Dr. D. Eduardo Respaldiza Cardeñosa*. 2007. Conferencia en la
Real Academia de Ciencias Veterinarias
(España).
*Académico de Número (Medalla núm.
28).
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de jabalíes
1.- INTRODUCCIÓN
La caza en España
es un recurso renovable que ha tenido en los últimos años un desarrollo
ascendente en lo que se refiere al número de usuarios y cotos.
El jabalí es
uno de esos animales míticos cuya relación con el hombre, además de profunda y
multifacética, se pierde en la noche de los tiempos. Sin duda su caza es muy
anterior por parte del hombre prehistórico, pero se han encontrado indicios de
domesticación con una antigüedad de 9000 años en Grecia y Anatolia, criándose
en cautividad en granjas del país heleno actualmente. Desde entonces, y para
muchas civilizaciones, ha representado una fuente de proteínas fundamental
hasta hoy en día, que lo es más que nunca.
Tras haber
sido capturado con asiduidad durante las épocas prehistóricas, en el
Paleolítico y el Mesolítico, el jabalí fue objeto de una caza enconada en la
Antigüedad, durante la cual los habitantes de Micenas lo consumieron mucho y
abundantemente, adornaron sus más hermosos cascos de guerra con sus magníficas
“defensas” y se enfrentaron a él por desafío o como deporte, a semejanza de los
héroes griegos Heracles y Tesco.
ORIGEN Y TAXONOMÍA
La familia Suidae,
junto con Hipopotamidae, pertenecen al grupo Bunodontus Artiodáctilos
(Moret, 1953). Los Bunodontus son los Artiodáctilos más primitivos aun cuando
su interés paleontológico sea restringido. Aparece en el Eoceno en América del
Norte, evolucionando más tarde para formar numerosas ramas americanas y
europeas.
El género Sus
aparece en Europa occidental representado por especies, dos de gran talla: Sus
major y S. arvenensis y otra de menor talla scrofa. Esta última muy
abundante en el Cuaternario y con una extensa repartición geográfica.
Sus es básicamente un género del Viejo Mundo. Está
representado en la Península Ibérica por Sus scrofa. El jabalí de
Eurasia (Sus scrofa) es nuestro jabalí, el único que vive en Eurasia. El
jabalí de Eurasia tiene una de las distribuciones más extensas de entre todos
los mamíferos del mundo.
Etimología
Benveniste,
en el vocabulario de las instituciones indoeuropeas señaló la necesidad
absoluta de revisar el sentido de los nombres latinos atribuidos al jabalí y al
cerdo. El autor discutió, en efecto, la atribución habitual del término latino porcus
al cerdo doméstico, y del término latín Sus al jabalí, y explico que se
trataba de una mala interpretación que se hizo en un principio y que por
desgracia se ha mantenido hasta nuestros días.
Según
Ballesteros (1998), la palabra castellana “jabalí” es tan diferente de otras
lenguas europeas porque procede del árabe yabalí (cerdo montés), derivado a su
vez de yábal (montaña).
El jabalí en la
Península Ibérica
En la
Península Ibérica, el jabalí ocupa prácticamente todo el territorio con las
obvias excepciones de los terrenos inadecuados por no ofrecer los mínimos
requeridos para su supervivencia, como sucede en las zonas de mayor altitud, en
las más áridas con falta de agua o en las de máxima urbanización.
La distribución
geográfica peninsular, según Cabrera (1914), para cada una de las
subespecies es la siguiente: Sus scrofa castilianus Thomas, 1912, se
distribuyen por el Norte y Centro de la Península, desde los Pirineos,
Cordillera Cantábrica y Galicia hasta Sierra Morena. Localidad típica:
Quintanar de la Sierra (Burgos). Sus scrofa baeticus, Thomas, 1912, se
distribuye por Andalucía, cuenca del bajo Guadalquivir, hasta la costa de la
provincia de Huelva. Localidad típica. Los doce municipios que conforman el
Coto de Doñana.
Pascal
Étienne y Albert Masó (2004) nos dicen que la población de jabalíes es muy
elevada y en crecimiento, con la salvedad de que la abundandía es menor en
Galicia (y alrededores) y, también, curiosamente, en otras cinco provincias del
extremo opuesto peninsular: Málaga, Granada, Almería, Murcia y Alicante.
En la
región noroccidental, la población se encuentra muy dispersa, mientras que en
el sudeste apenas se encuentran jabalíes y realmente se detecta escasez, que se
atribuye sobre todo a la excesiva aridez del terreno.
En
otras zonas, por el contrario, la especie se considera una auténtica plaga…
sobre todo por parte de los agricultores que se ven afectados por sus “visitas”
a los sembrados y a los núcleos urbanos e incluso llegan hasta los jardines de
casas particulares. Todas estas “visitas” suelen suceder especialmente en las
épocas de sequía y la falta de alimento. El jabalí no vive en ninguna isla
del archipiélago balear ni tampoco canario.
Examinando
algunas características del jabalí podemos deducir, que una de las
consecuencias inmediatas de la elevación de la densidad de población de los
jabalíes son las erosiones o estragos que suele producirse en los recursos
vegetales silvestres y en los cultivados y lo que es más
preocupante, son las repercusiones sanitarias con efectos importantes
sobre el bienestar y aptitud cinegética de los jabalíes, con riesgos evidentes,
por las infecciones o infestaciones cruzadas, especialmente para los cerdos y
demás ganadería doméstica y salud pública en aquellos procesos zoonósicos.
Centrándonos
en el tema sanitario de la especia cinegética, jabalí, nos referimos a las
parasitosis y enfermedades parasitarias más comunes y frecuentes que se
presenta actualmente.
Los
parásitos y el organismo que los aloja, en la mayoría de los casos, mantienen
un estado de equilibrio que hace pasar inadvertida a esta asociación. Este
estado puede verse alterado por causas muy diversas como son: elevadas dosis
infectantes/infestantes, incremento del ritmo de reinfección/reinfestación,
bajada de defensas por estrés, deficiente alimentación, existencia de otras
enfermedades concomitantes, etc.
Las
enfermedades parasitarias del jabalí, como los animales de caza mayor,
provocan, cuando no hay un manejo racional en los programas o planes técnicos
de ordenación cinegética, pérdida económicas en los cotos derivadas de las
siguientes acciones a saber:
♦
Retrasos
del crecimiento en rayón o jabato, bermejo y adultos.
♦
Descensos
del rendimiento cárnico de la canal por pérdida del peso y decomisos.
♦
Deterioro
de la calidad de los trofeos por interferencias metabólicas producidas por los
parásitos.
♦
Disminución
del vigor y poderío de las reses en las monterías.
♦
Interferencias
inmunológicas por la acción patógena de los parásitos, favoreciendo la
instauración de enfermedades infecciosas y por ello la asociación de parásitos
y de agentes infectantes (bacterias, clamidias, virus y hongos, etc.)
De todos los
parásitos diagnosticados en nuestro estudio, solo se encuentran referenciados
en el Índice Catálogo de Zooparásitos Ibéricos de Cordero del Campillo y
colaboradores (1994) los siguientes: Ascaris suum, Physocephalus
sexalatus, Trichinella spiralis, Hyalomma lusitanicum, Rhipicephalus
bursa y Haematopinus suis. El resto de parásitos detectados están
citados en el cerdo y no en el jabalí.
