Científicos del CSIC. 2006. El trabajo se
publicó en Science.
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Introducción
Los machos
más fértiles tienen una mayor proporción de crías de su mismo sexo, mientras
que los menos fértiles producen una mayor proporción de hembras
Nota del CSIC
Un equipo del
Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y la Universidad de
Castilla-La Mancha ha descubierto que los machos de ciervo seleccionan el sexo
de sus crías para incrementar su éxito reproductivo. El estudio demuestra, en
concreto, que los machos más fértiles tienen una mayor proporción de crías de
su mismo sexo, mientras que los menos fértiles producen una mayor proporción de
hembras.
El artículo,
que se publicó el pasado viernes, en Science, analiza por primera vez la
influencia del macho sobre la determinación del sexo de su descendencia. Los
estudios al respecto existentes hasta ahora se habían ocupado sólo del papel de
las hembras.
La
investigación ha sido coordinada por los investigadores del Museo Nacional de
Ciencias Naturales (CSIC), en Madrid, Montserrat Gomendio y Eduardo Roldán, y
el científico Julián Garde, del Instituto de Investigación en Recursos
Cinegéticos (centro mixto del CSIC, la Universidad de Castilla-La Mancha y la
Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha), en Ciudad Real. Para el trabajo
inseminaron cerca de 350 hembras de ciervo con dosis de semen procedentes de
machos de poblaciones naturales. Los investigadores encontraron que en estas
poblaciones hay marcadas diferencias de fertilidad entre machos. Gomendio
precisa que “los resultados, en contra de la opinión más generalizada, indican
que el éxito reproductivo de los machos no depende sólo de su tamaño y su
habilidad para imponerse a otros machos en sus peleas, sino también de su
capacidad para fecundar a las hembras tras la cópula”.
Respecto al
análisis de la relación entre la fertilidad del macho y la proporción de crías
de cada sexo, la investigadora del CSIC asegura que “el resultado fue rotundo”.
Y explica: “Los machos más fértiles produjeron una mayor proporción de machos.
Descubrimos que el porcentaje de espermatozoides morfológicamente normales del
semen estaba relacionado con la proporción de crías macho”. Gomendio añade que
la proporción de espermatozoides normales es, junto con su velocidad de
natación, uno de los principales determinantes de la fertilidad de los machos.
CALIDAD DEL SEMEN
La
explicación de por qué a lo largo de la evolución se han seleccionado los
mecanismos por los cuales los machos más fértiles producen más machos está en
que los hijos heredan la elevada calidad espermática de sus padres, y a través
de ella consiguen un alto éxito reproductivo. Por el contrario, los machos
menos fértiles producen más hembras, que al no heredar la calidad del semen, no
se ven afectadas por la menor fertilidad del padre.
Los
investigadores también sugieren que los efectos encontrados en este estudio
podrían ser más marcados en poblaciones naturales, dado que en ellas los machos
más fértiles tienen testículos de mayor tamaño y producen más espermatozoides.
Estos ciervos macho más fértiles tienen además cuernas de mayor tamaño y más
elaboradas, por lo que es posible que las crías macho también se beneficien de
heredar este rasgo.
Los
mecanismos que permiten a los machos sesgar la proporción de crías hacia un
sexo determinado se desconocen. Sin embargo, el hecho de que el tipo de
espermatozoide (portador de cromosoma X o Y) que fecunda el óvulo determine el
sexo de las crías sugiere que en mamíferos los machos podrían tener un mayor
control sobre los mecanismos de determinación de sexo que en otros grupos
animales.
El estudio plantea
al respecto dos posibilidades. En primer lugar, los machos podrían diferir en
la proporción de espermatozoides portadores de cromosomas X e Y en el
eyaculado. En segundo, los espermatozoides portadores de Y podrían ser más
competitivos en machos más fértiles, mientras que los espermatozoides
portadores de X podrían ser más competitivos en machos menos fértiles.
La bióloga
del CSIC destaca que “la posibilidad de que tanto hembras como machos manipulen
el sexo de las crías supone que pueden producirse conflictos de intereses entre
ambos, lo que explicaría la existencia de resultados contradictorios de
estudios anteriores”. En ciervos se ha demostrado que las hembras dominantes
(con un mayor acceso a recursos limitados) producen machos, y las subordinadas,
hembras.
Estos sesgos
en el sexo de las crías tienen consecuencias importantes para el éxito
reproductivo de las madres. Las dominantes disfrutan de una buena condición
física, esto les permite dar a sus hijos más leche y de mejor calidad, lo cual
les asegura un crecimiento rápido y un gran tamaño corporal cuando son adultos.
Estos machos de gran tamaño vencen a otros machos en las peleas y gracias a
ello controlan el acceso sexual a la mayoría de las hembras de la población.
Por el contrario, las hembras subordinadas producen hijas cuyo éxito
reproductivo no depende tanto de la calidad de la lactancia ni del tamaño
adulto. Así, cuando un macho fértil se aparea con una hembra subordinada,
surgirá un conflicto en relación al sexo de la cría.
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