Director: Guillermo
Alejandro Bavera, Méd. Vet., Profesor Titular Efectivo de Producción Bovina de
Carne, Depto. Producción Animal,
Facultad de Agronomía y Veterinaria, Universidad Nacional de Río
Cuarto, Río Cuarto, provincia de Córdoba, República Argentina
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Jorge N. Amaya, Julieta von Thüngen y Daniel A. De
Lamo. 2001. Centro Regional Patagonia Norte, Estación Experimental
Agropecuaria
Bariloche, INTA Bariloche, GTZ – TÖB. Argentina. Fauna, Comunicación Técnica Nº
109.
El guanaco (Lama guanicoe) es el ungulado silvestre de mayor talla y
rango de distribución en Sud América, abarcando ambientes áridos y semiáridos
desde el nivel del mar hasta los
Esta especie autóctona se ha manifestado como un recurso fundamental para
las poblaciones aborígenes que habitaron el territorio de la Patagonia en el
período precolombino. De hecho, unos 8000 años atrás, el guanaco se transforma
en el recurso básico para su subsistencia como proveedor de alimento,
vestimenta y vivienda (Casamiquela 1983; Mengoni 1995).
Con la colonización europea se produce la introducción del ganado
doméstico, la construcción de alambrados, caminos y otras vías de comunicación
que ayudaron a la retracción de las poblaciones de guanacos.
Desde principios del siglo pasado la producción básica en la Patagonia fue
del tipo extensivo y particularmente orientada hacia la cría de ovinos
(Barbería 1995). Igualmente el guanaco constituyó un recurso alternativo para
el poblador rural (Garrido 1989) a partir de la captura de animales neonatos
(chulengos) y de la caza de adultos. Los cueros de chulengos eran utilizados
para la confección de quillangos, y los animales adultos, procesados para la
alimentación de los perros pastores y sus cueros para la fabricación artesanal
de tientos y lazos. A partir de los primeros registros oficiales desde los años
50 y hasta mediados de la década del 70, la exportación de pieles de guanaco
desde la Argentina promediaba los 70.000 ejemplares por año. Según estadísticas
de la Dirección de Fauna
Silvestre de la Provincia del Chubut, se autorizaron a capturar 25.096
chulengos y 15.457 adultos entre 1984 y 1994. Por otro lado, entre 1988 y 1993
se autorizaron guías de tránsito interprovinciales por 25.767 cueros de
chulengos y 10.949 cueros de adultos desde esa provincia (Ribeiro y Lizurume
1995).
Estas estadísticas oficiales, que son solo parte de la información
existente sobre el comercio de productos y subproductos de la especie son un
ejemplo de la magnitud que representó el guanaco como recurso productivo para
la región.
A partir del año 1992 el guanaco ha sido incluido en forma definitiva en el
Apéndice II de la Convención para el Comercio Internacional de Especies
Amenazadas de la Flora y Fauna Silvestre (CITES). La categorización surge como
una recomendación primaria del comité de Fauna hacia la Argentina. A partir de
esa resolución se reducen las autorizaciones para la extracción de chulengos y
adultos en la Provincia del Chubut y a partir de 1996 no se conceden cupos para
chulengos y sólo se autoriza la caza de 5337 adultos en 1997. Las demás
provincias patagónicas adoptan criterios restrictivos en el mismo sentido (De
Lamo 1996).
En esta nueva coyuntura se propone un nuevo enfoque sobre el uso racional
del recurso que contempla tanto la conservación de la especie como los aspectos
productivos de la misma (De Lamo 1997).
Para cumplir con lo requerido por la recomendación primaria del Comité de
Fauna de la secretaría CITES, se elaboró un proyecto de plan de manejo de la
especie y su uso sustentable. En marzo de 1993 fue aprobado por el comité
permanente y actualizado en los años 1996 y 1999.
Parte de los presupuestos del plan de manejo contemplan las evaluaciones