2- TÉCNICAS
MICROSCÓPICAS, ETIOLOGÍA Y EPIZOOTIOLOGÍA DE LAS PRINCIPALES PARASITOSIS
ENDÉMICAS
Durante más
de tres años se han estado realizando investigaciones con técnicas
microscópicas, alrededor de 335 análisis coprológicos (examen directo, método
de McMaster, método de Baerman), examen del tejido muscular (triquineloscopia,
digestión pépsica), 32 muestras para análisis de sangre, estudio y
clasificación entomológica en 107 muestras de jabalíes de 229 infestados por
artrópodos (105 animales con ácaros ixoideos, y 12 animales con insectos
sifunculados) y micrometría. También se han analizado distintas muestras de
órganos, con el fin de recabar distinta información patológica de algunas
enfermedades parasitarias (etiología y epizootiología) o enfermedades
infecciosas.
La investigación
microscópica de parásitos en heces de jabalíes es fundamental para la
observación de parásitos y de las parasitosis intestinales, y con ello estar
bien informado y poder aplicar lo más rápidamente la profilaxis o control
necesario. Estos análisis coprológicos nos hacen abordar algunas
características de los parásitos diagnosticados y su epizootiología que
exponemos en las siguientes fichas técnicas sanitarias.
Parasitosis del aparato
digestivo
La
parasitación por protozoos en jabalí puede considerarse irrelevante en la
mayoría de los casos. Entre las protozoosis diagnosticadas en los jabalíes
españoles se encuentra en el Índice-Catálogo de Zooparásitos Ibéricos (1994),
únicamente Isospora suis.
Las eimerias
o coccidios pueden ser observados en el aparato digestivo, pero en rarísimas
ocasiones son origen de procesos clínicos o patológicos.
En los
análisis coprológicos realizados en Lugar Nuevo, y Selladores-Contadero (Jaén)
se observaron 336 muestras, de las cuales resultaron positivas 99 (29,46%). En
su mayoría son infecciones leves.
La
coccidiosis producida por Eimeria spp. se presenta como ya hemos
dicho anteriormente con alguna frecuencia, bien aislada o bien asociada a otros
parásitos, especialmente a nematodos gastrointestinales, y en menor proporción
a nematodos broncopulmonares, y otras parasitosis o agentes infecciosos.
La media de
las medidas de 13 ooquistes es 23,95 x 17,79 μm y sus morfologías
elipsoides a ovoides, pared gruesa de color amarillo oscuro y superficie
lisa corresponden a E. polita (Pellérdy, 1940). Las mediciones de 5
ooquistes de 2 jabalíes y su morfología se adaptaron a la E. scabra
(Henry, 1931). Media de los ooquistes 25,64 x 17,72 μm, se presentan de
forma elipsoide a ovoide. La pared ooquística es rugosa y de color marrón
amarillenta, con micrópilo dispuesto en el extremo más estrecho.
La E.
polita (Pellérdy, 1949), diagnosticada en Granada por Romero Rodríguez
(1972) en el cerdo doméstico, la hemos observado en el jabalí, aunque en
Hungría y EE.UU. (Alabama) fue descrita antes del año 1968 según (Saulsby).
Esta especie es únicamente conocida a partir de los ooquistes eliminados en las
heces, Levine (1973) considera a E. polita sinónimo de E. debliecki,
mientras que Rommel (1970) piensa que E. cerdonis es un sinónimo de la
especie en estudio, E. polita. Pellérdi (1974) afirma que los ooquistes
de E. polita se pueden confundir con los de E. scabra y E.
debliecki. Los ooquistes de E. polita se pueden distinguir de los de
E. scabra por su pared lisa, y de los de E. debliecki por las
diferencias de tamaño.
La
coccidiosis originada por eimerias está muy difundida por todo el mundo, pero
en los jabalíes, por estar libres y no hacinados puede considerarse
irrelevante, puesto que en las 336 muestras analizadas coprológicamente, 99
resultaron positivas y el número de ooquistes de eimerias en cada muestra
osciló de 100 ooquistes por gramo hasta 1200 ooquistes por gramo.
Las
eimeriosis o coccidiosis aparecen en las muestras obtenidas en todas las
parcelas sin excepción. Puede apreciarse que los porcentajes de muestras
afectadas varían entre 21,62% para la parcela menos afectada (número 1;
Selladores del Monte Selladores-Contadero) y 38,10% para la más afectada
(número 2, El Estrecho del Monte Lugar Nuevo).
Las eimeria
aparecen durante todos los meses del año en las muestras obtenidas en el monte
Lugar Nuevo. En Selladores-Contadero aparecen todos los meses excepto los de
Marzo, Septiembre y Diciembre. Los meses en los que el porcentaje de
muestras afectadas por Coccidios (eimeria) es mayor, son Junio, Septiembre y
Octubre para el monte Lugar Nuevo, y febrero, Mayo y Julio para
Selladores-Contadero. Los meses en los que el porcentaje de muestras afectadas
por eimeria es menor, son Enero, febrero, Mayo y Noviembre para el monte
Lugar-Nuevo, y Marzo, Septiembre y Diciembre para Selladores- Contadero.
Todos estos
análisis demuestran que los portadores de Eimeria (animales adultos) se
presentan en todas las épocas o estaciones del año, aunque en principio, la
infección media o fuerte afecta a los animales jóvenes (rayones)
ocasionando alteraciones patológicas con signos clínicos como diarreas, más o
menos profusas, pudiendo llegar en sus últimas etapas a la emaciación y
estreñimiento.
La infección
se realiza con animales enfermos o portadores, perros, roedores, aves, calzado,
vehículos etc., que han contaminado los alimentos y el agua con ooquistes
esporulados y estos al ser ingeridos por animales sanos dan lugar a la
coccidiosis por Eimeria spp.
Se ha
observado que los ooquistes de E. scabra, E. polita y
E. debliecki pueden sobrevivir en
ambiente húmedo durante 4 a 6 meses; los ooquistes sin esporular resisten mejor
que los esporulados.
Estos
coccidios tienen su sitio predilecto en el intestino delgado, donde
tiene lugar su reproducción esquizogónica (2 o 3 generaciones), con invasión de
las células epiteliales de todo el trayecto o las partes finales (E. polita,
E. scabra, E. porci y E. spinosa) excepto en
infecciones masivas que invaden el intestino grueso.
Los
tratamientos adecuados recomendados son: amprolio, monensina, lasalocid y
sulfamidas.
Balantidium
coli, se detectó el 5 de
abril de 2001 en un análisis coprológico (Parcela 3, Paraje Barranco del
Gallo). Lugar Nuevo, lo que da lugar a una prevalencia de 0,30%.
Se trata de
un Protozoo Ciliado que habita en ciego y parte inicial del colon del
cerdo, y en nuestro caso en el jabalí. Frecuente en los trópicos, pero
también extendido por las regiones templadas y nórdicas.
Generalmente
se comporta como comensal. El estadio vegetativo tiene forma oval, de 30 a 150
micras de largo por 20 a 300 micras de ancho. La forma propagativa es el
trofozoito y especialmente es el quiste, casi esférico, de 40 a 100
micras, con pared resistente, que sobrevive varios días en agua y varias
semanas en suelo húmedo, estiércol, etc.
La infección
se produce por la ingestión de quistes fecales. El cerdo es el hospedador
específico (prevalencia hasta el 60-100% en zonas tropicales o cálidas; 2-5%
eliminadores de quistes), de forma que la introducción en una explotación o en
el coto o zonas jabalineras suele ocurrir por portadores asintomáticos, aunque
también puede intervenir el hombre, antropoides, perros, gatos, ratas, ratones,
etc. En sentido contrario, el cerdo y el jabalí pueden ser origen de infección
para estas especies.
