Ing. Agr. Félix Beltramino y Med. Vet. Fernando
Barra*. 2008. Marca Líquida Agropecuaria,
Córdoba, Argentina, 18(181):69-70.
*Becario UNL.
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Introducción
El empleo del
Servicio Natural (SN) está generalizado aún en zonas donde la Inseminación
Artificial (IA) ha probado ser muy efectiva.
Muchos
productores creen que los porcentajes de preñez son más altos cuando un toro es
utilizado en SN comparado con el uso de la IA; sin embargo, cuando la detección
de celos es exacta y la IA es ejecutada correctamente, IA y SN brindan el mismo
éxito en el apareamiento.
El uso del SN
parece ser paradójico considerando las ventajas del mejoramiento genético de la
IA, pero existen tres situaciones importantes en las que el uso del
apareamiento natural podría estar recomendado:
1 - El personal no desea - o no está
adecuadamente entrenado - para realizar las tareas asociadas con la detección
de celos e IA, lo que lleve a la obtención de resultados reproductivos muy
pobres.
2 - Cuando la ganancia genética a largo plazo
es de poca importancia. Ej. : El productor compra las vaquillonas de reemplazo
y vende todas sus crías.
3 - Cuando existen problemas de infraestructura
(caminos, teléfono, disponibilidad local de semen y/o nitrógeno) que dificultan
la IA.
Muchos
productores utilizan una combinación de IA y SN. El toro es utilizado cuando la
vaca retorna a celo luego de tres o cuatro inseminaciones fallidas. En estos
casos, lograr que la vaca se preñe pasa a ser la prioridad más importante. No
se sabe si, como ha sido demostrado en ovejas, la presencia del macho estimula
el funcionamiento reproductivo de la vaca.
Otro caso que
se puede presentar -más complejo- es el uso de IA en vacas seleccionadas como
madres de vaquillonas (y SN en el resto), complementado con la adquisición de
faltantes de vaquillonas de reemplazo a criadores que utilicen IA con buenos
toros probados. Esto puede conducir a buenos rendimientos reproductivos
combinados con un progreso genético continuo.
El toro en el plantel
lechero
El toro que
se utiliza en SN puede o no ser criado en la explotación. Cuando un toro se
adquiere en otro establecimiento, el riesgo de introducción de enfermedades se
incrementa; si se compra, para evitar problemas derivados de la consaguinidad,
deben hacer los análisis sanitarios que lo descarten como portador de las
mismas.
La habilidad
del toro para detectar y servir vacas en celo depende de su libido, calidad
seminal y capacidad de servicio. Una inspección de los toros por su estado
físico y reproductivo, por un veterinario entrenado, es conveniente.
Los toros
jóvenes son menos peligrosos, poseen más libido y tienen menos posibilidades de
padecer enfermedades relacionadas con la edad; de todas maneras, no deben
utilizarse antes de que completen su pubertad (12 - 14 meses).
Deben
alimentarse evitando tanto la obesidad como la delgadez extrema (o emaciación).
La ración de una vaca lechera puede ser demasiada rica en calcio y proteínas
como para dar a los toros, en los que un exceso de calcio y proteínas puede
conducir a problemas en las patas (como laminitis).
Un toro
ubicado en un grupo de hembras puede realizar tanto la detección de celos como
el servicio.
Este
procedimiento tiene dos inconvenientes:
1-
Pueden
ocurrir preñeces muy próximas al parto, que afectan la producción futura;
2-
Falta de
datos precisos y confiables acerca de las fechas de servicio, lo que afecta la
toma de decisiones futuras (secado, etc.).
Estos
registros son más exactos cuando la vaca en celo se presenta al toro, pero en
este caso el tambero es el responsable de detectar el celo y es además
fundamental tener corrales fuertes y seguros.
Riesgos asociados con
los toros
Los toros
lecheros pueden ser peligrosos y son causa de numerosos accidentes y muertes.
La seguridad debe ser siempre lo más importante.
Las altas
temperaturas de verano afectan la fertilidad del toro. Debido al tiempo que le
toma al espermatozoide para desarrollarse en el toro, la reducción de la
fertilidad ocurre de uno a dos meses después del período de estrés, y la
recuperación lleva también de uno a dos meses. El proveer un área de sombra
natural durante los meses calurosos reduce el efecto negativo del calor.
El toro no
debe tener gran diferencia de tamaño con las vacas del rodeo, tanto para evitar
traumatismos por la monta como para disminuir el riesgo de distocias.
Las dos
enfermedades venéreas más importantes en el país son la vibriosis (o
campilobacterosis) y la tricomoniasis. En ambos casos, el agente causal se
ubica entre el pene y el prepucio del toro, siendo las infecciones crónicas más
comunes en los toros más viejos. No se presentan signos clínicos ya que los
organismos no entran al cuerpo del toro y, como resultado, el toro parece no
desarrollar una inmunidad efectiva contra estos agentes. De todas formas, los
organismos se transmiten fácilmente al tracto reproductivo de la hembra durante
el servicio natural (SN) y pueden llegar a causar una infertilidad temporal.
Luego de una
infección producida por el microorganismo de la VIBRIOSIS, la vaca no concibe,
pero puede llegar a desarrollar inmunidad contra el mismo. Toma aproximadamente
cuatro meses volver a recuperar la función reproductiva normal. Vacas preñadas
que se infectan pueden abortar, especialmente en el 2do. trimestre.
La
TRICOMONIASIS no impide la concepción y el desarrollo del feto, sin embargo,
una infección de las membranas fetales resulta generalmente en aborto hacia el
final del 1er y comienzo del 2do trimestre y, si el aborto no es detectado, la
vaca se clasifica como infértil y el intervalo entre partos se incrementa en
unos 90 días.
Un
diagnóstico positivo para cualquiera de las enfermedades mencionadas detectadas
ya sea en un aborto, una vaca o un toro, indica que el plantel está infectado.
Es posible prevenir estas enfermedades venéreas con vacunas que se han
desarrollado recientemente, pero la infección en el rodeo puede ser eliminada
con un riguroso plan de erradicación desarrollada con la ayuda de un
veterinario.
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