Director: Guillermo Alejandro Bavera, Méd. Vet.,
Profesor Titular Efectivo de Producción Bovina de Carne, Depto. Producción
Animal,
Facultad
de Agronomía y Veterinaria, Universidad Nacional de Río Cuarto, Río Cuarto,
provincia de Córdoba, República Argentina
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Ing. Pedro Gómez. 2000. INTA.
El tema de las producciones ecológicas no está ampliamente difundido. Todavía hay una cantidad de productores y consumidores que no tienen una información acabada de este tema. Esto dificulta el desarrollo de este sector en nuestro país y a nivel mundial, produce otras connotaciones.
Conviene aclarar que la palabra orgánico, ecológico o biológico, son sinónimos en el país y en el mundo. Esto está respaldado legalmente y es bueno que lo sepa el productor y principalmente el consumidor porque cuando se enfrenta con productos en la góndola pueden estar identificados por alguna de estas tres palabras ecológico, biológico u orgánico.
Todo este enfoque de producción está respaldado por la certificación que le da garantía al consumidor de que lo que está comprando y pagando es realmente lo que es, un producto orgánico, que se verifica e inspecciona desde su fase primaria hasta su fase final de producción.
Para dar un ejemplo: si estamos hablando de carne orgánica o ecológica y nosotros encontramos en una góndola un corte de carne, la certificación nos está garantizando que proviene de un determinado rodeo de cría que ha sido manejado bajo las normas de producciones orgánicas, que luego fue engordado en un sistema de engorde que también excluye el uso de hormonas o antibióticos o agroquímicos en las pasturas, etc.
Toda esa garantía es la que se le da al consumidor con la certificación.
Con respecto a este tema el INTA se posicionó a comienzos de la década del noventa. Para que se tenga una referencia, la Argentina tiene sus normativas de producción orgánica de productos de origen vegetal, de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación, desde el año 1992.
Con respecto a las normativas de producciones ecológicas de origen animal, las mismas son del año 1993. El INTA, a comienzos de la década, empezó a trabajar en un proyecto nacional de producción de alimentos ecológicos, y trabajamos fundamentalmente en la parte de carne ecológica y de tambo (producción de leche ecológica), que culminó con la producción de quesos ecológicos.
A medida que pasó el tiempo, el INTA hizo la experiencia de comercialización. Fue la primera experiencia de comercialización a nivel de supermercado de carne ecológica. Experiencia que constituyó un antecedente muy importante para la empresa privada. En la actualidad estamos trabajando en la parte de horticultura, cebolla orgánica, miel, etc., estamos abriendo el espectro de las principales producciones que son demandas a nivel internacional.
No solamente se estudia la parte biológica, sino también la parte económica y cuáles son los beneficios, fundamentalmente, para el productor.
A nivel internacional se pagan sobreprecios por los productos orgánicos, que en algunos casos llegan a ser bastante altos, se trata de que el beneficio se traslade a toda la cadena de la producción orgánica y fundamentalmente llegue al bolsillo del productor.
En el caso de carne ecológica, el INTA está trabajando como generador de tecnologías pero también está trabajando como productor. En General Villegas tenemos un campo bajo certificación orgánica en donde producimos carne y girasol confitero ecológico vendiéndolo como cualquier producto a través de la cooperadora. Los beneficios que estamos recibiendo por tener todo el sistema certificado son realmente significativos y muy favorables visto desde el punto de vista económico.
También estamos trabajando desde hace varios años en hortalizas, que es un rubro muy fuerte, y con la intención de incorporar otras producciones a nivel regional se está investigando la posibilidad de incorporar los cítricos, el algodón en el Norte, en la Patagonia está tomando importancia el tema de ovinos para carne y lana orgánica, en la zona de Cuyo el vino orgánico, porque se dan en la Argentina condiciones favorables para este tipo de producción. Esto hace que haya hacia el INTA una demanda de generación de tecnología para hacer viable este tipo de producción.
A nivel mundial este tema sigue creciendo a una tasa constante y sostenida entre un 20 a 25% anual, es decir que es el sector de la producción que crece a mayor tasa en el mundo, y que no es igualado prácticamente por ningún sector de los alimentos.
Lo que se ve es el crecimiento de la demanda sobre todo de los países de la Unión Europea, Estados Unidos y el Sudeste Asiático que no logran el autoabastecimiento. Ahí surge una oportunidad para países como el nuestro que tiene gran capacidad para la producción de alimentos orgánicos.
A nivel mundial y también en la Argentina, este tipo de producciones está dirigida a la pequeña y mediana empresa agropecuaria y agroindustrial porque significa una producción artesanal, con un control más personalizado. Estos sistemas revalorizan la mano de obra en el campo, cosa que es muy importante en estos momentos en que por lo general la tecnología expulsa mano de obra.
Aquel productor que esté interesado en este tipo de producción tiene varias formas de recabar mayor información:
Una es a través del INTA para lograr el primer nivel de información de cuáles son los canales para resolver su problema.
Otra de las formas es interiorizarse de cuáles son los organismos que certifican en la Argentina. Ponerse en contacto con las certificadoras y de esta forma explorar esta posibilidad directamente con quienes van a certificar todos los sistemas y los procesos que hacen a las producciones orgánicas.
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