Lygeum.
2006.
Volver a: Producción de jabalíes
Cuando camina con tranquilidad y pasa sobre el barro o
la tierra húmeda, el jabalí suele dejar una huella característica. Los
dos dedos principales de sus pezuñas quedan superpuestos. Se aprecia bien cómo
la pezuña trasera se superpone a la delantera, de mayor tamaño. Los jabalíes,
como los mamíferos en general, no son fáciles de ver, pero sí se pueden
detectar sus rastros, bien sean huellas, hozaduras o excrementos.
El jabalí (Sus scrofa) se llama en Aragón chabalí
o jabalín. Llegan a pesar 80 kg los machos. Es un mamífero artiodáctilo
de la familia de los suidos, antepasado del cerdo doméstico. Presenta un
aspecto rechoncho, cuello corto, patas cortas y delgadas; posee un pelaje de
color generalmente pardo formado por pelos duros o cerdas. Los machos son
notablemente mayores que las hembras y aquéllos poseen una cabeza más ancha,
dotada de unos caninos grandes y curvados hacia arriba denominados colmillos o
defensas. Son omnívoros, consumiendo un amplio espectro de alimentos.
Desde patatas, manzanas, bellotas y hayucos, hasta serpientes, huevos, pollos
de aves y gazapos. El alimento es localizado generalmente mediante el olfato
bajo el suelo o piedras que remueve hozando con la jeta.
Es fácil detectar la presencia de jabalí por sus
rastros al hozar, los revolcaderos en el barro donde se baña o las marcas en
troncos donde se rasca. Se distribuye ampliamente por todo Aragón, prefiriendo
las zonas arboladas e intrincadas donde encuentra refugio. Es abundante e
intensamente cazado, a veces atraído de forma ilegal con gasoil vertido en
alguna poza ya que así acude a desparasitarse. Suele causar daños en los
cultivos.
Volver a: Producción de jabalíes