Director: Guillermo Alejandro Bavera, Méd. Vet.,
Profesor Titular Efectivo de Producción Bovina de Carne, Depto. Producción
Animal,
Facultad
de Agronomía y Veterinaria, Universidad Nacional de Río Cuarto, Río Cuarto,
provincia de Córdoba, República Argentina
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Víctor Humberto Suárez. 2002. E.E.A INTA
Anguil.
En los
sistemas ganaderos de la región semiárida y subhúmeda pampeana los nematodes
gastrointestinales reducen la ganancia de peso del 10 al 20 % en los bovinos en
crecimiento. La implementación de estrategias integrales de control que
contemplen además del uso de los antihelmínticos, el manejo de los potreros y
otras alternativas necesitan de un conocimiento profundo de la epidemiología de
la enfermedad.
Los estudios
epidemiológicos realizados por el INTA Anguil (Suárez, 1990) muestran que el
período más favorable para la supervivencia de las formas de vida libre de los
nematodes y el de mayor riesgo para el ganado susceptible es el otoño-invernal
y que el período más desfavorable es el estival. Sin embargo muchas preguntas
vitales sobre la bioecología de las formas de vida libre aún no tienen
respuesta y son necesarias para formular o mejorar estrategias de control. En
Europa (García Romero y Gruner 1984) o en Australia (Smeal et al. 1980) se
realizaron estudios detallados sobre el origen estacional de las larvas
infestantes para el ganado, su relación con los factores ambientales y su
supervivencia que permitieron formular metodologías de control más precisas. En
la pampa húmeda también se llevó a cabo un estudio de este tipo con resultados
que permitieron avanzar sobre el conocimiento de las formas de vida libre (Fiel
et al., 2000). En la región semiárida pampeana debido a sus características
climáticas y edáficas particulares se han llevado a cabo estudios sobre el
tema. Los resultados indican que los huevos eliminados al principio del verano
tienen un rápido desarrollo y aquellos del final del verano contribuyen
predominantemente a la contaminación de los potreros hacia el otoño (Suárez y
Lorenzo, 2000) y que por otro lado los huevos eliminados durante el período
invernal presentan una prolongada supervivencia en la bosta, llegando a veces
al año (Suárez, 2001).
Debido a que
estas observaciones presentan una estrecha relación con el ambiente y a la
irregularidad climática del oeste de la región pampeana es necesario continuar
con este tipo de observaciones. Los objetivos del presente ensayo son describir
en el período primavero –estival los siguientes parámetros: a) la velocidad de
desarrollo de huevo a larva infestante (L3); b) el
tiempo de traslado de las L3 a los pastos; c) la
disponibilidad y supervivencia de L3 en las
heces y el pasto de acuerdo a su origen estacional y d) la disponibilidad de L3 en el suelo.
El ensayo se
llevó a cabo en la E.E.A INTA Anguil, La Pampa en octubre y noviembre de 1999 y
en enero, febrero y marzo del 2000. El lugar experimental se ubicó en un
terreno de suelo franco arenoso, característico del oeste de la región
pampeana, cuya vegetación se componía mayormente por alfalfa, cebadilla y
gramíneas autóctonas. El lugar elegido se lo aisló mediante un cerco de alambre
tejido, se puso especial cuidado en que no tuviera problemas de drenaje de agua
ni que hubiese sido pastoreado por animales en los últimos 2 años.
Parcelas
experimentales: Se
delimitaron parcelas cuadradas de 2 m de lado, separadas por una zanja de 40 cm
de ancho y 40 cm de profundidad.
Bovinos
donantes: La materia fecal
se extrajo de bovinos de invernada en crecimiento, naturalmente infestados por
nematodes gastrointestinales.
Depósitos:
Las heces recogidas se
homogeneizaron y se colocaron en moldes plásticos de 20 cm de diámetro por 8 de
altura previo a su depósito en las parcelas. Estas tortas de bosta intentaron
simular deposiciones de iguales proporciones y de aproximadamente 500 g, las
cuales en número de 10 por parcela se colocaron en las mismas. Por cada fecha
de depósito se utilizaron 6 parcelas divididas en 2 grupos de 3 parcelas cada
uno (B y P). En las parcelas B los depósitos se dejaban al hallar por primera
vez L3 en el pasto para evaluar a las excretas en su
rol de reservorios. En las parcelas P los depósitos de excretas se retiraban al
hallar por primera vez L3 en el pasto para poder
estimar la supervivencia de las L3 fuera del reservorio expuestas a las condiciones climáticas. Los
depósitos se realizaron el 07/10 y el 23/11 en 1999 y el 11/01, 16/02 y 20/03
en el 2000.
Rutina
de muestreos: Luego de
cada depósito el primer muestreo de materia fecal se realizó a los 8 días,
posteriormente cada 3 días y a partir de la detección de L3 a los 7, 15 y 30 días para proseguir cada 30
días hasta que 2 muestreos sean negativos o hasta la desaparición de las heces.
