Director: Guillermo Alejandro Bavera, Méd. Vet.,
Profesor Titular Efectivo de Producción Bovina de Carne, Depto. Producción
Animal,
Facultad
de Agronomía y Veterinaria, Universidad Nacional de Río Cuarto, Río Cuarto,
provincia de Córdoba, República Argentina
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de camélidos
Sarasqueta, Daniel V. 2001. Centro Regional Patagonia Norte,
Recursos naturales-Fauna Silvestre,
INTA E.E.A Bariloche
R.N.,
Comunicación Técnica Nº 110
Durante la
década de 1980 el Dr. Sarasqueta desarrollo las técnicas de la cría en
cautividad de guanacos en la E.E.A Trelew del INTA. Por diversos motivos esta
información sólo fue publicada en forma parcial.
Por aquellos
años se había propuesto un programa que comprendía la cría en cautividad, para
a posteriori desarrollar la cría en semicautividad.
La primera
etapa fue cumplida gracias a los esfuerzos del autor de este trabajo, mientras
que la cría en semicautividad comenzó 12 años después en la E.E.A Bariloche del
INTA.
La
información que aquí se presenta puede ser de mucha utilidad debido a que en la
actualidad se han desarrollado varios criaderos de guanacos en semicautividad,
y si bien las técnicas para cautividad y semicautividad no son iguales, mucha
de la información aquí disponible puede ser utilizada para el desarrollo de los
nuevos emprendimientos.
Este trabajo
de recopilar la información existente sobre el tema ha sido posible gracias al
apoyo realizado por la GTZ y TöB.
Jorge
Néstor Amaya
Responsable de Fauna silvestre
INTA BARILOCHE
El manejo del
guanaco en cautividad, para su aprovechamiento comercial, puede constituirse en
una alternativa tecnológica en un futuro próximo. Es decir, generar en base a
esta especie un sistema productivo económicamente rentable, capaz de
complementar o sustituir otros sistemas agropecuarios tradicionales, hoy poco
rentables.
Por otro
lado, el manejo del guanaco puede transformarse en una herramienta más para
contrarrestar la desertificación en los ambientes patagónicos aprovechando
racionalmente este recurso natural autóctono, evolutivamente adaptado a estos
ambientes, capaz de utilizar estratos de vegetación y ambientes inaccesibles
para el ovino.
Los
antecesores de los Camélidos Sudamericanos colonizaron Sudamérica a través del
istmo de Panamá hace unos 3 millones de años, durante el gran intercambio de
fauna acaecido entre ambos continentes americanos. El surgimiento de este
puente terrestre culminó con el aislamiento que América del Sur había mantenido
desde finales del Cretácico (alrededor de 65 Ma). Esta separación que le
permitió generar una excepcional fauna endémica (ej: marsupiales; desdentados
xenartros (tatús, gliptodontes, perezosos); ungulados (liptoternos,
notungulados etc.).
Se debe tener
en cuenta, que la familia Camelidae se originó en Norte América durante el
período Eoceno hace unos 40-45 millones de años. La división entre Camélidos
del Viejo Mundo y los del Nuevo Mundo se produjo cerca de 11 Ma atrás. Los
géneros Lama y Vicugna aparecieron en los Andes hace algo más de
2 Ma, mientras otro género surgido en este área, Paleolama, migro al sur
de Norteamérica, donde posteriormente se extinguió (Wheeler, 1984). Desde hace
aproximadamente 2 millones de años el guanaco (género Lama) ha
coevolucionado con el ambiente patagónico.
El guanaco,
al igual que otros camélidos, fue utilizado por el hombre a partir de las más
tempranas épocas de la ocupación humana del continente Sudamericano y por ende
de la región Patagónica (aprox. 12.000 años A.P.; Mengoni, 1983). Constituyo,
conjuntamente con el choique (Pterocnemia pennata), una presa de
caza de excelencia (Foto 1).

Foto 1- Caza en círculo, arte
rupestre, río Pinturas. Modificado de Vignati,1950.
De él, las
culturas aborígenes como la Tehuelche y Ona, no solo aprovecharon su carne para
alimentación, sino también su cuero para vestimenta (Fotos 2, 3 y 4) y
construcción de refugios (“Toldos”), sus vísceras y sus huesos.

Fotos 2 y 3 - Onas vestidos
con mantas de guanaco, tomado de Lahille, 1926.
Foto 4- mujer tehuelche con su
nieta, obsérvese el quillango de guanaco sobre su
caballo, Est. La Colorada, lago
Cardiel. Foto: Saturnino Arbunies.

Foto 5- toldo con mujeres, un
niño y su chulengo-mascota, 1910. Tomada de Casamiquela, 1991.
En Patagonia no existió el
contexto cultural para la domesticación del guanaco.
Esta estrecha
dependencia esta profusamente ilustrada en el arte rupestre y en los relatos de
Viajeros del siglo XIX. Por tales circunstancias históricas, la utilización del
guanaco esta muy arraigada en la cultura “Patagónica” (Fotos 6 y 7) y lo
seguirá estando en el futuro.

Foto 6- Captura de chulengos
vivos a caballo y con boleadoras.
Foto 7- chulengueador con sus
cueros.
La captura de chulengos por su
piel fue una actividad reconocida hasta finales de los ’70.
Por lo tanto,
en la actualidad, una tarea ineludible será encausar esta Utilización,
de tal manera que a la vez sea provechosa para el hombre y no perjudicial
para la conservación de la especie en su estado silvestre. La propuesta
aquí expuesta trata de alcanzar ambos objetivos a través de la utilización del
guanaco en condiciones de cautividad, básicamente como productor de Fibras
Especiales (Foto 8), dejando las poblaciones silvestres sólo como fuente
de material genético que permita mantener la diversidad genética de los
planteles en cautividad.

