Méd. Vet. Miguel Raso e Ing. Agr. Hugo Bottaro*. 2005.
Carpeta Técnica INTA E.E.A Esquel, 10/05.
*Técnicos INTA E.E.A Esquel.
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Introducción
La obtención
de altos rindes reproductivos es una meta de gran interés para todos los
productores caprinos patagónicos. Por un lado esto garantiza contar con la
reposición necesaria que permita descartar los animales viejos y recuperar las
pérdidas por mortandad. Por otro lado se fortalece la economía del productor
porque le permite tener ingresos por venta de chivitos.
En la mayoría
de los casos, los productores obtienen ingresos de dos fuentes: los generados
por la venta de fibra mohair y los provenientes de ventas de chivitos, siendo
estos últimos un componente importante de los ingresos de la actividad cuando
las tasas reproductivas son buenas. Aún los productores que valoran más la
producción de mohair, tienen también un marcado interés en tener la mayor
cantidad de crías posibles debido a que los vellones de las categorías
juveniles son los de mejor calidad.
En el mismo
sentido, aquellos productores que se encuentran implementando programas de
mejoramiento genético deben procurar obtener buenos índices reproductivos para
poder realizar una buena selección o simplemente un reemplazo más rápido de los
animales viejos o de baja calidad.
La cabra
muestra una mayor o más fuerte relación que el ovino entre las condiciones
ambientales y su fertilidad, lo que hace posible que las diferencias de
chivitos nacidos y destetados puedan ser muy importantes entre años buenos y
malos, o si se incorporan prácticas de manejo adecuadas.
Precisamente
en este fascículo se tratará de hacer un repaso de las principales tecnologías
disponibles para mejorar estos índices. Las mismas pueden ordenarse a partir de
tres líneas:
♦
Manejo
nutricional y su influencia en el desempeño reproductivo
♦
Manejo
reproductivo propiamente dicho
♦
Atención
en la parición

Producción
caprina: rebaño en corral Producción de
mohair: castroncito en recría
Manejo nutricional
El manejo
nutricional es, sin duda, el aspecto más importante de los tres señalados. La
producción de los espermatozoides es un proceso que lleva alrededor de 60 días
y bajos niveles nutricionales en los machos durante este período puede provocar
deficiencias en la calidad de su semen. Estos requerimiento se intensifican al
comenzar el período de servicio. Por lo tanto es necesario que los castrones
lleguen en buen estado al inicio de la temporada de servicio.
La actividad
sexual de los castrones está en relación al estado corporal. Es sabido que
aquellos castrones que están flacos o en mal estado servirán menos chivas y más
cantidad de éstas no quedarán preñadas. En este mismo sentido la madurez sexual
de los castroncitos tiene que ver con su desarrollo y peso corporal.
En cuanto a
las hembras existen dos períodos de importancia central. Durante el servicio su
estado corporal debe ser bueno lo que facilita la implantación del embrión,
fijación del feto a la placenta y ofrece un buen punto de partida para
transitar las restricciones invernales. El último tercio de la gestación y el
inicio de la lactancia es el otro periodo crítico. Un buen estado nutricional
asegura el nacimiento de una cría fuerte y que la madre cuente con leche en
cantidad y calidad suficiente. Es de destacar que la cabra, a diferencia de la
oveja, tiende a abortar ante restricciones nutricionales fuertes durante la
gestación. Debido a esta circunstancia, problemas nutricionales en esta etapa
puede dar menor número de nacimientos.
Para lograr
estas metas debe lograrse que la chiva llegue al servicio en la mejor condición
corporal posible y puede también reservarse un buen potrero para uso exclusivo
durante el servicio y la parición y, eventualmente, pensar en una
suplementación. En ese potrero deberían estar presentes especies de buena
calidad forrajera como son las poas (coirón poa, pasto hebra), cebadilla, y
cola de zorro, entre otras. Durante el servicio la hacienda puede aprovechar el
crecimiento de la temporada anterior de estos pastos y durante la parición los
primeros rebrotes de primavera.
Manejo reproductivo
propiamente dicho
Debe realizarse
la revisación de castrones con la suficiente anticipación (2 meses antes del
servicio) para permitir el proveerse de animales de reemplazo ante la detección
de problemas. Por otra parte los castrones no deberían estar más de dos años en
el establecimiento para no correr el riesgo que den servicio a sus hijas y, de
esta manera, aumentar la consaguinidad la que puede estar asociada a
malformaciones o enfermedades congénitas.
El servicio
se puede realizar a campo o a corral. En el primer caso es conveniente utilizar
3 a 4 castrones cada 100 chivas pudiendo aumentarse esta cifra en caso de ser
de dos dientes y con poco desarrollo corporal. Sin embargo debe tenerse cuidado
que el conjunto de castrones forme un lote más o menos parejo, porque si no se corre
el riesgo que haya una diferenciación muy marcada entre animales más dominantes
y los más tímidos.
