Director: Guillermo Alejandro Bavera, Méd. Vet.,
Profesor Titular Efectivo de Producción Bovina de Carne, Depto. Producción
Animal,
Facultad
de Agronomía y Veterinaria, Universidad Nacional de Río Cuarto, Río Cuarto, provincia
de Córdoba, República Argentina
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Dr. Mario
Ferrari. 2002. Marca Líquida, 12(109):17-20.
La
garrapata común de los bovinos, es un ectoparásito cuyo nombre científico es
Boophilus microplus. Es una especie que
se observa con bastante frecuencia parasitando cervídeos, animales domésticos y
silvestres que se comportan como huéspedes secundarios.
Es
la única especie de garrapatas de importancia económica que afecta a los
bovinos en Argentina. Su distribución
es mundial desde el paralelo 32º Norte al 32º Sur. El 75 % de los bovinos de América Latina viven en zonas
infectadas. En Argentina es un parásito
endémico distribuido en 11 provincias, afecta a 12.000.000 de bovinos y
actualmente la zona infectada comprende unos 150 km. del sur del paralelo 28
hacia el norte.
La
garrapata al alimentarse inocula toxinas en la corriente sanguínea de los
bovinos, que deprimen el apetito de los animales e interfieren en los procesos
metabólicos. Cada hembra succiona
sangre en cantidad considerable. La
garrapata actúa también como transmisor de enfermedades, Babesiosis (que se
reproduce dentro de ella) y Anaplasmosis, que produce la enfermedad conocida
como tristeza y que en la mayoría de los casos mata al animal si no es tratado
a tiempo.
Estas
enfermedades producen pérdidas importantes en la producción en bovinos que no
son genéticamente resistentes, y es un factor limitante en la producción de
carne siendo su efecto tan serio que las razas bovinas de Bos taurus mal
adaptadas no pueden sobrevivir sin un tratamiento químico adecuado. Aparte de estos perjuicios se deben tener en
cuenta los gastos en drogas garrapaticidas, en construcciones adecuadas para
bañar, pérdidas por el movimiento del ganado, mano de obra y además los efectos
tóxicos de los productos químicos usados sobre el medio ambiente, sus residuos
en carne, leche y la salud.
La
garrapata es un ácaro que tiene su ciclo de vida en dos fases:
Parasitaria: sobre el mismo animal (no cambia de huésped)
que dura en promedio 23 días y resulta independiente del clima.
Libre: tiene una duración muy variable, comienza
con la caída de la hembra fecundada llena de sangre al suelo para poner sus
huevos y termina cuando las larvas originarias de sus huevos, trepan por los
pastos a la espera de que pase un animal para subir, y esto depende en gran
medida de la temperatura y la humedad.
Puede durar hasta 18 meses (entre 168 y 226 días). Una hembra produce 2000 larvas y en la
región subtropical de Australia por cada hembra caída en noviembre puede
resultar un ataque de 300 garrapatas en abril del año siguiente o sea un 15
%. La temperatura tiene gran influencia
y por debajo de 20º C de promedio las hembras sufren mayor mortalidad y ponen
menos cantidad de huevos.
Con
respecto al tipo de pastura se determinó que los pastos naturales siendo de
hojas más finas que las pasturas implantadas (Cencrus, Panicum) ofrecían a las
larvas dificultad para trepar e incapacidad de mantenerse en ellas a al espera
del huésped.
Existen
tres métodos básicos para el control:
Acaricidas
En
el tratamiento convencional, los animales son bañados cuando el número de
hembras ingurgitadas en los animales alcanza un nivel predeterminado; en el
tratamiento planeado los baños se aplican cada 21 días hasta que se reduzcan
las larvas en las pasturas. En el
tratamiento estratégico los animales son bañados basados en el estudio de la
ecología del parásito, cuando son más sensibles. Fincas en Colombia ubicadas en la misma zona agroecológica con 10
baños al año no presentaron diferencias en los niveles de infestación con otras
que hacían solo 2 baños.
