www.ecodigital.com.ar. 2006.
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Introducción
Duración del
programa: 3 (tres) años
Dos especies
de crocodilios, el yacaré negro (Caiman yacare) y el yacaré overo (C.
latirostris), se encuentran ampliamente distribuidos en Argentina.
Ambas formas
fueron explotadas intensamente en el pasado, debido al valor de sus pieles en
el marcado internacional. Hasta la década del '60 este aprovechamiento tuvo un
contexto legal pero posteriormente, a pesar de la prohibición de la caza, la
misma continuó sin solución de continuidad de manera ilegal, hasta su detención
definitiva a comienzos de los años '90. La mejora en los controles nacionales e
internacionales, así como la sanción de normas que pusieron fin a los
mecanismos del tráfico ilegal, determinaron que en los últimos 13 años ambas
especies gocen de una protección efectiva, lo que de acuerdo a los
especialistas ha redundado en la recuperación paulatina de sus poblaciones y la
posibilidad de llevar a cabo un uso planificado de las mismas.
El forma de
aprovechamiento adoptada por Argentina para el yacaré overo ha sido el de cría
en granjas, modelo que desde hace unos años genera beneficios económicos y de
conservación para esa especie. No obstante, todavía no se cuenta con un
programa de manejo a nivel nacional para el yacaré negro que permita incorporar
ingresos legítimos a las comunidades humanas que conviven con la especie, que
promueva su conservación a través del conocimiento y su valorización como
recurso económico renovable.
Hoy es
posible desarrollar un programa de esta naturaleza para el yacaré negro, dada
la actual coyuntura de un marco administrativo y legal adecuado. Asimismo, el
interés del sector empresario, la demanda internacional del recurso, la
capacidad técnica y la necesidad de ingresos alternativos para las comunidades
de la región chaqueña, redundan en que todos los sectores involucrados
concuerden y puedan trabajar de manera pro-activa en el éxito de este Programa.
La Fundación
Biodiversidad, que cuenta con especialistas de reconocida experiencia en la
temática del comercio de vida silvestre, el uso sustentable y el manejo y
conservación de reptiles en general, propone desarrollar el presente Programa
de Conservación y Aprovechamiento Sustentable del Yacaré Negro en Argentina.
Objetivos
Promover la utilización sustentable de las poblaciones argentinas de Caiman
yacare, de forma tal, que mediante su valorización como recurso natural
renovable, se estimule la conservación de esta especie y su habitat. Para ello
se propone:
Analizar y definir alternativas de aprovechamiento para la especie
considerando las particularidades ecológicas de las diferentes poblaciones y
los ecosistemas en las cuales se insertan;
Evaluar la situación demográfica de las poblaciones susceptibles de ser
manejadas y establecer sitios y metodologías para el control y seguimiento
continuo de dichos parámetros a lo largo del tiempo;
Promover el estudio de la biología y ecología de la especie con miras a una
mejor comprensión de la historia de vida del yacaré negro en su límite austral
de distribución;
Diseñar, planificar e implementar una Etapa Experimental Piloto para el
aprovechamiento sustentable del C. yacare bajo los términos de la Resolución
58/02 SDSyPA y bajo un enfoque de manejo adaptativo.
Justificación
La
distribución del yacaré negro a nivel nacional es amplia comprendiendo
principalmente las provincias de la región chaqueña argentina y el litoral
mesopotámico (ver Mapa). Tomando como base los tipos de hábitat (lineales o
laminares) y variables ambientales (limitantes térmicas o hídricas), se ha
señalado a Corrientes y a Formosa como las provincias argentinas de mayor
aptitud para el desarrollo de poblaciones de Caiman yacare (Waller y Micucci,
1995).
Distribución de Caiman yacare en Argentina (en
negro) y límite austral y
occidental de distribución de C. latirostris
(línea de puntos).

Esta especie
posee un cuero de gran valor en el mercado internacional debido a su
utilización en marroquinería fina; por ello, fue aprovechada comercialmente
desde mediados de siglo pasado en todos los países de su área de distribución.
Las poblaciones argentinas no estuvieron exentas a esta situación, al ser
objeto de una caza continua y mayormente ilegal durante más de 50 años (Waller
y Micucci, 1995). El conflicto histórico entre "protección" o "utilización"
se evidenció en la evolución de la legislación argentina, que por momentos la
protegía y por momentos la habilitaba comercialmente, generando mecanismos de
comercialización perversos y una consecuente opinión pública desfavorable al
aprovechamiento (Waller y Micucci, 1994).
