Director: Guillermo Alejandro Bavera, Méd. Vet.,
Profesor Titular Efectivo de Producción Bovina de Carne, Depto. Producción
Animal,
Facultad
de Agronomía y Veterinaria, Universidad Nacional de Río Cuarto, Río Cuarto, provincia
de Córdoba, República Argentina
Volver a:
Principal
> Sistemas de
pastoreo
Ing. Agr. J. Meunier. 1973. Revista CREA, Bs. As., 40:14-22.
La implantación de praderas permanentes es una operación costosa y arriesgada. Costosa, porque exige muy buena preparación de la tierra y arriesgada porque se registra cierto número de fracasos. Se podría creer sin embargo, que una vez establecida la pradera, el agricultor tendrá cuidado de ella. Pero en la gran mayoría de los casos se asiste a una verdadera "masacre" de esta gallina de los huevos de oro.
La utilización de la pradera permanente como "garage para animales" le hace perder todas sus ventajas sobre la pradera clásica, ventajas que son:
1) Una producción multiplicada término medio por tres.
2) Una producción escalonada, en relación al crecimiento natural, temprano en primavera, durante todo el verano y tarde en otoño.
3) Una producción sostenida durante varios años.
El pastoreo consiste esencialmente en una 'quita" hecha por los animales a las plantas de la pradera. Si se quiere que esta “quita” deje posibilidad, no sólo de un rebrote, sino de una interesante producción, debe estar racionada en su intensidad y en su frecuencia.
Para racionar el pastoreo, es indispensable un mínimo conocimiento de la fisiología de la planta. Limitémonos a tres nociones:
a) La existencia de zonas diferentes en la planta.
b) La existencia del alimento base (azúcares) bajo formas diferentes, siguiendo las zonas de la planta.
c) El semiparasitismo de los brotes hasta el funcionamiento de sus propios sistemas de raíces.
a) Existencia de zonas diferentes en la
planta.
Toda planta comprende esquemáticamente las partes siguientes:
Figura 1.- Zonas de la planta

Zonas
de elaboración de azucares:
son las hojas; las designaremos zona 1.
Zonas
de crecimiento:
son las bandas transversales b1, b2, b3, b4, b5, b6, situadas:
1) En el tercio inferior de las hojas.
2) En
el tercio inferior de las vainas o pecíolo.
Las designaremos zona 2.
Zonas de transporte:
Son los tallos, verdaderas vías de canalización con
corriente ascendente y corriente descendente. Las designaremos zona 3.
Zonas de acumulación de
reservas:
En el caso de las plantas de praderas, es el cuello
(base de los tallos, en lo alto de las raíces). Las designaremos zona 4.
Zonas de aprovisionamiento de
agua y de sales minerales:
Son las raíces; las designaremos zona 5.
Esto es esquemático, porque habrá que tener en
cuenta las hojas jóvenes contenidas en las vainas de sus mayores y para las
cuales las zonas se encuentran a niveles diferentes de los de las hojas que no
han completado totalmente su desarrollo.
b) Existencia de azúcares bajo formas diferentes.
Al contrario de los animales, la planta es independiente porque, con la asimilación clorofiliana en sus partes verdes, es capaz de fabricar azúcares partiendo del anhídrido carbónico del aire gracias a la energía solar. Estos azúcares proporcionan la energía, base de las sustancias más complejas (en asociación con las sales minerales) así como también las sustancias para las reservas.
Se las encuentra en tres formas, según las zonas:
en la zona 1, donde son fabricadas, se las halla en una forma más o menos
compleja (sacarosa o almidón). En la zona 3, donde son transportadas por la
corriente descendente, se les encuentra en forma muy simple (glucosa o fructosa
en solución en la savia elaborada). En la zona 4, donde son acumuladas, se las
encuentra bajo una forma muy compleja (almidón, etc.). El pasaje de una forma a
la otra se hace con eliminación o absorción de moléculas de agua.
c) Semiparasitismo de los brotes.