Este Protozoo
es un invasor secundario, que actúa cuando existen factores concomitantes,
tales como estrés, alimentación defectuosa, presencia de otros parásitos que
abren puertas de entrada en la mucosa (Coccidios, Esofagostomas, Tricuros,
etc.), Bacterias (Colis, Salmonellas, Espiroquetas) o Virus, tras lo cual
penetra y, gracias a la hialuronidasa, amplía las lesiones y posibilita la
invasión tisular.
A partir de
los quistes ingeridos se libera el parásito en el intestino e inicia su
multiplicación pasada la válvula íleo-cecal. En ausencia de factores
colaborantes puede vivir como comensal, con escasa densidad de población. En
caso favorable, penetra profundamente en los conductos glandulares, destruye el
revestimiento epitelial y causa enteritis.
El
tratamiento adecuado recomendado es el siguiente: acertasol combinado con
oxitetraciclina.
La balantidiosis
es una zooantroponosis que recuerda clínicamente a la disentería
amebiana y tiene carácter profesional, pues afecta a porqueros, personas
que trabajan en mataderos y empleados de zoos que conviven con antropoides, en
condiciones higiénicas deficientes.
Los parásitos
y parasitosis de mayor importancia diagnosticadas coprológicamente y
muscularmente en el jabalí del suelo español han sido:
1) Nematodos
gastrointestinales teles como hiostrongilosis, esofagostomosis, ascariosis, globocefalosis,
estrongiloidosis, tricuriosis, fisocefalosis; 2) nematodosis del aparato
respiratorio como las metastrongilosis y 3) nematodosis musculares como la
triquinelosis. Los huevos de las cestodosis intestinales, trematodosis
hepáticas y otras helmintosis, como cestodosis larvarias y la
macracantorrincosis no han tenido presencias o presencias muy esporádicas en
las poblaciones estudiadas.
Las
gastroenteritis son frecuentes en los jabalíes. Normalmente no se alcanzan elevadas
cargas parasitarias, por lo cual es fácil que desde el punto de vista clínico
pasen inadvertidas. En algunos casos en los que se rompe el equilibrio
organismo/parásito pueden tener graves repercusiones para la vida del animal.
En cuanto a
los nematodos de localización gastrointestinal en el jabalí, algunos no
necesitan de la participación de artrópodos como hospedadores intermediarios
(ciclo directo), sin embargo otros sí utilizan escarabajos, lombrices etc., en
el ciclo biológico, los cuales también pueden formar parte de la dieta de este
omnívoro. De todos modos los más frecuentes tienen ciclo directo, observándose
en ocasiones elevadas cargas de parásitos o parasitaciones.
Estas
parasitosis son causadas por distintos miembros de la familia Strongyloididae y
las superfamilias Strongyloidea, Ancylostomatoidea, Trichostrongyloidea,
Ascaridoidea y Filarioidea, que cursan con procesos subclínicos y
bajo ciertas circunstancias de forma clínica, con sintomatología
gastroentérica.
Etiología y Tipología de
la infección o infestación
La
importancia de las parasitosis puede variar de unas áreas geográficas a otras,
aunque están muy extendidas, estimándose de forma general estas parasitosis
de mayor prevalencia a menor las que exponemos en la figura 1 y con carácter
esporádico, se presenta, el acantocéfalo Macracanthorhynchus hirodinaceus.
Hyostrongylus
rubidus es uno de los
principales agentes de gastritis parasitaria del jabalí y cerdo. También puede
parasitar, en condiciones naturales, a terneros, ovejas, liebres y pécaris
americanos.
Es conocido
como “el gusano rojo gástrico porcino”. Se distribuye por todo el mundo,
con grandes variaciones en cada zona, no son debidas a factores climáticos,
sino también en armonía con los tipos de explotación. En España se ha
identificado en el cerdo en las submesetas de Castilla-León, Castilla-La
Mancha, Extremadura y Andalucía.
Los machos
miden de 4 a 7 milímetros de largo por 86 a 100 micras de ancho. Las hembras,
de 5 a 11 milímetros de ancho.
Los huevos
observados son de forma ovoide de polos casi iguales, redondeados, paredes
laterales similares y ligeramente de forma de barril, cápsula delgada sin
coloración con superficie lisa. Miden de 69-85 µ de largo por 39-45 µ de ancho.
En heces frescas tiene un mínimo de 32 blastómeros.
De las 335
muestras de heces de jabalíes recogidas y analizadas de los dos montes, Lugar
Nuevo y Selladores-Contadero hemos hallado huevos en 32 muestras, lo que nos da
un porcentaje de 9.55%, animales infestados con una media del 43.80 x 24.80 µ
de tamaño, observándose de 300 a 5200 huevos por gramo, como mínimo y máximo.
Los análisis
mensuales en el monte Lugar Nuevo nos presentan los meses en que se ha
observado los huevos, los cuales son: enero, febrero, marzo, abril, mayo,
junio, agosto, noviembre y diciembre. En el monte Selladores-Contadero se han
observado los huevos en marzo, abril, mayo, agosto, junio, octubre y noviembre.
Con estos datos, en principio no es posible definir temporalmente el ciclo
biológico, pero sí que en gran parte del año existen jabalíes portadores.
La larva
eclosiona pasados uno o dos días de la puesta. Alcanza el estado infestante
después de dos mudas. Las bajas temperaturas son muy nocivas para las larvas,
perjudicándoles también la luz solar directa y la desecación, aunque en
microhábitats adecuados (húmedos, sombríos) pueden vivir varios meses. Los
climas de influencia marítima, donde la humedad es elevada y los cambios de
temperatura no son bruscos, les son favorables, lo que explica su presencia en
países septentrionales con tales características y la escasa prevalencia en los
de clima continental, con sequedad ambiental y heladas. Las larvas pueden
trepar por hierbas y paredes, con tal de disponer de una fina capa de agua
(simplemente, vapor de agua condensado).
La
infestación oral, con alimentos y bebida, o con tierra, cama…etc.,
contaminados, incluso en lactantes. En el estómago del hospedador la larva
penetra en las glándulas fúndicas a través de los conductos excretores de éstas
y realiza la tercera muda para pasar al cuarto estadío larvario. Después de
sufrir la última muda regresa a la luz gástrica, con lo que finaliza la fase
histotropa. Pronto tiene lugar la cópula y el inicio de la puesta de huevos.
Los adultos
producen gastritis catarral crónica. En la fase aguda puede haber
perforaciones con hemorragias y peritonitis, a veces fatales u otras de
lenta evolución.
El resultado
de las acciones de larvas y adultos es el engrosamiento y fruncimiento de la
mucosa. La anemia se debe a la hematofagia de los adultos, pero también se
explica por las hemorragias gástricas y por la interferencia con el proceso
digestivo.
El curso de
la enfermedad es crónico, con bajas por agotamiento en madres lactantes
mantenidas en malas condiciones. Pueden producirse raramente algunas muertes en
el curso agudo.
Los
tratamientos adecuados recomendados son los siguientes: ivermectina y
doramectina.
Los huevos
analizados pertenecen al O. dentatum, puesto que son de cáscara delgada,
ovales, con polos redondeados casi iguales, paredes laterales casi iguales, con
forma de barril. Miden de 60 a 80 µ de largo por 35 a 47 micras de ancho. En
heces frescas se presentan blastomerados (8 a 16 blastómeros).
De las 335
muestras de heces recogidas y analizadas de los montes, Lugar Nuevo y
Selladores-Contadero, hemos encontrado en 17 jabalíes huevos, lo que nos da un
porcentaje medio de 5.07% de animales afectados, observándose de 200 a 1
100 huevos por gramo, como máximo, en las muestras examinadas.
