Dr. Guillermo C.
Mereb*. 2007. Americarne.com.
*Especialista en
cría de especies silvestres.
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Si bien la
caza fue la actividad básica del hombre en los inicios de la civilización, hoy
se puede decir que ha evolucionado mucho desde entonces, especializándose hacia
la actividad deportiva y además, constituyéndose también en una actividad
turística alternativa y específica.
Mucho se ha
dicho sobre la incompatibilidad de la actividad cinegética con la supervivencia
de ciertas especies, pero esto tiene que ver más con la forma en que se la
practica que con la actividad en sí misma, de la misma manera que una profesión
mal ejercida no descalifica las cualidades de dicha profesión.
La caza
deportiva bien manejada contribuye a la conservación, dado que, requiere manejo
extensivo del paisaje y de este modo, la conservación ambiental resulta mejor
beneficiada que por el uso alternado de la tierra, como es el caso de la cría
de animales domésticos y la agricultura, que afectan el equilibrio ecológico
alterando el hábitat. En cualquier lugar del mundo donde haya caza deportiva
regulada hay apoyo para la fauna y su hábitat. Donde no se practica la caza,
las tierras están ya sea protegidas de la mayoría de los usos posibles o son
utilizadas al máximo, es decir, que las tierras que no son preservadas como
Parques Nacionales o Provinciales, muchas veces terminan siendo degradadas por
su uso intensivo y no racional.
La caza
deportiva manejada se sustenta en la presencia de un excedente biológico de
animales para extraer. Las poblaciones silvestres crecen gradualmente hasta que
son limitadas por la disponibilidad de alimento, ajustándose entonces su número
en forma natural, muriendo los estratos más vulnerables de la misma y
disminuyendo su calidad. Por lo tanto, un manejo racional del recurso a través
de la caza deportiva permite controlar el crecimiento de dicha población,
aprovechando ese excedente y manteniéndola en constante crecimiento y estado
saludable.
La caza, por
su parte, provee recursos económicos que permiten sustentar tareas de
conservación y gran parte del funcionamiento de los organismos administradores
del recurso faunístico. Esto último a través de los ingresos por permisos de caza,
guías de tránsito de los trofeos y otras tasas nacionales y provinciales.
Existen
muchísimos antecedentes a nivel mundial respecto al rol positivo desempeñado
por la caza deportiva como fuente de recursos, aprovechando los excedentes, y
de esta manera sustentar programas de conservación. Un ejemplo de esto es el
manejo que se realiza con los elefantes en Sudáfrica, donde en una importante Área
Protegida (el Parque Krüger), son cazados cupos anuales y aprovechada su carne,
para evitar que la población excedente destruya el hábitat que la contiene .
Al mismo
tiempo que los cazadores realizan el control y selección de una población
silvestre, contribuyen a financiar y estimular las tareas de conservación.
En los
últimos años, la actividad cinegética en la provincia de La Pampa y algunas
otras jurisdicciones de nuestro país, se ha constituido en una actividad
comercial de considerable importancia, siendo actualmente una alternativa de
diversificación de la producción agropecuaria tradicional, con buena rentabilidad
y con un factor multiplicador sobre la economía regional no menos importante.
Esto es, ya
que el cazador requiere insumos específicos como municiones, armas y diferentes
elementos necesarios para este deporte, pero además, el visitante es demandante
de hotelería, transporte, servicios de guías, tours, preparación de trofeos,
artesanías y otros productos tradicionales, además de demandar alimentos.
La atención
de dichos cazadores por parte de los cotos de caza también demanda la
construcción y sustento de instalaciones apropiadas, el mantenimiento de
vehículos, personal que brinde diferentes servicios, etc., manteniéndose así
numerosos puestos de trabajo.
Existen
muchos ejemplos a nivel mundial, en que la caza deportiva, perfectamente
organizada y regulada, contribuye al manejo de la fauna silvestre, como es el
caso de Alemania, España, Estados Unidos, Canadá y varios países africanos,
entre otros. Dicha contribución no solo incluye el aporte económico mencionado
anteriormente a través de tasas, permisos, sino también en la participación
directa de los cazadores en la regulación de las poblaciones silvestres a fin
de conservar la calidad de los diferentes hábitat, al mismo tiempo que
seleccionan aquellos ejemplares de características no deseables.
Esta
actividad cuenta, principalmente en el exterior, con una demanda creciente,
ávidas de nuevas experiencias de caza en lugares diferentes, teniendo nuestro
país un gran potencial en este sentido.
Mucho se ha
criticado a la actividad cinegética con una visión sesgada de la misma, lo cual
no permite interpretar el verdadero rol que tiene en el conjunto de la
sociedad. Lograr el desarrollo de la comunidad a través de la caza deportiva,
vinculada a la actividad agropecuaria, requiere del compromiso de todos los
sectores que la integran para lograr un funcionamiento ético y racional,
apuntando al crecimiento de toda la comunidad.
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