El brote (yema) es el órgano de reproducción vegetatíva de la planta. Tiene mucha similitud con la semilla órgano de reproducción sexual (la fig. 2 aclara la analogía).
Figura 2.-

Pero en la pradera el brote tiene una importancia
mucho más grande que en el grano, pues es el que da carácter de perenne a la
planta sembrada. Su proceso de desarrollo es desconocido por muchos
agricultores, y hay pocos estudios sobre este tema. Puesta en marcha por un
mecanismo hormonal poco conocido, tendiente, ya sea a una demora del brote, a
la ablación, o a la muerte del tallo principal, el brote se comporta como el
embrión del grano y asimila en el medio que lo rodea los azúcares y materias
nitrogenadas que allí se encuentran para fabricar el talluelo (coleoptile). Una
vez formado éste, emite una radícula con raicillas y cuando éstas comienzan a
funcionar, solamente entonces es independiente. Antes era un verdadero parásito
de la planta madre.
Esta sucesión de parasitismo e independencia del
brote es una noción poco conocida que tiene para la pradera consecuencias muy
grandes. Porque si una causa cualquiera impide el desarrollo o el
funcionamiento de las raíces de los brotes, la planta hija es detenida en su
crecimiento y luego destinada a morir en un tiempo más o menos largo.
d) Oposición entre tallos y brotes.
Aumentando el corte del cuello de la fig. 2,
podemos estudiar sobre la zona de
la yema de crecimiento.
Figura 3.-

La parte superior contiene los esbozos del tallo de la planta: la inferior los esbozos de sus brotes.
Se constata que la zona inferior sólo puede ser
activa, si la superior está inactiva. Tan pronto como la zona superior se
desarrolla, se observa la extensión enorme de los discos claros que pasan de
Por el contrario, como lo hemos visto anteriormente,
toda cesación de la primera zona significa una actividad en la segunda. Hay
"desbloqueo".
Estas nociones son necesarias porque nos permiten el
estudio esquemático de los fenómenos que acompañan al pastoreo.
Se trata por ejemplo de una pastura "buena
para comer" de
Es esencial comprender que, a cada uno de estos
pasajes, a cada uno de estos "golpes de dientes", el nivel de corte
de¡ pasto desciende y por lo tanto: En cada
pasaje, desaparece una zona diferente de la planta.
Primer golpe de dientes:
La vaca arranca una gran parte de las hojas. Para la planta esto corresponde a la pérdida de la zona 1 (zona de elaboración). Los dos tercios de la longitud de las hojas han sido arrancadas. En las pocas hojas, que no habían terminado su crecimiento, la zona 2 (de multiplicación activa) continúa su trabajo para devolver a la hoja su longitud normal. Las partes verdes restantes, continúan fabricando azúcares. La planta recobra rápidamente un estado análogo al que tenía al comenzar el pastoreo.
Segundo golpe de dientes:
la vaca come casi siempre las hojas y una parte de los tallos. Para la planta esto significa la pérdida de las zonas 2 (crecimiento).
Sólo las hojas jóvenes que estaban en gran parte escondidas por las vainas de las otras, y en las cuales los tercios inferiores (zona de crecimiento) se encontraban bajos, rebrotan; esperando que las nuevas partes verdes que producen, hayan fabricado azúcares, utilizan las reservas contenidas en la planta.
Tercer golpe de dientes (o de guadaña):
La vaca come alrededor de la mitad de los tallos y
las hojas jóvenes. Para la planta esto corresponde a la pérdida de una parte
más o menos importante de la zona 3 (transporte). Las hojas, salvo las más
jóvenes (muy cortas) no crecen más, solamente las vainas se alargan
proporcionalmente a la edad de la hoja que tenían.
Siguiendo el nivel de la guadaña, o siguiendo la
estación, o siguiendo la edad de la planta, los brotes, pequeños botones
situados en la axila de las hojas, al nivel del cuello, se sueltan y se
desarrollan, utilizando sin dificultad, para su alimento y su crecimiento, los
azúcares simples de la savia elaborada contenida en los tallos (zona 3, de
transporte).