Los huevos de
Oesophagostomum spp. se detectaron en los siguientes meses, enero,
febrero, marzo, abril, mayo, junio, agosto, septiembre, noviembre y diciembre.
La esofagostomosis
es una enfermedad originada por especies del nematodo Oesophagostomum.
Afecta al cerdo (recría, cebo y reproducción) más que a los lechones, y al
jabalí fundamentalmente (rayones, bermejos, etc.)
Las especies
de Oesofagostomum de mayor importancia son O.
dentatum, O. quadrispinulatum, O. granatensis y O.
georgianum (las dos últimas consideradas morfovariantes de O. dentatum).
En este estudio hemos observado huevos de O. dentatum.
Los
esofagostomas tienen color blanquecino, cutícula estriada transversalmente,
dispuesta laxamente sobre los tejidos subcuticulares, formando una dilatación
característica en la parte anterior, interrumpida centralmente. Los machos del O.
dentadum mide de 8-16 milímetros de longitud por 0.2 a 0.5 milímetros de
anchura. La hembra de 10 a 18 milímetros de longitud por 0.4 a 0.5 milímetros
de anchura.
Los adultos
del Nematodo viven en el jabalí sobre la mucosa del ciego y parte anterior
del colon, donde copulan y ponen los huevos. Estos huevos son expulsados
con las heces de los animales infestados. Los huevos no resisten la desecación.
Las larvas nacen pasados de 2 a 5 días a temperaturas de 10 a 24 ºC, con
humedad del 75 al 100%. En uno o dos días más, alcanzan el tercer estadío
(I-III). Es entonces cuando abandonan las heces y suben por las hierbas,
aprovechando la fina capa de agua del rocío, a la espera de ser ingerida por el
jabalí o cerdo. Resisten bien las bajas temperaturas, por lo que muchas
sobreviven al invierno, pero la exigencia de temperaturas superiores a
10ºC para el desarrollo en el medio externo, impone cierta estacionalidad
(de mayo a octubre) a la parasitosis. La desecación es desfavorable, de manera
que mueren la mayoría en 1-2 días de exposición al sol. En praderas y corrales
se estima que pueden llegar la L-III entre el 3-10% de los huevos, mientras que
en alojamientos permanentes la tasa llega al 70-90%.
Cuando el
jabalí (hospedador) ingiere las larvas de tercer estadio (L-III), éstas pierden
sus vainas al final del intestino delgado e inician su penetración en la mucosa
del ciego y colon. Allí realizan la muda para pasar al estadio cuarto (L-IV), y
entonces regresan al lumen. La última muda tiene lugar sobre la mucosa.
Se han
encontrado larvas erráticas en el hígado, peritoneo, pulmones,
miocardio…etc., que acaban muriendo en el seno de granulomas. Se ha
señalado el papel de las ratas, en las que podrían enquistarse las larvas, como
factor epizootiológico de interés.
Son
particularmente peligrosos para la infestación los lugares sombríos y húmedos,
los entornos de bebederos y comederos faltos de higiene y las zonas donde se
encuentran heces.
La presencia
de larvas en el espesor de la mucosa da lugar a hemorragias petequiales y
reacciones inflamatorias con destrucción de parte de la muscularis mucosae
en las proximidades de los nódulos parasitarios (1-20 milímetros de diámetros)
situados en la mucosa y submucosa, aunque algunas larvas llegan a ocupar
posición subserosa. En los hospedadores adultos la enfermedad provoca enteritis
catarral crónica.
Las formas
crónicas y las benignas que se presentan en los jabalíes adultos, con sus
correrías de kilómetros dan lugar a la propagación, siendo la fuente y portadores
de esta parasitosis.
Los
esofagostomas pueden activar la balantidiosis, potenciar el papel
patógeno de otras enfermedades parasitarias y abrir puertas de entrada a
bacterias y virus. La cooperación entre esofagostomas y Bacterias es causa de
la formación de úlceras, que pueden llegar a perforarse. Los granulomas
parasitarios pueden resultar invadidos por bacterias. El tratamiento
principalmente recomendado es la Ivermectina.
La enfermedad
que produce este Nematodo es propia de rayones y jabalíes jóvenes, e igualmente
de lechones y cerdos pequeños de recría. Se caracteriza por inflamaciones
cutáneas, pulmonares y entéricas.
Los huevos
presentan forma elíptica, de coloración verde grisáceo, miden de 40-55 µ de
largo por 20-35 µ de ancho, pared única, muy fina, siempre contiene una gruesa
y corta larva L1. De las 335 muestras de heces examinadas de los montes, Lugar
Nuevo y selladores-Contadero, hemos observado en 22 jabalíes, huevos, lo cual
representa un porcentaje del 6,56%, apreciándose de 100 a 700 huevos por
gramo en las respectivas muestras analizadas, originando infestación leve. En
Lugar Nuevo se ha detectado los huevos de este nematodo en marzo, abril, mayo,
agosto, septiembre, noviembre y diciembre. En el monte Selladores-Contadero se
detectan en enero, marzo, abril, mayo, junio, julio y agosto. En principio no
es posible definir el ciclo biológico, aunque cumple su vida exógena de enero a
agosto, aun siendo carácter estacional del parasitismo en primavera. Strongyloides
ransomi se encuentra distribuido por todo el mundo, sobre todo en regiones
de clima cálido.
Las hembras
partenogenéticas miden de 2,6 a 6,5 milímetros de longitud por una anchura
máxima comprendida entre 54 y 64 micras. La localización que prefieren estas
hembras en el hospedador es la parte anterior del intestino delgado,
aunque en invasiones masivas, pueden ocupar todo el tracto gastroentérico, vías
biliares, urinarias, etc. Se implantan en el tejido epitelial de la mucosa,
pero pueden invadir las criptas glandulares y la submucosa, construyendo
galerías en las que ponen los huevos. Los huevos pasan al lúmen intestinal,
para salir fuera con las heces del jabalí (hospedador).
La generación
libre la forman un escaso número de machos y numerosas hembras. Los machos
miden de 0,6 a 0,9 milímetros de longitud, y las hembras de 0,9 a 1,1 milímetros
de longitud por 50 micras de anchura. Son receptivos los jabalíes y cerdos de
todas las edades, pero los jóvenes se infestan con mayor facilidad.
Es
sorprendente que la estrongiloidosis alcance, algunas veces, niveles
patógenos, ya que las fases preparasíticas de este parásito sólo viven unas
cuantas horas bajo condiciones de desecación, y aun bajo condiciones climáticas
óptimas no viven más de tres semanas. Se cree que el ciclo de vida libre
de S. ransomi consta de una sola generación, y que los adultos y larvas
de vida libre son más sensibles a la desecación que las fases parasíticas
directas. Probablemente la característica más importante en la epidemiología de
esta infestación sea la rapidez de crecimiento de este parásito, pues las
larvas alcanzan su estado de L3 solo en dos o tres días después que salen
del huevo; el periodo de latencia en algunas regiones o zonas es de once o
doce días, por lo que la infestación tiene ciclos rápidos.
La vía de
entrada de la infestación puede ser oral, con alimentos contaminados y
por el calostro. La vía de invasión más importante es la cutánea,
especialmente del abdomen, mamas y espacio interdigital. Sólo las larvas que
penetran hacia la submucosa prosiguen el ciclo, pues las que llegan al estómago
mueren. Además, es posible la infestación intrauterina de los fetos, con escasa
importancia epizootiológica, ya que, por lo general, no alcanzan la madurez
sexual.
Desde el
tejido subcutáneo o submucosa caminan las larvas por vía hemolinfática hacia
corazón y pulmones. Por las vías respiratorias ascienden pasivamente hacia la
faringe, desde donde son deglutidas hasta alcanzar el intestino delgado,
en el que alcanzan el estadío adulto.