Hay que tener
cuidado también cuando se introducen castrones nuevos. Debe hacerse con tiempo
de manera que el animal se adapte y además sea aceptado por el resto de los
reproductores.
El servicio a
corral se organiza juntando en el corral dos o tres veces por días a las
hembras con los castrones. Se deben controlar esos momentos y las hembras que
son servidas se marcan con tiza o pintura para lana y se apartan para evitar
que el castrón monte repetidamente a la misma chiva. Si se tiene los animales
caravaneados, sería conveniente registrar el día de servicio y el número de
caravana, para controlar si se repite el celo. Una sola cópula por hembra sería
suficiente para dejarla preñada cosa que puede controlarse en estas
condiciones, pero no en las de campo.
Si la monta a
corral se hace detectando celo natural, puede utilizarse una menor cantidad de
castrones que en el servicio a campo, pero si se hace sincronizando celos debe
utilizarse mayor cantidad.
Con celo
natural se alzan por día unas 5 o 6 de cada 100 chivas, aunque esto se altera
cuando han estado separadas de los machos durante varios meses, como ocurre con
el sistema de castronero o talaje que se utiliza en nuestra región por lo que 2
semanas después de soltados los castrones tendremos una mayor cantidad de
chivas alzadas.
En cuanto a
la edad de las hembras para el primer servicio, es deseable, que tengan al
menos un año y medio, aunque es más determinante el desarrollo corporal que la
edad en la madurez reproductiva.
Se observa en
muchos establecimientos que, por no poder separar a la chivitas, muchas reciben
servicio y se preñan, lo cual afecta su desarrollo. Los chivitos que nacen son
más débiles y la mayoría de ellos mueren. Por lo tanto, es importante poder
separar las chivitas y que reciban servicio sólo las que han desarrollado bien.
Sincronización de celos
La
sincronización de celos consiste en lograr que un alto porcentaje de las
hembras de un hato presenten celo simultáneamente. De esta manera se pueden
utilizar machos mejoradores en un período más breve. Esto es particularmente
útil cuando se dispone castrones por poco tiempo o bien cuando se desea
realizar inseminación artificial o también para concentrar la parición a fin de
intensificar su atención u obtener lotes homogéneos de crías.
Los métodos pueden ser
naturales o artificiales
Como método
natural se utiliza el llamado "efecto macho". Se trata de tener las
hembras sin contacto con machos enteros durante al menos 60 días antes del
inicio del servicio. La incorporación al hato de machos en forma súbita,
estimula la entrada en celo, pudiendo encontrarse cerca de un 60 % de hembras
en este estado a los 8-10 días, aunque existirá un porcentaje variable de celos
infértiles, según el estado nutricional, edad de las hembras, cantidad de
machos y otros factores. El celo siguiente a éste, o sea, alrededor de 19 días
después, presentará una mayor fertilidad.
Este método
si bien, no tiene la precisión de otros que usan hormonas, se utiliza en forma
natural, dado que en la mayoría de los sistemas caprinos de Patagonia, los
machos son alejados de las hembras durante el verano y enviados a
"talaje", y cuidados por los castroneros en lugares distantes. Por
esto es que se produce el llamado golpe de parición, que implica que se
concentren en unos pocos días una gran cantidad de partos.
Otro método
para agrupar celos, consiste en la colocación de esponjas durante 17 días en la
vagina de las cabras. Las esponjas contienen hormonas sintéticas similares a la
progesterona que es la hormona que bloquea el ciclo y mantiene la preñez.
El fundamento
de este método es producir en los animales un efecto similar al producido
naturalmente por la progesterona, esto es, una inhibición del ciclo estral,
como si la chiva estuviera preñada. Al retirarse las esponjas se anula la
inhibición y las cabras se sincronizan en un estado similar de su ciclo,
entrando la mayoría de las ellas en celo, en un período corto de tiempo (85-90%,
en 48 horas).
Estos
tratamientos se combinan con la administración al momento de retirar las
esponjas, de PMSG, una hormona extraída del suero de yegua preñada que mejora
la sincronización y la ovulación.
Es
conveniente que estos trabajos sean supervisados por profesionales.
Una
alternativa que utilizan los productores que se encuentran trabajando en
programas de mejoramiento genético como el que desarrolla el Programa Mohair,
es la inseminación artificial. En caprinos, a diferencia del ovino, es posible
realizar inseminación por vía vaginal con semen congelado, ya que en la cabra,
debido a la anatomía del cuello del útero, es posible depositar el semen dentro
del útero.