El crecimiento de los brotes es rápido pues el
stock de azúcares (cantidad de savia elaborada) es suficiente para permitirle
hacer en forma rápida raíces y volverse autónomos sin contratiempos.
Cuarto golpe de dientes:
La vaca come las hojas restantes y una parte
importante de los tallos. Para la planta esto corresponde a la pérdida de una
gran parte de la zona 3 (transporte).
La cantidad de líquido alimenticio es mucho menor
ahora, y no es suficiente para dar a los brotes un desarrollo que les permita
la autonomía.
Su crecimiento, comenzado rápidamente, se detiene y
prosigue a ritmo muy lento. Es necesario, en efecto, que una parte de las
reservas acumuladas sea hidrolizada para poner a su disposición un conjunto de
azúcares simples. Esto requiere tiempo y agua suplementaria.
Quinto golpe de dientes:
La vaca come casi todos los tallos. Para la planta
esto corresponde a la desaparición de la zona 3 (transporte) sólo le queda la
zona 4 (de aprovisionamiento de agua y sales minerales).
La savia elaborada ya no existe, prácticamente. Los brotes utilizarán lo que resta de ella lo cual les alcanzará apenas para aparecer. Después su crecimiento continúa lentamente a medida que se liberan los azúcares por hidrólisis de las reservas. Lentamente el coleóptilo va a crecer, lentamente la radícula va a brotar y se va a alargar, pero, catástrofe.... esta radícula, que ya tenía dificultad para crecer, no aporta nada, la tierra que explora está reseca y no la beneficia para implantarse y trabajar, tampoco se cuenta con la ayuda del microclima húmedo que la sombra del pasto creaba alrededor de ella.
El suelo está caliente y pisoteado por los
animales, encontrándose descubierto de pasto no tiene más sombra, ni siquiera
al pie de la mata, la elevada insolación produce una evaporación total. El agua
que ya en el tercer golpe de diente era un factor limitado, desaparece a menos
de
Serán necesarios meses enteros para que la raíz
llegue a una zona más húmeda si la lluvia no viene en su auxilio y le permite
por un momento (o definitivamente si la estación se presta) asegurar la
independencia de los brotes que aún no están "destetados", y el
rebrote a un ritmo normal.
Es aquí donde más intervienen las diferencias
fundamentales entre plantas (el Dactylis y el Ray-grass, por ejemplo).
En el caso del Dactylis, el sistema radicular de la
planta se mantiene funcionando parcialmente durante el verano. El brote tiene
grandes posibilidades de ser provisto de agua en forma continua, y por lo tanto
de alimentos de toda clase en solución. Podrá crecer lentamente hasta que
adquiera su independencia. Hay un brote de verano posibilitado.
En el caso del Ray-grass inglés, el sistema
radicular de la planta madre muere prácticamente; todo crecimiento es
imposible; el brote arrancará recién con las lluvias de otoño. No hay rebrote de
verano. Se encuentra así la explicación de la obligación fisiológica que tiene
el Ray-grass inglés de pasar por el estado de paja durante la sequía del
verano.
El sobrepastoreo es un modo de pastoreo que por su
intensidad (4 ó 5 golpes de dientes) o por su frecuencia (consumo de los
rebrotes en pocos días), hace imposible el máximo rendimiento de la pradera (en
igualdad de las demás condiciones restantes: lluvia, nitrógeno, etc.).
Es pues el modo de pastoreo que produce pérdidas
al productor y desgraciadamente el más extendido.
El sobrepastoreo se produce automáticamente
cuando los animales se quedan más de seis días en el mismo lugar (potrero)
y vuelven a pasar por las partes comidas durante los primeros días (pastoreo
clásico o pastoreo racionado). Se produce también si se las hace volver más
rápido sobre una parcela ya pastoreada. Se trata entonces de sobrepastoreo
de frecuencia. Además cuando a los animales les falta la superficie
necesaria e insisten demasiado en los mismos lugares sin dejar rebrotar las
plantas, se produce el sobrepastoreo por intensidad.