Cuando se
infestan cerdas o jabalinas, sobre todo en las semanas finales de la gestación,
parte de las larvas del tercer estadío (L-III) regresan desde los pulmones al
corazón y se difunden por la gran circulación para acantonarse en
diversos órganos, especialmente en músculos y grasa de las mamas, en las
que pueden permanecer en situación hipobiótica largo tiempo (más de 2 años),
para movilizarse en el periodo periparto, pasar a las glándulas mamarias y
llegar a los rayones o lechones con el calostro de las primeras 24 horas y la
leche de las 3 semanas siguientes. Los tratamientos recomendados para esta
parasitosis son: ivermectina o febantel.
Nematodo
perteneciente al orden Spirurida, parasita principalmente a los jabalíes y a
los cerdos con explotación en montanera o con fases de pastoreo. Se
localiza en el estómago y rara vez en el intestino delgado del
jabalí y cerdo. En ocasiones, también parasita a conejos y liebres de campo, lo
que tiene interés epizootiológico. Más raras veces se ha encontrado en el estómago
de solípedos y rumiantes. El ciclo biológico es indirecto. La infestación se
realiza por vía oral.
Los huevos
son de tamaño pequeño, elipsoidales alargados, miden de 31-45 µ de largo x
12-26 µ de ancho... La cápsula es gruesa y contienen una larva. De las 335
muestras de heces analizadas, hemos encontrado en 12 jabalíes huevos, lo que da
un porcentaje del 3,58%, observándose de 100 a 300 huevos por gramo de heces.
Los huevos en Lugar Nuevo se detectaron en los siguientes meses: marzo,
abril, mayo, junio, julio, septiembre y noviembre. En el monte
Selladores-Contadero se presentan en febrero, mayo, junio, septiembre y
noviembre. Con estos datos, en principio no es posible definir temporalmente el
ciclo biológico. En L.N. Physocephalus cumple su vida exógena de marzo a
septiembre, y en S.C. lo cumple de febrero a noviembre. Denominado gusano
blanco del estómago, el macho mide de 8 a 15 milímetros de longitud y la
hembra de 15 a 22 milímetros.
Requiere como
hospedadores intermedios a Coleópteros coprófagos de los géneros Scarabaeus,
Gymnopleurus, Onthopagus, etc. En tales hospedadores, el nematodo
alcanza el tercer estadio larvario infestante. Los jabalíes o los cerdos se
infestan cuando comen estos coleópteros parasitados u hospedadores
paratécnicos portadores de las larvas encapsuladas (estos portadores son peces,
anfibios, reptiles, aves y mamíferos insectívoros que comieron los coleópteros
parasitados.
Ya en el
interior del jabalí, las larvas del nematodo se implantan directamente
en la mucosa gástrica. Producen lesiones leves, consistentes en gastritis
catarral difusa, con la superficie gástrica recubierta de abundantes mucus
y, a lo sumo, con depósitos de pseudomembranas y ulceraciones con engrosamiento
de la mucosa. En infestaciones masivas, puede presentarse gastritis
hemorrágica. El tratamiento adecuado recomendado es la ivermectina.
Se trata de
un Nematodo de tamaño considerable, los machos miden de 15 a 25 centímetros de
longitud por 3 a 4 milímetros de anchura, y las hembras, de 20 a 40 centímetros
de longitud y de 5 a 6 milímetros de anchura. De color blancoamarillento a rojo
pálido, habita en el intestino delgado de su hospedador fundamental, el
cerdo y el jabalí.
Según
algunos autores el Ascaris suum se presenta en ocasiones con gran
frecuencia, originando elevadas infestaciones. Parasitación que se presenta
particularmente en los animales jóvenes (rayón y bermejo).
El
número de huevos puestos diariamente por una hembra de Ascaris suum Goeze,
1782, se calcula en 1.000.000 – 1.600.000 (Kotlan). Los huevos se ponen sin
segmentar, tienen color pardoamarillento y son esféricos o ligeramente
elipsoidales de 50-75 x 40-60 µ de diámetro. Dotados de una sólida estructura
protectora compuesta de tres capas (externa, albuminosa; media, quitinoproteica
triple e interna, lipoproteica).
De las
335 muestras de heces recogidas de los montes Lugar Nuevo y
Selladores-Contadero, solamente hemos diagnosticado en 10 animales huevos, lo
que da un porcentaje del 2,99%, observándose de 100 huevos a 500 huevos por
gramo como máximo en las muestras analizadas, ocasionando infestaciones leves.
Estos huevos de A. suum en L.N se han diagnosticado los meses de enero,
marzo, mayo, agosto y noviembre, y en S.C. los meses de abril, mayo y junio. En
S.C. parece que cumple su vida exógena de abril a junio y en L-N su vida
exógena es muy dudosa, pues se presenta en invierno, primavera y verano, aunque
su carácter estacional del parasitismo normalmente es en primavera.
Los
huevos son muy resistentes a los factores ambientales adversos, físicos,
químicos y biológicos (hasta más de 5 años en condiciones adecuadas). Pueden
ser destruidos estos huevos mediante la luz solar directa, el calor, la
desecación por la sequía y el vapor de agua caliente. La difusión de los huevos
tiene lugar con las deyecciones, estercolado y transporte mecánico (calzado,
vehículos), y animales domésticos y salvajes. A temperaturas entre 14 y 33 ºC y
con humedad relativa elevada (80%) se desarrollan hasta el estadio de L-II, que
es la infestante, sin abandonar la cáscara, en plazos que varían desde unas
semanas hasta 2 o más meses, en el exterior.
La
receptividad del jabalí es máxima desde su nacimiento hasta los 4 o 6 meses, y
decrece a continuación, por lo que el parásito es poco frecuente en jabalíes de
más de dos años. Consecuentemente, el mantenimiento de las ascariosis no
depende tanto de los jabalíes y de los cerdos de montanera adultos como de las
camadas infestadas en edades de 3 a 6 meses, que van eliminando huevos cuya evolución
prolongada y gran resistencia les permite enlazar con la siguiente paridera.
Los suelos ricos en materia orgánica permiten la supervivencia de los huevos
especialmente en los microhábitat húmedos al abrigo de la luz solar directa.
La
patogenia depende en gran medida de las emigraciones larvarias, que causan
lesiones insignificantes al penetrar en el intestino (petequias, infiltración
celular y edema submucoso), en el hígado (focos hemorrágicos y necróticos,
seguidos de infiltración celular que acaba en fibrosis) y en los pulmones
(trayectos hemorrágicos ocupados por larvas o restos celulares ricos en
eosinófilos).
Los
tratamientos recomendados son: ivermectina, flubendazol y fenbendazol.
Zoonosis-A.
suum puede evolucionar en el hombre hasta las fases migratorias hepática y
pulmonar, lo que debe tenerse presente ante algunas manifestaciones de
padecimiento pulmonar (crisis asmatiformes) que pueden presentar las personas
que están en contacto con cerdos y jabalíes.
Globocephalus urosubulatus, Alessandrini 1909
(sin G. longemucronatus). Nematodo
ancilostomátido, frecuente en los jabalíes europeos (prevalencia de 70-75 % en
Alemania) y en los cerdos criados en montanera en el sur de la Península
Ibérica pero no en los mantenidos en cría doméstica.
Los huevos
son de cáscara delgada, ovales, ligeramente asimétricos, con un lado casi plano
y el otro convexo. En el momento de la puesta tienen 4-8 células granulosas y
oscuras. Las dimensiones de los huevos oscilan de 52-73 x 26-40 µ, aunque en
Europa por término medio oscila de 65-73 x 34-40 µ. La medida de los huevos
analizados es de 54,2 µ x 32 µ.