Foto 8- La cría de guanacos para
aprovechar su fibra es una propuesta para su uso.
La cría de
guanacos puede cubrir variados objetivos, desde los fines comerciales aquí
propuestos, hasta la producción de animales para el repoblamiento de áreas
protegidas.
A diferencia
de lo que ocurre con los ovinos, cabras o alpacas que se crían en la región,
cuyo mejoramiento genético debe realizarse en base a ejemplares importados de
otros sitios, el guanaco dispone de una excelente diversidad genética “in
situ”. Sólo es necesario seleccionar o identificar el acervo genético que mejor
se adapte a los objetivos de la cría (diámetro de la fibra, peso corporal,
precocidad, cualidades organolépticas de la carne, calidad de la piel de
chulengo, reproductores, etc.).
Para criar
guanacos en cautividad se requiere conocer aspectos tales como su
comportamiento, organización social, reproducción, nutrición, fisiología y
sanidad.
Para iniciar un
núcleo de guanacos en cautividad, ya sea con fines productivos o científicos,
es necesario recurrir a la captura de ejemplares silvestres o comprarlos en
criaderos legales preexistentes.
Para
habilitar legalmente un criadero se debe solicitar la autorización
correspondiente ante la Dirección de Fauna de la Provincia donde se establezca.
Existe una
marcada diferencia fenotípica (Lámina 3) entre animales provenientes de
distintas áreas de la región patagónica, esto puede tener efectos sobre el
sistema productivo que se desee implementar. Los guanacos de la costa atlántica
son gráciles y de pelaje oscuro, mientras que los de la cordillera son más
robustos y claros.
Asimismo,
algunas poblaciones presentan fibras más finas que otras. No es ventajoso
extraer animales de un único lugar, conviene favorecer la diversidad genética
de los reproductores. Hay que detectar y aprovechar características
seleccionadas naturalmente en distintas áreas que favorezcan la producción de
carne o fibra, o el producto buscado.
En general la
captura de adultos no es recomendable, pues son animales bravíos, poco
acostumbrados al contacto con el hombre y es difícil que se adapten al manejo
en cautividad. Raramente existen poblaciones silvestres en las que sus
individuos presentan una sorprendente docilidad ante la presencia del hombre,
como por ejemplo es el caso de los guanacos de Torres del Paine (Chile). Sería
interesante criar un grupo de estos animales en cautividad, aprovechando su
natural docilidad.
Es
aconsejable comenzar la formación de los núcleos de cría sobre la base de la
captura de chulengos (Foto 6 y 15), dentro de los 10/12 primeros días de vida,
pero siempre después del tercer día, ya que debe permanecer este tiempo con su
madre para que ingieran el calostro.
La captura puede
realizarse a caballo y con boleadoras, o lazo, pero no se deberá utilizar
perros pues lastiman a los chulengos.
Es
conveniente marcar cada chulengo capturado con caravanas, collares o
microchips, a fin de asegurar un control individual (e.j. características,
origen, etc.). Las caravanas deben colocarse en el borde externo de la base de
la oreja, para evitar que más adelante se las arranquen al morderse o pelearse.
Los microchips, se colocan en la base del cuello (intramuscular) y duran toda
la vida. Al ser activados con un lector emiten un código de números que se
muestran en su pantalla. Las marcas comerciales de microchips más utilizadas
son AVID o TROVAN.
Los chulengos
capturados deben colocarse transitoriamente en un corral chico, cerrado con
alambre tejido o madera. Conviene realizar su traslado en vehículo cerrado, con
una “cama” de pasto en el piso, pues los chulengos suelen echarse en cuanto
comienza el viaje, permaneciendo tranquilos. Durante el traslado, sólo es
recomendable brindarles alimentación si el viaje es largo. No es necesario
aplicarles sedantes, dado que el stress puede ser controlado con un manejo
esmerado y atento; si fuese necesario se cubre la cabeza con una capucha (Foto
68) para tranquilizarlos. La caja del vehículo en penumbras tiene el mismo
efecto.
Chulengos
capturados entre los 3 y 5 meses de edad, sobrevivieron en cautividad,
considerándose importante su seguimiento para comparar su futura docilidad con
la adquirida por los animales a través de la lactancia artificial. Si fuese
buena se ahorraría el tiempo de lactancia.
Es
fundamental la atención y el cuidado que se les brinda a los chulengos desde el
instante en que son separados de su madre hasta la llegada al sitio de cría.
Los animales que no son bien alimentados y tratados con afecto durante este
período es difícil de que sobrevivan.

Foto
15- llegada de chulengos capturados a la E.E.A Trelew (INTA), 1980.
Foto
16- cría artificial de chulengos, toma de mamaderas.