En el año
1990, la caza comercial los caimanes se detuvo tanto en Argentina como en
países limítrofes (Waller y Micucci, 1993; King, 1994). La aguda recesión
económica internacional de aquel entonces, en conjunto con la prohibición de
las importaciones temporales de cueros de Caiman, y la cooperación
internacional (CITES), lograron desalentar por primera vez el comercio ilegal
histórico en la región. En coherencia con esta situación, dicho año se inició
en Argentina la evaluación de las poblaciones silvestres de Chaco y Corrientes,
además de prosperar una técnica experimental de cría en granjas para yacaré
overo (Waller y Micucci, 1993; Larriera, 1993, 1994; Venturino, 1994) que
permitió que esta última especie hoy aporte pieles al comercio de una manera
sostenible.
La visión
sobre la situación de los caimanes argentinos fue históricamente catastrofista
(Larriera, 1992), como reacción a una actividad que en el pasado estuvo
ciertamente descontrolada. No obstante, la evidencia es contundente en destacar
la resistencia del género Caiman al aprovechamiento, aún el ilegal, cuando
existen condiciones de hábitat favorables y cierta selectividad en la caza, ya
que los efectos del aprovechamiento logran ser compensados o mitigados por un
aumento en la supervivencia o la fecundidad de los individuos remanentes. Esto
explicaría la permanencia de poblaciones de yacaré negro en toda su área de
distribución a pesar de la intensa caza ilegal pasada (Magnusson, 1982; Rebelo
y Magnusson, 1983; Magnusson y Rebelo, 1983; Cintra, 1989; Campos et al.,
1994).
La reciente
categorización del estado de conservación de los anfibios y reptiles de la
República Argentina, llevada a cabo con los auspicios de la Asociación
Herpetológica Argentina, califica al yacaré negro como 'Vulnerable' haciendo la
salvedad que la especie formalmente reúne los requisitos para la categoría de
'No Amenazada' coincidente con la categoría de 'Bajo Riesgo' propuesta para
esta especie a nivel regional por la Unión Mundial para la Naturaleza (UICN).
No obstante, el documento argentino aclara que la categoría resuelta
('Vulnerable') responde a una medida precautoria ante "…la necesidad de
contar en Argentina con planes de manejo o control adecuados…" (Waller et
al., 2000).
La
experiencia personal de los especialistas en cocodrílidos así como los
antecedentes de investigación existentes permiten confirmar que el yacaré negro
es en la actualidad una especie común y frecuente en todo el ámbito de su
distribución en Argentina (Waller, 2002). La información disponible a nivel
provincial se resume a continuación:
♦
Chaco: se cuenta con censos realizados en 1991
(Teixido y Roteta, 1992) y aquellos llevados a cabo por la Fundación Vida
Silvestre Argentina (FVSA) (Moreno y Parera, 1997, 1998; Prado y Moreno, 2000;
Prado et al., 2001; Prado, en prep.). Según Prado (In litt., 18 Ago 02; en
Waller, 2002), la población está recuperándose de la caza que tuvo lugar en el
pasado, como se desprende de los censos aéreos de nidos y los monitoreos que
realizó en la zona. De acuerdo a los censos realizados en el área de estudio,
la densidad relativa general observada para el yacaré negro en riachos y
lagunas fue de 2.8 yac/km (Prado, en prep.). Diez años atrás, en 1991, Teixido
y Roteta (1992) detectaron una densidad de 2.5 yac/km, aunque cabe destacar que
esta densidad se basó en censos realizados principalmente en otro tipo de
sistema (valle de inundación del río Paraná) lo que no permitiría por el
momento llevar a cabo comparaciones confiables.
♦
Corrientes: Se dispone de censos para los períodos 1991-1992 (Waller y Micucci, 1992,
1993) y 1999-2000 (Waller y Micucci, inf.ined.). La especie es común en toda su
área de distribución. La mayoría de los cuerpos de agua aptos para la especie,
lagunas, bañados, esteros, ríos, riachos, tajamares, préstamos y canales
artificiales de arroceras presentan individuos o poblaciones de esta especie.