De las 335
muestras de heces recogidas de los montes Lugar Nuevo y Selladores-Contadero,
solamente hemos observado en 8 animales huevos, lo que da un porcentaje del
2,39%, apreciándose de 100 a 300 huevos por gramo en las muestras analizadas,
originando infestaciones leves. Los huevos han sido observados en L.N los meses
de enero, marzo, agosto y diciembre, y en S.C. en enero, abril, junio, octubre
y diciembre.
Las larvas
eclosionan en el medio externo (L-I). Después de dos mudas (L-III) alcanzan el
estadío infestante. El contagio tiene lugar a través de la piel o de las
mucosas, con emigración por vía hepática hasta los pulmones y regreso al
aparato digestivo por tráquea, faringe, esófago, etc. hasta implantarse en el intestino
delgado anterior.
Los
globocéfalos son llamados vulgarmente gusanos “ganchudos”. Tiene
una extremidad cefálica curvada hacia el lado dorsal. Cápsula bucal con un
reborde quitinoso, sin dientes y, en el fondo de aquella, dos eminencias
dentiformes. Los machos miden de 4,5 a 5,5 milímetros de longitud por 0,3
milímetros de anchura. Las hembras de 5 a 5,7 milímetros de longitud. Los dos
sexos son robustos, de color blanquecino.
Con su
robusta cápsula bucal, estos Nematodos absorben un pedículo de la mucosa en el
que clavan los dentículos del fondo de la boca, mientras que succionan con el
esófago. La alimentación es hematófaga, por lo que causa enteritis
hemorrágica, anemia, diarrea, trastornos digestivos, adelgazamiento, etc.
Los tratamientos recomendados son el Febendel y Flubendazol.
Se trata de
un nematodo que origina la tricuridosis o tricocefalosis, frecuente en los
cerdos y jabalíes en la Península Ibérica y en muchas zonas del mundo (11-16%
en España, 30-40% en otros países). También puede parasitar a los Primates y al
hombre. Su pequeña abertura oral, con una pequeña lanceta, se implanta profundamente
en la mucosa del ciego y colon del hospedador.
Se han
observado entre los 335 muestras analizadas de los dos montes (Lugar Nuevo y
Selladores-Contadero) en dos jabalíes huevos de Tricuris suis, lo que
representa una prevalencia del 0,60% de animales afectados. El huevo presenta
forma de limón con 2 opérculos polares salientes, claros y transparentes, de
tamaño 59,00 µ de largo x 26,50 µ de ancho, cápsula gruesa y contenido granular
de color marrón y no segmentado. Los huevos se han observado únicamente en
Lugar Nuevo, los meses de febrero y octubre. Los huevos son muy resistentes a
las condiciones del medio, con cierto grado de humedad permanecen viables hasta
5 años.
Los machos
miden de 30 a 45 milímetros de longitud; las hembras, de 60 a 80 milímetros.
Aunque pueden
estar parasitados animales de todas las edades, los Tricuros son más frecuentes
en los de menos de 6 meses, de manera que, en zonas enzoóticas, se ha
observado que están afectados con mayor frecuencia (85%) los animales de 12 a
24 semanas que los adultos (36%), salvo los sometidos a estrés.
El contagio
tiene lugar por vía oral. La larva del primer estadio eclosiona del
huevo en el íleon, invade las glándulas de Lieberkúhm y pasa unos 13 días en
fase histotropa, desde la lámina propia a la submucosa, con tres mudas hasta
alcanzar el estado adulto. Hacia las dos semanas de la infestación vuelven al
lúmen y se dirigen al ciego y colon, en cuya mucosa fijan el extremo cefálico,
penetrando hasta la submucosa. La longevidad de los adultos es de 4 a 5 meses.
Los Tricuros
son hematófagos, aunque su ingesta es muy escasa, y la invasión de la mucosa
produce fenómenos inflamatorios (enterotiflocolitis) y hemorragias capilares
seguidas de pequeñas ulceras locales, complicadas con Enterobacterias y Balantidios,
que agravan el cuadro morboso. Hay pérdida de material plasmático hacia el
lúmen, lo que determina hipoalbuminemia y merma de electrólitos plasmáticos.
Los
tratamientos adecuados recomendados son los siguientes: febantel, febendazol e
ivermectina.
Parasitosis de aparato
respiratorio
Las especies
del género Metastrongylus parasitan los bronquios y bronquiolos del
cerdo y jabalí, con una distribución mundial. En España se han detectado en
Galicia, Castilla-León, Castilla –La Mancha, Extremadura, Andalucía, Valencia y
Baleares, con una prevalencia que se sitúa alrededor del 47%, oscilando entre
el 20 y 85% según las zonas. La enfermedad que producen se conoce con el nombre
de bronconeumonía verminosa o estrongilosis respiratoria del cerdo o del
jabalí.
Los adultos
de Metastrongylus son nematodos blanquecinos y filiformes. En Europa se
han identificado cuatro especies: M. apri (cerdo, jabalí y pécari como
hospedadores principales), M. pudendotectus (cerdo y jabalí
como hospedadores principales), M. salmi (cerdo, jabalí y
pécari como hospedadores principales) y M. confusus (jabalí
como hospedador principal). Metastrongylus elongatus es sinónimo de Metastrongylus
apri, Gemelin, 1790.
De las 335
muestras de heces examinadas de los montes Lugar Nuevo y Selladores-Contadero,
solamente hemos observado en 34 jabalíes huevos, lo que da un porcentaje del
10,15%, apreciándose de 100 a 2700 gramos en las muestras analizadas,
originando infestaciones leves o moderadas. Los huevos de Metastrongylus
en L.N, se han observado en todos los meses del año y en a.C. en los meses de
enero, febrero, marzo, abril, mayo, agosto, octubre y diciembre.
Los machos de
M. elongatus miden de 11 a 25 milímetros de longitud, y las hembras de
28 a 60 milímetros. Las hembras ponen los huevos en los bronquios y
bronquiolos, llegan a la laringe y faringe, son deglutidos y se eliminan con
las heces. En temperaturas frías y ambientes húmedos son muy resistentes y
pueden sobrevivir hasta 2 años, pero la desecación y la luz solar directa
destruyen su vitalidad. Sin embargo, en condiciones adecuadas eclosionan casi
inmediatamente después de haber sido puestos y requieren para su evolución
posterior la intervención de un hospedador intermedio, en este caso lombrices
de tierra pertenecientes a los géneros Helodrilus, Lumbricus, Allolobophora,
Eisenia, Endrobaena, Bimastus, Diplocardia etc.
Los huevos
del Nematodo, una vez ingeridos por la lombriz eclosionan en su intestino y se
desarrollan las larvas recién nacidas en las paredes del esófago, buche e
intestino anterior. Pasan a continuación al sistema circulatorio y se acumulan
en el corazón. Tras dos mudas, alcanzan el estadio infestante. La
Longevidad de las larvas infestantes es similar a la de los hospedadores
intermedios, hasta 7 años. Por lo general, no abandonan a este hospedador, pero
si éste muere, pueden liberarse y permanecer vivas en el suelo húmedo
durante dos semanas.
Los jabalíes
y cerdos se infestan comiendo las lombrices parasitadas. Las larvas se libran
en el intestino del jabalí o del cerdo, penetran en su pared y pasan a los
espacios linfáticos y ganglios mesentéricos. Aquí mudan, pasan al conducto
torácico y sistema venoso, hacia corazón y pulmones. Tras una última muda, se
transforman en adultos después de la llegada a los espacios alveolares. Se
sitúan preferentemente en las zonas bajas y más irrigadas de los pulmones,
sobre todo en el extremo caudal del lóbulo diafragmático. En infestaciones
masivas, no es raro encontrar larvas erráticas en el hígado u otros órganos.