La mejor manera de demostrar la importancia de los
desgastes, es anotando las pérdidas y anunciando por ejemplo: -"El
sobrepastoreo hace perder las 3/4 de
producción" -o también: -"El sobrepastoreo hace envejecer dos veces
más rápido las praderas'*. Pero de hecho, no es posible, porque estos desgastes
dependen de muchos factores:
1)
Del pluviómetro
Lo
hemos visto antes en el tercer golpe de dientes; es el agua el factor más
importante del rebrote, hemos visto como en el 4º y 5º golpe de dientes las
necesidades aumentan enormemente y el agua disponible del suelo disminuye
rápidamente.
Necesidad y disponibilidad se asemejan a dos
platillos de una balanza que se inclinan. Sólo la lluvia puede frenar este
proceso antes de que sea tarde.
2)
Del tipo de
pradera:
La diferencia de volumen de producción entre dos
tipos de pradera puede relacionarse con una diferencia de tamaño (altura) de
las plantas que la componen (
3) El porte de las plantas:
Para un mismo nivel de corte, la longitud de los
tallos restantes depende también de su inclinación. Esta inclinación determina
lo que llamamos justamente el porte.
Cuanto más erguido es el porte, cuanto más es la
longitud, mayor es la cantidad de tallos restantes. Sabemos ahora la
importancia que tiene para el rebrote la cantidad de tallos que se dejan a la
planta. Sabemos en efecto, que es en esta zona 3, en donde se encuentra la
savia elaborada, es decir los azúcares inmediatamente disponibles.
4) De la edad de la planta:
Veremos, más adelante, que a cada edad de la planta
corresponde un nivel distinto para las reservas. Es mínimo en el momento del
rebrote. Es en este momento en que el sobrepastoreo tiene sus consecuencias más
graves, ya que descienden reservas al nivel mínimo.
Habiendo visto así los principales factores que
limitan o agravan los desgastes del sobrepastoreo, vamos a estudiar esos
desgastes:
1) Sobre la producción de la
pradera.
2) Sobre la vida de la pradera.
3) Sobre la salud de la hacienda.
1) Sobre la producción.
a) Después del 4º y del 5º golpe de dientes, las hojas jóvenes o los brotes deben asegurar su crecimiento a partir de las reservas acumuladas en la zona 4 y por intermedio de la hidrólisis de éstas.
Hemos visto que hace falta no solamente el agua
sino también el tiempo. Hay que esperar que las hojas jóvenes se desarrollen y
que por su trabajo proporcionen azúcares que permitan el desarrollo a un ritmo
más rápido.
Así el sobrepastoreo por intensidad entraña un
alargamiento del período de rebrote.
Hace perder tiempo y el tiempo perdido no se
recupera porque de todas maneras el crecimiento del pasto no dura más de
b) El sobrepastoreo por frecuencia no hace sino
aumentar el lapso de rebrote precedente, a cambio de un suministro mínimo de
forraje.
Habiendo quedado el nivel de las reservas por
debajo del mínimo anterior, hay que esperar que este primer mínimo sea
recuperado. Como lo indica el esquema de evolución de las reservas (Fig. 5), la
subida de la curva es muy lenta en su primera parte. Lo cual significa que este
lapso suplementario será muy largo.

Es difícil encontrar un estudio sistemático sobre
las pérdidas de la producción producidas por los diferentes pastoreos y
sobrepastoreos.
Sólo hemos encontrado
sobre esta cuestión un estudio neozelandés. Hemos puesto sus resultados en el
gráfico Nº 4.
Figura 4.-

Las tres columnas
verticales representan las producciones de un año de una Dáctylis cortado en
tres alturas diferentes (sobrepastoreos de intensidades diferentes).
