Director: Guillermo Alejandro Bavera
Médico Veterinario, Profesor Titular Efectivo de Producción Bovina
de Carne, Departamento Producción Animal,
Facultad de Agronomía y Veterinaria, Universidad Nacional de Río
Cuarto, Río Cuarto, provincia de Córdoba, República Argentina
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Carlos Monzoni. 2004. La
Nación, Secc. Campo, Bs. As.
Es
un producto nuevo, muy requerido en el mundo, y que deja una buena ganancia
♦
Permite una alta rentabilidad, difícil de lograr con una actividad
tradicional.
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Su carne es magra, baja en colesterol y alta en proteínas.
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Todavía no se exporta, por falta de volumen.
Hacía
mucho tiempo que Augusto Cortina deseaba emprender una actividad no
tradicional. Luego de un viaje por España, donde visitó varios criaderos, se
decidió por una que tiene sólo diez años de desarrollo en el mundo y tres en la
Argentina: la cría de ñandúes.
Como
siempre tuve campo, buscaba una actividad que pudiera realizar en mi tierra,
pero que no fuera de las convencionales. "Luego de ver varios criaderos,
frigoríficos y comercios en España, me decidí por esto", cuenta Cortina,
que tiene su campo en Pila, un pueblo de 2500 habitantes, ubicado entre Buenos
Aires y Mar del Plata.
Entre
los puntos positivos, destaca que se trata de un mercado nuevo y de un producto
requerido mundialmente, que deja buen margen de ganancia. “Crece en forma sostenida
año tras año y posee una alta rentabilidad, difícil de lograr con una actividad
tradicional”, dice el emprendedor, de 33 años que especifica que, una vez
consolidado, se puede obtener una ganancia de entre 250 y 350 pesos por animal.
Entre
los aspectos negativos, Cortina sintética: “Hay que esperar dos años para
empezar a percibir beneficios y recuperar la inversión”.
Para
comenzar se necesita contar con las instalaciones adecuadas y presentar en la
Dirección Nacional de Fauna y Flora Silvestre una solicitud de habilitación
como criadero, ya que se trata de una especie protegida. Según la
infraestructura, se autoriza a recolectar una determinada cantidad de huevos de
la fauna silvestre, que luego se incuban. A los cuarenta rijas nacen las crías,
que demoran dos años hasta que llegan a ser sexual- mente adultas. “También se
pueden comprar los huevos o juveniles (de seis meses a un año) a criaderos que
están más avanzados. La compra de madres es más complicada porque no hay muchas
en el mercado”, apunta el emprendedor. Y añade: “En cualquiera de estos casos,
lo prudente es decir que el retorno de dinero empieza solo a los dos años’.
Pero,
¿qué se requiere para montar un criadero? En primer lugar, se necesita una sala
de incubación de
En
cuanto a los costos que insume el armado, el empresario estima: “Para empezar
con 200 huevos, se necesitan entre 25.000 y 30.000 pesos. Yo invertí 130.000,
pero monté una estructura muy grande, con 500 reproductores, tres incubadoras y
un galpón de recría para 500 animales”.
Cualquier
región de nuestro país es apta para la cría del ñandú (en Australia se lo llama
emú y en África, avestruz), porque se trata de un animal muy rústico. “Su única
enfermedad es la parasitosis, pero se soluciona fácil”, acota Cortina.
Su carne, de muy buen sabor, presenta múltiples bondades para la salud: es
magra, baja en colesterol y con alto contenido proteico. ‘Tiene el exquisito
gusto de las carnes de caza, combinado con la textura y suavidad propia del
animal de criadero.”
Además
de la carne, que se cotiza entre 25 y 30 pesos por kilo, se comercializan el
cuero utilizado por fábricas de ropa) y las plumas (se usan en la confección de
plumeros). “El cuero también se puede colocar en una curtiembre, pero el
volumen debe ser mayor”, aclara Cortina, que vende su producción a dos
proveedores de hoteles y restaurantes.