del estado de conservación de las poblaciones silvestres y los programas de
gestión necesarios para conservar a la especie.
Dado que la información disponible sobre la distribución y densidad del
guanaco en la Patagonia data del año 1989, el objetivo de este trabajo es
actualizar la información para cumplir con los presupuestos mínimos del plan de
manejo y brindar una herramienta a los administradores del recurso en la región
para facilitar la toma de decisiones.
El área de estudio incluyó a las provincias de Neuquén, Río Negro, Chubut y
Santa Cruz. La superficie total de las cuatro provincias es de 761.530 km2;
correspondiendo
Para estratificar el muestreo de esa superficie, se utilizó el mapa de
biozonas definidas por Del Valle et al (1995) que divide a la Patagonia en
cinco megabiozonas (Figura 1): Andina Húmeda (I), Subandina Subhúmeda (II),
Extrandina Occidental (III), Extrandina Oriental (IV) y Extrandina Austral(V).
La megabiozona Andina Húmeda no fue considerada para el cálculo de la
superficie pues es un área con muy baja o nula probabilidad de encontrar
guanacos y de alta dificultad para volar. La superficie considerada en este
estudio fue de 693.488 km2.
Durante el año 2000 se realizaron relevamientos aéreos usando aviones
Cessna 182 de ala alta. Los vuelos se realizaron en horarios diurnos y cuando
las condiciones meteorológicas y la visibilidad lo permitieron. Dos
observadores y un piloto sobrevolaron diferentes circuitos a una altura
promedio de
Durante el recorrido la posición relativa del avión, los puntos de
referencia, la presencia de guanacos y otros animales fueron registradas con
GPS (GARMIN 12 XL). El dato de la ruta o de la presencia de animales se grabó
en cinta magnética con grabadores portátiles accionados por cada uno de los
observadores.
Los circuitos se definieron de forma tal que pudieran ser cubiertos en un
período acorde con la autonomía del avión y las características fisiográficas
del área a relevar. Se tomaron como base para las salidas de cada uno de los
sobrevuelos los aeropuertos o aeroclubes de Bariloche, Cutral Có, Neuquén,
Sierra Grande, Ing. Jacobacci, Esquel, Trelew, Comodoro Rivadavia, Puerto
Deseado, Río Gallegos, El Calafate y Perito Moreno.
Se volaron las siguientes transectas (Figura 1):
Provincia del Neuquén:
1) Bariloche-Cutral
Có, 2) Cutral Có-Auca Mahuida-Neuquén, 3) Neuquén- Las
Coloradas-Bariloche.
Provincia del Río Negro:
1) Bariloche-El
Cain-Maquinchao-Bariloche, 2) Bariloche-Gral. Roca, La
Esperanza-Jacobacci, 3) Jacobacci-Bariloche, 4) Bariloche-Neuquén,
5) Neuquén-La Japonesa-Choele Choel-Sierra Grande, 6) Sierra
Grande-El Cain-Jacobacci.
Provincia del Chubut:
1) Esquel-Gastre-Telsen-Trelew,
2) Trelew-Arroyo Perdido-Cerro Cóndor- Esquel, 3) Comodoro
Rivadavia-Bahía Bustamante-Dos Pozos-Trelew, 4) Trelew-Las Plumas-Cerro
Cuadrado-Comodoro Rivadavia, 5) Comodoro. Rivadavia-Pampa de los
Guanacos-Alto Río Senguer-Río Mayo-Comodoro Rivadavia.
Provincia de Santa Cruz:
1) Comodoro
Rivadavia- Las Heras-Gregores-Río Gallegos, 2) Río Gallegos-28 de
Noviembre-Calafate, 3) Calafate-Lago Tar-Tres Lagos-Río Gallegos, 4) Río
Gallegos-Piedrabuena-San Julián-Ea. Los Cisnes-Puerto Deseado, 5) Puerto
Deseado-Pico Truncado-Comodoro. Rivadavia, 6) Comodoro Rivadavia-Las
Heras-Lago Ghío-Laguna El Sello-Perito Moreno, 7) Perito Moreno-Ea. El
Alfa-Ea. El Escorial-Comodoro Rivadavia.
Con el objeto de actualizar la información de los censos terrestres
realizados a fines de la década del 70 (Garrido et al. 1981), se realizaron en
la provincia del Chubut series de censos durante el verano del 2000. Los mismos
comprendieron el sector de la ruta provincial 1 entre Dos Pozos y Bahía
Bustamante y el área central entre Paso de Indios y Buen Pasto. Ambos en la
provincia del Chubut.
Figura 1.- Biozonas de la
Región Patagónica y transectas aéreas