Foto 17-salida de los
chulengos al corral de cría después de la toma de leche.
Foto 18- pastoreo de los
chulengos en el corral de cría.
Presentando
el guanaco un comportamiento agresivo muy acentuado en su vida
social-reproductiva, debe evitarse todo tipo de proceso de impronta o impregnación
con el hombre (“humanimprinting process”) durante la cría en
cautividad. Las conductas agresivas dirigidas hacia el hombre por parte de los
machos adultos que han sufrido estos procesos, son muy peligrosas. Los efectos
de impronta sexual (“sexual-imprinting”) se manifiestan después
de la madurez sexual (3 años de edad) y duran toda la vida del animal, siendo
los machos más susceptibles que las hembras. En las hembras afectadas, su vida
reproductiva puede ser trastornada definitivamente, presentando serias
dificultades o total rechazo a mantener relaciones sexuales.
Cuanto más
afectivo es el trato dado por el hombre a los chulengos durante la lactancia
artificial, mayor es el riesgo de que se desarrollen procesos de
impronta-sexual. Los chulengos incorporan a las personas que los crían no solo
como individuos de su especie, sino como su futura “pareja” sexual. El
impronta-sexual se establece en un determinado momento de la infancia del
chulengo, generalmente en las primeras semanas de vida (Periodo Crítico),
pasado este periodo, no se establece impronta-sexual. Como se mencionó
anteriormente, este desorden del comportamiento se adquiere en la infancia y se
manifiesta después de la maduración sexual. Sería importante determinar el
Periodo Crítico de impronta-sexual en el guanaco, para evitar al máximo el
contacto con el “humano”, especialmente en los machos.
Pasado este
momento, sería indicado intensificar el contacto con los chulengos para obtener
animales mansos, que se habitúen a la presencia humana y al manejo que este les
imponga. Hembras mansas van a criar chulengos que no teman al hombre, aunque
nunca van a presentar la misma docilidad que los criados artificialmente. La
cría artificial de chulengos es un paso obligado para la formación de un núcleo
de guanacos en cautividad; tiene la ventaja de generar animales dóciles aptos
para el manejo en estas condiciones, i.e. esquila, pero también desventajas
como la “impronta”.
De acuerdo a
la experiencia realizada en INTA Trelew, es recomendable tener una persona para
criar entre 20 ó 25 chulengos como máximo. Si la cría es con fines productivos,
es conveniente seleccionar los ejemplares por su docilidad (además de los
caracteres de calidad), que facilitará la manipulación y evitará ciertos
comportamientos molestos para el productor (escupidas, mordiscos, empujones).
Es importante el contacto diario con el cuidador, con los resguardos ya
mencionados, para que los animales pierdan el temor a la presencia humana y
reduce su “stress” durante la sujeción (Sarasqueta, 1985).
Si el
objetivo de la cría en cautividad fuese el repoblamiento, deben utilizarse
animales provenientes de la primera generación (o posteriores) nacida en
cautividad y criado al pie de la madre, su comportamiento se adaptara mejor a
las condiciones naturales.
El manejo
experimental consistió en constituir un núcleo experimental de guanacos
(criados de chulengo) en cautividad capaz de reproducirse normalmente. Este
núcleo se estructuró con la captura de diferentes generaciones (cohortes) de
chulengos nacidos en diferentes años y sitios geográficos para garantizar su
diversidad genética. A los animales así obtenidos se los observo y controlo en
todas sus fases de crecimiento y desarrollo durante 8 años. La finalidad de
este proceder es lograr conocer lo más intensamente posible, los aspectos del
comportamiento, reproducción, alimentación, sanidad, adaptación a la
cautividad, como también las cualidades más importantes de los caracteres
biológicos aprovechables (fibra y carne).
La información
así obtenida se utilizo para constituir los ciclos de vida anual de cada una de
las categorías de animales consideradas (chulengo, juvenil, adulto). El
conocimiento de estos ciclos de la especie, especialmente en lo que hace al
comportamiento, permite Diseñar la Tecnología Básica de Manejo de ella
en Cautividad, la cual sobre la base de una lógica de teoría y practica
permitirá establecer, con el tiempo, la Tecnología Productiva más eficiente.
Cuando se realiza esta clase de Experiencias, como es el caso de los guanacos,
se debe considerar su Duración a Largo Plazo. Así por ejemplo, alcanzar la generación
F2 en Guanacos demandará entre 7 y 9 años o para establecer la vida útil
de las hembras se requerirán no menos de 18 ó 20 años.
Después de la
madurez sexual los guanacos fueron estructurados en grupos familiares y en base
a ellos se realizaron las observaciones y mediciones necesarias para comprender
lo mejor posible el comportamiento y la fisiología reproductiva en las
condiciones impuestas por la cautividad.
Un total de
51 guanacos adultos fueron manejados, durante la experiencia, en un espacio de
El manejo de
los animales una vez que alcanzan su madurez sexual, dependerá de su número y
del espacio disponible. Para un sistema experimental, basado en la producción
de fibra, es conveniente dividir los adultos (reproductores) en grupos
familiares por un lado y un grupo constituido por el excedente de machos, que
es conveniente castrar, al que se sumarán las crías expulsadas cada año.
Los
reproductores deben clasificarse en a) grupos familiares de “Excelencia” y b)
cuadrilla general.
Los criterios
a utilizar para esta clasificación son: finura de la fibra, peso del vellón en
primera esquila, docilidad, fertilidad (índices de preñez y parición). Estos
últimos deben considerarse a partir de los 3 años.
Los grupos
familiares deben constituirse de acuerdo al diámetro de su fibra (“dawn”), e.j.
grupo 1: 13,5 m; grupo
2: 14 m, etc..
Las crías del grupo más fino se utilizan para mejorar al grupo 2, las del grupo
2 mejoraran las del grupo 3 y así sucesivamente; mientras que las del último
grupo de “Excelencia” pasan a mejorar la cuadrilla general.
La cuadrilla
general está constituida por hembras y machos que no reúnen los rasgos o
características (finura, peso corporal, etc.) necesarias para integrar los
grupos de “Excelencia”.
La producción
(crías) de los grupos de excelencia deberá con el tiempo reemplazar a los
integrantes iniciales de la cuadrilla general.
Las utilidades
a producir en un criadero deben ser diversas, e.j. fibra, carne, cueros, pieles
de chulengo, artesanías, turismo, etc.
En caso que
la venta de pieles de chulengo fuese posible, legal y económicamente,
constituiría una buena alternativa para evitar un excedente de machos y/o
“capones”. Se deberán sacrificar en primera instancia el sobrante de chulengos
machos, hijos de las hembras de menor calidad de la cuadrilla general. Además,
se evita el costo de alimentación durante años y su lugar es ocupado por hembras
productoras de crías.
Las pieles de
chulengo pueden destinarse a la confección de quillangos y prendas de vestir.
El manejo con
selección del plantel de reproductores requiere individualizar a todos los
animales y llevar un registro de producción lo más detallado posible de cada
uno de ellos. El excedente de machos no aptos para la reproducción deberán ser
castrado.
Es práctico
aprovechar la conducta gregaria de los juveniles para constituir los grupos de
machos castrados, que presentarán durante su vida una conducta similar a los
grupos de machos solteros de poblaciones silvestres. Estos ejemplares servirán
como productores de fibra a través de la esquila, y eventualmente para carne.
La castración debe realizarse durante los dos primeros años de vida, preferentemente
entre el primer y segundo año de edad, a fin de que no desarrollen muchas de
las conductas indeseables de los machos sexualmente maduros.
La técnica de
castración es simple, para ella es necesario utilizar una droga tranquilizante
(miorrelajante), un anestésico local, un antibiótico inyectable y un
desinfectante local, más el instrumental de cirugía. Los animales se reponen de
la intervención prontamente.
La castración
y el sacrificio de chulengos para la producción de pieles, son las técnicas a
utilizar para regular el número de machos en un Plantel, en consecuencia, se
podrá aumentar el número de hembras aptas para la reproducción y maximizar el
número de crías.
Además, otra
razón para eliminar o evitar el excedente de machos adultos es que si la
evolución del diámetro de la fibra en guanacos es similar a la descripta en
Alpacas (Novoa, 1991), es decir que su diámetro aumenta con la edad, conviene
que la mayor parte de los guanacos para producción de fibra fina pertenezcan a
las categorías de primera y segunda esquila, así será mejor la calidad (finura)
de la fibra obtenida en el criadero.
En un
establecimiento con fines productivos conviene manejar no menos de 200 animales
adultos, a fin de obtener entre 100 y 150 kilos de fibra “sucia” por año.
Para
criaderos de estas proporciones o mayores, pueden darse algunas recomendaciones
generales: para el servicio se puede comenzar con una proporción de machos del
10 % (1 macho cada 9 hembras). Si se presentan conflictos entre machos que
perjudiquen el éxito reproductivo, descender su proporción hasta llegar a la
situación óptima. Ésta se determinará a través del índice de parición, el cual
va a reflejar si el manejo reproductivo se hace bien o no. Las diferentes
estrategias a considerar actualmente para el manejo reproductivo del Guanaco en
cautividad son:
a) Grupos familiares en corrales separados para
los animales de “Excelencia”- Los Grupos de Excelencia deben manejarse en
corrales chicos, sólo constituidos por un Grupo Familiar (1 macho y de
b) Cuadrilla general con machos todo el año- Este
caso presenta la ventaja de adaptarse al comportamiento natural de la especie.
Cada macho
establecerá su territorio y retendrá a sus hembras; el ciclo será igual al
curso natural de la reproducción en la vida silvestre. Sólo se diferenciará por
las maniobras de “destete” artificial. Para que esto suceda, la superficie del
corral debe ser amplia; no solo habrá que considerar la carga animal (número
animales/kilos de forraje) sino también, un espacio que exprese la relación
machos/ territorios (1 macho/superficie defendida). La distribución espacial de
los animales tenderá a ser semejante a la natural. También va a existir una
continuidad en la relación macho/hembra en el período de
parición-cortejo-cópula; el macho reconocerá a sus hijos a lo largo de las
diferentes estaciones reproductivas.
Una
desventaja de esta estrategia, será la existencia de demasiadas peleas entre
machos a lo largo del año por el espacio y las hembras, perjudicando tal vez la
reproducción. Dedicarán mucho tiempo (energía) a peleas, patrullaje y marcación
y menos al cortejo y cópula. Otra desventaja, es que la superficie de los
corrales deberá ser mayor que en el caso c).
c) Cuadrilla general con machos estacionales, i.e.
los machos se colocan con las hembras durante un tiempo limitado en la estación
reproductiva. En este caso, se podrá aumentar la cantidad de hembras (mayor
carga animal) al no formarse territorios. Existirá menor cantidad de peleas
entre machos, no compiten por el espacio, sólo por las hembras. Se podrán
estacionar aún más los nacimientos. Es un manejo similar al que se realiza en
Alpacas. Los machos se manejan por separado, en otro corral durante 8 ó 9
meses.
Es un manejo
contrario a su natural conducta socio-reproductiva, pueden surgir conflictos en
la relación padre-madre-hijo, no conocemos como será el trato hacia las hembras
recién paridas o por parir al ingresar el macho (ver Agresividad del Padre).
Las peleas entre machos por espacio y rivalidad ocurrirán dentro del corral de
machos.
Esta será
quizá, la estrategia futura cuando hallan transcurridos varias generaciones de
guanacos en cautividad, con la consecuente selección y adaptación al manejo en
estas condiciones. Cuando se describen las características de un animal
doméstico, normalmente se cita para diferenciarlos de sus ancestros silvestres
una mayor actividad sexual o “hiper-sexualidad”. Probablemente, esta
“evolución” se deberá dar también en el transcurso de la cría del guanaco, en
su pasaje de animal silvestre en cautividad a “doméstico”. Una vez producida
esta adaptación funcional se podrá aplicar un manejo tipo c) y probablemente
aumentar la relación macho:hembras.
La elección
por una u otra estrategia debe basarse en la eficiencia reproductiva que cada
una logre; la eficiencia se medirá a través del índice de parición (relación
entre el número de hembras aptas para la reproducción y el número de crías
nacidas por año). Esta nos indicará el manejo reproductivo correcto.
Es
interesante tener en cuenta el modelo de empadre empleado en alpacas (Novoa y
Flores, 1991). Este sistema utiliza un servicio estacional y a la vez
alternado, con un porcentaje del 6% de machos durante 8 semanas; los machos son
reemplazados cada 7 días y a las hembras que ya han parido se les permite un
descanso de 10 a 15 días.
Cuadro 1- En este cuadro puede observarse como estructurar inicialmente un criadero
de Guanacos,
en base al diámetro de su fibra ( micras).

