Director
Sección: ginés Santiago De Gea. Dr. en Ciencias
Veterinarias., Profesor Asociado Efectivo de Producción Ovina y Caprina, Depto.
Producción
Animal,
Facultad de Agronomía y Veterinaria, Universidad Nacional de Río Cuarto, Río
Cuarto, provincia de Córdoba, República Argentina sdegea@ayv.unrc.edu.ar
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P.C. > Producción caprina
Mercedes García de H., Otoniel Hidalgo*. 1990.
Fonaiap Divulga 34.
*Méd. Vet. Ph.D. Investigador II. FONAIAP,
Estación Experimental Lara,
Universidad Centro Occidental Lisandro Alvarado.
Barquisimeto.
Los caprinos
por su gran resistencia a las condiciones áridas y semiáridas constituyen un
valioso rubro animal a estimar en su producción técnica con el fin de
aprovecharlo aún más en la diversificación de la dieta de la población. Aspectos
sobre pastoreo según estación. requerimientos de agua. reproducción y
alimentación de cabritos se presentan en este artículo.
Comparados
con otros rumiantes, los caprinos en pastoreo demuestran ser más selectivos en
el alimento y por esto caminan distancias más largas.
La capacidad
de la cabra para consumir una mayor variedad y tipos de vegetación, normalmente
no consumidas por otros rumiantes, y su mayor eficiencia digestiva sobre
forrajes de baja calidad, son dos factores importantes que favorecen la producción
de cabras en áreas con baja disponibilidad de forrajes. La eficiencia digestiva
de la cabra varía de acuerdo con la raza y tipo, localización geográfica y
nivel de proteínas en la dieta. Normalmente se asume que el valor nutritivo de
los alimentos para los bovinos es igual al de ovinos y caprinos; sin embargo,
trabajos de investigación indican que la cabra es más eficiente en la digestión
de la fibra cruda. El pastoreo es importante en los sistemas de cría extensiva,
pues permite un mejor aprovechamiento de las zonas pastoreadas.
En el caso de
los caprinos, el pastor puede utilizar la técnica de cortar pencas altas y
suculentas de las plantas típicas del ecosistema de las zonas áridas y
semiáridas. Esta práctica, además de ofrecer una fuente de forraje, contribuye
a abrir el monte, para fomentar el crecimiento de gramíneas y leguminosas bajas
que aportan mayor cantidad de materia orgánica consumible en relación con las
plantas del espinar. Por otra parte, los arbustos podados producen rebrotes que
estarían al alcance de los animales y se aumentaría la efectividad del pastoreo
sin el riesgo de escasez para la época de sequía.
La influencia
de la estación seca sobre el valor nutritivo de las plantas forrajeras de zonas
áridas y semiáridas es determinante. El contenido de proteína de las muestras
tomadas en sequía es menor en más de un 50% de las muestras colectadas en
la época de lluvia, sumado a la reducción natural de la capacidad de
carga de las áreas de pastoreo.
Los hábitos
de pastoreo del ovino son diferentes al caprino; tiene la particularidad de
pastorear a ras del suelo (por debajo de 7 cm), teniendo preferencia por partes
blandas (brotes tiernos) y por las plantas fijadoras de nitrógeno, esto lo
caracteriza por presentar tendencia al sobre-pastoreo aún en áreas donde el
pasto abunda y justificando la presencia del pastor.
Se ha
estimado que el ganado menor no se aleja más de unos 7 km del corral si en el
camino no hay agua, por lo tanto el área de pastoreo aprovechable depende de la
disponibilidad del agua. Una cabra de 35 kg de peso vivo, alimentada con
forraje seco de alto contenido de materia seca {MS), temperaturas ambientales
alrededor de 35°C, consume 61 de agua al día, de los cuales 31 son requeridos
durante el pastoreo.
Entre los
animales más eficientes en el uso del agua, están los caprinos igualmente
tienen la habilidad de soportar, a diferencia de otras especies, altas
temperaturas ambientales y requiere menos evaporación de agua para mantener la
temperatura corporal.
Para el
caprino el agua limpia y fresca debe ser ofrecida ad libitum. Los factores que
afectan el consumo libre de agua en cabras son: los niveles de producción de
leche, temperatura ambiental, contenido de agua en el forraje, cantidad de
ejercicio y disponibilidad de sal y minerales en la dieta.
A través de
los diferentes estudios realizados en caprinos, se han tratado de establecer
los requerimientos mínimos para mantenimiento, producción de leche, producción
de carne y pelo, gestación y crecimiento.
Los
requerimientos nutricionales para el caprino son más altos que para los ovinos,
debido a la naturaleza de esta especie en desarrollar mayor actividad
locomotora (caminando o jugando). También el caprino exhibe diferentes hábitos
de pastoreo, requerimientos de agua, selección de alimentos, composición de la
leche y otros.
