válido que dice: "Si algo no se mide, no se puede mejorar". Pero si los resultados de la medición no son claros, peor aún... porque, no se puede mejorar y además se está mental­mente confundido sobre cómo lograr la mejora.

El punto 2 está condicionado por los elementos que componen el numerador y el denominador de cada índice y el momento en que es calcula­do.

Por ejemplo: si los servicios por preñez se calculan contando la canti­dad de servicios que recibieron las vacas preñadas en un período o si se calculó contando las vacas preñadas sobre el total de servicios dados en ese período, los resultados van a ser muy distintos. Si la tasa de detección de celo incluye todas las vacas en condi­ciones de entrar en celo en un período determinado, obtendremos un valor muy distinto al que surge si de esas mismas vacas excluimos las rengas, enfermas o las que tienen un estado corporal tan pobre que es imposible que entren en celo. Con la primera evaluación tendremos un dato de tasa de celos global y con la segunda, medimos mejor la tasa de la eficiencia humana para detectarlos ya que solo ponemos bajo evaluación las vacas que realmente pueden entrar en celo y ser vistas.

El punto 3 está relacionado con la racionalidad de cada profesional al usar la información. Y este no es un problema propio de nuestro país. Ocurre en muchas otras partes. Por eso ya en el año 1988 (¡hace casi 20 años!) la Asociación Norteamericana de Especialistas en Bovinos (AABP) convocó a un selecto grupo de profesionales dedicados a reproducción para que generen un manual de técnicas de cálculo de índices reproductivos. Si bien sus conclusiones fueron ampliamente difundidas en revistas científicas de la especialidad, su mensaje no produjo ningún cambio por parte de los veterinarios y entidades de control lechero. Cada uno siguió calculando a su manera.

INDICADORES MODERNOS

Los indicadores descriptos como "modernos" que propuse en la publicación anterior deben reunir las siguientes características:

        Permitir hacer estimaciones precisas del comportamiento reproductivo global de rodeo lechero.

        Poder ser fácilmente obtenibles y calculados a partir de datos que existan en el tambo.

        Poder relacionarse con la rentabilidad de rodeo.

        Por sobre todo, deben ser fáciles de comprender por parte de las personas que tienen la responsabilidad de ejecutar las prácticas necesarias para cumplir con los objetivos reproductivos.

Básicamente esos indicadores deben decirnos qué proporción del rodeo lechero está cumpliendo con los objetivos reproductivos de la empresa y qué proporción está fallando en cumplirlos.

Esto debe ser tenido muy en cuenta ya que si medimos promedios no conocemos la dispersión respecto al valor obtenido. Y también porque un resultado está dado por la suma del comportamiento de cada individuo. Y es normal que haya individuos con valores excelentes y otros con valores muy pobres. Lo importante es saber qué proporción de la población cumple con los objetivos.

Por eso podemos dividir a los indicadores reproductivos en Primarios y Secundarios

Para rodeos con parición continua, los Primarios son:

        Porcentaje de vacas inseminadas en los primeros 80 días post parto. Este parámetro nos explica dos cosas fundamentales: cómo funciona la detección de celos y el estado nutricional de las vacas paridas recientemente.

        Porcentaje de vacas preñadas en los primeros 100 días post parto. Nos dice qué proporción de vacas volverá a parir dentro de los 12,5 meses del parto anterior.

        Porcentaje de vacas NO preñadas a los 200 días de paridas. Nos indica cuántas vacas, que sí se preñan, volverán a parir más allá de los 16 meses del parto anterior, o están en alto riesgo de irse de rechazo porque no se han preñado en un tiempo más que razonable (200 días, o sea 6 meses y 20 días después de paridas)

Como se puede ver, los tres indicadores mostrarán un valor que nos refleja claramente lo dicho antes: saber qué proporción de la población está cumpliendo con resultados exitosos y que proporción no lo hace.

Los indicadores Secundarios o Complementarios son

        Servicios por preñez

        Porcentaje de preñez a primer servicio

        Tasa de detección de celos

A estos tres indicadores, es tam­bién imprescindible calcularlos porque explican lo que le puede estar ocurriendo a un grupo de animales o lo que ocurre en un momento determinado de tiempo o en un momento determinado del año. O lo que ocurre con la fertilidad de los diferentes toros o con el comportamiento de los diferentes inseminadores. Pero no explican eficiencias reproductivas globales como entendíamos años atrás, que lo hacían.

Conclusiones

        En mi opinión considero que comparar la eficiencia reproductiva del pasado con la actual, como para concluir si hoy es mejor o peor, usando indicadores "viejos", es poco útil y llevará a conclusiones erróneas,

        Por eso en Argentina, en la cuenca lechera del oeste y del norte de Bs.As y del sur y centro de Córdoba, hay tambos con una baja producción sostenida desde hace mucho tiempo que tienen eficiencias reproductivas pobres y tambos con producciones individuales altas, sostenidas en el tiempo, que tienen eficiencias reproductivas muy rentables, Y no veo razón para que esto no sea también así en otras cuencas lecheras de la pampa húmeda y sub húmeda de nuestro país.

 

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