En cada una de estas columnas
las partes negras corresponden a las producciones de este Dáctylis cortado
todas las semanas. La suma de las partes blancas y las partes negras
corresponden a las producciones de este Dáctylis cortado a las mismas alturas
pero cada 15 días (pastoreos de frecuencia diferentes). La lectura de este
gráfico en todo sentido es sumamente instructiva. Esquemáticamente muestra que
si el corte de cada semana hace bajar a la mitad la producción, con relación al
corte quincenal (comparación entre blancos y negros de una misma columna
vertical) los daños no son del todo proporcionales a la altura de los cortes
(comparación de los cortes entre ellos) Mr. Voisin, en un reciente artículo,
señala los márgenes de producción siguientes:
Pastoreos: Todas las 4 - 6 semanas: de
Sobrepastoreos de frecuencia: Todas las
quincenas: 4.500 U.F. aproximadamente. Todas las semanas: 900 U.F.
aproximadamente. Pero nosotros ignoramos a qué nivel se manejan estas pasturas,
pero suponemos que se trata de praderas naturales en Normandía, por lo tanto
hay circunstancias atenuantes.
2) Sobre la vida de la pradera.
El pastoreo, como hemos dicho, es la cosecha de una
porción más o menos importante de las partes aéreas.
Como estamos acostumbrados a ver crecer las plantas
después del pastoreo, se piensa generalmente que la planta de pradera no sufre
un verdadero daño si no se le toca el "corazón", es decir el cuello,
la zona 4.
ES UN ERROR. Es necesario saber que todo corte es
un "golpe al corazón".
En efecto, todo rebrote de la planta entraña una
caída brusca del nivel de reservas (en materia seca y azúcares) en las raíces.
Una mirada sobre el gráfico Nº 5, en base al rebrote de primavera de una
alfalfa, lo muestra mejor que las palabras. Vemos aquí como en una semana el
contenido de las raíces en materia seca cae de un 35 % a un 20 % y el contenido
en azúcares de un 12 % a un 5 %.
Este es un fenómeno que no debe ser subestimado. Se
lo podría aclarar diciendo que el valor absoluto de las reservas baja en una
semana un 40 % para las materias secas y un 60 % para los azúcares.
Es evidente después de estos resultados que la
explotación racional debe hacerse en el momento en que la curva atraviesa el
nivel normal de reservas, y no es menos evidente que cuanto más intenso es el
pastoreo (según el número de dentelladas) mayor será el descenso de la curva, y
cuanto más grande sea la frecuencia del pastoreo, más bajarán los niveles
sucesivos de reservas. Este es el segundo caso que muestra el gráfico Nº 7.
Este nivel de reservas,
tiene finalmente una gran importancia para la vida misma de la planta.
a)
Modificación de la
flora:
El factor limitante de la velocidad del
crecimiento, a menudo arrastra a la planta, que está detenida, a encontrarse
dominada por otras plantas más favorecidas, a ser sofocada y a desaparecer.
Esta modificación termina en una disminución de la
producción.
b) El nivel de reservas está
también en relación directa con la: Sensibilidad para la helada, por la
sencilla razón de que el jugo celular del corazón, cuando es menos concentrado
es más líquido y por lo tanto más heladizo.
Los gráficos 6 y 7 aclaran la diferencia de
Figuras 6 y 7.-

Notemos que un sobrepastoreo de otoño, o
simplemente un pastoreo muy tardío tiene un efecto semejante, puesto que. lleva
la planta a un ligero rebrote, antes de la helada, y es en ese momento que la
planta es más sensible.
c)
Sensibilidad a
la sequía:
El sobrepastoreo aumenta el desequilibrio entre
necesidades y disponibilidad de agua. Sucede a menudo que este desequilibrio produce
la muerte de la planta.
d)
Envejecimiento
de la pradera:
Se aconsejaba anteriormente los aportes de
nitrógeno en superficie inmediatamente después de cada pastoreo. la
multiplicación de los pastoreos implica por lo tanto la multiplicación de
aportes de nitrógeno en superficie, de donde resulta invariablemente un repunte
rápido de las raíces, causa ésta importante del
envejecimiento y por lo mismo de una baja de rendimiento de la pradera.
A propósito del nivel de explotación:
¨ JAMÁS PONER LAS VACAS DETRÁS DE LA GUADAÑADORA.
