Dr.
Félix Alfredo Martínez. Profesor Titular de la cátedra de Zoología y
Recursos
Fáunicos "A", Facultad de Ciencias Veterinaria
de la
Universidad Nacional del Nordeste.
Volver a: Producción de
yacarés
La región de América Latina posee la más grande
diversidad de cocodrilianos que se
puedan encontrar en cualquier parte del mundo. Dos especies de caimán
distribuidas en América del Sur, ocupan gran parte del norte de Argentina, el Caimán latirostris (yacaré overo o ñato)
y el Caimán yacaré (yacaré de hocico
largo o negro).
Estos reptiles han soportado la mayor sobre-explotación
para el comercio de pieles, causando una seria declinación y extinciones en
diferentes hábitat de su distribución lo
que dio lugar a que la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies
Amenazadas de la Fauna y Flora Silvestres (CITES) incluyera al yacaré overo en
el Apéndice I, y al yacaré negro en el Apéndice II, que permitió regular mas
efectivamente el comercio y controlar el
mercado ilegal.
El
aprovechamiento comercial de los yacarés puede representar un incentivo para su
conservación y la disminución de la presión de la caza ilegal, por lo cual varios países de la región
vienen estudiando diferentes planes de utilización sustentable
para sus especies. La producción de yacaré puede brindar la posibilidad de que
las técnicas al margen de la explotación comercial, ofrezcan nuevas
alternativas económicas para el desarrollo regional.


La Cátedra de Zoología y Recursos Fáunicos de la
Facultad de Ciencias Veterinarias lleva adelante el proyecto de investigación
aprobado por la Secretaria General de Ciencia y Técnica de la Universidad
Nacional del Nordeste “Cosecha de nidos y crianzas de Caimán latirostris
(yacaré overo) y Caimán yacare (yacare negro) que contiene las
siguientes objetivos: 1)- Identificación de los nidos 2)- Cosecha e incubación
artificial de los huevos obtenidos de la naturaleza; 3)- Evaluación del
crecimiento de las crías y su viabilidad y 4)- Evaluación de los resultados
económicos.
El área de
trabajo se circunscribe a la zona de Paso de La Patria, San Cosme, Itatí, San
Luis, Santa Ana, Berón de Astrada y General Paz, estableciéndose por monitoreo
poblacionales el hábitat total disponible por las especies en la zona.
En el
trabajo de campo una vez identificado los nidos se marcan y determinan sus
dimensiones, características (materiales o vegetaciones utilizados para su
construcción), temperatura de la cámara de incubación, numero de huevos,
distancia del agua y de otros nidos, comprobándose también la presencia de
hembras y su comportamiento en defensa del nido.
La
recolección de huevos se realiza mediante las técnicas del rancheo o cosecha de
huevos, temprana o tardía de los nidos, en las áreas previamente seleccionadas,
siendo marcados y colocados en canastos de plásticos con material del propio
nido. Para su desarrollo son ubicados en incubadora, que constan de piletas,
con una sección con agua y otra parte seca, donde el animal puede salir, con
sistema de calefacción que brinda una temperatura de 30-33° C y hasta un 100%
de humedad.
Los
nacimientos se producen en periodos de tiempo variable, teniendo en cuenta que
los huevos han sido previamente incubados en la naturaleza. Las crías de cada
nidada nacen con un peso promedio de
La
alimentación se realiza por regla general entre los 5 y 10 días, durante las
últimas horas de la tarde, una vez que se consume el vitelo abdominal. El mismo
consiste de alimento vivo (peces) y/o la dieta de todos los otros animales (
carne picada, hígado, pulmón, corazón), suplementados por una formulación de
vitaminas y minerales.
La
utilización de ambientes controlados, con cuidados en la alimentación y
higienización de los recintos son requisitos obligatorios para el éxito del
trabajo planificado.
Cada 10 días
en invierno y una vez por semana en verano, se retiran las crías de las piletas
y se procede a una higiene con agua clorada (10-15%), cepillado, dejando actuar
por unos 15 minutos, para luego enjuagarlo y agregarle iodopovidona en una proporción
1:2.
Posteriormente,
son pasados a unos recintos cerrados buscándose el aprovechamiento de las
condiciones térmicas, para garantizar una temperatura que tenga un efecto
positivo sobre su metabolismo y crecimiento del animal. Estos son hangares cubiertos con plásticos, de
diferentes tamaños, con piletas de fibra de vidrio y sistema de calefacción.
La
concentración inicial es de 20 crías por piletas. Esta densidad va siendo
modificada a medida que los animales crecen. La temperatura en el interior de
los recintos es mantenida siempre a unos 25° C promedio y una humedad del 70%.
Los
productos básicos a producirse son cuero y carne y su comercialización es
normalmente el componente mayoritario de los beneficios. Los principales países demandantes de pieles
de cocodrilos son Norteamérica y Europa. En EE.UU. el consumo de carne es muy
importante, faenándose anualmente alrededor de veinte mil animales. En el
Brasil la comercialización de productos y subproductos procedentes de criaderos
no se encuentra restringida, lo que permite la venta y el consumo en los
restaurantes de platos de comidas típica regional preparadas con carne de
yacaré. Las pieles producidas, en cambio, no pueden ser exportadas en estado
natural, siendo requisito un curtimiento mínimo previo. En la República
Argentina el mercado interno no existe porque siempre estuvo prohibida la
comercialización de yacarés.
Para la
ubicación de las instalaciones deben considerarse necesariamente los siguientes
parámetros: a)- Disponibilidad de agua, tanto en calidad como en cantidad; b)-
Fuentes de alimentos e insumos, que incidirá significativamente en los costos
de operación del criadero; c)- Accesibilidad; d)- Parámetros climáticos, que
corresponda a las características del hábitat natural de la especie y e)- Un
estudio previo de la demanda mundial que permitan obtener una buena cotización
en el mercado.
Volver a: Producción de
yacarés