PRODUCCIÓN BOVINA DE CARNE

Director: Guillermo Alejandro Bavera, Méd. Vet., Profesor Titular Efectivo de Producción Bovina de Carne, Depto. Producción Animal,

Facultad de Agronomía y Veterinaria, Universidad Nacional de Río Cuarto, Río Cuarto, provincia de Córdoba, República Argentina

 

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Momento de evaluar el control antiparasitario en terneros

Descarga, C. 1999. Marca Líquida, 9(81):10-11).

 

Cuando su control es deficiente, las parasitosis internas en la invernada pastoril provocan pérdidas de peso vivo de aproximadamente 15-35 kg/animal/cíclo sin síntomas.  Un deterioro inaceptable para los estándares actuales de eficiencia en los sistemas intensificados.

Es necesario recordar que el principal elemento a tener en cuenta en el control parasitario son las pasturas, y que en las condiciones de intensificación (ajuste en el manejo forrajero, incorporación de la suplementación energética) el aumento de la carga animal/ha deriva en un incremento del riesgo parasitario del sistema.

Los invernadores reciben continuamente información sobre antiparasitarios y su uso, lo que favorece a las acciones de control al mantener un nivel de atención sobre el problema.  No obstante, cuando se analizan los planes de control, muchas veces se valora más el producto/droga a utilizar, en lugar de la estrategia de control, ajustada a las características productivas del propio campo.

Es oportuno insistir en:

1) La conveniencia de diseñar e implementar una estrategia de control y no utilizar los antiparasitarios sin planificación.

2) Volcar el mayor esfuerzo en el primer otoño postdestete, con el propósito bien definido de bajar la carga parasitaria de las pasturas durante el otoño, invierno y la primavera próximas.

A principios del invierno, los terneros de destete, están incorporados en el circuito de engorde con buen grado de adaptación al nuevo planteo de manejo, pero son aún muy jóvenes y significativamente susceptibles a la parasitosis.

Los terneros han sido desparasitados al ingreso (invernada de compra) o durante las maniobras del destete (invernada propia) y en muchos establecimientos se continúa ejecutando el plan de control.

Por otra parte, numerosos establecimientos basan su estrategia de control en una única desparasitación al destete y más frecuentemente en el uso ocasional y esporádico de otra aplicación posterior de antiparasitario.  A la situación expuesta, se suman las características representativas del presente otoño: elevada humedad y temperaturas moderadas.  Esto significa que los parásitos disponibles en las pasturas, con control deficiente son aproximadamente entre 1000-3000 larvas de nematodes por kg de materia seca (monitoreo periódico de parcelas experimentales en la EEA Marcos Juárez).

Con el propósito de mantener una baja contaminación de parásitos en las pasturas o de hacerla descender, en este momento del año se propone:

1) En sistemas de pasturas perennes que utilizan una estrategia de control otoñal (ej. cobertura durante marzo/abril/mayo), realizar una evaluación del nivel de huevos de parásitos en la materia fecal, cada 45 días luego de la última desparasitación (según el producto utilizado), para definir la necesidad de utilizar nuevamente antiparasitarios.

2) En planteos que utilizan verdeos de invierno: a) desparasitar estrictamente los terneros al ingreso o asegurarse que comienzan a consumir el mismo, bajo efecto de la cobertura de antiparasitarios, b) tener muy en cuenta el riesgo potencial (tiempo, antecedentes de uso de la pastura) del uso ocasional de pasturas perennes intercalado con la utilización del verdeo, para decidir una desparasitación antes del retorno al verdeo.

En todos los casos se pretende aprovechar la potencialidad del verdeo como recurso con baja o despreciable contaminación parasitaria.

3) En planteos basados en pasturas perennes que efectuaron sólo una desparasitación al ingreso de la invernada o que eventualmente hicieron otro tratamiento sin planificación, se recomienda analizar el nivel de huevos de parásitos en la materia fecal (bajo costo y alta confiabilidad como estimador del nivel de contaminación parasitaria aportada a la pastura) y si fuera necesario, aplicar un esquema táctico de control para atenuar la infección de pasturas y animales.  Si no se puede cumplir con el punto anterior, debería evaluarse cuidadosamente el nivel de riesgo parasitario del sistema para decidir el uso de antiparasitarios.  Esto es, analizar las características de la parasitosis invernal en la región, oferta forrajera, estado corporal de la tropa y la continuidad o no de pastoreo durante los próximos meses de la/s misma/s pasturas para definir el paso inmediato a seguir en la aplicación de antihelmínticos.  De todos modos, en este punto debe destacarse la conveniencia de aplicar una estrategia que evite elevadas parasitosis en los potreros, con razonable costo y despreciable nivel de contaminación de la carne y el ambiente como es la cobertura antiparasitaria durante el otoño.

 

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