¨ SIEMPRE PASAR LA GUADAÑADORA DETRÁS DE LAS VACAS.
3) Sobre la salud del ganado.
El sobrepastoreo, es decir, el pastoreo que se practica generalmente acarrea fallas de alimentación.
El ganado, habiendo creado zonas en la pradera, come rebrotes de gramíneas de menos de tres semanas junto con leguminosas en dosis masivas (porque el trébol blanco aprovecha a ocupar las zonas sobrepastoreadas). El ganado come el alimento con relación:
MND
--------- =
U.F.
por lo tanto es un alimento super nitrogenado.
1) Tener especies con fechas de producción
escalonadas, es el fundamento mismo de las cadenas de pastoreo. Pero no
insistiremos más porque daremos un ejemplo más adelante. Todos los agricultores
saben ahora, después que se les ha dicho y escrito, que el Ray-grass inglés
brota sobre todo en primavera, pero el Dáctylis brota muy bien en verano, la
festuca muy bien en otoño, etc.
2) Intervenir en los tres períodos críticos de la
explotación: desarrollo inicial del pasto, merma del pasto y fin de la
estación.
Por de pronto: Comenzar bien.
La fecha del comienzo de un pastoreo en
primavera, está en función de la fecha y del estado en que se lo dejó el otoño
precedente. Es sabido que se puede adelantar esta fecha no sobrepastoreando
en otoño.
Salvo en algunas regiones, en las cuales el
invierno es muy riguroso, donde la festuca alta y el centeno como forraje son
preferibles, es el Raygrass italiano el que hay que utilizar.
De hecho, si estas praderas son atacadas 15 días
más tarde, darán un volumen mucho más grande de pasto y por lo tanto, más días
de pastoreo.
Al ser las plantas cortadas menos jóvenes, su nivel
de reservas es más alto y por consecuencia el rebrote es más rápido.
El rebrote de un Dáctylis o de una festuca depende
del sobrepastoreo o de la sequía. Solos, no pueden garantir un rebrote
suficientemente rápido, de verano, que permita eludir el "círculo
infernal". La alfalfa queda, desde este punto de vista, como planta
milagrosa.
Para nuestro criterio, es mejor saberlo y tenerlo
en cuenta.
La floración de la alfalfa, que corresponde a la
buena época para su pastoreo tiene lugar, como la espigación del dáctylis
tardío, a principios de junio, es decir, precisamente en el momento en que
todas las praderas están endurecidas.
La floración del rebrote de la alfalfa ocurre
también, en una época que corresponde al final de la utilización de los
rebrotes de las gramíneas.
Luego es indispensable poder descansar las praderas
de Dáctylis precoces en la mitad de septiembre, para permitir su arranque
precoz en primavera cosa que provoca por supuesto, un aumento notable del
rendimiento.
Para las festucas, si se quiere sacar provecho de
la posibilidad de tener "reservas en pie", es necesario suspender el
pastoreo lo más pronto posible, el 15 de septiembre, a mas tardar.
Para las alfalfas, a excepción del sur, como ya lo
hemos dicho, vale más no comerse el tercer rebrote, y guardarla como
"reserva en pie", es decir, esperar que estén heladas, para hacerlas
comer inmediatamente.
QUEDAN CIERTOS IMPERATIVOS
1) Tener lo más posible cubierto el suelo.
Debido a la poca vegetación que queda luego de la
explotación efectuada por los animales o por la guadaña.
La razón es que se trata de conservar ese
microclima húmedo al pie de las matas, que es lo único que permite como lo
hemos dicho, la implantación rápida, es decir, la autonomía de los brotes. Esta
limitación de la pérdida de agua por insolación directa, favorece también,
evidentemente, el crecimiento de las hojas aún jóvenes.
Favorece además el aprovechamiento del nitrógeno
agregado después de la explotación, el cual aún sin lluvia será succionado por
el suelo por el fenómeno de absorción, siempre que la capa superficial esté
fresca, cosa que es posible si está suficientemente cubierta.
