Lic. Wálter S. Prado*. 2001. www.yacare.net walterprado@yacare.net
*Lic. en Ciencias Biológicas; miembro de
Crocodile Specialist Group-Species Survival Commission-UICN,
Proyecto de Conservación y Uso Sustentable de
Yacarés Overos y Negros en la Provincia del Chaco;
Director Técnico del Refugio de Vida Silvestre
El Cachapé, Provincia del Chaco, Argentina.
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En la
Argentina el "recurso yacaré" fue explotado desde la década del ´20
en forma continua. Luego de varios intentos de implementación de políticas de
regulación de la caza, en 1950 se promulgó la primera Ley Nacional de Caza y
Protección de la Fauna; aunque esta normativa, carecía de reglamentación y por
lo tanto de aplicación práctica.
No fue hasta
1953, año en que se decreta la Ley Nacional de Fauna, que comienza a afianzarse
una política federal firme tendiente a proteger a los yacarés mediante la
prohibición de la caza y la exportación de productos de la misma en todo el
ámbito de su jurisdicción. A nivel provincial, entre las décadas de 1940 y
1960, la legislación sufrió los mismos vaivenes que la normativa federal. Sin
embargo, y a pesar de la legislación vigente, el comercio de pieles dio un
vuelco hacia el tráfico ilegal.
En 1981
Argentina ratifica su adhesión a la Convención Internacional sobre el Tráfico
de Especies de Flora y Fauna Silvestres (CITES), con lo cual comienza a
ejercerse un control restricto a las exportaciones, aunque este mecanismo es
evadido por los operadores del tráfico ilegal de fauna, mediante un sistema de
importaciones y reexportaciones fraudulento. A fines de la década de 1980 se
produce una caída de precios en el mercado internacional; lo cuál, en
conjunción con la prohibición de importaciones de cueros de especies similares
a las nativas, determina que a principios de los ´90 finalmente se produzca el
cese de la caza furtiva y el comercio ilegal.
En la
actualidad, sólo se registran eventos de caza aislados, en respuesta a la
economía de subsistencia a la que están sometidos algunos pobladores -que
consumen solamente la carne de la cola, desperdiciando el resto- y al
tráfico ilegal de yacarés para satisfacer las demandas del minoritario
mercado de mascotas. Sin embargo, el continuo avance de la frontera
agropecuaria con la consecuente transformación de los humedales y el drenaje de
los cuerpos de agua del noreste argentino, representa la pérdida inminente de
los ambientes ocupados por los yacarés, con la consecuente transformación
irreversible de toda la biota que los habita.
Ante estas
amenazas, en la última década se vienen desarrollando proyectos de conservación
orientados a revalorizar los humedales, en un intento de cambiar el rumbo de
las modificaciones que están sufriendo estos ambientes. En 1990, se puso en
marcha el primer proyecto de conservación y uso sustentable del yacaré overo (Caiman
latirostris) en la provincia de Santa Fe ( "PROYECTO YACARÉ"); en 1996 el mismo modelo fue implementado
en la provincia de Chaco para Caiman latirostris y Caiman yacare
("PROYECTO YACARÉS CHAQUEÑOS")
y en la provincia de Formosa - también para ambas especies de yacarés- en el
2002 (por la empresa CAIMANES
FORMOSEÑOS) y en el 2004 mediante otro emprendimiento en la misma
provincia ("PROYECTO CAIMÁN").
Todas estas iniciativas se basan en el sistema de cría de yacarés en granjas ó rancheo;
mediante el cual no solo se valoriza económicamente y se preserva a la especie
en cuestión, sino que además se le atribuye un rol fundamental a la
conservación del hábitat, cómo componente indispensable en el sistema
productivo.