Por
tratarse de una actividad nueva en el país, la exportación se dificulta. “Hoy
nadie exporta porque no se cuenta con las cantidades requeridas”, se lamenta el
emprendedor Por tal motivo, planea reunir varios criaderos y juntar un gran
volumen de producción. “Pienso que en dos años lo lograremos, se ilusiona.
Según
la región fue llamado de diferentes manera, ñandú proviene del guaraní, choique
es de origen mapuche o araucano, suri o sury de origen quechua y aymará, ammanik
en mocoví, mañik en toba y pilagá, oóiu en tehuelche, avestruz sudamericano,
ema en Brasil y por último charito, charo y charabón son los nombres con que se
denomina a los pichones.
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Clase: Aves
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Subclase: Neornithes
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Superorden: Paleognathae
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Orden: Rheiformes
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Familia: Rheidae
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Género: Rhea
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Especie: Rhea Americana / Rhea Pennata
Habitan
en estepas y sabanas, pero también en montes, bosques y praderas. Son aves
incapacitadas para volar pese a sus grandes alones. Su defensa es la aguda
visión y gran velocidad en la carrera. Pueden dar pasos de más de 1,70 mas y
poseen una gran capacidad de maniobra ayudados por sus alas.
El
esófago se puede inflar con aire para producir los sonidos profundos y
resonantes que realizan durante la época de celo.
El
ventrículo (segundo estómago) puede expandirse, incrementando su volumen para
proveer un mayor acumulo de ingesta. Esta facultad le permite a los pichones
poder impactarse con facilidad cuando se sobrealimenta con pasto, ramas u otras
partículas difíciles de digerir. Las plumas proveen sombra, cuando hace calor
se esponjan y cuando hace frío bajan las alas para taparse las patas.
El
60 % del día lo pasan caminando en busca de alimento y el restante tiempo
descansando.
Picotean
más de 5.000 veces por día el suelo.
El
ñandú es una especie diurna de reproducción estacional (primavera - verano).
Que llega a la madurez sexual a los dos años.
Longevidad:
15 años.
Supervivencia
natural: sólo el 50% de las crías a los 30 días. el 10% a los 6-8 meses.
Área
de acción:
Llegan
a medir hasta
El
color es gris oscuro en el dorso, vientre blanco, macho con corona negra en la
cabeza y plumas negras en cuello.
Es
un ejemplar que por la ley nacional de fauna tiene vedada su captura y
comercialización, salvo en aquellos casos en que se desarrollen a partir de
emprendimientos de cría y reproducción controlados.
La
postura anual, se da entre Septiembre y Febrero. Incuban durante
En
condiciones naturales o silvestres el porcentaje promedio por nido es de 26
huevos. Estimándose entre
La
condición de cautiverio de estos animales ha demostrado que su domesticación,
la disponibilidad de comida en forma permanente y el correcto manejo ha logrado
extender el tiempo de postura (de Julio a Febrero) y el número de huevos por
hembra puede llegar a las 40 unidades.
Porcentaje
de abandono natural de nidos:
Horario
de oviposición:
El
huevo de ñandú es de
Los
testículos aumentan su tamaño cuatro veces durante la época reproductiva y no
producen espermatozoides fuera de la misma. La testosterona aumenta con el
incremento de horas luz por día, y secundariamente aparecen todas las restantes
características sexuales secundarias como ser la vocalización y
territorialismo.
Existen
determinados factores ambientales que pueden producir infertilidad:
♦
Cercanía a torres de alta tensión o máquinas de combustión.
♦
Predadores.
La carne del ñandú se caracteriza por ser roja,
magra y con bajos niveles de colesterol y calorías. Estos bajos porcentajes de
lípidos (ácidos grasos no saturados) presentes en la carne, previenen el
aumento de la presión arterial, la vaso dilatación (elasticidad de las
arterias) e influyen positivamente en la prevención de la formación de tumores.
Un animal adulto produce alrededor de
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