También se muestreó al día siguiente de cada precipitación. Las muestras de
materia fecal consistieron en pequeñas porciones triangulares de 10 g, tomadas
de varios depósitos al azar.
Una vez detectada
la presencia de L3
en las muestras de heces recogidas
se llevó a cabo en cada muestreo una toma de pasto y de suelo. Los muestreos de
pasto, recogidos al azar de las parcelas, se realizaron cada 7 días y una vez detectada
la presencia de L3, cada 30 días o luego de una precipitación al
igual que los muestreos de heces y de suelo. La muestra de tierra (20 g) se
recogió hasta una profundidad de 2.5 cm. Los muestreos de pasto se suspendieron
luego de finalizar los muestreos de excretas y 2 muestreos negativos en las parcelas
B o luego de 4 muestreos negativos en las parcelas P.
Técnicas
utilizadas: Al depósito de
heces se estimó el porcentaje de humedad, el número de huevos de nematodes por
gramo de materia fecal (hpg) mediante técnica de Mc Master modificada por
Roberts y O'Sullivan (1949) y la diferenciación de géneros de L3 a través de coprocultivos (Suárez,1997). Con
los muestreos posteriores de cada depósito se realizó hpg, coprocultivos,
Baermann para recuperar las L3 y porcentaje de humedad. A
partir del lavado del pasto y de la baermannisación de la tierra recogida, se recuperaron
y diferenciaron L3
(Suárez,1997).
Registros
meteorológicos: Se
registraron diariamente la temperatura máxima y mínima a 5 cm del suelo y en
casilla a 1,5 m de altura, las precipitaciones, el porcentaje de humedad y la
evaporación.
Datos
meteorológicos: Desde el
inicio del estudio en 1999 y durante el 2000 las precipitaciones superaron
ampliamente las medias de la región, mientras que las temperaturas se
mantuvieron por debajo de los promedios de los últimos 35 años.
Nivel de
parasitosis: Los niveles de
infestación del ganado en crecimiento utilizado como donante de heces
estuvieron dentro de los parámetros normales observados en la región (Suárez,
1990). Los hpg promedio de los depósitos fueron de 130, 90, 20, 160 y 490 para
las fechas de 07/10, 23/11 en 1999 y el 11/01, 16/02 y 20/03 en el 2000
respectivamente.
Larvas
infestantes recuperadas de los depósitos de heces: El desarrollo de huevo a larva infestante
(Cuadro 1) más prolongado se observó en el depósito de octubre abarcando 15
días. Las L3 que se desarrollaron más rápido (8 días) se recuperaron
de los depósitos de noviembre, enero y febrero. Esto demuestra que la
temperatura es el factor más importante de desarrollo en los nematodes bovinos
debido a que las bostas mantienen la humedad necesaria (Rossanigo, 1999).
En cuanto a
la supervivencia de las larvas infestantes, a pesar de las elevadas
precipitaciones y humedad ambiental registrados en la primavera de 1999, las L3 provenientes del depósito del 7-oct-99 fueron
las de menor supervivencia, solo alcanzando a sobrevivir 67 días y no
recuperándose larvas en el verano. Las L3 recuperadas
del segundo depósito primaveral (23-nov-99) y las del de 11-ene-00 también
presentaron una corta supervivencia, no recogiéndose L3 más allá de la primer semana de marzo-00 (105
días) y de mediados de mayo (127 días) para los depósitos de noviembre y enero respectivamente.
A partir de las heces depositadas a mediados de febrero y marzo se observó un
mayor período de supervivencia de las L3, que
alcanzaron en un bajo porcentaje del hpg inicial sobrevivir hasta agosto (186
días) y fines de febrero (333 días) respectivamente. El cuadro 1 indica los
porcentajes de supervivencia de L3 en cada
depósito considerando el hpg inicial al día de extraer las heces de los bovinos
donantes. La proporción total de L3 recuperadas
del hpg inicial al depósito oscilaron entre el 35.1% y 89.3%.
Cuadro 1: Porcentaje de L3 (proporción del hpg inicial al depósito)
recuperadas de las heces a partir de
realizado el depósito en las parcelas y días de desarrollo de huevo a L3.

Con excepción
del depósito de octubre del cual no fue posible recuperar L3 más halla de los 80 días, un bajo porcentaje de
las L3 de todos los depósitos realizados en noviembre
y enero fueron capaces de sobrevivir hasta el otoño.
En el caso de
las L3 provenientes del depósito de octubre
probablemente se vieron expuestas a las temperaturas elevadas al ser
rápidamente trasladadas al pasto (en 15 días) por las precipitaciones intensas
caídas en la primavera.
Las L3 provenientes de las heces colocadas desde
finales de verano fueron también trasladadas pasivamente al pasto por las
lluvias ya que no se pudo recuperar larvas de los depósitos más allá de la
primavera.