El manejo con
selección del plantel de reproductores requiere individualizar a todos los
animales, llevando un registro de producción lo más detallado posible de cada
uno de ellos.
El tamaño de
los potreros debe estar en relación con la productividad primaria de la
vegetación, donde serán construidos.
Para la
estepa patagónica debe planificarse una relación de un (1) guanaco cada
Si los
corrales son muy reducidos el alambrado debe ser lo más alto posible (
Para
facilitar la conducción de los animales, conviene construir un callejón que
conecte los corrales entre sí, con los bretes de encierre, galpón de esquila y
manga. En este punto pueden ayudar los diseños elaborados para criaderos de
ciervo.
Los
alambrados para corrales extensos de guanacos deben tener
Un alambrado
más económico puede construirse con 14 hebras de alambre liso de mediana
resistencia solas o combinadas con alambre “chanchero” y un poste cada 4 o
Los puntos
críticos a tener en cuenta en la construcción de un alambrado para guanacos son
como se ve en el dibujo:

A) La altura para que no salten los guanacos (
B) Punto medio, a la altura del pecho, donde mayor
presión sobre el alambre ejerce un guanaco, especialmente si pasa cabeza y
cuello.
En este punto es donde es recomendable colocar el
alambre tipo chanchero.
C) Punto inferior, las hebras deben estar tensas y cerca
del suelo para evitar que los guanacos pasen por debajo.
D) Los Postes deben tener la resistencia suficiente como
para soportar la presión de varios guanacos a la vez,
como por ejemplo cuando se realizan maniobras de
arreo.
Un criadero
de guanacos debe contar con diferentes tipos de corrales para manejarlos de
acuerdo a su calidad, edad y sexo. Los grupos familiares de excelencia, deben
alojarse individualmente en corrales chicos de
Por último,
un área o sección para la cría artificial de chulengos, en caso de que se
capturen chulengos silvestres, sea para formar el plantel o para aumentar la
diversidad genética del mismo.
El área o
sector destinado a la cría artificial de chulengos, debe estar constituida por:
a) una
habitación cerrada y limpia donde se preparan las tomas de leche, se higienizan
los utensillos, con un botiquín para urgencias y un Registro donde se asiente la
información de cada chulengo (cantidad de leche ingerida, trastornos
sanitarios, origen, edad, sexo, etc.);
b) un corral
de encierre nocturno, protegido del viento, parcialmente techado y/o con
reparos naturales (árboles o arbustos); comederos, bebederos y un área, de por
lo menos 4 o
c) el corral
de pastoreo y ejercicio diario.
La superficie
de estos corrales está en relación a la cantidad de animales a criar; i..e. 50
chulengos necesitarán alrededor de 400/500 m² para el corral de encierre.
El alambrado
para estos corrales debe ser de trama tejida con una altura mínima de
Durante la
experiencia de cautividad el plantel estaba constituido por 51 animales
adultos, que se alimentaron en 7,5 has., cubiertas por una antigua pastura
implantada y bajo un régimen de riego por inundación.
Las especies
dominantes en ella eran: trébol (Trifolium repens), festuca (Festuca
arundinacea) y pasto ovillo (Dactylis glomerata), cuya oferta
estival fue suficiente para la alimentación de los guanacos. En invierno (mayo
a septiembre) se los suplemento con fardos de alfalfa y avena en granos.
Un ensayo de
consumo voluntario de materia seca (Foto 67) realizado permitió determinar que
un guanaco con un peso promedio de