En los censos del período 1999-2000 se ha verificado un incremento notable de
2.5 veces en magnitud en relación a los censos de 1991 y 1992, en hábitat
afectados históricamente por la caza comercial en los esteros del Iberá. En
efecto, en 90.7 kms de costas de laguna monitoreados la densidad se incrementó
desde 6.4 yac/km en 1991/1992 hasta 14.8 yac/km en 1999/2000, mientras que en
10.6 kms de arroyos la densidad aumentó de 17.7 yac/km en 1991/1992 hasta 46.2
yac/km en 1999/2000 (Waller y Micucci, inf.ined.).
♦
Formosa: no existen estudios poblacionales antiguos ni recientes para esta especie
en la provincia de Formosa. Sin embargo, a juicio de Micucci (In litt., 18 Ago
02; en Waller, 2002) es una especie común en los ambientes propicios de toda la
provincia, con poblaciones seguras que actualmente no enfrentarían problemas de
conservación.
♦
No se
cuenta con información censal sobre el yacaré negro para Santa Fe ni para Misiones.
Importancia de
establecer un programa de manejo
Una de las
estrategias para conservar las vida silvestre es mediante su revalorización
económica. Esto debe significar el establecimiento de pautas o normas de
aprovechamiento cuidadosamente planificadas que permitan satisfacer las
necesidades presentes pero sin comprometer la capacidad de las futuras
generaciones para satisfacer las propias (CMMAD, 1988). Enmarcada en el
concepto de "uso sustentable", este tipo de estrategia puede
garantizar a mediano y largo plazo no sólo la permanencia del recurso en sí,
sino además el imprescindible cuidado de su hábitat. La gestión con fines
comerciales se convierte así en un incentivo económico para la conservación del
recurso y la de su ambiente (Thorbjarnarson, 1991).
A pesar de la
resistencia mostrada por las poblaciones de yacaré negro, no se puede sugerir
que la forma tradicional de utilización que tuvo lugar en Argentina haya sido
la adecuada. Esta no se basó en normas de gestión preconcebidas en un plan de
manejo, las que de haber existido, seguramente hubieran minimizado el impacto
sobre las poblaciones, promovido el estudio del recurso, mejorado el retorno
económico a las comunidades locales y maximizado la producción natural, en definitiva,
hubieran generado el interés por la conservación de esta especie y -en alguna
medida- de su hábitat.
Marco conceptual del
manejo de crocodilios
Para que una
utilización pueda llevarse a cabo, deben darse determinadas premisas biológicas
que garanticen la sustentabilidad de la extracción. Estas condiciones guardan
relación con la capacidad que presenta una población de "compensar"
la pérdida de individuos ya sea mediante un incremento en la supervivencia o en
la fecundidad.
Las
interacciones intraespecíficas y el ambiente actúan sobre los parámetros
básicos poblacionales (fecundidad y supervivencia) de los crocodilios,
disminuyendo la tasa de reclutamiento conforme la población se acerca a la
capacidad de carga del lugar. La gestión sustentable se basa en éstos
mecanismos densodependientes: a una disminución en la densidad (dentro de
ciertos límites), le puede corresponder un aumento en los valores de
fecundidad, supervivencia y/o crecimiento somático, de manera tal que la
persistencia de la población no se vea afectada en el largo plazo. El objetivo
de un plan de manejo es maximizar esta capacidad natural de regulación (o
compensación) mediante el logro de una cosecha sostenida.
Esta especie
es poligínica (un macho puede fecundar varias hembras) y dimórfica en la
adultez (el macho llega a superar en tamaño a la hembra). Los machos viejos
podrían ser responsables de una disminución en la capacidad de carga de los
ecosistemas al excluir competitivamente a otras fracciones poblacionales
(Thorbjarnarson, 1991). Estas particularidades permiten, por ejemplo, que con
restricciones simples de aplicar se puedan aprovechar los machos de gran tamaño
sin afectar la población de hembras adultas, y con un esperado incremento en la
capacidad de carga de los ambientes.
La mayoría de
los crocodilios han demostrado su resistencia al aprovechamiento comercial, ya
sea compensando su efecto o evidenciando una alta capacidad de recuperación
cuando éste se detiene. Esta ventaja, en combinación con su importancia económica,
los ha convertido en uno de los mejores modelos de gestión sustentable: la
conservación de la mayoría de las especies de crocodilios vivientes depende hoy
de alguna estrategia de aprovechamiento consumtivo, siendo el principal
condicionante la permanencia de los hábitats (Messel, 1991).