Las
exigencias nutricionales son mayores en las etapas de crecimiento, final de
gestación y principio de lactación y es necesaria la suplementación para
mantener un nivel de producción satisfactorio.
La falta de
energía es la deficiencia más común que se presenta en raciones para cabras.
Cuando existe esta deficiencia, hay retardo en el crecimiento, pérdida de peso,
baja fertilidad, disminución de leche, se reducen los períodos de lactancia,
disminuye la cantidad y calidad de la pelambre, así como baja resistencia a los
parásitos y enfermedades.
Con
disponibilidad de buenos potreros de gramíneas y arbustivas que permitan un
suficiente ramoneo, las cabras adultas cubren sus necesidades nutricionales
para mantenimiento.
La
suplementación de sal (NaCl) y un complejo de minerales y vitaminas ofrecido ad
libitum es imprescindible para asegurarnos el buen estado de salud del rebaño.
Es
aconsejable, durante la época de lactación y con el propósito de conseguir
excelentes promedios de producción, ofrecer un suplemento (alimento
concentrado) de 18 a 20% de contenido de proteína cruda (PC) y,
energéticamente, con un contenido de un 75% del total de nutrientes digestibles
(TND). Este suplemento es posible adquirirlo en un proveedor local o elaborarlo
en la propia finca con una mezcla de una fuente energética (maíz o sorgo)
en proporciones de 80 a 85% de la mezcla total y la incorporación de una fuente
proteica (harinas de algodón, ajonjolí, mano al 12-15%, urea 1-2% y suplemento
al 1 o 2 por ciento.
Las cabras
preñadas aumentan sus requerimientos nutricionales hacia el último tercio de
gestación por lo tanto, si existe buena disponibilidad de pastos en los
potreros y zonas de pastoreo arbustivo cercanos a las instalaciones, es
recomendable suplementar con una mezcla a116% de proteína a razón de 500
g/animal/día. La utilización de heno de leguminosas de buena calidad reduce el
suministro de suplemento.
En la época
de sequía, la calidad y cantidad de forrajes se disminuye, haciendo necesaria
la conservación de pastos como heno o ensilaje. En caso de baja disponibilidad
de forraje, es requerida la suplementación con alimento concentrado,
especialmente en las cabras en el último tercio de gestación y lactación. A
nivel de finca puede elaborarse un suplemento, mezclando fuentes proteicas de
origen animal y vegetal, en un 60 a 70%, fuente energética entre 40 y 30%. La
adición de un 2% de urea en la mezcla total nos asegura una concentración alta
de proteína. Una cabra de peso promedio de 40 Kg, en lactación o última fase de
gestación, debe consumir entre 100 a 200 g de PC por día y 1 000 a 1 500 9 de TND
por día. Por lo tanto, la utilización de suplemento se reduce de acuerdo con la
oferta forrajera (heno y pasto). El caprino manifiesta mucha variación en
la capacidad de consumo de materia seca.
En cabras,
durante el último tercio de gestación, se dan cifras que varían de 820 g a 2, 1
kg de MS por día como la capacidad de consumo, la cual está disminuida en
relación con el peso vivo (PV) o al peso metabólico (WO, 75). Las mismas cabras
en fase de lactación, llegan a consumir e17% de su PV, es decir, 180 g por kg
de peso metabólico.
Una o dos
semanas antes de las cubriciones es recomendable suministrar a las cabras 600 a
800 g de alimento concentrado por día, para mejorar los índices de concepción
durante la estación de monta. Esta práctica debe hacerse aumentando
progresivamente desde 100 g hasta alcanzar la cantidad recomendada y, al salir
de la monta, disminuir de nuevo el suministro.
Al igual que
las hembras que entran en la etapa de monta, los reproductores deben mostrar un
buen estado de salud y ser preparados una o dos semanas antes. Una buena
condición nutricional del animal, evita un desgaste físico que repercute en la
fertilidad, debido a la gran actividad sexual que desarrolla el macho en esta
época. Es recomendable, que dos semanas antes y durante la época de monta, el
macho cuente con una suplementación energética extra.
Aproximadamente
1 kg de suplemento después del pastoreo es recomendable. Este debe
suministrarse paulatinamente hasta completar la cantidad deseada, con el objeto
de evitar problemas digestivos. Al terminar el período de monta, el suplemento
debe ser disminuido progresivamente hasta eliminarlo totalmente.
Los machos
reproductores son mantenidos en buen estado sobre dietas a base de pasto y en
pastoreo en el matorral arbustivo, contando siempre con buena disponibilidad de
agua, suplemento mineral y sal ofrecidos ad libitum.