La información grabada en cinta magnética y en los GPS se transfirió hacia
una base de datos que incluyó toda la información disponible y el horario real.
Para cada circuito se generó un archivo que incluía los puntos de la ruta y las
observaciones realizadas por cada observador de cada uno de los laterales del
avión. Se anotó el número de guanacos y las coordenadas de su ubicación.
Cuando el número de guanacos superaba la capacidad de observación por el
tiempo de permanencia del avión sobre el área, se registró el número mínimo
observado en forma fehaciente.
Para la ubicación de cada marca registrada en el campo se utilizó el
programa OZI Explorer. Se georeferencio el mapa de Biozonas (del Valle et al.,
1995) y se ubicaron los recorridos y la posición de cada observación de
guanacos en dicho mapa.
Se calculó la densidad de la siguiente manera:
D= n/L*a,
siendo
D: densidad (individuos/km2); n: número de guanacos observados; L: largo de la
transecta y a: ancho de faja de observación.
Para la determinación del número total de guanacos y su densidad relativa
se utilizaron los siguientes métodos:
a) Método directo:
Donde:
n = número total de guanacos observados; L= largo total de la transecta
volada; a= ancho de faja
El valor de densidad multiplicado por el total de la superficie analizada para
cada provincia. La sumatoria de valores de cada provincia brinda el número
total de guanacos.
b) Estratificado por provincia:
n: numero de guanacos observados por transecta por provincia; L: largo de
transecta para cada provincia; a= ancho de faja; xi : número de transectas
Se promedió la densidad calculada para cada provincia, extrapolado a toda
la superficie de la provincia. Esto permite calcular el desvío estándar del
promedio, para cada provincia.
c) Estratificado por Biozonas:
n: número de guanacos observados por transecta por biozona; L: largo de
transecta para cada biozona; a= ancho de faja; xi : número de transectas
Se promedió la densidad calculada para cada biozona, extrapolado a toda la
superficie de la biozona a cada provincia. Esto permite calcular el desvío
estándar del promedio, para cada biozona para cada provincia.
Para determinar el porcentaje de cobertura para cada Biozona en cada
Provincia, se calculó la superficie de cada una de ellas de acuerdo al valor de
superficie total de cada provincia en un mapa base escala 1:500.000 del IGM. La
misma fue expresada como esfuerzo de muestreo.
Solo se realizaron vuelos en una pequeña fracción de la Megabiozona Andina
Húmeda en la provincia de Neuquén, ya que la altura de las montañas dificultó
el mantenimiento de una altura promedio de vuelo y el mantenimiento de una
velocidad constante para los censos.
Para los censos terrestres se repitió la metodología propuesta en Garrido
et al (1981), donde se comparó el número total de animales entre censos realizados
en la misma época y tomando el censo de máxima observación de guanacos para
cada fecha y lugar. Los valores de número total de animales para los censos
1978 y los del 2000 se compararon con el Test de Wilcoxon (Siegel 1983) con una
P= 0,05.
Para el circuito correspondiente a la porción costera del Chubut, se
compararon los valores de densidad relativa obtenida por el censo aéreo y el
censo terrestre para el día de mayor visibilidad para una misma época del año.
Se volaron 60 horas reales, y un total de 99 horas hombre. En los
recorridos de las transectas se cubrió un área de 4813 km2. En la
Tabla 1 se presentan las características de los vuelos realizados por
provincia.
Tabla 1. Vuelos realizados en las
Provincias Patagónicas.