Contrariamente
a lo que se suele suponer, los planes de manejo con crocodilios raramente se
encuentran basados en un conocimiento exhaustivo de las dinámicas
poblacionales, sino en la retroalimentación de información provista por un uso
directo pero prudente del recurso (Hines y Abercrombie III, 1987; Jenkins,
1987; Abercrombie III, 1989), o sea, a través de un manejo adaptativo.
Argentina
presenta condiciones ideales para el desarrollo de planes de manejo que propendan
a la conservación del yacaré negro. La resistencia mostrada por las poblaciones
durante las cinco décadas de comercio ilegal (1950 - 1990), está sugiriendo que
los mecanismos biológicos arriba descriptos operaron de manera tal que
permitieron la persistencia de poblaciones a pesar de una caza abusiva. Esta
aptitud natural puede ser maximizada mediante esquemas de aprovechamiento
científicamente establecidos.
Marco legal y
administrativo
Argentina
cuenta actualmente con un marco legal e institucional adecuado que mediante
diferentes normas ha podido garantizar la protección efectiva de las
poblaciones de yacaré negro en lo últimos 13 años.
La
conservación y aprovechamiento de la fauna a nivel nacional se encuentra regida
por la Ley Nacional de Caza y Conservación de la Fauna 22.421, el Decreto
Nacional 666/97 SRNyDS, reglamentario de la misma, y varias normas accesorias
que de éstas emanan. Entre ellas, la Resolución 793/87 SAGyP prohíbe
expresamente el tránsito interprovincial, el comercio en jurisdicción federal y
la exportación de pieles de yacaré negro, Caiman yacare. Por otra parte, la
Resolución SAGyP 53/91, dictada en el mismo ámbito, prohíbe la importación de
cueros de yacaré negro y todas las subespecies de C. crocodilus, con el fin de
evitar maniobras ilegales que aprovechen problemas de identificación. Existen
además otras normas complementarias que regulan la exhibición circense y
exposición de la fauna silvestre, la exportación de especimenes científicos, la
exportación de especimenes considerados mascotas y la cría en cautiverio con
fines comerciales (Lichtschein, in litt., 15 Ago 02; en Waller, 2002).
Por otra
parte, la caza y comercio de especimenes provenientes del medio silvestre se
encuentra prohibida por todas las legislaciones provinciales de su área de
distribución. Algunas provincias autorizan solamente la recolección de huevos
destinados a programas experimentales de cría en granjas.
Finalmente, a
nivel internacional, la Ley Nacional 22.344 de ratificación de la Convención
sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora
Silvestres (CITES) y el Decreto Nacional 522/97 SRNyDS reglamentario de la
misma, otorgan plena vigencia a este tratado en el país, lo que se traduce en
controles internacionales para el yacaré negro dada su inclusión en el Apéndice
II del Convenio.
Mediante la
Resolución SDSyPA 58/02 el Gobierno nacional generó un mecanismo de
financiamiento y ejecución privado para proyectos científicos sobre especies de
interés comercial. Este mecanismo permite la participación de los empresarios
en la financiación del programa, del sector social en su implementación y
administración y del estado en su rol de promoción y supervisión.
Finalmente,
cabe resaltar que en el año 2001 las autoridades nacionales promovieron una
carta de intención para el uso sustentable del yacaré negro en Argentina,
preparada por el Dr. Alejandro Larriera en consulta con otros especialistas
locales, la cual recibió el apoyo de los estados provinciales que poseen este
recurso.
DESCRIPCIÓN del Proyecto
Componentes
fundamentales, explicación y justificación
Análisis de las diferentes alternativas de cosecha. La resolución de este
aspecto, crucial y de carácter conceptual, permitirá decidir cuál es la mejor
opción de manejo para la especie según el tipo de hábitat que ocupa.
Evaluación de los parámetros demográficos de las poblaciones susceptibles
de ser manejadas, y establecimiento de metodologías y sitios para el control y
seguimiento continuo de dichos parámetros a lo largo del tiempo. Este
componente es el que proveerá de toda la información de base poblacional, la
hora cero, para ir evaluando el efecto de la cosecha sobre las poblaciones a lo
largo del tiempo.
Estudio de la biología de la especie con miras a una mejor comprensión de
la dinámica poblacional del yacaré negro. Este aspecto busca validar los
supuestos generales en los que se suelen basar las pautas de aprovechamiento.
