Se abre paso la producción de camélidos

Patricia R. Carrizo. 2006. La Nación Sec. 5ª Campo, 21.10.06:12.

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Introducción 

Durante el Congreso Mundial celebrado en Catamarca se priorizó la necesidad de agregar valor e instalar una marca y una denominación de origen a los productos gastronómicos y textiles derivados del sector

 SAN FERNANDO DEL VALLE DE CATAMARCA.- Agregar valor a los productos, generar una patente genética conjunta para la región e instalar una marca y una denominación de origen común a los países sudamericanos fueron algunos de los desafíos y de las conclusiones del IV Congreso Mundial de Camélidos, que se realizó entre el 11 y el 15 de este mes en el predio rural montado en la ciudad de Santa María, provincia de Catamarca..

El encuentro tuvo una exitosa convocatoria. Reunió a productores, artesanos, empresarios, científicos, docentes y funcionarios de nueve países, que debatieron a lo largo de cinco días sobre los problemas, los retos y las potencialidades de la cría de camélidos, la actividad milenaria por excelencia de la Puna argentina.

Entre otras cuestiones, además de las citadas más arriba, se priorizó la necesidad de abrir nuevos mercados internacionales para la comercialización de materia prima y derivados, desarrollar actividades productivas conexas, como el turismo, articular políticas activas público-privadas para el sector y sancionar una nueva legislación que promueva la actividad.

Representantes de Perú, Ecuador, Chile, Bolivia y la Argentina convinieron en trabajar como región y diseñar una estrategia conjunta que permita la comercialización de los productos derivados sobre la base de patrones comunes, como la calidad genética de los animales.

La apuesta es poner en marcha una patente regional y otorgarle una denominación de origen y certificación de calidad a la fibra de camélidos y productos gastronómicos y textiles.

Con este objetivo, se creará un organismo internacional que agrupe a representantes públicos y privados de los mencionados países.

El plazo establecido para la concreción de estas metas es 2009, año en la que se llevará a cabo el V Congreso, esta vez en Ecuador. "Lo que se está buscando en el largo plazo es que las prendas y artesanías de la región sean reconocidas a nivel mundial por su calidad, que tengan una marca propia. Pero lo más importante que se persigue es que la apropiación de los recursos llegue mucho más a los productores locales", aseguró el ministro de Producción y Desarrollo de Catamarca, Luis Mazzoni.

"Tenemos calidad y genética, ahora el desafío es trabajar en la puesta en valor de nuestros productos y esto se logra con la articulación de políticas y acciones de los sectores público-privado", destacó el funcionario.

 


Camélidos en el predio rural armado en Santa María

Nueva legislación

Si bien la cría de camélidos es una actividad que tiene siglos de historia, los productores puneños están alejados física y tecnológicamente de los grandes centros de comercialización y consumo. Se topan con un sinnúmero de dificultades para acceder a esos avances y a líneas de crédito que financien la actividad.

Los Estados provinciales y nacional son las únicas alternativas que se les presentan para subsistir en su producción.

Sin embargo, las políticas públicas que se aplicaron en los últimos años fueron insuficientes y hasta ineficaces, a tal punto que actualmente ni siquiera hay una ley que regule, fomente y proteja la actividad. Esto también fue expuesto y analizado en el cónclave y de allí surgió el compromiso de los legisladores del noroeste argentino de impulsar en el Congreso nacional una legislación específica que contemple aspectos desde la protección de las especies hasta la comercialización de los productos derivados.

Los especialistas y productores coincidieron en que es necesaria una legislación diferenciada y particular para las especies domésticas (llamas y alpaca) y para las especies silvestres (vicuñas y guanaco), como primer paso en la regulación de la cría de camélidos.

Entre otros puntos, se acordó que el proyecto de ley incorporara terminología específica, como por ejemplo evitar el uso del concepto "explotación", por su carga negativa, o suprimir la palabra "hacienda" para referirse a las especies silvestres, dado que los camélidos en esas condiciones son considerados "recursos naturales o fauna silvestre".

En los aspectos técnicos y financieros de la futura legislación, el Foro Parlamentario que sesionó en el Congreso acordó incluir como prioridad la capacitación de los actores involucrados en la cría de camélidos; promover el acceso a fuentes de información; elaboración y promoción de planes sanitarios en el orden regional, y el fomento, la promoción y el posicionamiento de productos y subproductos en mercados internos y externos.

También los legisladores norteños se comprometieron a trabajar en la búsqueda de convenios con bancos nacionales y/o instituciones financieras para el apoyo crediticio del sector; fomentar emprendimientos asociativos, cooperativos u otras formas de integración; promover líneas de financiamiento para el estudio y la formulación de planes de trabajo dirigidos al sector, y brindar subsidios para el desarrollo de estudios de mercado y acciones tendientes a la apertura de nuevos espacios de comercialización y mantenimiento de los ya existentes.

El Congreso en cifras

Los organizadores informaron que los números de la muestra fueron los siguientes:

        Se exhibieron 230 animales de las provincias de Catamarca, Jujuy y Tucumán.

        Participaron de las disertaciones y cursos de capacitación 488 personas, entre productores, profesionales, empresarios, artesanos, docentes y estudiantes.

        Se presentaron y expusieron 97 trabajos científicos de profesionales argentinos, peruanos, bolivianos.

        Se remataron 33 animales, cuyos valores oscilaron entre los 500 y 2500 pesos.

        Visitaron el predio ferial 4000 personas.

