Verónica Charlón1, Miguel Taverna1, Emilio Walter1
y Fabián Manzi2. 2004. Instituto
Nacional de
Tecnología Agropecuaria, Estación Experimental Rafaela.
1 E.E.A Rafaela INTA; 2 Sancor CUL.
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bovina de leche
Una correcta gestión de los efluentes del tambo evita que se transformen en
un riesgo para la salud humana y de los animales, y en un producto contaminante
para el ambiente.
Desde un punto de vista agronómico es interesante limitar la transferencia
de nutrientes desde la pastura hacia los corrales. El riego de los efluentes aparece
como una alternativa factible para restituir estos nutrientes. El efluente
almacenado en depósitos temporarios o permanentes puede ser distribuido
utilizando tanques estercoleros o equipos de riego en un suelo barbechado, en
un cultivo o en una pastura.
El objetivo de este artículo es presentar los resultados obtenidos en la
producción de una pastura de alfalfa y en la evolución de las características
del suelo al aplicar efluentes mediante un equipo de riego por aspersión en un
tambo comercial.
El estudio se efectuó en un tambo comercial ubicado en Colonia Bicha (Santa
Fe). El establecimiento cuenta con un rodeo promedio de 300 vacas+.
Los efluentes generados en la instalación de ordeño, incluidos los producidos
luego de la limpieza de la ordeñadora y del tanque de frío, son dirigidos por
un canal a cielo abierto a un depósito temporario de mampostería. Los sólidos
groseros son retenidos por una rejilla ubicada antes del ingreso al depósito.
Las dimensiones del mismo son de 1,70 x 2,30 x

Figura 1.
Depósito temporario de efluentes; Figura 2. Equipo de riego tipo molinete.
El equipo se coloca al principio de una franja de pastoreo y a medida que
el molinete va girando provoca una fuerza que posibilita su desplazamiento
frontal a lo largo de la parcela.
Dado que el agua es el componente mayoritario del efluente (90%), se
efectuaron análisis de muestras de agua obtenidas en la instalación de ordeño
que conformarán posteriormente el efluente (Cuadro 1).
Cuadro 1. Caracterización
del agua que conformará la parte líquida del efluente.
|
Determinaciones en muestras de agua |
Valores |
|
Sales totales
solubles (mg/l) |
2.000 |
|
Sulfatos (mg/l) |
1152 |
|
Cloruros (mg/l) |
1590 |
|
Nitratos (mg/l) |
14,6 |
|
Calcio (mg/l) |
116,4 |
|
Magnesio (mg/l) |
80,4 |
|
Arsénico (mg/l) |
0,2 |
|
Amonio (mg/l) |
0,5 |
|
PH |
7,7 |
|
Conductividad eléctrica (Ummhos/cm) |
5.625 |
Los resultados definen al agua del tambo como muy dura, con un elevado
valor de conductividad y contenido de sales, características similares a la
mayor parte del agua existente en los tambos de la cuenca.
En el Cuadro 2 se presentan los resultados que caracterizan al afluente
regado. La muestra fue tomada en el depósito temporario.
Cuadro 2. Caracterización
del efluente presente en el depósito temporario antes de ser regado.
|
Determinaciones en muestras de agua |
Valores |
|
Materia seca (MS) (%) |
10,4 |
|
Ceniza (% de la MS) |
80,4 |
|
Nitrógeno total (N) (g/l) |
0,14 |
|
Fósforo (P) (g/l) |
0,01 |
La evaluación se efectuó en un potrero de 10 has implantado con una pastura
de alfalfa en abril del 2000. Cuatro meses después de esta fecha se inició la
aspersión de los efluentes en una mitad del lote (5 has). La otra mitad quedó
como testigo.
Las evaluaciones fueron efectuadas (pastura y suelo) en los meses de
setiembre y diciembre del 2001 y abril y agosto del 2002, es decir un año
después de iniciado el riego en el lote tratado. Durante estos 25 meses fueron
regados aproximadamente 4 millones de litros de efluentes en las 5 has del lote
(volumen que equivale a 80 mm/ha), aportando al suelo 560 kilos de N y 40 kilos
de P.
El Cuadro 3 muestra la producción de la pastura de alfalfa por corte y
total del lote regado y sin riego.
Cuadro 3. Producción de
materia seca de la pastura de alfalfa del lote testigo y del regado.
|
Muestreos |
Testigo |
Regado |
|
Kg/MS/ha |
||
|
25/09/01 |
1.455 |
1.645 |
|
19/12/01 |
1.821 |
1.708 |
|
03/04/02 |
1.348 |
1.197 |
|
01/08/02 |
1.320 |
1.197 |
|
total |
5.944 |
5.747 |
Las producciones parciales y el total fueron muy parejas entre
tratamientos. Sin embargo, puede apreciarse un mayor deterioro productivo del
lote regado (la producción promedio de los últimos tres cortes fueron
inferiores). En el sector regado se observaron manchones sin plantas, provocado
por encharcamientos causados por el atascamiento o mal funcionamiento del
equipo de riego (Figura 3).

