Director: Guillermo Alejandro Bavera, Méd. Vet.,
Profesor Titular Efectivo de Producción Bovina de Carne, Depto. Producción
Animal,
Facultad
de Agronomía y Veterinaria, Universidad Nacional de Río Cuarto, Río Cuarto,
provincia de Córdoba, República Argentina
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de ñandúes
Gabriel Laufer. 2004.
Foto 1: Nidada en la naturaleza
La
reproducción es estacional, dándose en primavera y principios de verano.
Se da la
poligamia con poliandria secuencial. Los machos luchan por sus jerarquías y los
que consiguen un territorio construyen en él su nido.
En la
naturaleza se estima que sólo un 20% de los machos entran anualmente en
reproducción. Los ñandúes alcanzan su madurez sexual a los 16 meses de vida,
reproduciéndose recién en la segunda primavera (2 años de vida).
Se dan casos
de precocidad, pero son poco importantes.
El macho
consigue a su harén, de entre 4 y 10 hembras, a las que corteja desplegando sus
alas y copula cuando estas se muestran receptivas (sentadas y golpeando el
suelo con su cabeza).
Una vez
construido el nido, un grupo de hembras comienza a pasar diariamente por el
mismo y a poner huevos. Esta puesta se da aproximadamente a las 14 horas,
temprano en la tarde. Los huevos nuevos se reconocen por su característico
color amarillento, el cual van perdiendo con los días, para quedar blancos.
Foto 2: Macho alzado en temporada
reproductiva.
Durante este tiempo
el macho cuida su nido pero recién comienza a incubar a los 9 días. Se calcula
que un macho puede incubar efectivamente unos 25 huevos, y en nidadas mayores
hay un número importante de pérdidas. El macho acomoda los huevos en su nido y
se pone a incubar, por un período de 40 días, en el cual casi no se alimenta.
Es una gran
inversión de un animal, por lo cual debe asegurarse el éxito. Por esto no todos
lo machos se reproducen cada año y es también por esto que ante las
perturbaciones se puede dar un abandono del nido.
Se puede dar,
aunque no muy comúnmente la incubación colectiva, con nidos de dos machos
pegados o muy próximos. Incluso se da el "robo" de huevos entre
estos. Los huevos después de los 31 días, alcanzan el desarrollo casi total y
disminuyen su metabolismo.
Cuando comienzan a llegar a los 40 días se da una estimulación, por
comunicación, entre huevos que estimula al nacimiento. Esto es una estrategia
ecológica para conseguir un nacimiento coordinado. El macho no podría estar
incubando y cuidando charabones.
Los charabones son nidífugos, nacen con plumón y en pocas horas son capaces de
moverse por sí mismos. Pasarán los primeros meses de vida con su padre, que les
enseñará a comer, refugiarse, los protegerá del frío y los depredadores.
Se han
observado en la naturaleza casos de adopción de charabones por machos que ya
tenían su grupo de charabones.
Además en zonas con poblaciones importantes es frecuente ver en situaciones de
posible peligro para los charabones que se junten grupos de charabones de
distintos machos.
En la granja
de ñandúes se debe montar los corrales de reproducción en una zona apartada,
tranquila y con el suficiente espacio, para que se pueda dar el comportamiento
reproductivo normal de la especie. Sería recomendable tener una superficie
sembrada sobre la cual se pueda hacer un pastoreo directo; esto es posible por
la baja densidad en que se manejan los animales de esta categoría. Además es
importante que tengan sombra (natural o artificial) y que estén bien
distribuidos comederos y bebederos, porque el territorio se
"repartirá" entre los animales.
La proporción
utilizada es de 3 hembras por cada macho, con la posibilidad de agregar
posteriormente (hacia el final de la postura) otro macho cada seis hembras para
mantener la fertilidad. Los potreros deben ser de entre una y dos hectáreas,
con una densidad de 20 hembras y sus correspondientes machos por hectárea.
Se debe hacer
una recolección diaria, al final de la tarde, de huevos para incubación.
Foto 3: Máquinas para incubación
artificial
La
disponibilidad de espacio en el nido estimula a la hembra a poner más. Los
huevos que aparecen fuera del nido, también son incubables, por lo que se debe
hacer una recorrida de todo el potrero. El ambiente es recomendable que sea
variado, que haya algo de chircas, árboles y otra vegetación, pero hay que
prever que una vegetación que tome un tamaño muy importante dificultará el
encuentro y la recolección de huevos.
Además no es
recomendable limpiar con maquinaria ni hacer grandes cambios durante la
postura. La alimentación, para asegurar una buena fertilidad y buena calidad de
charabones, debe tener un importante componente de forraje fresco,
principalmente de leguminosas. Es además importante aumentarle el calcio a la
ración porque las hembras necesitan del mismo para producir los huevos. Este
aumento puede causar problemas en la fertilidad porque la concentración de
calcio afecta la absorción de Zn, que es fundamental en la espermatogénesis.
Foto 4: Macho con un grupo de hembras
Por esto se
debería alimentar diferencialmente (lo que es muy complicado) o hacer estudios
por nutricionistas para raciones que comprendan este aspecto. La postura en
criadero se prolonga, llegando a durar 6 meses, con número alto de huevos por
hembra. Las hembras nuevas ponen unos 25 huevo por temporada y este número
aumenta año a año, pudiendo llegar hasta 65 o más. Se desconoce el tiempo útil
de una hembra como reproductora, las experiencias serias hechas en nuestro país
llegan solo a 4 años con buenos resultados, pero no se dispone de muchos datos.
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