PREPARACIÓN de las pieles de ñandÚ e instrucciones para un correcto cuereado

Fac. de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, Centro de Zoología Aplicada,

Universidad Nacional de Córdoba (UCZA-UNC). 2002.

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Las siguientes son sugerencias acerca de cómo deben prepararse, extraerse, conservarse y acondicionarse, las pieles de ñandúes para el envío a curtiembre. No asumimos ninguna responsabilidad por cualquier tipo de lesiones, accidentes, daños, etc., que pudieran resultar de aplicar estas sugerencias.

En primer lugar, use el sentido común y siga las medidas de seguridad adecuadas para todo el procedimiento, desde el abatimiento del animal hasta el cuereado. Si va a abatir un animal, recuerde hacerlo en una forma humanitaria y si piensa usar la carne y la grasa, recuerde seguir las medidas higiénicas y sanitarias apropiadas y aprobadas.

1. Si Ud. encuentra uno o más de sus animales muertos en su corral o lote y sospecha que llevan en ese estado más de cuatro horas, en general las pieles ya no serían aceptables por una curtiembre. Las pieles deben ser extraídas dentro de las seis horas de la muerte del animal, para mantener su calidad. Nunca conserve en freezer los cadáveres con las pieles o las pieles mismas, ya que luego éstas serán rechazadas por la curtiembre.

2. En el caso de un animal que ha sufrido una lesión incurable y debe ser sacrificado, o si va a abatir un animal para consumo o comercialización de sus productos, utilice siempre un método seguro, humanitario y lo más rápido e indoloro posible. Un disparo de arma de fuego en la parte posterior de la cabeza, realizado en forma segura (tenga en cuenta que el proyectil atravesará con facilidad los huesos del ave), es un método eficiente y que reúne las condiciones antes citadas. Recuerde que muchos países exigen un tratamiento ético y humanitario adecuado, para todos los animales.

3. Transporte el cadáver del animal a un sitio en el que pueda colgarlo, elevarlo y sostenerlo en forma segura (ej. un tinglado o galpón) y que tenga una superficie adecuada y no resbalosa.

4. Coloque una lona impermeable grande cubriendo el suelo del área donde trabajará debajo del cadáver, de manera que en ella caigan la sangre, plumas, etc.

5. Ponga el cadáver sobre la lona o, si es posible, déjelo colgado de ambas patas, de manera que éstas se mantengan separadas.

6. Arranque absolutamente todas las plumas.

7. Este paso y el siguiente son opcionales, si dispone de un pequeño compresor de aire y de una aguja del tipo para inflar pelotas de basketball, afilada en su extremo. Con este equipo deberá inyectar aire comprimido debajo de la piel (entre ésta y el tejido adiposo -grasa-) en los siguientes sitios: pecho, ambas patas y ambas coyunturas en las piernas.

8. Cuidadosamente inyecte el aire en el cadáver hasta que la cloaca de éste se frunza. Nunca infle por demás, ya que puede reventar el cuero y/o lesionarse Ud. u otros operarios.

9. Usando un cuchillo limpio y filoso, haga un corte longitudinal por la parte ventral del animal, según se indica en la Figura 1, desde debajo de la cabeza hasta la cloaca (tenga especial cuidado de no penetrar en la cavidad abdominal o el intestino).

 

Fig. 1.- Línea de cortes para el cuereado de ñandúes

 

10. Corte cuidadosamente la piel en forma circular alrededor de la cloaca.

11. Realice un corte perpendicular al anterior, a la altura de las piernas, continuando por la parte interna de cada una de éstas hasta la respectiva coyuntura tibiotarsal. Las patas deben ser cortadas con cuidado a la altura de esta coyuntura, mediante una sierra eléctrica o de mano. El cuero con placas que recubre el tarsometatarso y dedos es usado por algunas curtiembres, de manera que no necesariamente debe ser descartado.

12. Tome cada ala y córtela con sierra, a unos 10 - 15 cm del cuerpo.

13. A partir de este paso debe dejar de usar elementos cortantes y/o punzantes, ya que de lo contrario correrá el riesgo de arruinar la piel al cortarla o perforarla accidentalmente o por impericia.

14. Comenzando por la región del estómago, separe la piel de la pared del cadáver a lo largo de todo el cuerpo, usando una cuchara grande, una espátula de bordes redondeados, y/o simplemente sus manos, despegando y dejando suelta la piel. Toda la grasa debe quedar adherida al cuerpo y no a la piel. Sea particularmente cuidadoso en la zona de la cola. Recuerde que las pieles pueden romperse (seguramente le ocurrirá en alguna oportunidad).

