D.
P. Moore1, J. P. Soler2, D. Cano3, M. R.
Leunda3, A. C. Odeón3, F. A. Paolicchi3, C. M.
Campero3. 2002.
XIVa. Reunión Anual de la
AAVLD (Asociación Argentina de Veterinarios de Laboratorios de
Diagnóstico) 13 al 15 de
noviembre de 2002, Villa Gral. Belgrano, Sierras de Córdoba.
1Becario
Conicet, 2Veterinario Actividad Privada, 3Grupo de Sanidad
Animal, INTA Balcarce, Argentina.
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de ciervos
La cría del ciervo colorado en cautiverio en nuestro país es una actividad
que se inició aproximadamente unos doce años atrás. Actualmente se estima que
existen veinte criaderos distribuidos en las provincias de Buenos Aires, La
Pampa, San Luis, Córdoba, Entre Ríos, Río Negro, Chubut y Neuquén. Los
productos básicos que se obtienen del ciervo son el velvet (cornamenta en crecimiento)
y el venison (carne de ciervo). Existe también un mercado para la venta de
ciervos reproductores de cabaña y cotos de caza. El ciervo colorado en estado
natural es rústico y adaptado al medio, en confinamiento en cambio es
susceptible a diferentes enfermedades, principalmente por las altas cargas por
ha (2-6 cab/ha) y el estrés que ello implica. La neosporosis causada por el
protozoo Neospora caninum tiene como huésped definitivo al perro siendo
hospedadores intermediarios los caninos, bovinos, ovinos, caprinos, búfalos,
equinos y ciervos (1). También se ha asociado a N. caninum como agente
causal de neumonía y nefritis fatal (5) en ciervos aunque no se mencionan
problemas de tipo reproductivos como en el bovino. Si bien existe información
en el país sobre la prevalencia de la neosporosis en caninos, caprinos, bovinos
y equinos, se desconoce la situación epidemiológica de la enfermedad en
ciervos. El objetivo de este trabajo fue determinar la seroprevalencia a N.
caninum en ciervas de 15 meses y adultas en un criadero de ciervos
colorados.
El presente trabajo se realizó en un criadero de ciervos ubicado en el
partido de Coronel Suárez, provincia de Buenos Aires. El establecimiento posee
ciervos colorados en cautiverio (1450 animales entre machos, hembras y ciervos
jóvenes al pie de sus madres). Existen además, 100 ciervos Axis y 150 ciervos
Dama. La cantidad de ciervas coloradas que se sirven anualmente varían entre
400-450 dependiendo del porcentaje descarte y la reposición. Las ciervas tienen
su primer servicio a los 15 meses de edad con un porcentaje de parición del
75%.
Dichos parámetros se consideran normales dado que llegan a la pubertad a
esa edad. En el presente establecimiento no se efectúa ninguna selección
preservicio. En el año 2000, los índices de parición y destete para las hembras
de 2° a 5° servicio fueron 93.0% y 92.3%, respectivamente. Los ciervos
colorados se manejan sobre pasturas perennes (alfalfa y ryegrás), pastizales
naturales, verdeos de avena, sorgo y achicoria. Cuando las condiciones lo
requieren, se les suministra reservas forrajeras como silaje de planta entera
de maíz, de espiga de maíz, heno, etc. Las muestras sanguíneas pertenecientes a
ciervos colorados hembras las cuales fueron seronegativas Brucella abortus
(46 hembras de 15 meses de edad, 46 hembras de 5-6 años y 6 hembras adultas
importadas de Nueva Zelanda) fueron obtenidas mediante punción yugular. A los
fines de conocer la seroprevalencia a N. caninum se utilizó la técnica
de microaglutinación (4) en placas mediante un kit comercial (Vetoquinol,
France) y siguiendo las indicaciones del laboratorio elaborador. Se efectuaron
diluciones séricas de 1:20 y 1: 40.
En la categoría de ciervas de 15 meses de vida se obtuvieron 4/46 (8.7%)
animales positivos a la dilución 1:20 mientras que para las hembras de 5-6 años
resultaron 3/46 (6.5%) positivos dos al título de 1:20 y una a 1:40,
respectivamente. Finalmente 3 de 6 hembras adultas importadas de Nueva Zelanda
resultaron positivas a la dilución 1:20.
La baja seroprevalencia a N. caninum encontrada en ciervos colorados
en cautiverio en el presente trabajo contrasta con la obtenida por otros
autores (2) quienes detectaron animales seropositivos utilizando similar prueba
en 162/400 (40.5%) en ciervos de cola blanca (Odocoileus virginianus)
pertenecientes a 16 reservas naturales. A diferencia del presente trabajo,
dichos autores muestrearon animales salvajes y utilizaron como título
seropositivo =1:40. En aquel estudio, el título serológico fue arbitrariamente
seleccionado considerándose títulos de animales experimentalmente infectados.
Por otro lado, se desconoce la sensibilidad y especificidad de la técnica de
microaglutinación en especies salvajes. Si se considera una dilución de 1:40 como
título de corte, en este trabajo, sólo una hembra de las 98 ciervas analizadas
(1.0%) resultó seropositiva. La microaglutinación es una prueba serológica
relevante en el diagnóstico de la neosporosis porque no requiere anticuerpos
anti-isotipos conjugados y permite analizar sueros de distintas especies
teniendo alta "repetibilidad" entre operarios, es de fácil lectura y
utiliza poco equipamiento y materiales (4). La prueba de microaglutinación es
considerada específica para diagnóstico de infecciones por N. caninum
por no existir reacciones cruzadas con otros protozoos como Toxoplasma
gondii, Hammondia spp. y Sarcocystis spp. Comparándose la
técnica de microaglutinación e inmunofluorescencia indirecta, la sensibilidad y
la especificidad que se obtuvo fue 100% vs. 98% y 97% vs. 99%, respectivamente
(3). No existen referencias sobre el impacto reproductivo que pueda ocasionar N.
caninum en los ciervos, tanto en vida libre como en cautiverio. Los
parámetros productivos de los animales en estudio en el presente caso se
consideran adecuados. Se concluye que si bien existe una baja seroprevalencia
en ciervos colorados en cautiverio, la presencia de serorreactores indica que
existió exposición a N. caninum en algunos animales. Mayores trabajos
deberían realizarse para conocer el rol de los cérvidos con respecto a N.
caninum tanto en animales en cautiverio como en vida salvaje con respecto
al status de la enfermedad. Por otro lado, la importación de ciervos en pie
implica siempre un riesgo de ingreso para enfermedades emergentes por lo que
debería legislarse al respecto.
1. Dubey JP. 1999. Recent
advances in Neospora and neosporosis. Vet. Parasitol. 1589: 1-19.
2. Dubey JP, Hollis K, Romand
S, Thulliez P, Kwok OCH, Hungerford L, Anchor C, Etter D. 1999. High prevalence
of antibodies to Neospora caninum in white-tailed deer (Odocoileus
virginianus). Inter. J. Parasitol. 29: 1709-1711.
3. Packham AE, Sverlow KW,
Conrad PA, Loomis EF, Rowe JD, Anderson ML, Marsh AE, Cray C, Barr BC.
4. Romand S, Thulliez P, Dubey
JP. 1998. Direct agglutination test for serologic diagnosis of Neospora
caninum infection. Parasitol. Res. 84:50-53.
5. Woods LW, Anderson ML,
Swift PK, Sverlow KW. 1994. Systemic neosporosis in a California black-tailed
deer (Odocoileus hemionus columbianus). J. Vet. Diagn. Invest. 6:
508-510.
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de ciervos