Los animales
jóvenes son los más receptivos (de 4 a 6 meses). Los adultos, prácticamente
están libres de esta enfermedad o mantienen infestaciones residuales. La metastrongilosis
muestra cierta estacionalidad, siendo más frecuente e intensa en las estaciones
húmedas (primavera y otoño), mientras que los síntomas se presentarán a
comienzos del verano e invierno, respectivamente.
La
penetración de las larvas en el cerdo o jabalí origina inflamación de la mucosa
intestinal y de los ganglios linfáticos mesentéricos. Al llegar a los pulmones
se producen hemorragias petequiales, similares a las producidas por las larvas
de Ascaris y Strongyloides. Parásitos, mucus, y restos larvarios
obstruyen los bronquios y bronquiolos, originando bronquitis verminosa,
enfisema, atelectasia y consolidación de los pulmones. La bronquitis
favorece la instalación de agentes secundarios, sobre todo en los cerdos y
jabalíes debilitados, de manera que las neumonías mortales que se observan en una
parasitosis pulmonar, generalmente son consecuencia de infecciones bacterianas
o virales. Entre los tratamientos adecuados, son los mismos recomendados para
los parásitos citados anteriormente.
Se ha
sugerido que las especies de Metastrongylus pueden albergar en sus
huevos, de forma latente, algunos virus porcinos (peste porcina, influenza,
enfermedad de Teschen, etc.) y transmitirlos. Lo cierto es que no está este
hecho totalmente comprobado.
Parasitosis musculares
Detalle del análisis específico de Triquina
|
Muestra |
Fecha |
Parcel |
Sexo |
Edad días |
Peso |
Parásitos |
|
2.sc10 |
05/09/00 |
P3sc |
H |
60 |
49 |
T. spiralis |
Se presentó
un ejemplar (hembra) sobre 229 (142 en L.N y 87 en S.C, el 5 de septiembre del 2000
en la Parcela 3 y Paraje los Barondos), lo que representa una prevalencia del
1,15% del total de los especimenes analizados en dicho monte y el 0,44% del
total de los dos montes.
La
familia Trichinellidae cuenta solo con un género, Trichinella
(Railliet 1895), con cinco especies reconocidas, de las que únicamente T.
pseudospiralis no forma quistes musculares e infesta indistintamente a
Mamíferos y Aves. Las otras cuatro son capaces de formar quistes musculares e
infestar a los Mamíferos. Son T. spiralis (la tipo), T. nativa
(la nórdica), T. nelson (la africana) y T. britovi (la
euroasiática de climas templados).
En la
Península Ibérica, T. spiralis (de origen asiático) convive con la
especie autóctona, T. britovi. Mientras esta segunda especie es
básicamente de cánidos, jabalíes y otros carnívoros y omnívoros silvestres, no
manteniéndose bien en el círculo epizootiológico de alrededor del cerdo
doméstico, T.spiralis se instala y permanece entre los animales
antrópicos, tales como el cerdo, rata, perro, gato etc., alcanzando así más
fácilmente al hombre. Tanto en los jabalíes como en los cerdos domésticos
explotados en régimen de montanera, o en las pequeñas instalaciones de ámbito
rural se pueden encontrar las dos especies de triquinelas. Son especies
distintas, con epizootiología y patogenia diferentes, morfológicamente
indistinguibles, pero aisladas reproductivamente y con diferentes patrones
isoenzimáticos y de ADN (Martínez Fernández, A.R, 1999).
A lo largo
del ciclo biológico de Trichinella se distinguen fases sucesivas con
morfología diferenciada: larvas musculares, liberadas por la digestión
de los quistes; preadultos y adultos intestinales; larvas circulantes; y
de nuevo larvas musculares de la siguiente generación con su quiste y
célula nodriza. El ciclo biológico es directo y enteramente parasitario.
Se le conoce como autoheteroxeno, porque un mismo hospedador soporta todas las
fases del ciclo. El macho de la Trichinella spiralis mide de 1,4 a 1,6
mm de longitud y la hembra de 3 a 4 mm.
El cerdo y el
jabalí son óptimos hospedadores para T. spiralis y buenos también para T.
britovi, que es más frecuente entre cánidos silvestres y otros
depredadores. El ciclo y la vida de este Nematodo es fundamentalmente
endocelular, primero en el intestino y después en el tejido muscular. La
infestación se inicia cuando el jabalí o el cerdo ingieren quistes de
triquinela en carroña, al depredar un hospedador asequible, al comer el
rabo o las orejas de sus congéneres o, incluso, las heces de un carnívoro con
carne mal digerida, quistes y larvas viables. La epidemiología de la
triquinelosis de los jabalíes se enmarca en las variedades rural y silvestre
templada. La conexión o interconexiones que se establecen entre el ciclo
doméstico (variedad rural) y el ciclo selvático (variedad ciclo templado), es
debido a que los cerdos son explotados en régimen de montanera, se mezclan o
conviven con la fauna infestada, alcanzando así, por carroñerismo, la
infestación (T. spiralis y T. britovi). Estas interconexiones han
sido estudiadas y aisladas de la fauna silvestre en León y Castilla, Galicia,
Los Monegros (Zaragoza), Córdoba y Cáceres.
Parásito de
preocupación sanitaria pues sus larvas se enquistan en el músculo, consumir
esta carne parasitada puede suponer nuestra infestación. Aparentemente los
jabalíes se muestran sanos y no hay signos que nos hagan sospechar de su
parasitación, por ello la inspección triquinoscópica por parte de los
profesionales veterinarios es obligatoria.
Recordemos
una frase publicitaria de algunos Consejerías de Sanidad: “El jabalí puede
matar después de muerto”.
Con objeto de
prevenir ésta y otras enfermedades zoonósicas (transmisible a humanos), la
administración debería diseñar un plan de control de venta de carnes a
establecimientos públicos, indirectamente estaría combatiendo el furtivismo y
evitaría las ventas clandestinas.
La
triquinelosis es una zoonosis importante, endémica en España. Los focos humanos de la enfermedad en los
últimos años se deben, tanto al consumo de cerdos no inspeccionados como al de
jabalíes cazados furtivamente. Se vienen produciendo unos 4 brotes humanos por
año de media, con 20 pacientes por brote. Actualmente más de la mitad de los
brotes se deben al consumo de jabalí.
Especies encontradas en
los análisis artropodológicos
Las
artropodosis cutáneas y afines, diagnosticadas en el jabalí en nuestro
territorio pertenecen a la clase Arachnida, suborden Ixodida (Metastigmata),
familias Ixodidae y Argasidae, al suborden Sarcoptiformes
(Astigmata) familia Sarcoptidae y Suborden Trombidiformes (Prostigmata),
familia Demodecidae, y a la clase Insecta o Hexapoda- División
Exopterygota o Heterometabola-Orden Anoplura (Siphunculata), género Hematopinus.
Las ixodidas
son llamadas vulgarmente garrapatas. Las garrapatas son Ácaros cosmopolitas,
ectoparásitos temporales obligados de Reptiles, Aves o Mamíferos, Las especies
conocidas no llegan al millar. Se incluyen en las familias Ixódidos Ixodidae
(garrapatas duras) y Argásidos Argasidae (garrapatas blandas).