Figura 3. Zona con pérdida de plantas
provocada por encharcamiento
Los resultados muestran que el lote regado presentó mayores contenidos de
materia orgánica (Gráfico 1), nitrógeno total (Gráfico 2) y fósforo asimilable
(Gráfico 3) que la parcela testigo. Es importante remarcar que estas
diferencias se fueron ampliando, en general, entre muestreos sucesivos.
Gráfico 1. Evolución de la
concentración de materia orgánica en muestras de suelo.

Gráfico 2. Evolución del
la concentración de nitrógeno total en muestras de suelo.

Gráfico 3. Evolución de la
concentración de P asimilable en muestras de suelo.

Como consecuencia negativa de la aplicación del efluente, el suelo tratado
presentó mayores concentraciones de sodio, de sodio intercambiable (PSI)
(Gráfico 4) y una conductividad eléctrica más elevada (Gráfico 5). Sin bien es
necesario tener presente estos indicadores de deterioro de las propiedades del
suelo, también resulta oportuno señalar que los problemas en el suelo y sobre
los cultivos comienzan a manifestarse con valores PSI y de conductividad
eléctrica mayores a 15% y 4 mmhos/cm, respectivamente, umbrales que no fueron
superados en ninguna de las muestras.
Gráfico 4. Evolución de la
concentración de sodio y del valor PSI en muestras
de suelo eléctrica del
lote testigo y tratado

Gráfico 5. Evolución de la
conductividad en muestras de suelo del lote testigo y tratado

La experiencia permitió extraer algunas conclusiones y, al mismo tiempo,
plantear algunos interrogantes.
♦
En el suelo del lote tratado se verificó un incremento de materia orgánica,
de nitrógeno y de fósforo. Sin embargo, esto no significó un aumento en la
producción de pasto. Al contrario, se percibió un deterioro progresivo de la
producción con respecto al testigo. Sería de esperar que la mayor fertilidad
del lote tratado se manifieste positivamente en cultivos posteriores.
♦
Los eventuales inconvenientes de desplazamiento del sistema de riego
provocó encharcamientos y pérdidas de plantas de alfalfa. Se recomienda evitar
este problema o aplicar el riego sobre pasturas menos sensibles (gramíneas por
ejemplo).
♦
Es recomendable efectuar el riego sobre pasturas recién comidas o
desmalezadas. Bajo estas condiciones de manejo la pastura fue consumida sin
inconvenientes por los animales.
♦
El riego, asociado a la mala calidad de agua disponible en el
establecimiento, provocó un progresivo deterioro de algunas propiedades
importantes del suelo. Para evitar estos problemas sería recomendable rotar la
zona de aplicación, especialmente si el agua disponible es de mala calidad.
♦
Desde un punto de vista operativo, el riego por aspersión aparece como una
alternativa que requiere muy poco trabajo y dedicación del personal. Los
trabajos demandados se centralizan en desplazar el regador, mantener y
verificar el funcionamiento de la bomba, picos, caños y del sistema de
movimiento.
♦
Se considera importante continuar con esta línea de estudio, especialmente
en todo lo referido al efecto que tendrían estas prácticas en períodos de
tiempo más prolongados, mejorando la aplicación y evaluando el efecto sobre
otros cultivos, etc.
Los autores agradecen a los Sres. Ricardo y Daniel
Anghilante, propietarios del tambo, por permitir la realización del trabajo y
por su colaboración durante el desarrollo del mismo.
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