Cría intensiva de carpinchos

E.E.A. INTA Delta del Paraná. 2006.

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Desde el año 1993 se estudia en la Estación Experimental del Paraná ( INTA) la factibilidad de la cría en cautiverio del carpincho (Hydrochaerus hydrochaeris). Los primeros estudios estuvieron a cargo del Dr. Fernando Kravetz, mediante un subsidio del BID-CONICET y una carta acuerdo con el INTA. Los principales objetivos estuvieron destinados a estudiar en profundidad la especie como así también su adaptación al cautiverio y su domesticación.

A partir de esos años se obtuvieron datos productivos, como ser velocidad de crecimiento, porcentajes de preñez, parto y destete, tipos de alimento, instalaciones, enfermedades más comunes, etc. Una vez finalizada la etapa de estudio básico se comenzó con la fase comercial, para lo cual se trasladó el Criadero Experimental a un criadero comercial en Baradero, Prov de Buenos Aires.

Actualmente, y a partir de los datos surgidos de esos estudios, existen 8 criaderos comerciales funcionando en las Provincias de Buenos Aires, Santa Fe y Entre Ríos. En estos criaderos, si bien se están obteniendo muy buenos resultados productivos, aún no se puede determinar con exactitud la rentabilidad de los mismos, ya que están en un proceso de crecimiento y capitalización de vientres.

El uso comercial que se le da al carpincho es el cuero y la carne. También posee características muy particulares la grasa, pero aún no existe una vía de comercialización de la misma. El cuero, un producto conocido, no es suficiente para lograr una rentabilidad aceptable a nivel criaderos intensivos. Es necesaria la venta de la carne, la cual resultó ser muy superior en cuanto a calidad a la carne silvestre. Esa carne se comercializa a excelentes precios en restaurantes y hoteles de categoría.

La forma de cría desarrollada es de tipo intensiva, es decir, con espacios reducidos de corrales y entrega externa de alimentos. Los corrales tienen dimensiones aprox. de 10 x 30 m rodeadas de alambre tejido. Es decir, los corrales para lograr un criadero intensivo pueden ser albergados en 1 hectárea. Son necesarias, dependiendo de la región, unas 10 a 15 hectáreas más para la producción de forraje, que es el principal alimento de los carpinchos.

La alimentación se complementa en ciertas etapas del crecimiento con una suplementación concentrada de granos o alimento balanceado. Pero las gramíneas, ya sean naturales como así también implantadas, son la principal fuente de alimentación, tanto por razones productivas como así también económicas. No se realiza el pastoreo directo, ya que eso implicaría un costo muy elevado de infraestructura, sobre todo de alambrado perimetral.

El manejo sanitario es sencillo y se establece un plan sanitario previo.

Resulta fundamental trabajar con animales ya nacidos en cautiverio, ya que los animales silvestres pueden desarrollar un síndrome de stress agudo muy intenso que puede provocar hasta la muerte del animal, sobre todo si se trata de animales adultos.

No es necesaria la instalación de criaderos en zonas de distribución propia de la especie, es decir, las Provincias del Litoral y Buenos Aires, ya que en la forma intensiva, lo que se busca es recrear el medio ambiente natural (recordemos que es un animal semiacuático) mediante el uso de piletas o aguadas artificiales.

A pesar de ser una actividad que se ha desarrollado los últimos 10 años, aún los emprendimientos comerciales tienen una cuota de riesgo, producto de cierta incertidumbre comercial como así también productiva.

 

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