Foto 67- bretes donde se
realizaron los ensayos de consumo.
El consumo
promedio de materia seca de un ovino de
A los efectos
prácticos de establecer cargas de guanacos en un sitio, atañe considerar una
relación máxima de 1 guanaco/2 ovejas. En algunos casos esta relación puede
llegar a restringirse en favor del guanaco, como en áreas de mesetas altas y
frías, donde las ovejas difícilmente puedan sobrevivir durante todo el año.
Estos datos pueden
ser de utilidad cuando se programan los requerimientos de alimento para la cría
de guanacos en cautividad y así lograr un optimo manejo de las pasturas, sean
naturales o implantadas.
Cuando se
crían chulengos artificialmente, hay que tener en cuenta que el promedio de
ingesta del chulengo es de 1200 ml de leche por día. La duración del
amamantamiento artificial es de
En las tres o
cuatro primeras semanas debe utilizarse leche de vaca en polvo de calidad,
diluida según las especificaciones del fabricante y adicionarle vitaminas y
minerales. Para el resto del período de lactancia, si fuese necesario por
razones económicas, la leche en polvo de vaca puede mezclarse en partes iguales
con sustitutos de leche para terneros de tambo. Pero lo óptimo es la leche en
polvo de vaca, los sustitutos suelen no ser bien tolerados por los chulengos y
son causa de diarreas, con la consiguiente desnutrición.
La leche debe
ser suministrada en mamaderas, elaboradas con botellas de litro y una tetina
para corderos guachos (fabricadas con látex; 10-
También sería
importante probar “muñecos”, hechos con cueros de guanacos y caballetes,
simulando los cuartos traseros de una hembra y colocando las mamaderas en la
región de las ubres; esto es importante para evitar los inconvenientes del
imprinting.
Las tomas
deben suministrarse como mínimo 3 veces al día. Durante el primer día de
amamantamiento debe utilizarse una mamadera de bebé con tetina chica, para
acostumbrar a los chulengos. Cuantas más tomas de leche al día se den, mejor
será la digestión y asimilación por parte del chulengo. En observaciones
realizadas durante esta experiencia de cría en cautividad, se determinó, que el
promedio de veces al día en que existe contacto y succión de las ubres de la
madre por parte del chulengo fue de 16,9 veces por día.
Los animales
deben contar desde el primer día de crianza con acceso a una pastura y/o fardo
de alfalfa, pues al finalizar la primera semana de edad, los chulengos ya
suelen comer pasto en pequeñas cantidades. Después de los 2 meses de vida
pueden comenzar a recibir avena en granos, pellets de alfalfa o alimento
balanceado, acostumbrándolos a consumirlo y digerirlo gradualmente. Es
conveniente, que el suplemento elegido sea el mismo que se utilizará como
suplemento invernal en los juveniles y adultos. También se deben colocar en el
corral sales minerales y desde el primer día asegurar el acceso a agua fresca.
El aumento en el consumo de agua será inversamente proporcional al de la leche.
Además, el agua es un excelente vehículo para la administración de
medicamentos.
Al terminar
su período de lactancia artificial, un chulengo debe pesar como mínimo entre 30
y
Restricciones
alimentarias durante el primer invierno provocan animales de porte reducido. Es
importante que las hembras se desarrollen bien, para que puedan quedar preñadas
durante su segunda o tercera primavera de vida (22-36 meses) y parir a los 3 ó
4 años.
Como
anteriormente se mencionó, para una buena atención de los animales es
recomendable mantener una relación, como máximo, de una persona cada 20 ó 25
ejemplares.
En ciertos
casos, la “técnica” de condicionar animales (dar recompensas o premios) es una
buena manera de manejar guanacos, e.j.: organizar la toma de leche, etc..
En una
interpretación del condicionamiento Skinner B., comenta, “el hombre ha
aprendido como dar a los animales premios de manera tal de recibir el suyo”.
Los problemas
de sanidad más importantes se suelen presentar durante el primer año de vida.
En la fase inicial de lactancia, los problemas más destacados son trastornos de
la captura (“stress”) y las diarreas. La mayoría de estas diarreas, de origen
bacteriano o virósicas, son en general consecuencia de una mala adaptación al
cambio de la alimentación (de leche de guanaca a leche de vaca en polvo) o del
mal manejo de la lactancia artificial, e.j. sobrecargar a los chulengos con una
o dos tomas solamente o una mala higiene de los utensillos. En estos
padecimientos se altera el normal estado de la mucosa intestinal,
predisponiéndola al ataque de bacterias y virus. Son afecciones peligrosas, que
producen una rápida deshidratación en los chulengos de pocos días de vida.
Deben ser tratadas con prontitud, dado que producen debilidad general, pérdida
de apetito y muerte en pocos días.
Estas
diarreas comienzan a visualizarse cuando la materia fecal de los chulengos
cambia su forma de pellets al de una pasta, semisólida primero y líquida luego.
A partir de ese momento, la materia fecal comienza a manchar la región
perineal, cola, garrones y parte posterior de los muslos. Un indicador del
agravamiento del cuadro es el cambio de color de la materia fecal, de color
verde se desliza a blancuzco.
Los animales
deben ser tratados ante los primeros síntomas, pues los casos donde la
defecación es de color blanco grisáceo o amarillento son irreversibles.
Los chulengos
responden muy bien al siguiente tratamiento: leche en polvo disuelta con agua
de arroz y un antibiótico de amplio espectro, de acción en la luz intestinal.
También es conveniente administrar un antibiótico de acción prolongada, vía
intramuscular. La leche preparada de la forma indicada debe administrarse hasta
que la materia fecal vuelva a su estado de pellets. A los animales muy
deshidratados se les debe administrar suero. Los tratamientos y su control son
individuales. Separar los animales afectados de los sanos.
Para evitar
estos trastornos (diarreas) no deben guardarse los restos de leche de una toma
para la siguiente, extremar las medidas de higiene con todos los implementos
utilizados. Tanto para asegurar el control individual, como la rutina diaria,
es recomendable concentrar en pocas personas la atención de los animales.
Los chulengos
deben ser desparasitados, eliminando tanto endo como ectoparásitos. Al
principio de la experiencia han ocurrido casos invernales de bronquitis
verminosa (Dyctiocaulus sp.), adquiridos de los ovinos que habitaron el
lugar anteriormente.
Por otro
lado, sus uñas deben cortarse periódicamente, ya que algunos animales no las
gastan correctamente en suelos húmedos.
Una vez
superadas las primeras semanas de adaptación y cría, es raro que se presente
alguna patología que afecte a muchos animales. E l siguiente período crítico
para los guanacos juveniles es el primer invierno de vida.
Dos
enfermedades que deben controlarse estrictamente y evitar que entren a un
criadero son: la sarna (Sarcoptes scabiei var. aucheniae y Psoroptes
aucheniae) y la sarcoporidiosis o sarcocistosis (Sarcocystis aucheniae),
ambas presentes en diversas poblaciones silvestres. La sarna es perjudicial
para la producción de fibra, es una enfermedad contagiosa de la piel producida
por ácaros. Inicialmente se ubica en regiones del cuerpo desprovistas de fibra
(axilas, entrepiernas, vientre, región peri-anal), para luego extenderse por
casi todo el cuerpo del animal. La piel esta engrosada, transfigurada en
agrietadas costras de color amarillento, con un intenso prurito y pérdida de
fibra.
En tanto, que
la sarcoporidiosis afecta la calidad de la carne, ya que produce quistes
macroscópicos en la musculatura esquelética. Estos tienen una forma cilíndrica
u oval de color blanquecino, su tamaño puede variar de
Los músculos
más afectados son los del cuello, el diafragma, los maseteros, esófago y
corazón. La carne afectada no es apta para el consumo humano. Para completar su
ciclo de vida (predador-presa) los Sarcocistis necesitan la participación de
carnívoros, como el perro o los zorros, que son los huéspedes definitivos
(predador); mientras que el guanaco es el huésped intermediario (presa).
Otras
enfermedades observadas durante la experiencia de cría fueron: micosis de piel,
conjuntivitis y una afección de las glándulas salivales. Esta última produce
una gran hinchazón de la cara, que suele ceder en uno o dos días, luego de la
administración de un antibiótico de amplio espectro inyectable. Se desconoce su
etiología.
En el momento
del parto, la mayor parte (75%) de las crías observadas, presenta los incisivos
apenas cortando las encías. Se presentan como una fina línea blanca áspera de
Entre los
En guanacos
de
A la edad de
Los
premolares se cambian entre los 48-50 meses. Luego surgen los molares. De esta
manera alrededor de los cinco años los guanacos presentan su dentadura
completa.
La madurez
sexual no es un acontecimiento que suceda instantáneamente en la vida de un individuo,
sino que es un proceso paulatino, en el cual ocurren modificaciones en el
comportamiento, la fisiología (especialmente en la endocrinología) y la
anatomía del animal. Estas modificaciones pueden ocurrir simultáneamente o de
forma gradual en un lapso de tiempo. A veces, algunos cambios se manifiestan
antes que otros de acuerdo al estado físico y social del animal y del medio en
que se encuentra. En el caso de los guanacos estas transformaciones se producen
entre los 2 y 5 años de edad.
Durante la maduración
sexual, no sólo un individuo se adapta fisiológicamente para reproducirse, sino
que también debe comunicárselo a los otros miembros de su especie. La
maduración sexual es un proceso que transforma individuos inmaduros en animales
socialmente productivos, aptos y capaces de generar nuevos individuos.
La pubertad
se alcanza alrededor de los 2 años de edad en las hembras y a los 3 años en los
machos, aunque estos últimos alcanzan su plenitud física y reproductiva a los 5
años (tamaño corporal; dentadura completa, con los colmillos bien
desarrollados). A los 56 meses de edad los guanacos tienen la boca completa
(“llena”), todos los dientes permanentes han hecho erupción; a partir de aquí
comienza su desgaste.
Es a esta
edad, en que los machos desarrollan plenamente los comportamientos relacionados
con la reproducción, e.j. capacidad de dominar hembras de mayor edad y tamaño,
defensa del territorio y de las hembras contra otros machos adultos. También a
partir de los cinco años se logran los índices de reproducción (parición) más
altos.
Alrededor de
la madurez sexual otros cambios que se presentan son en la voz: los machos
comienzan a “relinchar”; en su carácter: son agresivos con los otros machos de
su edad, pierden la “socialización” de los chulengos, tienden a mantenerse
aislados.
Los machos
jóvenes comienzan a emitir relinchos hacia fines del otoño del año en que
llevan a cabo su maduración. Al principio, son relinchos cortos y muy agudos,
con dificultad para efectuarlos correctamente; luego mejora su ejecución y se
ajustan a la frecuencia característica de la especie, se manifiestan con
facilidad y en las circunstancias correctas, es decir, comunicar el mensaje
justo en el momento exacto (alarma, advertencia) a sus congéneres.
Las hembras
comienzan a modificar el aspecto de la vulva, se engrosan sus labios, se
agranda su abertura y hay secreciones de flujo; pero no hay grandes cambios en
su carácter.
Es
recomendable aparear a las hembras jóvenes a partir de los 2 años para que su primer
parto sea a los tres años. Esto es aconsejable si las hembras alcanzan, por lo
menos, el 75% de su peso adulto para el momento del servicio. Este manejo le
permitirá a las hembras completar su desarrollo. Como en cualquier otra
especie, gestaciones prematuras restringen el crecimiento de la madre.
Al referirse
al desarrollo de las hembras juveniles en términos de un porcentaje de su Peso
Vivo de Adulto, se debe considerar que existe una gran variabilidad genética en
los guanacos, por lo que es difícil establecer, en estos momentos, valores
promedios estándar del peso vivo para las categorías de juvenil y adulto. El
peso vivo de las hembras adultas normales puede variar dentro de un rango de