La
resistencia de la garrapata a los grupos químicos es una realidad; se creó en
forma sucesiva a Arsenicales, Clorados, Organosfosforados, Piretroides
sintéticos y Amitraz como también existe resistencia cruzada a dos o más
principios activos.
El
control basado solamente en el uso de garrapaticidas además de los problemas de
costo y de mano de obra, de contaminación del medio ambiente, de la carne y de
la leche contribuye al problema de la resistencia y por estos motivos sería
beneficioso disminuir su uso.
Rotación
de Pasturas
Aumenta
la eficiencia de control reduciendo el número de baños necesarios y la carga
parasitaria.
Animales
Resistentes
El
uso de ganado resistente a la garrapata ofrece un método económico para
disminuir las pérdidas ocasionadas y debe estimularse su desarrollo en países
como el nuestro, donde existen dificultades para mantener el gasto económico
del uso de los garrapaticidas.
En
Australia el ganado resistente es considerado la base para un control integrado
a largo plazo. La resistencia de los
bovinos puede ser de dos tipos:
Innata: largo del pelo, espesor y dureza
de la piel, secreción de las glándulas sebáceas y sudoríparas, movilidad de la
piel y hábitos del animal.
Adquirida: se manifiesta después que el
animal ha sido expuesto a algunas infecciones.
La
resistencia se manifiesta principalmente por el rechazo de las larvas en las
primeras 24 horas que no pueden prenderse y su remoción por autolimpieza y
lamido es uno de los mecanismos más importantes de la resistencia. Cuando las
larvas trepan al animal y no pueden alimentarse mueren a las 24 horas.
Los
mecanismos relacionados con el rechazo son hipersensibilidad, anticuerpos,
aumento del flujo sanguíneo y anastomosis arteriovenosas en los lugares de las
picaduras. Todo esto produce una interferencia con su nutrición, prolonga el
tiempo de su nutrición, reducción de peso, inhibición de
la postura y disminución de la viabilidad de los huevos.
La
resistencia es definida como la habilidad del animal para limitar el número de
garrapatas que llegan a la madurez cuando los parasitan y así los animales se
pueden clasificar de acuerdo con su nivel de resistencia en:
1) Altamente resistentes +98 %
2) Moderadamente resistentes entre 98/95 %
3) Poco resistentes entre 95/90 %
4) Muy poco resistentes –90 %
Diferencias
de Resistencia
Comparando
el número de garrapatas en diferentes razas los cebúes tenían 4,73%; las razas
criollas 6,74 % y las razas europeas el 88% del total. Animales de cruzamientos entre ganado cebú y
europeo presentan en general resistencia de moderada a alta. Ensayos realizados en Australia determinaron
que el Brahman fue el ganado más resistente con 98 %, el nivel de resistencia
de
Droughmaster,
Belmont Red y Santa Gertrudis fue de 96 al 99 %, Braford 96,3 a 93.8 % y muy
amplias diferencias se observaron en 3/16 cebú o sea hijos de toros 3/8 por
vacas británicas desde el 97 al 93 %.
Las
razas británicas mostraron todas baja resistencia, con la excepción de la raza Jersey que se
comporta como un 1/2 sangre cebú. Las
razas británicas cargan 10,5 % más garrapatas que animales de razas cebu.