15. Finalmente, tirando de la piel ya extraída, podrá separar el resto que queda en la región del cuello.

16. El cadáver queda de esta forma sin cuero, listo para que se extraigan las vísceras, grasa y carne, siguiendo el protocolo correspondiente.

17. Lave la piel en agua fría hasta que quede completamente limpia de suciedad, remanentes de carne o grasa, etc., por fuera y, especialmente, por dentro. Una hidrolavadora pequeña es muy útil para este propósito. Una buena limpieza del cuero mejora su conservación y el proceso de curtido.

18. De inmediato sumerja completamente la piel en una solución de salmuera en agua (900 gramos de sal fina no yodada y ¼ de cucharada grande de agua lavandina -hipoclorito de sodio-, por cada 3.75 litros de agua fría limpia), dentro de un recipiente limpio y con tapa. Déjela sumergida por un período de 4 a 12 horas.

19. Retire las pieles del recipiente y deje que se escurran y sequen solas, en un sitio al reparo del sol, por espacio de una hora. Para ello, colóquelas sobre una tabla o, mejor aún, cuélguelas apiladas sobre un caballete de madera (de aproximadamente 1.20 m de alto) con forma de U invertida, es decir que posea lomo romo de unos 10 cm de ancho. En reemplazo de estos caballetes, puede también utilizarse un caño plástico de ese mismo diámetro, suspendido por medio de sogas, o algún tipo de soporte, etc. Es importante que estos tendederos no tengan clavos u otro tipo de piezas que pudieran desgarrar, perforar, marcar, o manchar los cueros con óxido u otras substancias.

20. En un sitio al reparo de los agentes meteorológicos y seguro, al que no puedan acceder predadores como perros o gatos, coloque un cajón grande (pueden montarse sólo los bordes de éste) con el piso recubierto con un trozo de polietileno y sobre éste extienda una capa delgada y uniforme de sal fina no yodada.

21. Deposite las pieles, con la parte interna hacia arriba, completamente desplegadas de forma plana sobre la sal.

22. Cubra la piel con 2½ a 7 cm de sal fina no yodada, teniendo especial cuidado de tapar toda la superficie de la piel.

23. Extienda sobre la capa de sal la siguiente piel y luego cúbrala con sal, de la misma forma que lo hizo con la anterior. Continúe de esta forma con todas y cada una de las pieles que tenga que conservar. Finalmente, luego de colocada la última capa de sal, es conveniente tapar la caja con una madera, chapa, etc.

24. Deje las pieles en la caja con sal por un período no menor a tres semanas, antes de contactar a una curtiembre.

25. Para enviarlas a la curtiembre, retire las pieles de la caja con sal e identifíquelas con algún tipo de etiqueta, precinto, caravana o con una marca por presión (aplicada con golpe de martillo), dispuesta en alguna porción firme cercana al borde de la piel. Es conveniente identificar las pieles de su granja, ya que de esta manera la curtiembre determina la procedencia de las pieles y puede asignar sin error la superficie total y clasificaciones que corresponden a cada establecimiento. Además de asegurar el pago correcto, este procedimiento permite corregir errores de manejo de los animales y/o pieles, mejorando progresivamente la calidad del producto de cada establecimiento en particular.

26. Pliegue las pieles en tres, colocando una delgada capa de sal fina entre cada capa de piel. Nunca coloque o almacene pieles sobre, o tocando, pieles directamente, sino siempre manténgalas con capas de sal fina entre ellas. Introduzca las pieles en una bolsa plástica grande y resistente y colóquelas dentro de una caja impermeable, o que impida pérdidas. Finalmente, remítalas a la curtiembre, ya sea por encomienda o por el método de transporte más apropiado a su región.

27. La pieles mal extraídas tiene escaso valor y se usan para recortes, ensayos y/o muestrario de colores. No remita a una curtiembre pieles en mal estado o mal conservadas, ya que éstas no tienen uso y, por lo tanto, se desperdiciaría tiempo y dinero.

28. Recuerde que el tránsito y comercialización nacional e internacional de productos y subproductos de especies nativas requieren de guías y permisos específicos, que se otorgan únicamente a criaderos inscriptos ante las autoridades de aplicación de las leyes de fauna a nivel provincial y nacional. La curtiembre exigirá estos permisos para recibir sus cueros, aún antes de procesarlos, ya que de lo contrario estaría infringiendo la ley y podría ser pasible, entre otras cosas, de multas y decomisos. Por la misma razón, los compradores de los cueros ya curtidos también exigirán los permisos correspondientes.

 

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