El problema del agregado de nitrógeno, queda muy en
controversia, pero algunos han notado que cuando se hacía un aporte de este
mineral un poco antes de que el suelo quede descubierto, ya sea por pastoreo o
por guadaña, se notaba mucho más que si hubiera sido hecho después. Esto nos
confirma la idea de la importancia de ese microclima húmedo al pie de las
plantas para la utilización rápida del nitrógeno.
Es evidente que un agregado, unos ocho días antes
del pastoreo, provocaría un efecto catastrófico en el ganado pero antes de la
guadaña, hay que encararlo y hacer el aporte de verano que a menudo se nota muy
poco. Hay que aprovechar el período en que la pradera esté en vegetación y no
esperar a que sea cortada. Si se previeran los agregados en dosis masivas
durante el crecimiento del corte para heno, este nitrógeno, una vez en el suelo
sería, sin duda, disponible para la demanda dé los meses siguientes.
Recordemos que en materia de rebrote: el nitrógeno
propone, y la planta dispone.
Son las "intenciones” de la planta las que
cuentan en principio, y estas intenciones están en función de las estaciones, o
del nivel de reservas, del cual ya hemos hablado.
M. Coic dice "que no es el nitrógeno lo que
hace crecer, sino que en el momento del rebrote las necesidades del nitrógeno
aumentan". Esto es algo más que una simple ocurrencia.
Aquellos que agregan nitrógeno del 19 de julio al 15 de agosto, sobre un
Ray-grass, no deben esperar un rebrote inmediato. Lo mismo para aquellos que
agregan nitrógeno en febrero-marzo sobre praderas explotadas intensamente.
Pasada la estación, no deben esperar un rebrote más precoz (es el caso más frecuente).
Esta cuestión está en estudio, pero el punto
anterior, nos parece útil de mencionar a propósito de la explotación, así como
el hecho de que no se puede considerar que se haya "explotado" una
pradera temporaria, si no se han puesto 80 ó 100 unidades de nitrógeno durante
el año. (Condiciones Europeas).
2) Estar siempre dispuesto a cortar.
El mal tiempo de estos últimos años, ha provocado
un retraso de un mes en la fecha para cortar el heno. El agricultor estimaba
preferible esperar, antes de arriesgarse a perder su corte.
Esta precaución no carece de Inconvenientes, pues
además de la rápida pérdida de calidad en el forraje recogido, se produce un
retraso, y una dificultad mayor del rebrote (al final de la floración las
reservas bajan de nivel notablemente, bruscamente).
Nos parece que el uso de aparatos para ensilaje es
aconsejable.
Su uso en común es mucho más fácil que el de las
enfardadoras, cuyo uso está reservado para los días de buen tiempo. Dan la
posibilidad de cosechar en cualquier momento, y esto permite, al mismo tiempo,
un rebrote más rápido y más precoz, una cosecha de forraje más joven y por lo
tanto mejor.
3) Prever el acceso permanente al agua y a la sombra.
El aprovisionamiento de agua de los animales que
están en la pastura, es uno de los puntos, que pone a prueba el ingenio del
agricultor. Por ejemplo: una comuna de "Haute-Marne", ha creado una
red de distribución de agua, en las pasturas, por medio de canales de material
plástico enterrados.
La falta de sombra, es más difícil de solucionar.
Sin embargo en muchos casos, se puede lograr una
solución si de la misma forma que para el agua, los animales tienen un corredor
permanente, que les permita acercarse a la sombra en todo momento.
Se aconseja, para conservar la planta de pradera,
aprovecharla como heno una vez al año. Si este consejo fuera seguido,
permitiría simplificar el mantenimiento de la pradera, suprimiendo la
preocupación del corte y del desecho.
Admitimos, en efecto, que este corte interviene
sobre el segundo brote del año.
¨
Los desechos del primer brote entran en el heno.
¨
El tercer brote se encuentra sin desecho.
¨
En el cuarto brote se encuentran únicamente los
desechos del tercer brote, que pueden ser considerados sin importancia.
Volver a:
Principal
> Sistemas de
pastoreo > Principio del
documento