En las tablas 2, 3 y 4 se sintetiza la información obtenida con cada método
y por cada Provincia.
Tabla 2. Estratificado por Biozonas

Tabla 3. Esfuerzo: porcentaje de
la superficie relevada de cada biozona por provincia.

A modo de resumen se presenta en la Tabla 4 el número estimado de guanacos
distribuido por las biozonas correspondientes a cada provincia.
Tabla 4. Número de guanacos
estratificado por Biozonas

Nota :en
aquellas celdas donde no se consignan valores, significa que la biozona no se
encuentra en la provincia o que
la misma
no fue sobrevolada. El valor 0 (cero) significa que fue sobrevolada y no se
observaron guanacos en la misma.
A modo comparativo se presentan los cálculos del número de guanacos
estimado para cada provincia con los 3 métodos utilizados (Tabla 5).
Tabla 5. Estimación de la densidad
de guanacos por Provincia con los diferentes métodos utilizados.

Se puede apreciar que el método mas conservador del cálculo para la
densidad es el Estratificado por Biozona. Esto significaría que es el número
mínimo de guanacos que pueden hallarse distribuidos en cada una de las
provincias analizadas. Con este método, al determinar el DS, se puede comparar
el efecto que la densidad promedio ejerce entre las distintas biozonas, ya que
el DS es mayor en aquellas donde la distribución de densidades es más
heterogénea.
Puede apreciarse este efecto en la provincia de Neuquén, particularmente en
la biozona II2. En ésta, se encontraron las densidades más altas, mientras que
en el resto de las biozonas provinciales prácticamente no se observaron
guanacos. Por lo tanto el aporte de la densidad promedio recae en 2 biozonas,
con alta densidad, pero con poca superficie con respecto al total de ese
territorio.
Si se analizan los resultados desde el punto de vista de la distribución
del recurso, se aprecia que las mayores densidades se encuentran en las
biozonas V2 en Santa Cruz y la II2 en Neuquén (2,66 y 2,08 respectivamente).
Desde el punto de vista de la conservación serían las que se encuentran en
mejor condición. Sin embargo, en Neuquén este valor solo representa un bolsón
de alta concentración poblacional, mientras que en Santa Cruz representa un 30%
del aporte a la densidad promedio de la provincia.
Para el resto de las biozonas, los resultados mas llamativos son los
asociados a las IV1 (Chubut) y IV2 (Santa Cruz), que al abarcar una gran
extensión en el territorio de esas provincias, representan casi el 50% de
guanacos en Santa Cruz y el 80% en Chubut, siendo éstas las provincias con
mayor número de animales.
Si comparamos estos resultados con los obtenidos en los censos realizados
en 1989, es difícil obtener un indicador objetivo, dado que los censos
anteriores se realizaron utilizando otra clasificación ambiental y sin disponer
de la tecnología que se dispuso para este trabajo. De todas maneras en el
cuadro siguiente se presenta información comparable de ambos censos.

Con uno de sus métodos de análisis, Garrido obtiene 447.041 guanacos y
248.664 con el método de Jolly (1969).
Tomando el valor más alto calculado por Garrido (1989), el mismo no difiere
demasiado del calculado por este estudio usando el método directo. Las
diferencias son significativas entre los resultados del año 1989 (método Jolly)
y nuestros resultados usando el método por biozonas.
Como especulación se puede asumir que en el período entre censos no hubo
una modificación sustancial del número total de animales, pero sí en la
distribución de densidades. En otras palabras, en algunos ambientes las
densidades se elevaron (con una marcada concentración de guanacos),
presentándose bolsones de alta densidad en superficies pequeñas (2,66 y 2,08
guanacos/km2).
En otros ambientes puede haber reducción en el número de individuos, pero
como el ambiente (biozona) tiene una gran superficie, esto no afecta
sustancialmente el cálculo del número total de guanacos. Este último argumento
puede verificarse en la biozona IV6 si se comparan las densidades calculadas
para las provincias de Santa Cruz y Chubut (1,39 y 0,85).
Si se analiza esta biozona independientemente de la provincia a la que
corresponde, vemos que la densidad promedio es de 1,12 guanacos/ km2.
Esto indicaría una marcada diferencia en el uso del ambiente por parte de los
guanacos entre provincias, y merecería un estudio en particular.
Al comparar los resultados de los censos terrestres realizados en 1978 con
los del 2000, no se encontraron diferencias significativas (Test de Wilcoxon;
valor crítico T: 11; a=0,05) entre el día de mayor
visibilidad de ambos censos realizados en el mes de febrero. Si bien en el año
1978 se contaron mas animales (91 vs 79), la cantidad de observaciones fue
menor 9 vs 18), lo que indica que los grupos del año 1978 eran menos pero más
numerosos.
El total de guanacos estimado para toda la Patagonia estudiada fluctúa
entre 401.612 y 455.446, según el método de cálculo utilizado como se expresa
en la Tabla 5.
Si bien en este trabajo no se relevó la provincia de Tierra del Fuego, con
la información disponible se puede afirmar que en el sector argentino de la
isla hay aproximadamente 20.000 guanacos (Montes et al. 2000) guanacos,
correspondiendo a los valores reportados para los censos realizados en 1995.
Tomando en cuenta este resultado y el obtenido por Garrido hace 11 años
atrás, se puede considerar que la población de guanacos no ha sufrido mayores
cambios. Esto es importante si se tiene en cuenta que en ese mismo periodo la
población ovina se redujo en un 35% (1988= 13.068.000 ovinos, 1999= 8.498.000
ovinos).
Las distribuciones encontradas sugieren que las poblaciones tienden a
concentrarse (altas densidades). Es allí, donde deberían volcarse los esfuerzos
de conservación orientados hacia el manejo sustentable de esta especie. En las
áreas con densidades más reducidas el esfuerzo debería orientarse hacia la
preservación del recurso.
Este trabajo aporta información actualizada sobre la distribución y
densidad relativa de guanacos, elemento importante para la toma de decisiones
por parte de los administradores del recurso. Por otra parte cumple con uno de
los presupuestos para la consolidación del plan de manejo de la especie.
En síntesis, en el ámbito patagónico existen suficientes guanacos como para
asegurar su sostenibilidad a futuro, siempre y cuando establezcamos normas de
manejo racionales en los diferentes niveles de decisión, predial, provincial y
nacional.
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