Foto
65-el pene, en los guanacos, finaliza en dos extremos, una punta cartilaginosa
y la apertura de la uretra.
Foto
66- el útero esta conformado por un corto cuerpo y dos extensos cuernos, donde
se realizan las gestaciones.
Trabajando
con grupos familiares en cautividad, el cortejo (Fotos 19, 20, 21 y 22) y
cópula son similares a lo que ocurre en condiciones silvestres, este proceso puede
ser dividido en cinco fases:
a) Detección: El macho detecta a una hembra en
celo a través del olfato; ya sea localizando la presencia de hormonas en la
orina fresca de las hembras en los bosteaderos u olfateando directamente la
vulva de una hembra. En el primer caso, la reacción inmediata del macho es
levantar la cabeza, doblando el cuello hacia atrás, hasta casi apoyarlo sobre
su espalda. Esta conducta o display (“estrellero”) dura alrededor de 20
segundos y se reitera varias veces durante el día (Foto 19).

Foto 19-detección. conducta
(“flehmen”) del macho luego de olfatear orina de una hembra receptiva en el
bosteadero. “estrellero”.
b) Persecución: Cuando el macho inicia el cortejo,
al detectar a una hembra en celo a una distancia de

Foto
20- inicio de la “persecución” de la hembra receptiva.
En ocasiones,
la persecución de una hembra puede durar días, en forma discontinua, con
verdaderas peleas (mordidas; escupidas; ambos emiten gritos muy agudos o
estridentes, semejantes a los que emiten los relinchos durante las
peleas territoriales, etc.). Estas suelen suceder entre machos y hembras
vírgenes (o hembras que por alguna razón no están en condiciones normales para
copular); al no tener experiencia no interpretan correctamente la conducta de
cortejo, están asustadas y no reducen su distancia individual. A estas
hembras, el macho las debe dominar antes de mantener con ellas una
cópula exitosa, requisito necesario para poder integrarse al grupo familiar.
Estas peleas se reconocen porque la cabeza y cuello de ambos, en especial el
macho, están de color verde por las escupidas (contenido del rumen regurgitado)
que entre ellos se lanzaron. Normalmente esta fase dura en promedio 2 minutos
15 segundos (máximo: 14.30 minutos; mínimo 0.17 minutos).
c) Empujones:
Si la hembra esta fisiológicamente receptiva, se pasa a esta fase, donde el
macho la empuja con su pecho (“pecha”) por detrás, y a la vez la muerde
suavemente en las patas anteriores (antebrazo y metacarpos) y posteriores (a la
altura del muslo y de la pierna) sin lastimarla, para inducirla a echarse. En
todo momento, el macho se desplaza con un trote muy ritualizado y ostensible.
En esta etapa es donde desaparece momentáneamente la defensa de la distancia
individual, en la hembra.(Foto 21).

Foto
21-“empujones” es la tercera fase del cortejo.
d) Monta : El
macho comienza a montar a la hembra, mientras ambos están de pie y en
movimiento. El macho se apoya sobre las ancas de la hembra con la región del
callo esternal y sus patas delanteras. La presión que ejerce sobre las ancas de
la hembra receptiva la estimula a echarse (Foto 22).

Foto
22- “monta”, el macho monta a la hembra de pie y en movimiento.
e) Cópula: Una
vez en el suelo, el macho cubre a la hembra y ambos comienzan a manifestar las
conductas propias de la cópula.
Durante esta
acción el macho emite un sonido gutural, de tono grave y entrecortado. Durante
su ejecución dilata los ollares, hincha y deshincha las mejillas, mientras
expele el aire a través de la hendidura del labio superior. Este sonido tiene
un efecto tranquilizador en la hembra. Es semejante al emitido durante la
persecución. Finalizada la cópula, el macho se levanta inmediatamente, mientras
la hembra permanece en el suelo por unos minutos más y en la misma posición.
Mientras la
duración promedio de las cuatro primeras fases es de 2 minutos con 26 segundos,
la cópula propiamente dicha dura en promedio 16 minutos con 3 segundos (n= 27,
máximo: 42'25"; mínimo:1'6"). La duración de la cópula se reduce a
medida que el macho gana experiencia. A veces ocurren cópulas sin cortejo
previo, por ejemplo cuando una hembra en celo se echa al lado de una pareja
copulando (Foto 23) y el macho pasa a copular con ella después de finalizar con
la anterior.

Foto
23- los guanacos realizan la cópula echados en el suelo. El tercer animal a la
izquierda,
es
una hembra receptiva que espera su oportunidad para copular.
En una
oportunidad se observó a un macho montar tres hembras, una inmediatamente
después de la otra; la tercera copula fue sólo un intento ya que el macho
estaba exhausto, sin energía para concretarla. Si fueron exitosos (considerando
que se cumplieron todas las pautas de comportamiento establecidas para esta
acción) tres servicios realizados por un mismo macho en un lapso de 2 horas 48
minutos. Un macho adulto puede servir a varias hembras en un mismo día; el
máximo observado fueron tres servicios. En alpacas se ha registrado que un buen
macho puede realizar hasta diez servicios por día (Novoa, 1970).
Actualmente
se desconoce la vida útil de un relincho en condiciones de cautividad;
sólo se conoce el acontecimiento de un macho que preño a varias hembras a los
14 años de edad (Amaya, 2001, comunicación personal).
En algunas
ocasiones, las hembras interrumpen el coito echándose sobre uno de sus lados,
lo que obliga al macho a levantarse. Esta conducta, también fue descripta en
alpaca (Novoa, 1970).
Las cópulas
pueden detectarse indirectamente a través de las evidencias o rastros que
subsisten en la hembra. La principal, entre ellas, es el efecto producido en la
región lumbo-sacra por el callo esternal del macho. Esta marca, que se denomina
“escudo o parche de monta”, se evidencia por las condiciones en que queda la
fibra (“lana”) después del coito (Foto 25). Las fibras están apelmazadas,
entremezcladas y desprendidas de la piel, llegando a causar el desprendimiento
total de la “lana”, erosionar e inflamar la piel del área del escudo. También
se encuentran pelos blancos largos y gruesos provenientes de la zona del callo
esternal del macho. El tamaño o grado de intensidad del escudo varia de una a
otra hembra, tal vez debido a las características del macho, a la duración de
la cópula y al número de cópulas realizadas.