Diseño e implementación de una Etapa Experimental Piloto para el
aprovechamiento sustentable del C. yacare bajo los términos de la Resolución
58/02 SDSyPA. Este cuarto punto será el ensayo y puesta a punto de un plan de
aprovechamiento a gran escala para Caiman yacare en Argentina bajo la filosofía
del Manejo Adaptativo.
Se evaluarán
diferentes alternativas de manejo para el yacaré negro. Estas presentan costos
y beneficios disímiles tanto económicos como de conservación, dependiendo de
factores socio-económicos, características biológicas y aspectos propios del
paisaje de cada región.
Tecnología: Sin dudas los programas de mayor valor en
conservación son aquellos que involucran la extracción directa del medio
(huevos, juveniles o adultos) (Magnusson, 1984). En este marco se insertan la
cría en granjas ("ranching") y la caza directa
("harvesting"), que se diferencian según la fracción de la población
que extraen del medio. Si bien ambas tienen un valor semejante desde el punto
de vista de la conservación, difieren en dos aspectos fundamentales: impacto en
la población silvestre y rentabilidad. La cría en granjas puede aprovechar más
eficientemente la potencialidad de la población al extraer la fracción más
abundante y con menor impacto, sin embargo, requiere de cierta infraestructura
que implica un aumento en los costos de producción siendo, por ende, muy
dependiente de los valores del cuero en el mercado. Por su parte, la caza
directa no lleva asociados grandes costos fijos aunque requiere de una mayor
atención y seguimiento al extraer una fracción de la población que tiene un
valor ecológico más alto.
Vulnerabilidad
de la población: Según se
trate de poblaciones que habiten ambientes laminares heterogéneos (esteros,
bañados) o lineales uniformes (ríos, arroyos) la vulnerabilidad de la población
a un aprovechamiento puede ser respectivamente menor o mayor. Las poblaciones
típicamente ribereñas, suelen presentar -por su dinámica- densidades menores y
una menor resiliencia frente a disturbios. Es más fácil, por razones de accesibilidad,
eliminar mayor cantidad de individuos en un río que en un estero o pantano
(Magnusson, 1984b), razón por la cual, las estrategias de aprovechamiento en
sistemas lineales son las más delicadas. Los sistemas laminares, por su
extensión y heterogeneidad son los que tienen una mayor capacidad de carga, con
poblaciones altamente resilientes. No es casual que estos ambientes hayan sido
los que tradicionalmente aportaron el mayor número de cueros de crocodilios al
mercado (básicamente poblaciones de caimanes). La mayor proporción de hábitat
en Argentina se corresponde a esta categoría. No obstante, estos ambientes
según la región varían en su dinámica hídrica, determinando estrategias
ecológicas distintas, y en consecuencia, será necesario analizar alternativas
de aprovechamiento consumtivo diferentes que respeten tales variaciones.
Por el
tipo de hábitat: Los ambientes
sometidos a secas pronunciadas muestran una elevada mortalidad de crías, tanto
por deshidratación y predación como por canibalismo, resultando en una baja
disponibilidad de subadultos para reclutar en la clase reproductora (Venezuela
- Staton y Dixon, 1975). Por otra parte, existe una importante competencia
entre adultos territoriales por los pocos ambientes disponibles durante la seca
(Venezuela - Thorbjarnarson, 1991). La estrategia biológica de la población
consiste en maximizar la fecundidad para aumentar la probabilidad de que algún
juvenil sobreviva los primeros años de vida, contando para ello con una gran
disponibilidad de ambientes de nidificación durante la época de lluvias. Esta
dinámica (más r que K) es característica de los Llanos de Venezuela y del
Pantanal brasileño, y análoga a la que podrían presentar los yacarés de la
región Chaqueña argentina. La opción ideal para este tipo de habitats es
aquella que enfoque en el aprovechamiento de las clases iniciales (cría en
granjas o "ranching") condenadas naturalmente a perderse, y/o en
descomprimir las interacciones sociales de los individuos más competitivos
(machos viejos) (cosecha de adultos >180 cms).
Los habitats
laminares sin estacionalidad hídrica, por el contrario, se presentan más
estables. La supervivencia de crías es más elevada disponiéndose de una gran
cantidad de subadultos (potenciales reclutantes en la fracción reproductora)
(Ouboter y Nanhoe, 1989) dispersos en ambientes marginales. La población, por
otra parte, suele alcanzar la capacidad de carga del ambiente. El cuello de
botella al crecimiento de estas poblaciones, está dado entonces por una
población reproductora estable que inhibe por competencia el reclutamiento de
los subadultos (100-130 cms) próximos a la madurez (Magnusson, 1984b;
Abercrombie III, 1989). Esta dinámica (más cerca del K que del r) que tiene
lugar en ambientes de la región amazónica o de Surinam, sería la característica
de la provincia de Corrientes (Argentina) y, posiblemente, del este de Formosa.