Este tipo de
inseminación nos permite obtener alrededor de un 40 % de preñez, aunque estos
índices varían con numerosos factores.
La
sincronización de celos implica también una mayor concentración de nacimientos
en la parición para lo cual se debe estar preparado a fin de poder atender los
nacimientos con problemas.
Atención en la parición
La gestación
de la cabra dura 149 días con una variación de hasta 5 días en más o en menos.
Como se
explicó anteriormente la concentración de celo y servicio ya sea en forma
natural o artificial, hace que la parición también esté concentrada. En la
Patagonia, las cabras paren generalmente en condiciones climáticas difíciles
por el frío, lluvia e inclusive nevadas en plena primavera por lo cual debe
atenderse la parición tratando de proteger a las crías del estrés térmico
(golpe de frío) al transcurrir los primeros momentos de vida mojado y expuesto
a las inclemencias del ambiente. Para esto son muy útiles los refugios de
parición donde pueden permanecer las crías en los primeros días de vida,
mientras las madres salen a pastorear. Una alternativa es adosarle sobre la
pared norte de este refugio un pequeño invernáculo de polietileno al que puedan
acceder las crías para calentarse.
Los refugios
deben ser construcciones ubicadas junto al potrero de parición. Es conveniente
que los lados Sur y Oeste sean cerrados y tener una buena entrada de sol hacia
el Norte. La caída del techo debe ser hacia atrás y adelante tener un corral
para el trabajo con la hacienda. Es necesario que tengan al menos una división
interior con lienzos móviles, pasteras para un mejor aprovechamiento del heno
suministrado y algunos bretes para poner alguna hembra recién parida que
rechace a la cría. Durante el día las hembras saldrán a pastorear y los
chivitos se quedarán en el refugio. Como los productores bien saben, a
diferencia de los corderos, los chivitos no se aguachan cuando son separados
temporalmente de sus madres.
Puede
también, construirse un pequeño invernáculo túnel sobre la pared norte donde
pueden quedar abrigadas las crías.
La
utilización de un potrero para parición permite, además, tener mayor control
sobre la hacienda. Se pueden hacer recorridas a pie varias veces en el día a
fin de atender a posibles hembras con problemas de parto o chivitos muy
débiles. En zona con daño de zorro o puma la presencia humana ahuyenta a estos predadores.
Para este mismo fin se han obtenido buenos resultados con alambrados eléctricos
ubicando 3 líneas vivas a 25, 50 y 75 centímetros y una de retorno a 60
centímetros.
En
condiciones normales, no será necesario la intervención del hombre para ayudar
en el parto. Sin embargo, en caso que el mismo tenga una duración excesiva o se
detecte una animal mal presentado puede ser necesario prestar ayuda. A tal fin
deben usarse guantes descartables, porque pueden transmitirse enfermedades al
hombre.
La implementación
de estas sencillas prácticas, se logran en general con la organización del
trabajo y la implementación de prácticas de manejo, más que la realización de
costosas inversiones. Si bien la construcción de reparos puede resultar onerosa
debe tratarse de construir instalaciones prácticas con los materiales
disponibles. Tanto los adobes, como piedras e incluso una barranca sobre la que
se recueste la construcción pueden ser interesantes alternativas. Además estos
mismos refugios pueden utilizarse en otras épocas del año para la parición de
las ovejas, esquila, depósito de fardos, etc.
Conclusiones
Si bien
muchos productores orientan su producción a la obtención de Mohair, los ingresos
por venta de chivitos resultan sumamente interesantes, siempre que las tasas de
reproducción sean altas y haya chivitos para vender. En este sentido, la cabra
muestra una fuerte relación entre las condiciones ambientales y su fertilidad,
lo que hace posible que la cantidad de chivitos nacidos y destetados puedan ser
muy importantes en los años buenos o si se incorpora tecnología apropiada.
Las
principales tecnologías disponibles para mejorar estos índices están vinculadas
al manejo nutricional, al manejo reproductivo y a la atención durante la
parición. En primer lugar debe lograrse que la chiva llegue al servicio en la
mejor condición corporal posible y pueda también reservarse un buen potrero
para uso exclusivo durante el servicio y la parición y, eventualmente, pensar
en suplementar. Por otra parte es necesario realizar la revisación de castrones
2 meses antes del servicio. Éste se puede realizar a campo o a corral pero en
ambos casos hay que seguir procedimientos cuidadosos para lograr un buen índice
de preñez.
Cuando llega
la parición es importante la atención de los partos y en tal sentido son muy
útiles los refugios donde pueden permanecer las crías en los primeros días de
vida, mientras las madres salen a pastorear. Aplicando estos procedimientos se
lograrán resultados técnicos y económicos más acordes al nivel de conocimientos
actuales que le permitirán al productor mejorar sustancialmente sus ingresos.
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