Foto
25- el parche de monta permite identificar a las hembra que han copulado.
Izquierda
después de la primera cópula derecha: después de copular varia veces.
El callo
esternal del macho desempeña, entre otras, una importante función de estimulación
(sistema nervioso medular) de la hembra durante la cópula; ejerce presión y
fricción en la región lumbar, estimulación necesaria para inducir la ovulación
de la hembra, la que se produce dentro de las 24 horas posteriores al coito. Si
esto es así, puede pensarse en la existencia de una relación entre la magnitud
del callo esternal y la capacidad sexual del macho.
Otra señal
que se observa después de la cópula, si ha sido reciente, son las fibras
húmedas y apelmazadas en un costado de la cola de la hembra, lado de
penetración del pené, además, secreciones provenientes de la vulva con pequeños
rastros de sangre derivada del tracto reproductivo de la hembra. Estas pequeñas
hemorragias son consecuencia del estado de puerperio en que se encuentran los órganos
reproductores a 2 o 3 semanas del parto.
El escudo
esta acompañado generalmente por áreas más pequeñas desprovistas de fibra en la
región costal inmediatamente por detrás de las escápulas, producidas por el
roce de las extremidades delanteras del macho (Foto 25, Derecha).
Después de la
cópula la hembra permanece echada en el suelo por un tiempo más, en promedio de
11 minutos 52 segundos (máximo: 36,03 min.; mínimo:0.35 seg.). Esta actitud
puede tener el significado de permitir la migración de espermatozoides por el
útero y sus cuernos, favoreciendo su encuentro con el óvulo. Así posiblemente,
las hembras que permanecen en esta posición tengan más éxito en la fecundación
que aquellas que por alguna circunstancia se levantan rápidamente.
Por el
contrario, los machos al finalizar el coito se levantan instantáneamente.
Cuando se incorporan suelen hacerlo de una manera particular, comienzan a
trotar de lado, con la cabeza y cuello hacia delante y abajo y las orejas
erectas. Esta postura se asemeja a la que adoptan los relinchos cuando
galopan hacia el sitio de su territorio donde se detectó un intruso,
pero con un tinte casi caricaturesco.
También,
inmediatamente después de copular, se detiene a orinar-bostear en todos los
bosteaderos que detecta a su paso; esta exagerada frecuencia de veces se puede
interpretar como una acción de marcado de limites del territorio.
Después de la copula, existirían en la orina una gran cantidad de sustancias
(¿ferohormonas?) óptimas para señalar los bosteaderos y por ende el territorio,
en una época de gran actividad y rivalidad sexual. Como también, podría ser la
causa de la conducta de “Flehmen” (“estrellero”) en las hembras que
asisten a estos bosteaderos inmediatamente después que el macho orinó. En las
hembras, esta conducta (display) no es tan ostentosa como en los machos.
Las hembras,
después de parto, aceptan copular nuevamente entre los días 11 y 24, es decir,
durante la segunda y tercera semana post-partum. Durante este lapso de
tiempo copulan varias veces con el macho de su grupo familiar. San Martín y
Fernández Baca (1973) señalan una conducta similar en alpacas; con la
particularidad de que la edad de los embriones siempre coincidía con la primera
cópula. Si esto mismo ocurriese en los guanacos, puede pensarse que las últimas
copulas sólo tendrían un sentido de cohesión de los vínculos entre los miembros
del grupo familiar.
Durante el
coito, otros integrantes del grupo familiar, hembras y crías, permanecen
alrededor de la pareja. Las hembras fisiológicamente receptivas se echan a su
lado, a la espera de ser las próximas en copular. Las crías recién nacidas
presencian la cópula de sus padres (Foto 24), echándose a su lado o dando
vueltas alrededor de la pareja.

Foto
24- las cópulas ocurren durante la segunda y tercera semana después del, parto.
Los
chulengos, con su presencia, aprenden sobre esta conducta.
Exploran la
situación, olfatean al macho en la región de la ingle, cabeza, le muerden con
suavidad las orejas y patas o saltan a su lado. En ocasiones, el macho las
escupe para alejarlas. De este contexto las crías aprenden las conductas
sexuales de su especie.
Para elaborar
un programa de cría en cautividad es importante tomar en cuenta la duración de
la gestación y las características normales del parto en el guanaco. El período
de gestación tiene una duración promedio de 349 ± 2 días (n= 5; máximo, =365 ;
mínimo. 348) (Sarasqueta, 1993); equivalente a 11.5 meses. Estos datos se
obtuvieron durante una experiencia que consistió en colocar en un corral
pequeño de alrededor de
Períodos de gestación en camélidos citados por
diferentes autores

El período de
tiempo promedio entre parto y parto (intervalo-entre partos) de una
misma hembra es de 364.33 días (máximo: 407 días; mínimo: 341 días), es
decir, que las hembras adultas necesitan 349 días para la gestación del
chulengo y 15.12 días para copular y quedar nuevamente preñadas. De esta
manera producen un chulengo por año; para hembras adultas normales esto
es factible de lograr, e.j. durante la experiencia una hembra de 8 años
de edad produjo sin inconvenientes 5 chulengos, uno por temporada reproductiva.
Hasta el momento se desconoce la vida útil, es decir, hasta que edad las
hembras conservan la capacidad reproductiva. En principio, realizando una
estimación cautelosa, una buena hembra mantendría su aptitud para
producir chulengos hasta los 18-20 años. La hembra de dromedario podría
reproducirse hasta los 30 años (Yasin y Wahid, in Novoa 1970). Las
hembras de Alpaca pueden reproducirse hasta los 15 o 20 años, pero las
mejores crías (desarrollo y sobrevivencia) son producidas entre los 5 y
12 años de edad (Bustinza V., 1988).
Entre el
tercer y quinto mes de gestación, comienza a evidenciarse en la hembra el
desarrollo de las ubres, vulva y vientre. En este último, comienza a
evidenciarse su agrandamiento, en especial por detrás del callo esternal. En
este lugar se “quiebra” la línea recta que acopla el callo esternal con el
vientre en las hembras inmaduras o no gestantes.
Las ubres
presentan en este período un crecimiento del tejido glandular alrededor de los
pezones, en forma de disco oval. Con un espesor de
Los labios de
la vulva se engrosan y alargan hacia abajo.
Empieza a
evidenciarse un pliegue (debido al crecimiento de los labios) en forma de U
invertida, que se inicia en el espacio entre la base de la cola y el ano, que
llega hasta el extremo inferior de la vulva (“pliegue anal”).
Al séptimo
mes, el desarrollo del vientre (“panza”) ya es bien notorio. Las ubres han
duplicado su espesor y su longitud anteroposterior.
En el
octavo/décimo mes de gestación son muy notorios, a través de la piel, los vasos
sanguíneos que recorren la cara inferior del vientre hasta el borde anterior de
las ubres. Estas alcanzan un espesor de
También
durante este mes es notoria la depresión que se forma en el ijar por debajo de
la línea de las apófisis laterales de las vértebras lumbares.
Unas dos
semanas antes del parto comienza a observarse una protuberancia temporaria y
recurrente (aparece y desaparece) de la región ano-vulvar muy marcada; la panza
esta desplazada hacia atrás, y el pliegue anal muy marcado. Posibles síntomas
que manifiestan la entrada del feto al canal del parto(patas delanteras y
cabeza). La protuberancia es más grande cuando la hembra esta echada, y menor
cuando está parada comiendo. En zona del ijar pueden verse como se mueven, en
forma de ondulaciones, la piel y fibras al producirse las contracciones
uterinas.
La mayor
parte de los partos registrados en INTA Trelew, se produjeron entre los meses
de Octubre y Enero. El resto de las hembras parieron en los meses de Febrero y
Marzo con normalidad.
Experimentalmente,
se retuvieron sin darles servicio dos hembras fértiles, hasta el mes de Mayo. A
partir de este mes estuvieron con un macho; ambas hembras parieron al año
siguiente en el mes de Julio. A pesar que ambos sexos pueden aparearse en
invierno, suscitar nacimientos en esta estación del año no es una práctica de
manejo recomendable. Las crías, a pesar del extremo frío reinante en el momento
del parto, sobrevivieron normalmente.
Hora de Parto
En el 61.5%
de los 39 partos ocurridos durante la experiencia, se pudo precisar la hora del
día en que se produjeron.
De los nacimientos
controlados, el 87.5% aconteció en horas del mediodía, entre las 10:00 y las
15:00 horas. Mientras, el 12,5% restante de las crías nacieron entre las 16:00
y 18:00 horas; en este porcentaje están incluidos los dos partos de invierno.
Puede así
considerarse que existe un período de horas del día óptimo para el parto. Novoa
(1991) describe, que la mayoría de los partos en Alpacas ocurren durante la
mañana (06:00 a 12:00 hs), con el máximo de nacimientos a las 09:00 horas.