Larvas
recuperadas del pasto: La
recuperación de L3
del pasto circundante a los
depósitos de heces, es decir de las parcelas B fue posible a partir de los 25 días
del depósito coincidiendo con precipitaciones. Pandey (1974) observó que cuando
las bostas se resecan la migración de las larvas al pasto no se produce. Durie
(1961) sostuvo que son necesarias precipitaciones mayores a los 20-25 mm para
que la migración se produzca.
Sólo en las
parcelas del 7 de octubre se logró recuperar L3 del
pasto a los 15 días del depósito. El cuadro 2 representa el porcentaje de L3 del total de L3 recuperadas
del pasto de las parcelas B, a partir de los diferentes depósitos y a lo largo
del ensayo. El mayor número de L3 se recuperó luego de 3 semanas
posdepósito y solo un escaso porcentaje se logró recoger luego los 130 días y
300 días posdepósito, respectivamente de las parcelas B de primavera-
principios de verano y de fin de verano.
Cuadro 2: Porcentaje de L3 del total de larvas recuperadas del pasto de
las parcelas B, es decir
aquellas donde se dejaron los depósitos de heces hasta el final de las
observaciones.

La
recuperación en valores totales de L3 del
pasto de las parcelas P luego de retirados los depósitos de heces se detalla en
el cuadro 3. La supervivencia de las L3 se
prolongó de 45 a 70 días en verano y de 150 a 200 días en el otoño cuando no
pudieron recuperarse más larvas de las parcelas P.
Cuadro 3: Total de L3 recuperadas del pasto de las parcelas P, es
decir aquellas
donde se retiraron los depósitos de heces al recuperarse L3 por vez primera.

Llama la
atención la supervivencia de L3 en el pasto durante el
verano, la cual promedia los 50-60 días luego de retirados los depósitos y
muestra la capacidad de resistencia de las larvas en el pasto fuera del
reservorio bosta. Probablemente la capacidad de resistir de las L3 en estado de anhidrobiosis (Todd et al., 1977,
Demeure et al, 1979) sea unos de los factores de este nivel de supervivencia en
el pasto.
Larvas
recuperadas del suelo: Sólo se
recuperaron L3 del suelo de las parcelas con depósitos en
octubre, noviembre y marzo. Se recuperó un escaso número de larvas (0.1 a 0.2 L3 por g de tierra) luego de precipitaciones abundantes
y en los meses de noviembre, febrero, abril y mayo lo que indicaría, al igual
que lo observado previamente (Suárez y Lorenzo, 2000) que el suelo no es un
reservorio de importancia epidemiológica. En este sentido Gruner et al.,
(1982) demostraron que la migración activa de L3 era
proporcional al contenido hídrico del suelo.
Géneros de
larvas infestantes recuperadas:
El género más frecuente en las heces extraídas del recto de los bovinos en
primavera fue Ostertagia, aunque desde mediados del período estival las
proporciones de Cooperia y luego Haemonchus se elevaron. En
promedio las heces al momento del depósito tenían un 33.8% de Ostertagia,
29.0% de Cooperia, 33.4% de Haemonchus, 2.6% de Trichostrongylus
y un 1.2% de Oesophagostomum.
Los promedios
totales en cuanto a géneros recuperados tanto de los depósitos como del pasto
de parcelas B y P indican una mayor supervivencia de Ostertagia tanto en
los reservorios como en el pasto. Sin embargo al considerar la época del año
(cuadro 4), se observa que durante el período estival el género Ostertagia fue
recuperado en un 100% de los depósitos, en un 80% del pasto próximo a los
depósitos, pero en menor medida del pasto de las parcelas P, mientras que Haemonchus
y Cooperia fueron recuperados con más frecuencia del pasto de las
parcelas P. Durante el otoño Ostertagia, como Cooperia y Haemonchus fueron
los géneros prevalentes tanto en los depósitos como en el pasto. Durante el
invierno y la primavera Ostertagia y Cooperia fueron los géneros
con mayor supervivencia en el pasto.
Cuadro 4: Promedio del porcentaje de los
géneros de L3 recuperados de las heces frescas al depósito y
porcentaje
genérico en los depósitos de bosta y del pasto en las parcelas B y P acumulados
durante las estaciones del año.

Estos
resultados coinciden con los de Rossanigo (1999) en San Luis, donde Cooperia
y Ostertagia fueron los géneros de mayor supervivencia en el pasto y
en concordancia con Rose, 1963 muestran mayor la persistencia de Cooperia en
general durante todo el período de observaciones, constatando la mayor
tolerancia de este género a las altas temperaturas y a la desecación ambiental.
Las
prevalencia y proporciones de los géneros de L3 recuperados
del suelo por lo general no difirieron de las extraídas del pasto.
Al Sr. Nelson
Zentt y a las Sras. Carina Bonetti y Olga Urgente por
su labor en las parcelas.
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