Para
propuestas prácticas el cebú puro es repelente a las garrapatas, 1/2 sangre
cebú es huésped de algunas, 3/8 cebú rara vez se inquieta con la garrapata y
animales 3/16 tienen muy pequeña diferencia con las razas británicas. El nivel de resistencia por debajo del 95%
es insatisfactorio para el control de la garrapata y es la base para
seleccionar ganado resistente. Las
estimativas para heredabilidad de la resistencia a la garrapata es alta en los mestizos
de cebú lo que alienta a seleccionar para esta característica. La selección por la resistencia produce un
cambio a corto plazo por la eliminación de los animales más sensibles que
produce una reducción inmediata de la población de garrapatas y también a largo
plazo. Ensayos realizados en la zona
Norte y Sur de Quensland, 23ºC, 858 mm de lluvia y 28º, 724 mm de lluvia
anuales a nivel del mar, arrojaron los siguientes resultados, trabajando con
varios tipos de cruzas. Los rodeos 50 %
cebú eran portadores de 65 y 5 garrapatas, los 25 % cebú 79 y 37 garrapatas de promedio por día en las dos
zonas; y los Hereford puros no pudieron sobrevivir sin tratamientos
químicos. Las pérdidas anuales de peso
para estos niveles de infestación fueron 14 kg. y 17 kg. en el Norte y 2 Kg y 8
kg. en el Sur, estos animales estaban en reproducción y por lo tanto eran menos
resistentes que animales secos. Luego
hubo una ganancia de peso compensatorio que permitió reponer hasta 6 kg. de la
pérdida anual, transformando las pérdidas ocasionadas por la garrapata a una
importancia económica marginal.
No
habría razones para retener ganado Bos Taurus en las zonas tropicales o
subtropicales y gastar grandes sumas para controlar esta plaga.
Por
otra parte son necesarias 35 garrapatas por día para mantener la estabilidad enzootica
a la Babesia bovis en ganado tipo cebú y con estos resultados en ganado cruza
el índice de transmisión es muy bajo en ambientes menos favorables para el
parásito como el sur de las regiones subtropicales, lo que llevaría a la
pérdida de inmunidad si el ganado es despojado de la inmunidad natural por
controles con baños frecuentes. En la
zona Sur de Quesland la garrapata es una peste marginal y en la zona Norte se
justifican controles moderados. Estos
resultados pueden ser aplicados en zonas similares de la Argentina.
La
erradicación de la garrapata es una tarea muy difícil por los siguientes
motivos:
La
capacidad del parásito de vivir alejado del huésped durante largos períodos,
los reservorios naturales, los gastos adicionales en mano de obra y en
productos químicos, la periodicidad de los baños durante 15 meses para matar
hasta la última larva presente en los pastos junto con la estricta cuarentena
de la zona. Por lo tanto salta a la
vista que la erradicación no puede ejecutarse a la ligera y con pocos recursos
en zonas que son más favorables ecológicamente para la vida del parásito, como
ser mayor temperatura y humedad, accidentes del terreno (sierras, montes y
esteros), y la infraestructura de los establecimientos que impiden juntar toda
la hacienda al mismo tiempo
En
el mundo han fracasado todas las tentativas de erradicación salvo en EE.UU.
donde se erradicó de la península de Florida luego de sacrificar 20.000 venados
silvestres. En México en 1975 se
comenzó una campaña nacional con base en el uso de productos químicos y a pesar
de triplicar el número de bañaderos en todo el país, no se consiguió disminuir
el número de garrapatas.
El
caso de Australia merece evaluarse y ser aprovechado como experiencia, donde se
concentraron los esfuerzos en garantizar la limpieza de zonas libres e indemnes
(donde es más fácil el control por ser zonas más desfavorables para la vida de¡
parásito). La lucha en Argentina llegó
a un límite de avance y se requiere en forma inmediata eliminar la garrapata de
los campos reinfestados en la zona indemne, y asegurar el despacho de las
tropas limpias (lo cual actualmente no se hace por falta de personal
paratécnico, de movilidad y de presupuesto para mantener los bañaderos de
línea) junto con una logística oficial apropiada.
Habría
que concebir un proyecto para suministrar información epidemiológica sobre el
comportamiento de las garrapatas en los diferentes ecosistemas y así generar
alternativas y estrategias de control buscando darle prioridad a la utilización
de alternativas que no impliquen el uso de quimiotóxicos. El cambio de enfoque no se puede limitar
sólo a buscar nuevos productos químicos.
Fomentar
la selección de razas sintéticas con resistencia a la garrapata (que no les
convendría a los laboratorios), lo cual implicaría una reducción en los costos
y un aumento de la productividad.
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