Susana Gallardo*. 1998. Noticias de Educación, Universidad, Ciencia y Técnica
EDUCYT, 1(42).
*Centro de Div. Cient.-FCEyN-UBA.
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Introducción
El cuero de carpincho, suave, resistente e impermeable, resulta excelente para fabricar botas, guantes o camperas que se venden a buen precio en la calle Florida. Sin embargo, en Argentina se prohíbe la caza de este animal, lo cual genera un mercado negro que beneficia a los intermediarios del circuito. Por este motivo, existen propuestas para explotar el carpincho en forma metódica con el fin de desarrollar un recurso económico y, al mismo tiempo, no exterminar a la especie.
Estas propuestas se basan en el ejemplo de otros países, como Venezuela, que ha desarrollado una verdadera industria de la utilización de poblaciones silvestres de carpinchos a pesar de que este país comercializa solo su carne, porque no ha desarrollado una tecnología de curtiembres, que si existe en nuestro país.
El carpincho se aprovecha, en la Argentina, en toda su área de distribución, desde Salta y Jujuy, pasando por Chaco, Santa Fe, Corrientes y Entre Ríos. En general, la gente lo caza en forma furtiva para alimento, pero no puede vender el cuero por ser una actividad ilegal. En Corrientes, sin embargo, hay un sistema de curtiembres y una explotación comercial restringida.
En esta provincia se recurre a distintas formas para legalizar los cueros. Por ejemplo, si un productor ganadero demuestra que los carpinchos interfieren en sus actividades porque se comen las pasturas, la Dirección de Fauna provincial lo autoriza a la matanza y a la comercialización de los cueros.
"Pensamos que lo mas transparente es legalizar la caza para hacer un uso racional, sustentable, y eliminar el mercado negro", comenta el biólogo Rubén Quintana, investigador de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA.
Cuando hay circuitos ilegales, el cuero vale poco. Al cazador furtivo, que es el hombre de campo que esta en la miseria, le pagan menos de 4 pesos por un cuero que el acopiador llega a vender a 30.
Una posibilidad de explotación del carpincho es el criadero intensivo, como se hace con las nutrias, o las chinchillas. Pero el método no es redituable desde el punto de vista económico, debido a los gastos de infraestructura y control sanitario. Estos animales son mas sensibles a las enfermedades si están en cautiverio.
Por esta razón, muchos investigadores consideran que lo mas conveniente es el manejo de fauna en su hábitat, como se hace en Venezuela, donde el Ministerio de Ambiente censa las poblaciones de carpinchos y luego autoriza la extracción de una parte, entre un 20 y un 30 por ciento. Generalmente, para la matanza se seleccionan los machos adultos. Al dejar a las hembras y a los juveniles se aseguran que la población se reponga al año siguiente.
El carpincho, por ser un roedor, tiene una gran capacidad reproductiva. Puede tener mas de una parición por año, con un promedio de cuatro crías por camada. Además, alcanza un peso medio de 40 kilogramos.
EXPLOTACIÓN planificada
Quintana sostiene que encarar la explotación de una especie silvestre de modo planificado implica poner a punto una metodología de trabajo. En Venezuela el sistema se viene implementando con éxito desde 1968, pero se han detectado mermas en las poblaciones, debido tal vez a fallas en los controles encargados de evitar la sobreexplotación.
"La extracción silvestre del carpincho tiene un doble efecto: brinda la posibilidad de un ingreso adicional en las magras economías regionales y, por el otro, valoriza los humedales, terrenos anegados que son ricos en fauna silvestre", asegura el investigador. Estos terrenos, considerados en general improductivos, suelen ser desecados o transformados en arrozales, lo cual tiene un alto costo ambiental por la destrucción de la biodiversidad y por la contaminación del suelo con agroquímicos.
A veces, el exterminio de una especie no se produce solo por la caza indiscriminada, sino también por la destrucción de su hábitat. En el caso del carpincho, este necesita de una buena disponibilidad de agua, porque allí cumple importantes funciones fisiológicas como la regulación de su temperatura y también la reproducción.
¿Que se necesita para poner en marcha el proyecto del carpincho?
"Además de cambiar la legislación y autorizar la caza, se requiere un ente regulador, la formación de personal capacitado para relevamientos de población de animales, y controles eficaces que aseguren el cumplimiento de las normas", afirma Quintana.
El laboratorio de Ecología Ambiental de la UBA, la Dirección de Flora y Fauna de Entre Ríos y el INTA están trabajando para poner a punto el método de trabajo. Lo que se busca es insuflar un poco de fuerza en las economías regionales introduciendo actividades no tradicionales que, al mismo tiempo, aseguren la supervivencia de especies en sus habitats naturales.
El sistema proyectado, si bien es ideal para implementar en la provincia de Corrientes, no seria adecuado para el Delta del Paraná, donde se caza el carpincho para la supervivencia y resulta muy difícil el acceso a los pajonales que son el hábitat de estos animales. A los cazadores les cuesta mucho esfuerzo dar con la presa, porque muchas veces el animal herido se escapa y va a morir a otra parte, donde el hombre no puede llegar.
Lo que proponen los biólogos para resolver este problema es incentivar la cría del carpincho del mismo modo que se crían cerdos o gallinas. De hecho, algunos lo hacen para tenerlos como mascota.
De este modo, los pobladores contarían con carne para consumo inmediato y evitarían los esfuerzos que representa la caza en esa área.
Además, si se legaliza la actividad, aquellos podrían formar cooperativas para comercializar los cueros y lograr mejores precios, suprimiendo al mismo tiempo el negocio de los intermediarios.
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