 

Contra la caza furtiva

SAN FERNANDO DEL VALLE DE CATAMARCA.- El IV Congreso Mundial de Camélidos tuvo como broche de oro la captura y esquila de vicuñas silvestres: el "Chaku" en voz quechua, que se llevó a cabo en la Reserva de la Biosfera Laguna Blanca, ubicada en el departamento de Belén, al oeste de la provincia de Catamarca, en plena puna andina.

Estuvieron autoridades de la Fundación Biodiversidad de Jujuy y el biólogo peruano Domingo Osses, especialista en camélidos.

Fueron capturados 204 ejemplares, de los cuales se seleccionaron y esquilaron 133 animales y se obtuvieron 38,56 kilos de fibra. En todos los casos los animales quedaron nuevamente libres.

Con el Chaku, organizado y controlado por especialistas y productores de camélidos, se buscó promover la captura de la vicuña, como una forma de desterrar la caza furtiva que atenta contra la especie y su reproducción.

 

Recuperaron el arte del hilado, y con ello, también su identidad

Alejandro Rebossio

 Son las artesanas que fundaron la cooperativa Tinku Kamayu

Santa María, la localidad del norte catamarqueño que acaba de acoger el IV Congreso Mundial de Camélidos, ha sido testigo en los últimos cinco años de cómo un puñado de mujeres reaccionó frente a la crisis recuperando la tradición del hilado y ahora progresan poco a poco en la producción de prendas de llama y oveja.

"Al principio éramos ocho y ahora somos casi 20, con una producción creciente. Hemos encontrado otra vez nuestra identidad y, con ella, la posibilidad de trabajo para nosotras y para otras, y toda la riqueza de los orígenes de nuestro pueblo. Ahora nos sentimos personas más útiles, no humilladas sino valiosas y capaces de expresar lo que pensamos", reconoce Margarita Ramírez de Moreno, descendiente de calchaquíes y una de las fundadoras de la cooperativa de artesanas textiles Tinku Kamayu.

El nombre del emprendimiento también tiene que ver con su historia: Tinku Kamayu significa en quechua "Reunidas para trabajar".

En diciembre de 2001, la Argentina atravesaba una crisis terminal, pero en Santa María no se veían los saqueos y cacerolazos de Buenos Aires. El párroco del lugar le encargó a Margarita que recopilara las necesidades de sus vecinos del barrio de Lampacito, a dos kilómetros del centro. Descubrió que no había alguien sin alguna carencia, de medicamentos, ropa o consejo, pero a todos les faltaba el trabajo.

Días después, tomando mate con amigas, se comentó que la escuela Focolar de artesanos Aurora, famosa en esta población ubicada a 2000 metros sobre el nivel del mar, tenía dificultades para comprar hilo porque el precio había subido por las nubes. "¿Y por qué no hilamos nosotras?", preguntó una de las mujeres, la mayoría amas de casa.

"No fue fácil convencer a las mujeres de mi tierra, siempre discriminadas, de recuperar el arte del hilado", admite Margarita, pero de un día para el otro una de sus compañeras, Juana, las impulsó a todas: "Empecemos ya". "¿Pero cómo, si no tenemos plata en el bolsillo?", respondió Margarita. "Yo tengo en mi casa una máquina de hilar. La pongo a disposición", respondió Juana. "Yo pongo cinco pesos", se entusiasmó una. "Yo tengo seis kilos de lana", se sumó otra.

Sólo una de las ocho pioneras sabía hilar. Comenzaron con una máquina y husos, el antiguo instrumento para hacer del vellón de lana de llama metros de hilos para tejer. Al poco tiempo consiguieron quién les prestara dinero, pero también tuvieron que dejar el terreno donde estaban y la más experta se enfermó. En la mudanza encontraron una imagen de la Virgen, y Margarita, muy creyente, propuso que todas se comprometieran a "trabajar día a día amándose entre ellas". Finalmente consiguieron donaciones privadas de otro predio, al aire libre, cinco máquinas más y varios kilos de lana. Fue entonces cuando se bautizaron Tinku Kamayu.



La cooperativa comenzó trabajando al aire libre. Foto: Inés Peire

Un lugar para trabajar

En aquellos lugares precordilleranos donde el viento levanta mucha tierra y el calor abrasa en verano, el trabajar al aire libre resultaba una contra. Con ayuda del Programa Social Agropecuario inauguraron este año una construcción de dos pisos: la planta baja, para la venta, y la segunda, donde resuenan las máquinas a pedal de las hilanderas.

La técnica del hilado supone la selección de la lana, lavarla sólo con agua, dejarla secar y, si se desea un color distinto del natural, teñirla. Por lo general, la lana de llama conserva su color natural en el hilado. En caso de la lana de oveja, puede ser teñida. En Tinku Kamayu se la colora con las técnicas tradicionales: agua hervida con cebolla, piel de durazno o cáscara de nuez.

Las cooperativistas santamarianas no sólo hilan, sino que con el tiempo se propusieron agregar valor: ahora tejen con su hilo caminos, mantas, guantes, medias y gorros. Venden a los turistas en su sede, sobre la mítica ruta 40, pero también han conseguido algunos canales de venta en el resto de la Argentina. Tienen web: www.tinkukamayu.com.ar . Pero aún queda mucho por hacer: todavía se alegran cuando pueden repartirse $ 150 mensuales cada una. Siguen reunidas para mucho más que trabajar.

 

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