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EN LA NATURALEZA |
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EN EL RANCHEO... |
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LOS
PREDADORES DE HUEVOS CAUSAN UNA ELEVADA MORTALIDAD. |
LOS NIDOS SE
UBICAN, MEDIANTE LA INFORMACIÓN QUE BRINDAN LOS POBLADORES, QUIENES RECIBEN
UNA RETRIBUCIÓN ECONÓMICA. |
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LAS
INUNDACIONES PROVOCAN LA PÉRDIDA DE NIDADAS COMPLETAS. |
LOS HUEVOS
COSECHADOS SE INCUBAN EN CONDICIONES ÓPTIMAS DE TEMPERATURA Y HUMEDAD. |
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AL NACER,
LOS YACARECITOS SON MUY VULNERABLES. |
LOS NACIMIENTOS SON
ASISTIDOS POR PERSONAL ESPECIALIZADO. |
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AVES,
REPTILES Y MAMÍFEROS PREDAN A LOS RECIÉN NACIDOS. |
LOS YACARÉS SON
ALIMENTADOS PERIÓDICAMENTE Y ASISTIDOS POR VETERINARIOS. |
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MUCHOS
YACARECITOS MUEREN POR LAS HELADAS. |
LAS CRÍAS CRECEN A
TEMPERATURAS ÓPTIMAS Y SON CONTROLADAS REGULARMENTE. |
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AL
CABO DE SU PRIMER AÑO DE VIDA, SÓLO UN 10 % HABRÁ SOBREVIVIDO. |
AL CABO DE UN AÑO,
SOBREVIVE MAS DEL 80 % Y CON UN TAMAÑO MAYOR QUE EL DE LOS YACARÉS
SILVESTRES. |
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COMO RESULTADO DEL
RANCHEO; UNA PROPORCIÓN EQUIVALENTE AL QUE HUBIERA SOBREVIVIDO EN LA
NATURALEZA ES REINCORPORADA AL AMBIENTE, MIENTRAS QUE EL EXCEDENTE PUEDE SER
UTILIZADO PARA LA PRODUCCIÓN DE CUERO Y CARNE, SIN QUE ESTO AFECTE A LA POBLACIÓN
SILVESTRE. |
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Las
condiciones de crianza asistida favorecen tanto el desarrollo cómo la supervivencia
de los yacarés. Mediante el sistema de rancheo se evitan las principales causas
que limitan el crecimiento de estos reptiles y que producen su muerte en
condiciones naturales, sobre todo durante su primer año de vida. El aporte
constante de alimento, y el mantenimiento de temperaturas óptimas, representan
condiciones muy propicias para el crecimiento de los yacarés, ya que pueden
mantener ó incluso aumentar su metabolismo durante el invierno, época critica
para los yacarés que viven en estado silvestre.
En la
naturaleza, las bajas temperaturas y la escasez de alimento durante ese
período, representan los principales factores que limitan el crecimiento y
causan elevada mortalidad. Mientras que los yacarés silvestres alcanzan un
tamaño de alrededor de
La ausencia
de predación, tanto en la incubación cómo durante el primer año de vida
determina una elevada tasa de supervivencia, en contrapartida con lo que ocurre
en la naturaleza. Al final del período anual de crianza, se devuelve a la
naturaleza un porcentaje de yacarés equivalente al que hubiera sobrevivido en
condiciones silvestres, con lo cuál no son afectadas las poblaciones naturales.
Cómo la
supervivencia en condiciones controladas es muy superior a la silvestre, se
obtiene un excedente de animales que podrá ser utilizados para la producción de
cuero y carne, sin poner en riesgo a los yacarés a las poblaciones silvestres.
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Liberar en
los ambientes la misma cantidad de individuos que hubieran sobrevivido en
condiciones naturales, y de esa manera preservar a las poblaciones de de
yacarés silvestres.
♦
Usar los
individuos "excedentes" (que hubieran muerto en la naturaleza) para
la producción de cuero y carne, brindando por lo tanto, una alternativa
económica a la población rural.
♦
Conservar
el ambiente ocupado por los yacarés, ya que el éxito del sistema de rancheo
depende de la cantidad de nidos presentes en la naturaleza.
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