Los Ixódidos
poseen especies que en su momento adquirieron unas adaptaciones ecológicas y
biológicas que les permitieron pasar a explorar hospedadores en hábitats
abiertos. Para estas especies, la entrada en contacto con los hospedadores es
su mayor problema, ya que para que se produzca el contacto, necesitan que pase
un animal por el lugar concreto donde se encuentran. De no producirse este
hecho, las garrapatas mueren en un plazo corto, al estar directamente expuestas
a los riesgos del ambiente.
Todas las
garrapatas pasan en su ciclo biológico por las fases de huevo, larva, ninfa y
adulto de uno u otro sexo. Las larvas y ninfas necesariamente han de realizar
una toma de sangre para pasar a la fase evolutiva siguiente. A su vez, también
los adultos han de realizar una toma para reproducirse. Los machos mueren
después de fecundar a las hembras, y éstas, tras realizar la puesta de huevos.
En síntesis, cada ejemplar de garrapata solo realiza tres tomas de sangre a lo
largo de su vida.
Los ciclos de
las garrapatas se dividen en tres tipos, atendiendo al número de
animales sobre los que realizan la toma de sangre. En estos tres tipos las
hembras siempre efectúan la puesta en el suelo y las larvas recién nacidas han
de enfrentarse, necesariamente, al problema de la entrada en contacto con un
hospedador.
Las
garrapatas, cuando no se encuentran sobre sus hospedadores, se hallan en el
campo, ocultas en el suelo, por lo general en la base de la vegetación.
Contactan con los hospedadores situándose en el extremo de los tallos de las
plantas. Cada fase evolutiva posee su propia época de actividad, la cuál varía
en función de la especie de que se trate.
Tras la
entrada en contacto con los hospedadores, cada especie de garrapata (y fase
evolutiva) tiende a fijarse en una determinada región corporal, generalmente en
la cabeza, cuello, dorso o región inguinal, desconociéndose por ahora la base
molecular de semejantes tropismos.
Especie de
tres hospedadores. Su biología no está muy estudiada. El límite norte de su
distribución geográfica en nuestro país es el Sistema central, al menos en el
oeste peninsular.
Se
caracteriza del Hyaloma excavatum por poseer un punteado del escudo
dorsal mucho más definido, el surco marginal apenas está esbozado y las patas
muestran cierto entreverado o marmoreado marfileño que destaca sobre el color
rojizo de las mismas.
Tanto los
inmaduros como los adultos parasitan a los Rumiantes. No obstante, los
inmaduros también se han detectado sobre Aves, y los adultos sobre cerdos, jabalíes
y otros grandes animales. En los Rumiantes, los adultos se observan en los meses
de abril a julio y de septiembre a noviembre, por lo que J. G Collado 1960
nos dice que en primavera son muy frecuentes en los montes bajos donde abunda
la caza.
Especie de
dos hospedadores. La más común en las zonas esteparias peninsulares (costas del
Mediterráneo, tanto europeas como africanas). Se diferencia del Rhipicephalus
sanguineus, por su punteado fuerte y denso y los surcos submedianos del
escudo del macho irregulares y largos. También las placas anales son más anchas
y las áreas porosas de la hembra ovales y más grandes. Los machos miden de 4-5
mm de largo x 3 mm de ancho. La hembra en ayunas mide 4 mm de largo x 2 mm de
ancho; harta, puede alcanzar 16-17 mm de largo x 8-9 mm de ancho. Tanto los
inmaduros como los adultos parasitan a los Rumiantes y diversos animales, entre
los cuales se encuentra el jabalí, los primeros, que se localizan debajo del
pelo del dorso y cuello del hospedador, de septiembre a enero, y los segundos,
de junio a julio. Los inmaduros también parasitan a las liebres, encontrándose,
en este caso, en las orejas de éstas.
Jabalíes afectados por ácaros e insectos
sifunculados (Lugar Nuevo y Selladores-Contadero).
|
|
R. bursa |
H. lusitanicum |
R. bursa y H. lusitanicum |
R. bursa y H. suis |
H. suis |
Limpias |
Total |
|
Totales |
81 |
6 |
6 |
10 |
1 |
118 |
223 |
|
% General Ambos montes |
36.32 |
2.69 |
2.69 |
4.48 |
0.45 |
52.91 |
100 |
Consecuentemente
el 47,09% de jabalíes son afectados por ectoparásitos.
R.
bursa ha aparecido en el global del territorio en todo tiempo. Los picos de
parasitación por este ácaro se producen durante el verano (tercer trimestre) y en
el otoño (cuarto trimestre) siendo el más abundante. H.
lusitanicum aparece igualmente en el global del territorio en todo tiempo y
en todas las estaciones del año, pero con valores sensiblemente inferiores al R.
bursa. La asociación de R. bursa y de H. lusitanicum se
produce en tres trimestres del año, el primero (invierno), el segundo
(primavera) y el tercero (verano). La asociación de las garrapatas señaladas
con el insecto sifunculado H. suis se produce a lo largo de todo el año
con R. bursa y en el cuarto trimestres con H. lusitanicum. La
presencia de H. suis se produce a lo largo de todo el año con mayor
preponderancia en el primer trimestre (invierno).
Es un piojo
de gran tamaño, machos de 3,5-4,7 mm y hembras de 5-6 mm), es parásito del
cerdo y jabalí, habita preferentemente en la base y pabellón de las orejas,
pliegues del cuello y papada, axilas e ingles, aunque se desplaza por todo el
cuerpo, entre los pelos.
Los piojos
son hematófagos pasan de un jabalí a otro o de un animal a otro por contacto
directo y pican en zonas de piel fina por lo que se ve a los animales rascarse
en los árboles. La hembra pone al día 3-6 huevos amarillentos, durante 20-25
días, de los que sale una larva (12-20 días), pasa por tres estadíos ninfales y
a los 25-30 días llega al estado adulto. En los cerdos de montanera y en los
jabalíes, principalmente entre rayones, bermejos y primalon, etc., abundan más
los piojos en otoño e invierno.
Las técnicas
microscópicas propuestas para el diagnóstico de los parásitos, nos dan una
orientación y guía para poder establecer si es necesario, profilaxis o
controles de los parásitos y parasitosis. En este contexto, es necesario
planificar una adecuada gestión cinegética de los cotos jabalineros de caza en
coordinación con las campañas de saneamiento ganadero, cuyos programas
sanitarios deben sustentarse en la información que proporciona la ecología y
epizootiología de los procesos patológicos (clínicos o subclínicos) dominantes
del territorio, para programar estrategias muy sincronizadas con medidas de profilaxis
médicas e higio-sanitarias amparadas en las legislativas
Espero que
esta disertación haya servido para conocer más de cerca algunos de los
problemas parasitarios que afectan y amenazan a nuestros jabalíes, y así entre
todos poder establecer un control.
Las técnicas
microscópicas propuestas para el diagnóstico de las parasitosis, nos dan una
orientación y guía para poder establecer si es necesario, profilaxis o
controles de las mismas. En este contexto, es necesario planificar una adecuada
gestión cinegética de los cotos jabalineros de caza en coordinación con las
campañas de saneamiento ganadero, cuyos programas sanitarios deben sustentarse
en la información que proporciona la ecología y epizootiología de los procesos
patológicos (clínicos o subclínicos) dominantes del territorio, para programar
estrategias muy sincronizadas con medidas de profilaxis médicas e
higio-sanitarias amparadas en la legislación vigente.
Así concluyo
esta reflexión sobre el jabalí, sus enfermedades parasitarias más relevantes y
los métodos de diagnóstico de éstas, que confío humildemente aporten una visión
global de la problemática abordada al auditorio aquí hoy presente.
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de jabalíes