Dado que en estas poblaciones se apuesta a la estabilidad y supervivencia,
contando con una clase subadulta bien representada, una buena estrategia de aprovechamiento
podría ser aquella que enfoque sobre este exceso de subadultos grandes (100-130
cms), que naturalmente se pierden al momento del reclutamiento (Magnusson,
1984b) o los adultos viejos altamente territoriales (>180 cms).
La cosecha de
especimenes adultos de más de 180 cm guarda mayor independencia de las
características del hábitat, al ser siempre una opción conservadora ya que
impacta sobre una fracción cuyo papel en la población es menos importante
(mayormente machos viejos). Sin embargo, el mayor aporte -en volumen- lo pueden
hacer los subadultos de entre 100 y 130 cms que los mecanismos reguladores
convierten en un excedente aprovechable (sensu Magnusson, 1984b).
Una u otra
alternativa, en definitiva, dependerá de factores a analizar de forma más
exhaustiva; ya sea factores económicos, como el valor intrínseco de cada tamaño
en el mercado, o ecológicos, como la disponibilidad natural de individuos en
cada clase de tamaños que podrían ser extraídos sin impactar negativamente
sobre la población.
Se zonificará
cada provincia donde se desarrolle el Programa estableciendo regiones
internamente homogéneas en cuanto a los tipos hábitat de yacaré negro, para lo
cual se trabajará sobre cartografía del Instituto Geográfico Militar (IGM) e
imágenes Landsat TM. Con esta información de base se identificarán sobre el
terreno los sitios de trabajo y se definirá una red de puntos accesibles para
el control y seguimiento continuo de la densidad y estructura poblacional.
Se censarán
estos sitios con la metodología internacionalmente aceptada para estas
especies: localización precisa de los recorridos mediante posicionador
satelital (GPS), conteos nocturnos con faro o linterna por km de orilla, costa
o curso, para ambientes lineales o de gran tamaño; en el caso particular de
cuerpos pequeños o de límites indefinidos, se censaran individuos "por
cuerpo" o por área. Asimismo, se relevarán de día las características de
los sitios de muestreo. Durante el transcurso de cada censo se registraran
diversas variables metodológicas y ambientales, algunas cuantitativas y otras
cualitativas, que a los fines del análisis serán reorganizadas en fichas de
actividad censal.
Para cada censo
se registrará el número de animales encontrados de cada especie (CY o CL), de
ojos solamente (OS) y, sobre una muestra, se determinarán las clases de tamaño
o vida (sensu Gorzula, 1990 y adaptaciones subsecuentes). Las clases de tamaño
o vida, responderán al siguiente criterio: a) Clase I: 0.23 - 0.50 m,
correspondientes a individuos menores al año de edad. Estos ejemplares no serán
tomados en cuenta para los análisis de densidad. b) Clase II: 0.4 - 1.40 m,
correspondiente a individuos subadultos en fase dispersante. c) Clase III: 1.41
- 1.80 m, correspondiente a hembras maduras y machos jóvenes y maduros. d)
Clase IV: >1.81 m, correspondiente principalmente a individuos machos
viejos.
Durante los
muestreos se llevarán a cabo encuestas informales, tanto a pobladores como a
cazadores, acopiadores de cueros, productores rurales y autoridades. Las mismas
tendrán por objeto, además de la búsqueda de datos sobre presencia-ausencia de
yacarés, la determinación de actividades de caza en los diferentes sitios, así
como detalles globales del proceso de caza, comercio y acopio que pudo haber
tenido lugar en la región.
Se prevee el
ensayo de tecnologías de censado más eficientes (censo aéreo de nidos y/o
adultos) para las poblaciones de la provincia de Corrientes (que son las únicas
que permiten está metodología debido a la baja cobertura arbórea) en la medida
en que se obtengan fondos específicos externos.
