PRODUCCIÓN DE ÑANDÚES

Director: Guillermo Alejandro Bavera, Méd. Vet., Profesor Titular Efectivo de Producción Bovina de Carne, Depto. Producción Animal,

Facultad de Agronomía y Veterinaria, Universidad Nacional de Río Cuarto, Río Cuarto, provincia de Córdoba, República Argentina

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Algunas sugerencias sobre el manejo reproductivo del ñandú

Gabriel Laufer y Robert Kunin. 2004.

Introducción

La cría del ñandú (Rhea americana) en granjas con fines comerciales es una actividad de notorio crecimiento en Uruguay, Brasil y Argentina. Un aspecto de gran interés es el éxito en la reproducción, por lo que es oportuno considerar algunos de los factores que inciden tanto en la postura como en la fertilidad de los huevos puestos. En esta como en otras especies animales, la reproducción se da en pleno únicamente cuando el bienestar general esta asegurado. Por tanto cualquier distanciamiento de las condiciones ideales repercutirá en mayor o menor medida sobre la reproducción. La lógica indica que aquel establecimiento que mantenga a su pie de cría en buenas condiciones generales y bajo un buen manejo obtendrá una buena calidad y cantidad de huevos a incubación. El objetivo de este artículo es repasar los factores de mayor incidencia sobre estas condiciones.

Bajo los sistemas de cría en granja, los resultados locales indican que la temporada de reproducción se inicia a fines de agosto y se extiende hasta febrero pudiendo poner de 25 a 65 huevos dependiendo de la edad de las hembras y condiciones de manejo. Prácticas como la recolección diaria de huevos y el recambio de machos determinan un incremento en el número final de huevos puestos por la hembra.

Alimentación

La nutrición juega un rol mayor en la reproducción y fertilidad. Dado que aun no contamos con raciones que cumplan con los requerimientos específicos del ñandú es importante suplementar la dieta con praderas y verdeos, incluso en esta etapa, por las bajas densidades en que se manejan los animales, es factible realizar un pastoreo directo. Por una buena alimentación entendemos no solo lo que el animal ingiera durante el periodo reproductivo sino también el estado con que llega a este período. Tanto desórdenes nutricionales generales, desnutrición u obesidad como deficiencias especificas tales como la falta de Ca++ vitaminas A y E y selenio alteran la reproducción.

Clima

Incide directamente sobre la postura los cambios climáticos bruscos durante el período reproductivo. Es normal el descenso de la postura en días muy frescos o luego de tormentas. También baja la puesta frente al calor excesivo. Es aconsejable entonces que los animales tengan la opción de refugiarse. Si el potrero de reproducción no cuenta con árboles es aconsejable proporcionarles sombra en forma artificial.

Estrés

Cualquier condición que modifique el ambiente en que se encuentran los reproductores puede provocar una situación de estrés, en la cual se puede cortar o suspender la reproducción. Es importante recordar que el ñandú no es un animal doméstico y que la incidencia en él del estrés es mucho mayor que lo que es en animales que llevan siglos de vida en cautiverio. La presencia cerca de posibles predadores, inclusive perros, los cambios de potreros y el movimiento de mucha maquinaria o personas son situaciones que inducen al animal a entrar en estrés. Se debe mantener a los reproductores lo más tranquilos que sea posible y ubicarlos en zonas de menor movimiento del campo. Es indicado acostumbrar a los animales a una rutina, alimentándolos, haciendo la recolección de huevos y demás tareas, siempre a las mismas horas y por el mismo personal. En conclusión grandes cambios en la ambientación, nutrición o manejo no son recomendados durante la postura.

Sanidad

El estado sanitario de los reproductores al inicio de la temporada de cría se reflejará directamente en los resultados de la misma. Se recomienda llevar un plan sanitario que minimice la cantidad de tratamientos durante la reproducción ya que muchos productos químicos inciden negativamente sobre la fertilidad. Recuerde consultar con un veterinario antes de tomar cualquier medida al respecto y recuerde también que lo fundamental y de menor costo es trabajar en la prevención de enfermedades.

Comportamiento

El comportamiento de los machos es un carácter fundamental a la hora de realizar una selección de reproductores. Hay que seleccionar machos activos, pero que no presenten demasiada agresividad ni un obsesivo comportamiento territorial. Generalmente este tipo de animales dedican demasiado tiempo a luchar con otros machos y menor tiempo a la reproducción propiamente dicha y afecta no solo a los machos del potrero en que se encuentra sino también a los de potreros vecinos. Otra clase dé problemas reproductivos puede aparecer cuando el personal interactúa demasiado con los charabones, al punto que estos los identifican como su padre. Este es un problema muy común en pequeños establecimientos y es importante evitarlo porque puede traer dificultades a la hora de identificar la pareja. Se recomienda el uso de animales mayores que cumplan con la función de tutor de los nuevos individuos. Un último aspecto es el de la selección sexual ya que un individuo dará una fertilidad mayor si es capaz de elegir él mismo con quien se aparea. En este sentido es conveniente la utilización de potreros amplios con una buena cantidad de animales de ambos sexos.

Espacios y proporciones

El disponer de un buen espacio, con distintos ambientes ayuda a la reproducción normal. Densidades muy pobladas de animales por hectárea interfieren en el normal desarrollo de las conductas sexuales (cortejo, nidificación, apareamiento, etc.). En la naturaleza solo un 20 % de los machos se reproduce anualmente. Es común en la naturaleza observar machos que dominan 7 o más hembras, pero a efectos de lograr una mayor fertilidad en criaderos es adecuado utilizar un macho cada tres hembras. Hacía el final de la estación y cuando disminuye la fertilidad es bueno agregar un macho más cada 6 hembras.

¿ Cómo podemos evaluar lo que esta pasando en el potrero?
  1. Chequeando el comportamiento de cortejo de los machos.
  2. Calculando cuántas hembras están en postura, una hembra pone un huevo día por medio en pico de postura.
  3. Realizando ovoscopías para evaluar el desarrollo en las etapas tempranas del embrión.
  4. Realizando evaluaciones comparativas al final de la postura y realizando una selección de reproductores.
  5. Asegurándose que los animales a poner en reproducción son sexualmente maduros. La velocidad, de crecimiento y peso vivo de los animales tiene una correlación directa con la actividad sexual.

Dado el carácter estacional de la reproducción, un manejo inadecuado repercutirá en el resultado del trabajo de todo un año. Por eso es de fundamental importancia evaluar estos factores y corregir errores. En temas tan importantes, no se maneje por su intuición registre todo aquellos datos que le sea posible y realice comparaciones reales.

Considerando lo antedicho y aplicando mínimas correcciones en el manejo de la granja que no incide sobre el costo anual del mantenimiento de los reproductores usted podrá obtener un mayor número de nacimientos.

 

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