El objetivo
de la cría comercial de caprinos debe orientarse hacia la producción de leche y
carne de buena calidad al provenir esta última de las crías recién destetadas
(cabritos). Es de gran importancia el cuidado de los animales de reemplazo, los
cuales deben ser seleccionados de acuerdo con la producción de sus padres ya la
conformación que éstos presenten. El crecimiento es un fenómeno complejo que
comienza desde la fecundación.
El
crecimiento prenatal es lento, incrementándose al final de la preñez (últimos
dos meses), razón por la cual los requerimientos nutricionales de las cabras en
este período son mayores, de manera semejante que al comienzo de la lactación.
Durante las
primeras 12 semanas, después del nacimiento, el crecimiento es regular y
progresivo, la ganancia de peso diaria varía entre 100-180 g, disminuyendo
paulatinamente hasta los siete meses, a partir de los cuales se sitúa entre 60
a 80 g/ día.
En el primer
mes de vida los cabritos deben recibir una alimentación a base de leche. Sin
embargo, el suministro a voluntad de un buen concentrado favorece el desarrollo
de los compartimientos gástricos (rumen, librillo, redecilla) y el consecuente
pasaje de prerumiante a rumiante.
La leche de
cabra es tan rica en caseína como la de vaca, de allí su alto rendimiento en la
elaboración de quesos, de gran aceptabilidad en el mercado. Es recomendable,
por lo tanto, su aprovechamiento al máximo en la elaboración de quesos,
pudiendo criar los cabritos con sustituto lácteo (SL) comercial, el mismo que
se utiliza en la alimentación de terneros, o en su defecto con leche de vaca.
A tal efecto,
una práctica recomendable y factible por los criadores sería el amamantamiento
artificial, el cual consiste en:
1. Separar la cría de las madres a los tres días de edad, como mínimo
consumo de calostro ad libitum. Las madres deben estar desparasitadas y
provistas de shock vitamínico por lo menos 15 días antes de las pariciones.
2. Suministrar leche de cabra en el tetero en la subsiguiente semana, a
aquellos cabritos que no se adapten al amamantamiento artificial con facilidad.
3. Utilizar el sistema de amamantamiento más conveniente, bien sea de
tetinas conectadas a un balde, a una cavita playera, o también suministrárselas
directamente en recipientes confeccionados al efecto (ver dibujo). La
alimentación restringida a 1 l/animal/día ha dado buenos resultados.
En el país no
existen sustitutos lácteos formulados específicamente para caprinos, pero desde
el punto de vista nutricional, puede usarse sin mayores reservas aquellos
destinados al amamantamiento artificial de becerros. Estos lacto-reemplazantes
están preparados básicamente con leche descremada deshidratada y otros
subproductos lácteos, a los cuales se agrega grasa animal estabilizada y harina
de soya en cierta proporción para obtener contenidos nutricionales semejantes a
los de la leche entera. Además, se usan en la formulación otros aditivos
nutritivos (aminoácidos esenciales, vitaminas, minerales) y no nutritivos
(antibióticos, pigmentos), para reservar y mejorar su calidad.
Sin embargo,
en la práctica, se tienen muchos problemas al suministrar lacto-reemplazantes a
becerros y cabritos, ya que se presentan problemas de digestibilidad,
manifestados en diarreas de origen alimentario, con posibilidades de
complicarse con ataques bacterianos o de otros patógenos. El uso de fármacos y
medicinas para control de diarreas y enfermedades, al igual que los elevados
índices de mortalidad que pueden presentarse en estas circunstancias, anulan
las ventajas señaladas para la crianza artificial, de manera que, no habiendo
alternativa viable para el amamantamiento artificial, se opta por el uso de
leche de vaca o se pasa nuevamente al amamantamiento natural.
Partiendo de
la necesidad de aprovechar las ven. tajas que ofrece la alimentación de las
crías cor lacto-reemplazadores y tomando en cuenta que, en la medida en que
transcurre el tiempo, van evolucionando los requerimientos nutricionales de las
crías e igualmente se desarrolla su capacidad digestiva, se diseñó una técnica
de alimentación donde se prevé una transición paulatina entre e consumo inicial
de cal ostro o leche y el suministro de lacto-reemplazador exclusivamente,
durante e período inmediatamente previo al destete.
En el
presente trabajo se expondrá parte de lo resultados obtenidos con la aplicación
de esta técnica al lote de cabritos nacidos en la Estación Experimental Lara
(El Cují, durante los meses de noviembre y diciembre de 1986.