Se llevarán a
cabo estudios tendientes a establecer el ciclo reproductivo del yacaré negro en
estas latitudes: tamaño de madurez, fenología reproductiva, fecundidad
específica por tamaño, etc. Asimismo, se aprovechará la cosecha experimental de
ejemplares para la obtención de información sobre dieta, parásitos y otros
aspectos importantes de la biología de esta especie. Se colectarán especimenes
muestras para material de museo de manera de representar la distribución de la
especie en cada provincia. Finalmente, se tomarán muestras de sangre a lo largo
del rango de distribución en Argentina para iniciar estudios de estructuración
genética poblacional, nivel de variabilidad genética e identificación de las
diferentes unidades evolutivas existentes en el país (ESU: Evolutionary
Significant Units sensu Frankham et al., 2003). La consecución de los estudios
de genética estarán supeditados a la gestión de fondos externos.
Diseño e implementación
de una Etapa Experimental Piloto
Se diseñara
una Etapa Experimental Piloto a nivel nacional según los términos de la
Resolución 58/02 SDSyPA. No obstante, las provincias son las responsables de
todos los aspectos relacionados con la administración y el manejo de sus
recursos naturales. Por ello, la unidad más apropiada para el desarrollo de las
metodologías específicas de aprovechamiento, desde un punto de vista administrativo
y legal, será la provincia.
Por una
cuestión de tiempo y capacidad el Programa se iniciará en una primer provincia,
en los años sucesivos, podrán incorporarse otras jurisdicciones. La elección de
la provincia donde se iniciará la Etapa Experimental Piloto dependerá de la
disponibilidad natural de poblaciones gestionables a bajo riesgo, de la
existencia de una tradición de uso de la vida silvestre por parte de la
comunidad rural, y de la disposición política de sus autoridades a desarrollar el
modelo.
Se
seleccionará una estrategia de aprovechamiento comercial, basado en los avances
del Programa. Esta estrategia deberá proponer y justificar en la EEP y desde un
punto de vista biológico, la fracción poblacional (subadultos, viejos)
susceptible de aprovechamiento, fijando cuando corresponda las medidas de los
especimenes autorizados a ser extraídos del medio silvestre. Se deberá
contemplar también una época determinada de cosecha, dirigida a minimizar el
impacto sobre la fracción poblacional que se quiere proteger, facilitando
además la fiscalización de las tareas. Habrá de contemplar en el mediano plazo
el establecimiento de un cupo de extracción para la fracción que se recomiende
aprovechar, de manera tal de acotar la extracción a la capacidad productiva de
la población evitando, por otra parte, el ingreso de especimenes ilegales desde
otras regiones mediante pautas variables de cuereado. Finalmente, toda esta
información deberá actualizarse de forma anual mediante el desarrollo de un
seguimiento de las poblaciones silvestres afectadas.
Se prevé el
análisis y la modificación/adaptación de la normativa provincial y nacional así
como la de los mecanismos administrativos necesarios para poner en práctica
este plan. Entre otros aspectos, se tendrá en cuenta el régimen de tenencia de
las tierras, el establecimiento -desde un punto de vista legal y
administrativo- de las restricciones de tamaños, las épocas de extracción y
acopio, el registro de acopiadores y cazadores, el acopio y el marcado con
precintos de los especimenes, así como el seguimiento del transporte
interprovincial, proceso en curtiembres y comercialización / exportación de los
especimenes cosechados. La legislación contemplará criterios preventivos de
forma tal de poder actuar, inmediatamente, frente a cualquier desajuste que
pudiera perjudicar a las especies y su hábitat. Deberán considerarse también
los requerimientos de acuerdos internacionales como la CITES, así como
cualquier otro aspecto vinculado al plan (fijación de aforos, medidas especiales
de protección de humedales, etc.) que pudiera ser de utilidad.
El plan
buscará una retribución apropiada hacia quienes se encuentran directamente
vinculados con el recurso en su ambiente, de manera tal de promover la
valorización de las especies y su hábitat como recursos renovables. Para ello,
se deberá buscar la eficiencia en la cadena de comercialización de los
especimenes, y se tendrá que contemplar el retorno de una parte de los
beneficios obtenidos para la financiación de las tareas anuales de
investigación y seguimiento de las poblaciones, así como para la promoción de
la conservación de los ambientes que ocupan.
Con base en
la experiencia ganada en otros programas (Curiyu), se apunta a una estructura
de comercialización simplificada, un comprador representante del sector
industrial único, y la presencia de integrantes del equipo y de autoridades
provinciales en todas las etapas de compra, transporte, y acopio.
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