En las
hembras con la gestación a término se observan un conjunto de síntomas que
señalan la inminencia del parto.
Una de las
primeras modificaciones anatómicas previas al parto es distensión de los
ligamentos sacro-isquiáticos y articulación sacroilíaca, para facilitar el
pasaje del feto.
Las primeras
señales de preparación del parto pueden detectarse el día anterior o más
comúnmente en las primeras horas de la mañana.
Entre los
síntomas que se pueden advertir están:
a) Inquietud-
Se manifiesta por un caminar intenso de un lado a otro, a veces paralelo a los
alambrados, sin un rumbo fijo. No pastorea, solo da mordiscos esporádicos a la
vegetación. No se echa a descansar o rumiar normalmente. Tampoco se echa de
lado a “tomar” sol, como suelen hacerlo en las mañanas soleadas. Sólo se echa
brevemente sobre su callo esternal con las patas flexionadas sobre su cuerpo o
de lado. Luego se paran, dan vueltas en redondo en el lugar, lo olfatean,
raspan el sitio donde estuvieron echadas con su pata anterior, se alejan y
regresan.
Reaccionan
exageradamente o con sobresaltos a ruidos y/o movimientos de otros animales que
normalmente ocurren en el lugar. Esta actitud se observa 4 o 5 horas antes del
parto. Este estado de inquietud es el que lleva a las hembras en su ambiente
natural a aislarse o alejarse de su grupo familiar.
b)
Interferencia- La hembra por parir olfatea reiteradamente a otros chulengos
recién nacidos, les gime para atraerlos (“llamarlos”), pero los chulengos no le
responden , no reconocen en esos sonidos a los de su madre. En algunos casos
llegan a interponerse entre el chulengo recién nacido y su madre, lo olfatean
intensamente e inclusive llegan a escupir o amenazar a la verdadera madre,
cuando se acerca a su hijo.
En este
período se produce la dilatación del cuello del útero para permitir el paso del
feto.
a)
Contracciones fuertes “pujos”- Se evidencian en los flancos de la hembra, al
menos, 2 horas 30 minutos antes de la fase de expulsión. Corresponden a las
manifestaciones externas de las fuertes contracciones del útero. Las
contracciones primordiales, que pueden durar de
Con los pujos
se dilata la vulva, entonces puede verse las membranas fetales a unos 5-
b) Posición
de orinar-bostear- Dentro de las 4 horas (239 minutos) previas al parto, se
observa a la hembra adoptar numerosas veces la posición de orinar-bostear
durante unos segundos, pero no orina ni bostea. A veces la hembra se dirige
directamente al bosteadero, olfatea y ejecuta esta conducta, en otras ocasiones
la realiza cuando por azar encuentra un bosteadero. Esta conducta es estimulada
por la presión y movimientos del feto sobre el cuello del útero y de la vejiga
que se encuentra por debajo; ocurre cuando el feto se está acomodando en el
canal de parto para la fase de expulsión (Foto 26).
También se
observa un “aplanamiento” de las curvaturas normales de la columna vertebral,
que modifica el aspecto de inserción de la cola en la hembra, haciéndola
aparecer como más anterior, alta y recta. Los labios de la vulva están
abiertos, hinchados, turgentes, pero secos hasta que no se rompa la bolsa o
disuelva el tapón del cuello del útero.
c) Sonido-
Durante todo este período la hembra emite un sonido característico, ligeramente
similar al ronroneo de un gato.
d) Salida de
líquido (amniótico/alantoideo)- La observación más temprana de este hecho fue 2
horas 31 minutos (151 minutos) antes de iniciarse la fase de expulsión.
Consiste en el escurrimiento o goteo a través de la vagina de un líquido
espeso, proveniente de la disolución del tapón cervical (útero) o líquido
amniótico cuando se producen roturas de las membranas fetales. Este
escurrimiento es más visible cuando se adopta la posición de orinar-bostear. La
salida de líquido cristalino, amarillento, espeso y en forma de chorro sin
presión ocurre durante la rotura de la bolsa, durante estos sucesos las hembras
se encuentran de pie.
La
observación de los síntomas mencionados por la mañana (7-9 horas), aseguran que
esa hembra va a tener el parto alrededor del mediodía.
Duración del
parto
Tiempo que
transcurre desde la primera aparición del feto o de sus membranas fetales,
hasta su completa salida a través de la vulva.
Del total de
partos observados, 18 se cronometraron desde las primeras horas de la mañana,
16 fueron normales, y 2 distócicos, 1 requirió ayuda para extraer la cría.
La duración
promedio de la fase de expulsión de la cría es de 60.8 minutos.

La fase de
expulsión es lenta durante el pasaje de la cabeza y la región
toráxico-escapular del feto por el canal de parto. El pasaje de la región
abdominal, cadera y miembros posteriores es rápido. No sólo porque el canal de
parto ya fue dilatado por la cabeza y tórax, sino también por la colaboración
de la fuerza de gravedad. Esto es así debido a que las hembras, normalmente,
paren de pié (Fotos 33 y 34), por lo que la cabeza y tórax arrastran la región
posterior del feto.
Tiempo que demoran en emerger diferentes regiones
anatómicas del neonato

En el cuadro
anterior se muestra que el 94% del tiempo de un parto transcurre desde su
inicio hasta la salida del diámetro toráxicoescapular y el 6% del tiempo
restante es lo que demora en salir el abdomen, cadera y patas posteriores.
Entre la salida de la cabeza (Foto 29 y 30) y la aparición diámetro escapular,
existe un lapso de tiempo promedio de 25,7 minutos. En tanto que el abdomen,
cadera y patas posteriores demoran en salir un promedio de 7,8 minutos.

Fotos
29 y 30- la cabeza, parte superior del cuello y las patas delanteras hasta el
antebrazo, surgen con relativa facilidad.