Cualquier
técnica de alimentación de cabritos debe tomar en cuenta el desarrollo del
tracto gastrointestinal y la evolución de la función digestiva y requerimientos
nutricionales, la cual debe ser concebida de forma tal que cumpla con los
siguientes aspectos:
1. Garantizar el consumo de
suficiente calostro durante las seis primeras horas después del parto.
2.
Procurar que la dieta suministrada a la cría tenga altos valores de
digestibilidad y máxima tolerancia, adaptándola aja capacidad digestiva de la
cría que evoluciona y se modifica grandemente con la edad.
3.
Cubrir adecuadamente los requerimientos nutricionales de los animales, con
el fin de aprovechar al máximo la enorme capacidad de crecimiento existente
durante esta etapa.
4.
Inducir y favorecer el desarrollo de la función ruminal con la oferta
temprana de alimentos sólidos.
5.
Garantizar que los animales estén en capacidad de satisfacer sus
necesidades nutricionales con alimentos sólidos al momento del destete y
prescindir de la alimentación láctea sin que se produzcan estancamientos, ni
depresiones en el crecimiento.
Con la
finalidad de cumplir con estas premisas se propone la realización de las
siguientes etapas en la alimentación líquida de cabritos:
|
Etapas |
Alimentación |
|
Primera |
Calostro a voluntad en amamantamiento natural o artificial. |
|
Segunda |
Leche de cabra en amamantamiento artificial. |
|
Tercera |
Amamantamiento artificial con mezcla de leche de cabra y
lacto-reemplazador, en proporción 1:1. |
|
Cuarta |
Amamantamiento artificial con mezcla de leche de cabra y lacto-reemplazador,
en proporción 1:3-5. |
|
Quinta |
Amamantamiento artificial con mezcla de leche de cabra y
lacto-reemplazador, en proporción de 1:6-8. |
|
Sexta |
Amamantamiento artificial con lacto-reemplazador exclusivamente. |
Las crías se
separan de las madres al término del período calostral y se alojan en locales
donde se les brinda abrigo adecuado, sombra y acceso a corrales abiertos,
además del equipamiento necesario para ofrecer, ad libitum, desde su ingreso:
alimento concentrado para becerros, heno, agua potable y una mezcla mineral
completa.
El efecto del
destete es más marcado cuando los animales son poco pesados (7 kg), provocando
en éstos una disminución marcada del crecimiento. Cuando los cabritos pesan
entre 9 y 10 kg este efecto es menos marcado y se prolonga por menos tiempo.
El destete
debe hacerse de 10 a 12 semanas, continuando con la alimentación sólida a base
de pasto tierno o heno y alimento concentrado de buena calidad y de alto valor
energético.
De
vital importancia para continuar el crecimiento y alcanzar el estado adulto a
temprana edad.
Entre
el destete y los seis meses de edad una suplementación energética es básica,
como por ejemplo: cereales, 75%, maíz, sorgo, arroz, torta: 20% (ajonjolí,
soya, maní, coco, algodón), melaza, 2%, sales minerales, 3%. Existen mezclas de
concentrados comerciales destinadas al crecimiento de terneros, los cuales
cumplen con las especificaciones anteriores.
Este
alimento debe ser distribuido a voluntad, inicialmente, luego debe limitarse al
consumo a 400 g/animal/día. Además, el cabrito debe seguir recibiendo pasto
tierno de muy buena calidad y, si es posible, heno de leguminosas 16-20% de
contenido proteico.
A
partir del cuarto mes se incrementa el desarrollo del rumen, por lo cual es
recomendable el suministro de alimentos ricos en celulosas, evitando el consumo
exagerado de alimento concentrado.
En
nuestras condiciones, donde los cabritos pastorean en vegetación natural (rica
en proteínas) la completación de 200 a 300 g de cereal (maíz o sorgo) por día,
o residuos de éstos, satisfacen los requerimientos de crecimiento en estos
animales, no olvidando ofrecer pastos de buena calidad.
A partir del
destete, es necesario suministrar a los animales un suplemento mineral. Una sal
completa debe contener: calcio (Ca), fósforo (P), potasio (K), cloruro de sodio
(NaCl), magnesio (Mg), hierro (Fe), zinc (Zn), manganeso (Mn), iodo (I), cobre
(Cu) y cobalto (Co).
A tal efecto,
el Fondo Nacional de Investigaciones Agropecuarias {Instituto de
Investigaciones Zootécnicas-CENIAP, Maracay) produce un tipo de sal
{VENEFOSTRACAL) que contiene los elementos antes mencionados, habiéndose
obtenido buenos resultados en nuestro rebaño experimental.
El shock
vitamínico suministrado directamente al cabrito, puede hacerse por vía
parenteral (inyección intramuscular), mediante la aplicación en una sola dosis
o recomendación dada según el producto comercial utilizado.
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